<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635</id><updated>2012-02-16T02:15:14.159-08:00</updated><category term='Vicente Huidobro'/><category term='Hermann Hesse'/><category term='Albert Camus'/><category term='Ernest Hemingway'/><category term='Heinrich Böll'/><category term='Indice'/><category term='Jean Paul Sartre'/><category term='Laura Esquivel'/><category term='Rabindranath Tagore'/><category term='Julio Ramón Ribeyro'/><category term='Rudyard Kipling'/><category term='Jerome David Salinger'/><category term='George Orwell'/><category term='Imre Kertész'/><category term='Seamus Heaney'/><category term='Vicente Aleixandre'/><category term='Pablo Neruda'/><category term='Jorge Luis Borges'/><category term='John Steinbeck'/><category term='Alejandro Romualdo'/><category term='Héctor Valenzuela'/><category term='Martín Caparrós'/><category term='José Saramago'/><category term='Miguel Ángel Asturias'/><category term='Gibran Jalil Gibran'/><category term='Aldous Huxley'/><category term='Pabo Neruda'/><category term='Octavio Paz'/><category term='Djuna Barnes'/><category term='Paul Bowles'/><title type='text'>Cita y recita</title><subtitle type='html'>"La lengua es un sistema de citas...".  Jorge Luis Borges</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>40</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-5052456962253940638</id><published>2011-09-21T08:05:00.001-07:00</published><updated>2011-09-21T08:05:48.389-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='José Saramago'/><title type='text'>Saramago / El hombre duplicado</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840" name="abajo3204"&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;&lt;strong&gt;"El Hombre duplicado"&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;José Saramago&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;Alfaguara. 1ra edición 2002&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Permíteme que te diga que distraerse es siempre el mejor remedio de quien no lo necesita. Pág. 16&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No olvides que lo que llamamos hoy realidad fue imaginación ayer… Pág. 17&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seré de verdad un error, se preguntó, y, suponiendo que efectivamente lo sea, qué significado, qué consecuencias tendrá para un ser humano saberse errado. Pág. 35&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil considerar extraña a una persona que es igual que yo… Pág. 39&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos sabemos que cada día que nace es el primero para unos y será el último para otros, y que, para la mayoría, es sólo un día más. Pág. 40&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que la historia no registre un hecho no significa que este hecho no haya ocurrido. Pág. 42&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mejores invenciones, nunca estará de más insistir en ello, son las de quien no sabía. Pág. 48&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y que me dices de los estudios sociales, No es infrecuente que los llamados estudios sociales sean todo menos estudios sobre personas... Pág. 50&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mejor camino para una exculpación universal es llegar a la conclusión de que, porque todos tenemos culpas, nadie es culpable... Pág. 50&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... cuando la verdad entera, si realmente quisiéramos conocerla, si no nos contentásemos con las letras gordas de la comunicación, reclama que estemos atentos al centelleo múltiple de los subgestos que van detrás del gesto como el polvo cósmico va detrás de la cola del cometa, porque los subgestos, para recurrir a una comparación al alcance de todas las edades y comprensiones, son como las letritas pequeñas del contrato, que cuesta trabajo descifrar, pero están ahí. Pág. 59&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... pero el orden, como del perro también se dice, es el mejor amigo del hombre, aunque igual que el perro de vez en cuando muerda. Tener un lugar para cosa y tener cada cosa en su lugar ha sido siempre regla de oro de las familias que prosperaron, así como ha quedado de sobra demostrado que ejecutar en buen orden lo que se debe hacer es siempre la más sólida póliza de seguro contra los fantasmas del caos. Pág. 70&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que estoy observando es que la vida, hasta ahora, no te ha enseñado a comprender que nuestra mejor prenda, nuestra del sentido común, es precisamente, y desde siempre, la curiosidad. Pág. 74&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sentido común, perdona que te diga, es conservador, incluso me atrevo a afirmar que reaccionario… Pág. 75&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deberías de saber que estar de acuerdo no siempre significa compartir una razón, lo más normal es que las personas se acojan a la sombra de una opinión como si fuera un paraguas. Pág. 75&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay cosas que nunca se podrán explicar con palabras. Pág. 76&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... en cuanto a las palabras, esas y todas las demás, vinieron al mundo con un destino brumoso, difuso, el de ser una organización fonéticas y morfológicas de carácter eminentemente provisional, aunque, gracias, quizá, a la aureola heredada de su auroral creación, se empeñan en pasar, no tanto por sí mismas, sino por lo que de modo variable van significando y representando, por inmortales, imperecederas o eternas, según los gustos del clasificador. Pág. 78&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy solo la cobardía me obligaría a mantener este matrimonio… Pág. 80&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te dejes engañar, el sentido común es demasiado común para ser realmente sentido, en el fondo no es más que un capítulo de la estadística, y el más vulgarizado de todos… Pág. 84&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de ahora, al pronunciar la palabra inanimal estaremos siendo tan claros y precisos como cuando, en el otro reino, perdida por completo la novedad del ser y de sus designaciones, indiferentemente llamábamos al hombre animal y animal al perro. Pág. 91&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca ha entendido que todo lo que es animal está destinado a tornarse inanimal y que, por muy grandes que sean los nombres y los hechos que los seres humanos hayan dejado inscritos en sus páginas, procedemos de lo inanimal y para lo inanimal nos encaminamos. Pág. 91&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dudando in mente entre la alegría de haber vencido sin lucha y la decepción de no haber tenido que luchar para vencer… Pág. 94&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se comprende, hablar del pasado es lo más fácil que hay, todo está escrito, es sólo repetir, chacharear, conferir en los libros lo que los alumnos escriban en los exámenes o digan en las pruebas orales, mientras que hablar de un presente que nada minuto explota en la cara, hablar de él todos los días del año al mismo tiempo que se va navegando por el río de la Historia hasta sus orígenes, o lo más cerca posible, esforzarnos por entender cada vez mejor la cadena de acontecimientos que nos ha traído donde estamos ahora, ese es otro cantar, da mucho trabajo, exige constancia en la aplicación, hay que mantener siempre la cuerda tensa, sin quiebra… Pág. 102&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo ya quien afirmó que todas las grandes verdades son absolutamente triviales y que tendremos que expresarlas de una manera nueva y, si es posible, paradójica… Pág. 102&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... y los estudiantes, no olvidemos a los estudiantes, pobrecillos, que por no tener con quién hablar acabarán un día sin tener nada que decir… Pág. 102&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho nunca se sabe muy bien para qué sirven las victorias, suspiró el profesor de Matemáticas, Pero las derrotas se sabe muy bien para qué sirven, sobre todo lo saben los que pusieron en la batalla todo lo que eran y todo lo que tenían, pero de esta permanente lección de la Historia nadie hace caso. Pág. 105&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le ha sucedido lo mismo que a tantos de nosotros, erramos no porque fuese ése nuestro propósito sino porque confundimos el error con un nexo de unión, una complicidad confortable, un guiño de ojos de quien creía saber de qué se trataba sólo porque otros lo afirmaban. Pág. 106&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es de todos conocido, sin embargo, que la enorme carga de tradición, hábitos y costumbres que ocupa la mayor parte de nuestro cerebro lastra sin piedad las ideas más brillantes e innovadoras de que la parte restante todavía es capaz, y si es verdad que en algunos casos esa carga consigue equilibrar desgobiernos y desmanes de la imaginación que Dios sabe a dónde nos llevarían si lo dejáramos sueltos, también es verdad que con frecuencia, ésta tiene artes de reducir sutilmente a tropismos inconscientes lo que creíamos que era nuestra libertad de actuar, como una planta que no sabe por qué tiene siempre que inclinarse hacia el lado de donde viene la luz. Pág. 110&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque sabe que va a mentir, piensa que esa mentira será una forma tergiversada de la verdad, es decir, aunque la explicación sea rotundamente falsa, el simple hecho de repetirla la convertirá, de alguna manera, en verosímil… Pág. 123-124&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al contrario de lo que generalmente se piensa, las palabras auxiliares que se abren camino a los grandes y dramáticos diálogos son por lo general modestas, comunes, corrientes… Pág. 128&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caos es un orden por descifrar… Pág. 129&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... lo que muestra cuánto tiene todavía que aprender esta mujer si ignora que muchas dramáticas discusiones de pareja es justo ahí donde acaban y se resuelven, no porque los ejercicios del sexo sean la panacea de todos los males físicos y morales, aunque no falten quienes así piensan, sino porque, agotadas todas las fuerzas de los cuerpos, los espíritus aprovechan tímidamente para... consigue levantar el dedo y pedir autorización para entrar, preguntan si se les permite oír sus razones, y si ellos, cuerpos, cuerpos, están preparados para prestarles atención. Es entonces cuando el hombre le dice a la mujer, o la mujer al hombre, Qué locos somos, que estúpidos hemos sido, y uno de ellos misericordiosos, cala la respuesta justa que sería, Tú, tal vez, yo he estado esperándote... sigue aunque parezca imposible, es este silencio lleno de palabras no dichas el que salva lo que se creía perdido, como una balsa que avanza desde la niebla pidiendo sus marinos, con sus remos y su brújula, su vela y su arca de pan. Pág. 136-137&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice la sabiduría popular que nunca se puede tener todo, y no le falta razón, el balance de las vidas humanas juega constantemente sobre lo ganado y lo perdido, el problema está en la imposibilidad, igualmente humana, de que nos pongamos de acuerdo sobre los méritos relativos de lo que se debería perder y de lo que se debería ganar, por eso el mundo está como está… Pág. 136&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... dejemos para el día de mañana lo que al día de mañana pertenece, Es buena filosofía, La mejor, Siempre que se sepa qué es lo que le pertenece al día de mañana. Pág. 138&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay momentos en que lo mejor es que una persona se contente con lo que ya tiene, no sea que lo vaya a perder todo. Pág. 138&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ser hombre no debería significar nunca un impedimento para actuar como un caballero. Pág. 151&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según mi ciencia, una palabra que en sí reúna y funda el falsear y el falsificar, no existe. Si el acto existe, también debiera existir la palabra. Pág. 159&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los diccionarios juntos no contienen ni la mitad de los términos que necesitaríamos para entendernos unos a otros. Pág. 159&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... una de las formas secundarias de la ceguera de espíritu es precisamente la estupidez. Pág. 197&lt;br /&gt;Cuanto más te disfraces más te parecerás a ti mismo. Pág. 200&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preguntas, te puedo prometer que no haré, pero soy libre para suponer lo que quiera, aunque puedan parecerte disparates. Pág. 215&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... lo que no sea todo es nada… Pág. 217&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dar tiempo al tiempo siempre es el mejor remedio para todo desde que el mundo es mundo… Pág. 219&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No faltan motivos para pensar que cuanto más intentamos repeler nuestras imaginaciones, más se divertirán éstas procurando atacar los puntos de la armadura que consciente o inconscientemente hayamos dejado desguarnecidos. Pág. 236&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las acciones de los seres humanos, pese a no estar ya regidas por irresistibles instintos hereditarios, se repiten con tan asombrosa regularidad que creemos que es lícito, sin forzar la nota, admitir la hipótesis de una lenta pero constante formación de un nuevo tipo de instinto, supongamos que sociocultural será la palabra adecuada, el cual, inducido por variantes adquiridas de tropismos repetitivos, y siempre que responda a idénticos estímulos, haría que la idea que a uno se le ha ocurrido necesariamente se le tenga que ocurrir al otro. Pág. 241&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... por fin alcanzaríamos la explicación completa de nuestros actos si nos propusiésemos decir por qué hacemos eso que decimos que no sabemos por qué hacemos… Pág. 251&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Tal como en su arriesgada propuesta para el estudio de la Historia, también las vidas de las personas pueden ser contadas de delante hacia atrás, esperar que lleguen a su fin para después poco a poco ir remontando la corriente hasta el brotar de la fuente, identificando de paso los distintos afluentes y navegarlos, hasta comprender que cada uno, hasta el más escaso y pobre de caudal, era a su vez , y para sí mismo, un río principal, y de esta manera vagarosa, pausada, atenta a cada cintilación del agua, a cada burbujeo subido del fondo, a cada aceleración del declive, a cada pantanosa suspensión, para alcanzar el término de la narrativa y colocar en el primero de todos los instantes el último punto final, tardar el mismo tiempo que las vidas así contadas hubiesen efectivamente durado. Pág. 254&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no comprende en absoluto, por mucho que se haya puesto la cabeza a trabajar, es que, desarrollándose en auténtica progresión geométrica, de mejoría en mejoría, las tecnologías de comunicación, la otra comunicación, la propiamente dicha, la real, la de mí a tí, la de nosotros a vosotros, siga siendo esta confusión cruzada de callejones sin salida, tan engañosa de ilusorias plazas, ..sigue tan simuladora cuando expresa como cuando trata de ocultar. Pág.. 260&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... cuando le confesó que había mentido, fue como una puerta que se abrió durante un instante para luego volver a cerrarse, pero por lo menos ella quedó sabiendo que lo que los separaba era sólo una puerta, no un muro. Pág. 255&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... el peor de todos los muros es una puerta de la que nunca se ha tenido la llave… Pág. 255&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soy perfecto, es suficiente que le evite a ella lo malo que no quiero para mí… Pág. 266&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... es hombre todo aquel que no esté sujeto a debilidades, También lo es todo aquel que logre dominarlas… Pág. 283&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... es imposible no tener enemigos, que los enemigos no nacen de nuestra voluntad de tenerlos y sí del irresistible deseo que tienen ellos de tenernos a nosotros… Pág. 290&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pensamientos son lo que son, sombras que pasan, no son ni buenos ni malos en sí, sólo las acciones cuentan. Pág. 291-292&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, la lógica no lo es todo en la vida, y no es raro que justamente lo previsible, que lo es por ser el remate más plausible de una secuencia, o porque simplemente había sido anunciado antes, no es raro, decíamos, que lo previsible, guiado por razones que sólo son suyas, acabe escogiendo, para revelarse, una conclusión que podríamos llamar aberrante, tanto al lugar, como a la circunstancia. Pág. 298&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una pena que las duchas que tomamos por fuera no nos aseen por dentro. Pág. 308&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Infelizmente el sentido común no siempre aparece cuando es necesario, siendo muchas las veces en que de su ausencia momentánea han resultado los mayores dramas y las catástrofes más aterradoras… Pág. 319&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una parte de ti que duerme desde que naciste, mi miedo es que un día de estos te veas obligado a despertar violentamente… Pág. 334&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Historia enseña que Casandra siempre tiene razón… Pág. 334&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuantas Troyas con otros nombres y en otros lugares han sido quemadas después de ésa, Innumerables… Pág. 334&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo con las convenciones tradicionales del género literario al que fue dado el nombre de novela y que así tendrán que seguir llamándose mientras no se invente una designación más de acuerdo con sus actuales configuraciones, esta alegre descripción, organizada en una secuencia simple de datos narrativos en el cual, de modo deliberado, no se permite la introducción ni de un solo elemento de tenor negativo, estaría allí, arteramente, preparando una operación de contraste que, dependiendo de los objetivos del novelista, tanto podría ser dramática como brutal o aterradora, por ejemplo, una persona asesinada en el suelo y encharcada en su propia sangre, una reunión consistorial de almas del otro mundo, un enjambre de abejorros furiosos de celo que confundieran al profesor de Historia con la abeja reina, o, peor todavía, todo esto reunido en una sola pesadilla, puesto que, como se ha demostrado, hasta la saciedad, no existen límites para la imaginación de los novelistas occidentales, por lo menos desde el antes citado Homero, que, pensándolo bien, fue el primero de todos. Pág. 337-338&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... a veces nos preguntamos por qué la felicidad tarda tanto en llegar, por qué no vino antes, pero si nos aparece de repente, como en este caso, cuando ya la esperábamos, entonces lo más probable es que no sepamos qué hacer con ella, y la cuestión no es tanto elegir entre reír o llorar, es la secreta angustia de pensar que tal vez no consigamos estar a su altura. Pág. 346&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... recuerda que hasta en las mayores victorias es conveniente saber retirarse a tiempo… Pág. 361&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la necesidad, que es uno de los nombres que toma el destino cuando le interesa disfrazarse. Pág. 364&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... el diablo no hace planes, es más, si los hombres fuesen buenos, ni existiría… Pág. 368&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... es verdad con el tiempo todo pasa, pero hay casos en que el tiempo se hace más lento para dar tiempo a que el dolor se canse, y casos hubo y habrá, felizmente más escasos, en que ni el dolor se cansa ni el tiempo pasa… Pág. 383&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... y no me ocultes nada, por favor, el tiempo de las medias verdades ha llegado a su fin, y el de las medias mentiras también… Pág. 392&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras son todo cuanto tenemos... Pág. 404&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840#arriba"&gt;Ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;Regresar a la página principal&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-5052456962253940638?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/5052456962253940638/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=5052456962253940638&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/5052456962253940638'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/5052456962253940638'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/09/saramago-el-hombre-duplicado.html' title='Saramago / El hombre duplicado'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-3628428296499836376</id><published>2011-09-21T08:04:00.001-07:00</published><updated>2011-09-21T08:04:58.471-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='José Saramago'/><title type='text'>Saramago / El año de la muerte de Ricardo Reis</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840" name="abajo3203"&gt;&lt;strong&gt;"El papel de los discípulos consiste siempre en traicionar al maestro".&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;Henry Miller&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;&lt;strong&gt;"El año de la muerte de Ricardo Reis"&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;José Saramago&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;Alfaguara, 1998&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... no hay ninguna sombra de alegría en este regreso. Pág. 16&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... indagando que buenos vientos y que malos tiempos trajeron a este cliente... Pág. 21&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... dijo una mentira, él, que un día afirmó detestar la inexactitud. Pág. 23&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... y la ostentación es un insulto a los pobres. Pág. 23&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acabó el día, lo que de él queda está lejos, en el mar, y va huyendo...&lt;br /&gt;Pág. 25&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... en verdad os diré que el lector de novelas policíacas es el único y real superviviente de la historia que esté leyendo, si no es que como superviviente único y real lee todo lector cualquier historia. Pág. 27&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... solo la noche es lúcida, pero el sueño la vence, tal vez para nuestro sosiego y descanso. Pág. 41&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Fernando Antonio Nogueira Pessoa (…) albergado en este cementerio hasta el fin de los tiempos, cuando Dios ordene que los poetas despierten de su muerte provisional. Pág. 45&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... un hacedor de versos que dejó su parte de locura en el mundo, esa es la gran diferencia que hay entre poetas y locos, el destino de la locura que se apoderó de ellos. Pág. 48&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los dioses pido solo que me concedan el no pedirles nada... Pág. 59&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que la gente nunca se da cuenta de que quien acaba una cosa nunca es aquel que la empezó aunque ambos tengan nombre igual, que es solo eso lo que se mantiene constante, nada más. Pág. 62&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... se mira en el espejo, superficie dos veces engañadora porque reproduce un espacio profundo y lo niega mostrándolo como una mera proyección, donde verdaderamente nada acontece, solo el fantasma exterior y mudo de las personas y las cosas... Pág. 63&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La felicidad es un yugo y ser feliz oprime porque es un estado cierto. Pág. 68&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... solo jueces humanos se atreven a juzgar, los dioses nunca, porque se supone que lo saben todo, a no ser que ese todo sea falso, que precisamente la verdad última de los dioses sea que no saben nada, a no ser que su ocupación única sea olvidar en cada momento lo que en cada momento les van enseñando los actos de los hombres, tanto los buenos como los malos, iguales en definitiva para los dioses, porque inútiles son para ellos. Pág. 73&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... el compromiso, libertad que nos negamos a nosotros mismos. Pág. 74&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... probablemente es la lengua la que va escogiendo los escritores que precisa, se sirve de ellos para que expresen una pequeña parte de lo que es, cuando la lengua lo haya dicho todo, y callado, a ver cómo vamos a vivir. Pág. 75&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la desnudez de la verdad el manto diáfano de la fantasía, parece clara la sentencia, clara, cerrada y conclusa, un niño sería capaz de entenderla y repetirla en el examen sin error, pero ese mismo niño repetiría con igual convicción un nuevo dicho.&lt;br /&gt;Sobre la desnudez de la verdad y el manto diáfano de la verdad, y este dicho sí da mucho más que pensar, y deleitosamente imaginar, sólida y desnuda la fantasía, diáfana apenas la verdad, si las sentencias vueltas del revés pasaran a ser leyes, qué mundo haríamos con ellas, el milagro es que los hombres no se vuelven locos cada vez que abren la boca para hablar. Pág. 75-76&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... por cosas así quien no tiene Dios busca dioses, y quien abandonó a los dioses, un Dios inventa, un día nos libraremos de éste y de aquéllos... Pág. 90&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... lo que para uno ha dejado de ser útil, es un tesoro para otros. Pág. 97&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... a partir de cierta edad ni la cabeza nos gobierna ni las piernas saben a dónde han de llevarnos, al fin somos como los chiquillos, inermes, pero la madre ha muerto, no podemos volver a ella, al principio, a aquella nada que hubo antes del principio, la nada existe realmente, es lo que hubo antes, no es después de muertos cuando entramos en la nada, de la nada, sí, procedemos, empezamos por el no-ser, y muertos cuando lo estemos, seremos algo disperso, sin conciencia, pero existiendo. Todos tuvimos padre y madre, pero somos hijos del azar y de la necesidad... Pág. 98&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así son los laberintos, tienen calles, travesías y callejones sin salida, y hay quien dice que la manera más segura de salir de ellos es ir andando y girando siempre hacia el mismo lado, pero eso, como tenemos la obligación de saber, es contrario a la naturaleza humana. Pág. 111&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... lo peor que tienen los diarios es que quien los hace se crea autorizado a escribir sobre todo, que se atreva a poner en la cabeza de otros ideas que puedan servir en la cabeza de todos... Pág. 113&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ricardo Reis pasó todo el día fuera rumiando su vergüenza, sobre todas indigna porque no lo había vencido un adversario, sino su propio miedo.&lt;br /&gt;Pág. 121&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ricardo Reis reflexiona sobre lo que vio y oyó, piensa que el objeto del arte no es la imitación, que fue censurable debilidad por parte del autor escribir la pieza en el lenguaje de Nazaré o en lo que creyó que es ese lenguaje, olvidando que la realidad no soporta su reflejo, que lo rechaza, solo otra realidad, cualquiera que sea, puede colocarse en vez de aquella que se quiso expresar, y, siendo diferentes entre sí, mutuamente se muestran, explican y enumeran, la realidad como invención que fue, la invención como realidad que será. Pág. 135&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... no por variar de habla varía el sentir... Pág. 138&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... gloriosa muerte será la de aquellos hombres que en la muerte del sol mueran, no vieron el primer día, verán el último. Pág. 142&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos padecemos una enfermedad básica, podemos decir, que es inseparable de lo que nosotros somos y que, en cierto modo, hace lo que somos, y acaso sería más exacto decir que cada uno de nosotros es su enfermedad, por ella somos tan poco, y también por ella conseguimos ser tanto, entre una cosa y otra que venga el diablo y escoja. Pág. 160&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando alguien emigra, piensa en el país donde tal vez muera como un país donde tendrá vida… Pág. 164&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fueron los ingleses quienes nos robaron, pérfida Albión, como es costumbre de ellos, que hasta se duda que sean capaces de otros comportamientos, es como un vicio, no hay pueblo en el mundo que no tenga contra ellos motivo de queja. Pág. 180&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... lo más común es que unos luchen y otros lleven la fama… Pág. 184&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... odios del alma no acaban con la muerte. Pág. 185&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo peor es que el hombre no puede estar en el horizonte que ve, aunque si allá estuviese, desearía estar en el horizonte en que está, el barco en el que no vamos es el barco ideal para nuestro viaje... Pág. 190&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... quien está aparte ve más y observa mejor... Pág. 194&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... de los tiempos el más fugaz es el de la pasión... Pág. 207&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No somos nada, somos pero en vano... Pág. 208&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... en definitiva la vida no es mucho más que estar tumbado, convalesciente de una enfermedad antigua, incurable y reincidente, con intervalos a los que llamamos salud, que algún nombre habríamos de darles vista la diferencia que hay entre los dos estados. Pág. 135&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios es el administrador del futuro y no proclama sus intenciones para que podamos ponernos a cubierto, o es mal gerente de ese capital, como algunos piensan, pues ni su propio destino fue capaz de prever... Pág. 218&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuantas veces habré escrito esto mismo de otras maneras. Pág. 224&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedo advertido, de nada sirve estar advertido, por más que usted diga, por más que digamos todos, siempre quedará una palabra por decir, no le pregunto qué palabra es esa, y hace muy bien, mientras callamos las preguntas y mantenemos la ilusión de que acabaremos por saber las respuestas. Pág. 228&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... usted es como el desierto, ni sombra hace... Pág. 228&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Dios quiera que todo vaya bien, a Dios no le iba a gustar el saber que creemos que las cosas han ido mal porque Él que no quiso que fueran mejor... Pág. 230&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ricardo Reis la estrechó contra él, ella lo abrazó, la conversación los había ido aproximando lentamente con una indefinible conmoción, casi un dolor, por eso fue tan delicadamente hecho lo que hicieron después, todos sabemos qué. Pág. 252&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... y le cuesta trabajo creer en la paciente crueldad del cielo que, teniendo tantos modos de llevarnos de este mundo, tan gustosamente escoge el hierro y el fuego, y esta excesiva agua. Pág. 255&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... hay gente que tiene un valor gelatinoso, no tiene culpa de eso, ha nacido así. Pág. 257&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... es un error pensar que con la vejez se pierde la memoria, que solo la memoria antigua se conserva y poco a poco aflora como ocultas frondas cuando las aguas van bajando, hay una memoria terrible en la vejez, la de los últimos días, la imagen del fin del mundo, el último instante de la vida. Pág. 257&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... por qué será que las palabras se sirven tantas veces de nosotros, las vemos acercarse, amenazar, y no somos capaces de alejarlas, de acallarlas, y acabamos así diciendo lo que no queríamos, es como el abismo irresistible, vamos a caer y seguimos avanzando. Pág. 267&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... razón tenía ese francés que dijo que la palabra le fue dada al hombre para disfrazar el pensamiento... Pág. 270&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lisboa es un gran silencio rumoroso, nada más. Pág. 276&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volved a vuestra casa, buscad en ella la cosa más vil y encontraréis que es vuestra propia alma... Pág. 281&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... pero la soledad no es vivir solo, la soledad es no ser capaz de hacer compañía a alguien o algo que está entre nosotros, la soledad no es un árbol en medio de una llanura donde solo está él, es la distancia entre la savia profunda y la corteza, entre la hoja y la raíz... Pág. 283&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... solitario es estar donde ni nosotros mismos estamos... Pág. 283&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... creo incluso que esa es la primera soledad, no sentirnos útiles... Pág. 284&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Profetizar desgracias siempre fue señal de soledad... Pág. 285&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... tal vez no fuera aún la soledad, era el silencio, medio hermano de ella... Pág. 287&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... los periodistas no olvidan nunca que escriben para el pueblo, en segundo, porque saben muy bien para qué pueblo escriben. Pág. 290&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... por eso dormimos en vísperas de una batalla o de la ejecución, por eso, en definitiva, morimos cuando ya no podemos seguir soportando la violenta luz de la vida. Pág. 301&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... ve el rostro del hombre aproximarse lentamente, siente que se le va formando un sollozo en la garganta, en la suya, en la de él, los labios se rozan, es esto un beso, piensa, pero esto es solo el principio del beso, la boca de él se aprieta contra la suya, los labios de él se abren sus labios, es ése el destino del cuerpo, abrirse, ahora los brazos de Ricardo Reis la ciñen por la cintura y por los hombros, la aprietan contra él, y el seno se comprime por primera vez contra el pecho de un hombre, ella comprende que el beso no ha acabado aún, que en este momento es inconcebible que pueda acabar y volver al mundo del principio, a su primera ignorancia... Pág. 309&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si la besé por amor o desesperación, y ella respondió, Nadie me ha besado antes, por eso no sé distinguir entre la desesperación y el amor... Pág. 311&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se cree en milagros ya no hay nada que esperar de la esperanza...&lt;br /&gt;Pág. 312&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... pasó envuelta en olor de hombre como una coraza, que ese es el efecto, en nuestro cuerpo, del olor de otro. Pág. 320&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... tenemos lástima unos de otros, no de uno mismo. Pág. 342&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... y habla mientras tanto porque el silencio le resulta más insoportable que las palabras... Pág. 344&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... el mundo olvida tanto que ni siquiera se da cuenta de lo que ha olvidado... Pág. 346&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... vaya idea, el culto a un hombre uniendo lo que el culto a Dios dividió. Pág. 353&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El arrepentimiento es la cosa más inútil de este mundo, en general quien se dice arrepentido lo único que quiere es conquistar perdón y olvido, en el fondo, cada uno de nosotros continúa satisfecho de sus culpas... Pág. 366&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Addis-Abeba, oh lingüístico donaire, oh poéticos pueblos, que quiere decir Nueva Flor. Pág. 378&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada hay más seguro que el destino, la muerte es aún más segura, la muerte también es el destino... Pág. 383&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... No hay respuesta para el tiempo, estamos en él y asistimos, nada más. Pág. 408&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El destino es el orden supremo, orden al que los dioses aspiran, Y los hombres, cuál es el papel de los hombres, Perturbar el orden, corregir el destino, para mejorarlo o para empeorarlo, es igual, lo que hay que hacer es impedir que el destino sea destino... Pág. 423&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... pero la más falsa de las mentiras es precisamente la que se sirve de la verdad para satisfacción y justificación de sus vicios. Pág. 431&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ironía siempre es máscara... Pág. 458&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay días en que es como si ya estuviera allí, y hay días en que me siento como si nunca hubiera estado... Pág. 458&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... solo la madre existe, el padre es un accidente... Pág. 460&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... lo que no quiero saber no existe... Pág. 470&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... creo que cuanto más alto se sube, más lejos se ve... Pág. 476&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... de este lado de los Pirineos todas las mujeres son santas, el mal está en los hombres que tan bien piensan de ellas. Pág. 482&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... la oscura profecía de quien, conociendo el futuro, no lo desveló por completo... Pág. 484&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usted señor doctor es una persona instruida, y yo soy casi una analfabeta, pero he aprendido una cosa, y es que las verdades son muchas y están unas contra otras, mientras no luchen, nunca se sabrá dónde está la mentira... Pág. 493&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes, era todo mucho más sencillo, cualquiera podía ser Dios, ahora nos pasamos la vida interrogándonos sobre si las aguas ya viene turbias de la fuente o si fueron enlodadas por otras travesías. Pág. 502&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... un muerto que no se respeta no merece haber vivido... Pág. 509&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... que de las palabras no conocemos su último destino. Pág. 511&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... tal vez esto es lo que llaman el destino, saber lo que va a ocurrir, saber que no hay nada que pueda evitarlo, y quedarnos quietos, mirando, como puros observadores del espectáculo del mundo, al tiempo que imaginamos que ésta será también nuestra última mirada, porque con el mundo acabaremos nosotros... Pág. 512&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... sabio es el que se contenta con el espectáculo del mundo... Pág. 522&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840#arriba"&gt;Ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840" name="abajo3204"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840" name="abajo3204"&gt;&lt;strong&gt;"...en cada espejo yace un doble,&lt;br /&gt;un adversario que nos refleja y nos abisma...".&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;Octavio Paz&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840" name="abajo3204"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 29px;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-3628428296499836376?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/3628428296499836376/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=3628428296499836376&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/3628428296499836376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/3628428296499836376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/09/saramago-el-ano-de-la-muerte-de-ricardo.html' title='Saramago / El año de la muerte de Ricardo Reis'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-1086815225218932242</id><published>2011-09-21T08:03:00.001-07:00</published><updated>2011-09-21T08:06:54.451-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='José Saramago'/><title type='text'>Saramago / Ensayo sobre la ceguera</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840" name="abajo3205"&gt;"Conseguir que los hombres se agrupen alrededor de una causa, una doctrina o una idea es siempre más fácil que persuadirlos de que sean dueños de su propia vida". Henry Miller&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;strong&gt;"Ensayo sobre la ceguera"&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;José Saramago&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;Traducción de Basilio Losada; Santillana Ediciones Generales 2003&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había llegado incluso a pensar que la oscuridad en que los ciegos vivían no era, en definitiva, más que la simple ausencia de luz, que lo que llamamos ceguera es algo que se limita a cubrir la apariencia de los seres y de las cosas, dejándolos intactos tras un velo negro. Ahora, al contrario, se encontraba sumergido en una albura tan luminosa, tan total, que devoraba no solo los colores, sino las propias cosas y los seres, haciéndolos así doblemente invisibles. Pág. 14&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para él la luz, esta luz, se había convertido en ruido. Pág. 18&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La virtud, habrá aún quien lo ignore, siempre encuentra escollos en el durísimo camino de la perfección, pero el pecado y el vicio se ven tan favorecidos por la fortuna que todo fue llegar… Pág. 32&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... diez minutos después estaba ya desnuda, a los quince gemía, a los dieciocho susurraba palabras de amor que ya no tenía necesidad de fingir, a los veinte empezaba a perder la cabeza, a los veintiuno sintió que su cuerpo se desquiciaba de placer, a los veintidós gritó, Ahora, ahora, y cuando recuperó la conciencia dijo, agotada y feliz, Aún lo veo todo blanco. Pág. 33&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esa masa estamos hechos, mitad indiferencia y mitad ruindad. Pág. 40&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí, la verdadera casa de cada uno es el sitio donde duerme, por eso no es extraño que el primer cuidado de los recién llegado fuese elegir cama, tal como habían hecho en la otra sala cuando aún tenían ojos para ver. Pág. 68&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por primera vez desde que entraron allí, la mujer del médico se sintió como si estuviera detrás de un microscopio observando el comportamiento de uno seres que ni siquiera podían sospechar su presencia, y esto le pareció súbitamente indigno, obsceno, No tengo derecho a mirar si los otros no me pueden mirar a mí, pensó. Pág. 72&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... y es que, en ellos, probablemente, ha podido más la tristeza de ahora que el amor de antes… Pág. 89&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas palabras dichas a tiempo valen más que un discurso que agravaría la difícil situación. Pág. 96&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos tenemos nuestros momentos de flaqueza, menos mal que todavía somos capaces de llorar, el llanto muchas veces es una salvación, hay ocasiones en que moriríamos si no llorásemos… Pág. 104&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... a los soldados, ya se sabe, se les da una orden y matan, se les da otra y mueren… Pág. 110&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... en las adversidades, tanto las probadas como las previsibles, se conocen los amigos. Pág. 111&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no somos capaces de vivir enteramente como personas, hagamos lo posible para no vivir enteramente como animales… Pág. 123&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... pero, así es el mundo, tiene la verdad muchas veces que disfrazarse de mentira para alcanzar sus fines… Pág. 131&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos ciegos, si no les ayudamos, no tardarán en convertirse en animales, peor aún, en animales ciegos. Pág. 139&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... ciegos contra ciegos, nunca pensé que viviría para ver una cosa así… Pág. 143&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amenazar con un arma es ya atacar… Pág. 153&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De qué me sirve ver. Le servía para saber del horror más de lo que hubiera podido imaginar alguna vez, le servía para desear estar ciega, nada más que para eso. Pág. 158&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... pensaba en los ciegos para quienes el día duraba siempre. Pág. 161&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... sabido es que las razones humanas se repiten mucho, y las sinrazones también... Pág. 174&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... preguntar de qué ha muerto alguien es estúpido, con el tiempo se olvida la causa. Pág. 187&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volverás a matar, Sí, si es preciso, de esa ceguera ya nunca me libraré… Pág. 198&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... la ceguera también es esto, vivir en un mundo donde se ha acabado la esperanza. Pág. 214&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... no hay cosa mala que no traiga consigo una cosa buena, se habla menos de las cosas malas traídas por las cosas buenas… Pág. 217&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le dices a un ciego, Estás libre, le abres la puerta que lo separa del mundo, Vete, estás libre, volvemos a decirle, y no se va, se queda allí parado en medio de la calle (…) de nada va a servir la memoria, pues solo será capaz de mostrar la imagen de los lugares y no los caminos para llegar. Pág. 221&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... pero, algunos viejos son así, les sobra orgullo a medida que les va faltando tiempo. Pág. 259&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguna vez vuelvo a tener ojos, miraré verdaderamente a los ojos de los demás, como si estuviera viéndoles el alma. Pág. 278&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos. Pág. 278&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... La ceguera es la providencia de los feos. Pág. 283&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Tanto nos cuesta la idea de que tenemos que morir, dijo la mujer del médico, que siempre buscamos disculpas para los muertos, es como si anticipadamente estuviésemos pidiendo que nos disculpen cuando nos llegue la vez… Pág. 290&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... el cuerpo también es un sistema organizado, está vivo mientras se mantiene organizado, la muerte no es más que el efecto de una desorganización… Pág. 297&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Es una vieja costumbre de la humanidad ésa de pasar al lado de los muertos y no verlos… Pág. 300&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Bien cierto es que lo difícil no es vivir con las personas, lo difícil es comprenderlas… Pág. 303&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... nos pertenece más lo que vino a ofrecerse a nosotros que aquello que tuvimos que conquistar… Pág. 311&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... En cierto modo, todo cuanto comemos es robado de la boca de los otros…&lt;br /&gt;Pág. 316&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... me volveré más ciega cada día porque no tendré quien me vea…&lt;br /&gt;Pág. 320&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven.&lt;br /&gt;Pág. 329&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840#arriba"&gt;Ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840" name="abajo3203"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-1086815225218932242?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/1086815225218932242/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=1086815225218932242&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/1086815225218932242'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/1086815225218932242'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/09/saramago-ensayo-sobre-la-ceguera.html' title='Saramago / Ensayo sobre la ceguera'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-5947554521487098418</id><published>2011-09-21T08:02:00.000-07:00</published><updated>2011-09-21T08:02:53.712-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='José Saramago'/><title type='text'>Saramago / El Evangelio según Jesucristo</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840" name="abajo3201"&gt;&lt;strong&gt;"... Desde la Antigüedad hasta nuestros días existe un denominador común en el hombre: la crueldad".&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;Julio Ramón Ribeyro&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;strong&gt;"El Evangelio según Jesucristo"&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Saramago&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;© 1991, José Saramago y editorial Caminho S.A. Lisboa&lt;br /&gt;Traducción: Basilio Losada&lt;br /&gt;Editorial Alfaguara 1998&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... el Bien y el Mal no existen en sí mismos, y cada uno de ellos es solo la ausencia del otro. Pág. 18&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... y no hizo diferencia entre Jesús y los Ladrones, por la simple razón de que todo esto son cosas de la tierra, que van a quedar en la tierra, y de ellas se hace la única historia posible. Pág. 19&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá los sueños son recuerdos que el alma tiene del cuerpo... Pág. 21&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... para José, como para cualquier varón de aquellos tiempos y lugares, era una doctrina muy pertinente la que definía al más sabio de los hombres como aquel que mejor sepa ponerse a cubierto de las artes y artimañas femeninas. Pág. 37&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... alguien tiene que venir un día a decir por dónde se debe cortar el cordón que liga al hombre a su ombligo, atar el pensamiento a su causa. Pág. 39&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espejo y los sueños son cosas semejantes, es como la imagen del hombre ante sí mismo. Pág. 40&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En verdad, en verdad os digo, no hay límites para la maldad de las mujeres, sobre todo de las más inocentes. Pág. 41&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Dios es el tiempo mismo (...) para Dios el tiempo es todo uno... Pág. 53&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... sensata religión esta que prohibió el azar. Pág. 59&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si ni tu propio destino puedes conocer y estás ahí, vivo y hablando, cómo quieres saber el destino de algo que no tiene existencia todavía. Pág. 74&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En verdad, en verdad os digo que muchas cosas en este mundo podrían saberse mucho antes de que acontecieran otras que de ellas son fruto, si, uno con el otro, fuese costumbre que hablen marido y mujer como marido y mujer. Pág. 77&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... sólo quien nunca tuvo la felicidad de dormir en un comedero ignora que nada hay en el mundo más parecido a una cuna. Pág. 89&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hijo de José y María nació como todos los hijos de los hombres, sucio de la sangre de su madre, viscoso de mucosidades y sufriendo en silencio. Lloró porque lo hicieron llorar y llorará siempre por ese solo y único motivo. Pág. 91&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... a Herodes solo lo mantiene vivo la furia. Pág. 94&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Dios mío, Dios mío, qué frágiles nos has hecho y qué fácil es morir. Pág. 113&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... de ti salió, palabras muy claras como son todas las de los profetas, hasta cuando las interpretaron mal. Pág. 116&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro soldado, haciendo una raya en el suelo con el hierro de la lanza, como el destino que parte y reparte, dijo, Mira que somos desgraciados los de nuestro oficio, como si no bastara con practicar lo malo que la naturaleza nos dio, tenemos encima que ser brazo de la maldad de otros y de su poder. Pág. 120&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... un clamor de nuevos gritos y llantos llenó la atmósfera, no eran los ángeles llorando la desgracia de los hombres, eran los hombres enloqueciendo bajo un cielo vacío. Pág. 125&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... antes se perdonará a un traidor que a un renegado. Pág. 130&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... bien cierto es el proverbio que dice que en los sueños no hay firmeza. Pág. 135&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... el perdón es nuestra voluntad para cambiar... es la propia vanidad del culto, lo que demostrará la falsedad de los hombres. Pág. 155&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... es patente que cuando Dios no viene ni da señal de venir pronto, el hombre no tiene más remedio que hacer sus veces y salir de casa para poner orden en el mundo ofendido... Pág. 156&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... el destino, cuantas veces habrá que decirlo, es un cofre como otro no hay, que al mismo está abierto y cerrado, miramos dentro y podemos ver lo acontecido, la vida pasada, convertida en destino cumplido, pero de lo que está por ocurrir, solo alcanzamos unos presentimientos, unas intuiciones, como en el caso de este evangelio, que no estaría siendo escrito de no ser por aquellos avisos extraordinarios, indicadores, tal vez, de un destino mayor que la vida simple. (Pág. 158-159)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... y todo esto, ayer, hoy y mañana, no son más que nombres diferentes de la ilusión. Pág. 159&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Uno no puede elegir los sueños que tiene, Son los sueños los que eligen a las personas. Pág. 161&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sueño es el pensamiento que no fue pensado cuando debía. Pág. 162&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegará, Señor, el día que vengas a nosotros para reconocer tus errores ante los hombres. Pág. 163&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión no está en divorciarme de ella, la cuestión estaría en divorciarme de mí... Pág. 166&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... es la ley de la vida, el olvido. Pág. 167&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... ése es el llanto que no tiene remedio, aquel fuego continuo que quema las lágrimas antes de que ellas puedan brotar... Pág. 168&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nombre de quienes nunca se escribió un libro, todo es quitar y no dar, prometer y no cumplir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... en nombre de cosas tales, letras, libros y banderas andan las personas matándose unas a otras... Pág. 170&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... no es preciso tener culpa para ser culpable. Pág. 173&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... en el vacío no hay cerca ni lejos donde posar los ojos, verdaderamente no es posible fijar una ausencia. Pág. 175&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Qué verá este sol que va a nacer, alguna vez aprenderemos a no hacer preguntas inútiles, pero mientras llega ese tiempo aprovechemos para preguntarnos, Qué verá este sol que va a nacer. Pág. 180&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... y el vecino de José le dijo, Prepárate, y quería decir, Prepárate para quedar libre, como si para la libertad fuera necesaria preparación... Pág. 183&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Dios salva las almas, no los cuerpos. Pág. 183&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Fue ayer y es lo mismo que si dijéramos, Fue hace mil años, el tiempo no es una cuerda que se pueda medir nudo a nudo, el tiempo es una superficie oblicua y ondulante que sólo la memoria es capaz de hacer que se mueva y aproxime. Pág. 188&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... desde la aurora del mundo siempre los incendios atrajeron a los hombres. Pág. 189&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... y si el hombre ha sido, con igual constancia, lobo y verdugo del hombre, con más razones aún seguirá siendo su enterrador. Pág. 195&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... dado que los hombres para todo quieren explicación, falsa o verdadera, se inventarán unas cuantas historias y leyendas, al principio conservando cierta relación con los hechos, hasta que todo se transforme en pura fábula. Pág. 197&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... sólo lloraban, en esto los niños son como los viejos, que lloran por nada, hasta cuando dejan de sentir, o porque han dejado de sentir. Pág. 199&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... contra toda lógica y razón Jesús había heredado el sueño del padre, no exactamente de la misma manera, sino como padre e hijo, cada uno en su lugar, lo estuviesen soñando al mismo tiempo. Pág. 208&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... si damos tiempo al tiempo, siempre llega un día en el que la verdad se vuelve mentira y la mentira verdad. Pág. 218&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... la ausencia es también una muerte, la única e importante diferencia es la esperanza. Pág. 219&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... La culpa es un lobo que se come al hijo después de haber devorado al padre, Ese lobos de que hablas ya se comió a mi padre, Entonces sólo falta que te devore a ti, Y tú, en tu vida, fuiste comido o devorado, No solo comido o devorado, sino también vomitado. Pág. 241&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Hoy en el templo oí decir que todo acto humano, por insignificante que sea, interfiere la voluntad de Dios, y que el hombre sólo es libre para ser castigado, No es de ser libre de donde viene mi castigo, sino de ser esclava, dijo la mujer. Jesús se calló. Apenas había oído las palabras de Zelomi porque el pensamiento como, como una súbita hendidura, se abrió a la ofuscadora evidencia de que el hombre es un simple juguete en manos de Dios, eternamente sujeto a hacer sólo lo que a Dios plazca, tanto cuando cree obedecerle en todo, como cuando en todo supone contrariarlo. Pág. 249&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurre esto muchas veces, no hacemos las preguntas porque aún no estábamos preparados para oír las respuestas, o, simplemente, por tener miedo de ellas. Y, cuando encontramos el valor suficiente para hacerlas, es frecuente que no nos respondan, como hará Jesús cuando un día le pregunten, Qué es la verdad, entonces se callará hasta hoy. Pág. 263&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Jesús se sentó en una piedra, a la orilla del camino, pensando en la manera de resolver el problema material que le impide cumplir un deber espiritual, vana esperanza... Pág. 282&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tienes familia, Sí, Y por qué no estás con ella, He venido a trabajar de pastor en Judea, y ésta fue una manera mentirosa de decir la verdad o de poner la verdad al servicio de la mentira. Pág. 283&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Jesús apretó al corderillo contra su pecho, no comprende por qué no acepta Dios que en su altar se derrame un cuenco de leche, zumo de la existencia que pasa de un ser a otro, o que en él se esparza con gesto de sembrador, un puñado de trigo, materia entre todas sustantiva del pan inmortal. Pág. 286&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Promesas al diablo, sólo para engañarlo... Pág. 291&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Madre, los pensamientos son lo que son, sombras que pasan, no son ni buenos ni malos en sí, sólo las acciones cuentan... Pág. 292&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguna salvación es suficiente, cualquier condena es definitiva. Pág. 308&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente, una prostituta debería oler a lo que más frecuenta, como el cabrero huele a cabra y el pescador a pescado, aunque, tal vez, quien sabe, esas mujeres se perfuman tanto justamente porque quieren esconder, disimular o incluso olvidar el olor de hombre. Pág. 319&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que me enseñas no es prisión, es libertad. Pág. 325&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Di sólo que tu hijo Jesús ha vuelto de viaje, y que no hay riqueza mayor que el regreso del hijo pródigo. Pág. 341&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... en el instante siguiente recordó Jesús que el poder y la gloria le han sido prometidos, sí, pero para después de la muerte, lo mejor será que goce de la vida... Pág. 351&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche se ha hecho madrugada, la luz del candil murió dos veces y dos veces resucitó, toda la historia de Jesús, que ya conocemos, fue narrada allí, incluyendo también ciertos pormenores que entonces no creíamos que merecieran atención, y muchos pensamientos que dejamos escapar, no porque Jesús los ocultase, sino, simplemente, porque no podía este evangelista estar en todas partes. Pág. 355&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Dios es pavoroso... Pág. 356&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hijo, la ocasión puede siempre crear una necesidad, pero si la necesidad es fuerte, tendrá que ser ella la que haga la ocasión. Pág. 365&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... el destino es lo más difícil que hay en el mundo... Pág. 369&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Quién es mi madre, quiénes mis hermanos, mis hermanos y mi madre son aquellos que creyeron en mí y en mi palabra en la misma hora en que yo la proferí (...) mi madre y mis hermanos son aquellos que no necesitan esperar a la hora de mi muerte para apiadarse de mi vida... Pág. 374&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María de Magdala no conoce, por propia experiencia, el amor de la madre por su hijo, conoció al fin el amor de la mujer por su hombre, después de haber aprendido y practicado antes el amor falso, los mil modos del no amor. Pág. 379&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... esta orilla del mar es para ellos el mundo entero... Pág. 381&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Perderás la guerra, no tienes otro remedio, pero ganará todas las batallas... Pág. 388&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... se miraban por encima de un abismo, preguntándose cuál sería el primero en poner un pie en el delicado y frágil puente que, pese a todo, seguía uniendo un lado con el otro. Pág. 394&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... el bien es frágil, basta que el mal le lance al rostro el vaho cálido de un simple pecado para que se enturbie para siempre su pureza... Pág. 404&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... porque el espíritu inmundo que vivía dentro del hombre y lo gobernaba se reía de todas las prisiones. Pág. 405&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... una vez que de la necesidad a la ley apenas media un brevísimo paso, y la más expedita justicia, lo sabemos desde Caín... Pág. 414&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Quien tenga oídos que oiga, si no dividís, no multiplicaréis. Pág. 415&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuál es el papel que me has destinado en tu plan, El de mártir, hijo mío, el de víctima, que es lo mejor que hay para difundir una creencia y enfervorizar una fe. Pág. 424&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Entonces os servís de los hombres, Sí hijo mío, sí, el hombre es, podríamos decir, palo para cualquier cuchara, desde que nace hasta que muere está siempre dispuesto a obedecer, lo mandan para allá y él va, le dicen que se pare y se para, le ordenan que vuelva a atrás y él retrocede, el hombre, tanto en la paz como el guerra, hablando en términos generales, es lo mejor que le ha podido ocurrir a los dioses. Pág. 426&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que tú eres, hijo mío, es el cordero de Dios, aquel a quien el propio Dios lleva hasta su altar, que es lo que estamos preparando aquí. Pág. 430&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También yo puedo ver algunas cosas del futuro, pero lo que no siempre consigo es distinguir si es verdad o mentira lo que creo ver, es decir veo mis mentiras como lo que son, verdades mías, pero nunca sé hasta que punto las verdades de los otros son mentiras suyas. Pág. 434&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habla claro, le interrumpió Jesús, No es posible, dijo Dios, las palabras de los hombres son como sombras y las sombras nunca sabrán explicar la luz, entre ellas y la luz está, interponiéndose, el cuerpo opaco que las hace nacer. Pág. 435&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que quiero que me digas es cómo vivirán los hombres que vengan después de mí, Te refieres a los que te sigan, Sí, si serán más felices, Más felices, lo que se dice felices, no diría yo tanto, pero tendrán la esperanza de una felicidad allá en el cielo donde yo vivo eternamente, o sea, tendrán la esperanza de vivir eternamente conmigo... Pág. 435&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... el miedo común es así, une fácilmente las diferencias. Pág. 448&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te acepto, no te perdono, te quiero como eres y, de ser posible, todavía peor de lo que eres ahora, Por qué, Porque este Bien que soy yo no existiría sin ese Mal que tú eres, un Bien que tuviese que existir sin ti sería inconcebible... Pág. 451&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... el Diablo, acabamos de enterarnos ahora mismo, no acaba, sino de miedo de tener que existir para siempre... Pág. 452&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... pero los pecados son otra cosa, los pecados atormentan por debajo de lo que se ve, no son pierna coja ni brazo tullido, no son lepra de fuera, sino lepra de dentro. Pág. 463&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi no me engaña ése, el hijo del Hombre es el hijo de Dios, Jesús no fue a sembrar grano en Jerusalén, pero en Betania forjaba y daba filo a la hoz con que la que lo habrán de segar. Pág. 481&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No exijáis nada que no esté establecido en la ley, pero no penséis que la ley es justa sólo porque la llamáis ley... Pág. 483&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había errado del todo Pedro en el paso que dio, pero lo dio demasiado pronto... Pág. 487&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... hemos probado la paz, ahora probemos la espada... Pág. 489&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... la suerte de las armas, al poco tiempo, empezó a cambiar, que si esta lucha, como en las cruzadas, la quería Dios, no parecía que el mismo Dios pusiera en ella empeño suficiente para que ganaran los suyos. Pág. 491&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el brazo que maneja el cayado y maneja la espada se ve la diferencia. Pág. 491&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... respondió Jesús, no es la espada la que nos falta, sino el brazo. Pág. 492&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie en la vida tuvo tantos pecados que mereció morir dos veces... 494&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Pedro) no podía saber que Jesús estaba viviendo entre dos tormentos, el de sus deberes para con los hombres y mujeres que lo habían dejado todo para seguirle, y aquí, en esta casa, con estas dos hermanas, iguales y enemigas como el rostro y el espejo, una continua, minuciosa, horrible dilaceración moral. Pág. 496&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrepentíos, quedar curado era como nacer de nuevo sin haber muerto... Pág. 497&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se amaban y decían palabras como éstas, no sólo porque eran bellas o verdaderas, si es posible que sean lo mismo al mismo tiempo, sino porque presentían que el tiempo de las sombras estaba llegando a su hora, y era preciso, que empezaran a acostumbrarse, todavía juntos, a la oscuridad de la ausencia definitiva. Pág. 498&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni yo puedo hacerte todas las preguntas, ni tú puedes darme todas las respuestas... Pág. 514&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840#arriba"&gt;Ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-5947554521487098418?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/5947554521487098418/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=5947554521487098418&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/5947554521487098418'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/5947554521487098418'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/09/saramago-el-evangelio-segun-jesucristo.html' title='Saramago / El Evangelio según Jesucristo'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-4255751162650570105</id><published>2011-08-09T13:46:00.002-07:00</published><updated>2011-08-09T13:46:44.277-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jean Paul Sartre'/><title type='text'>Sartre / La náusea</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;a href="" name="abajo3141"&gt;&lt;strong&gt;"... Lo importante no es que Leonardo haya producido La Gioconda sino que la especie haya producido a Leonardo".&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;Julio Ramón Ribeyro&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;"La náusea"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jean Paul Sartre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Colección Premios Nobel&lt;br /&gt;© Colección Gallimard, París, 1946&lt;br /&gt;© Editorial Losada, Buenos Aires, 1947&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hoja sin fecha&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso que éste es el peligro de llevar un diario: se exagera todo, uno está al acecho, forzando continuamente la verdad. Pág. 13&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Diario&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que vive solo ni siquiera sabe qué es contar; lo verosímil desaparece al mismo tiempo que los amigos. Pág. 21&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me admira cómo se puede mentir poniendo a la razón de parte de uno. Pág. 23&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo costumbre de contar lo que me sucede, por eso me resulta difícil encontrar la sucesión de los acontecimientos, no distingo lo que es importante. Pág. 23&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los objetos no deberían tocar, puesto que no viven. Uno los usa, los pone en su sitio, vive entre ellos; son útiles, nada más. Y a mí me tocan; es insoportable. Tengo miedo de entrar en contacto con ellos como si fueran animales vivos. Pág. 25&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora veo; recuerdo mejor lo que sentí el otro día, a la orilla del mar, cuando tenía el guijarro. Era una especie de repugnancia dulzona. ¡Qué desagradable era! Y procedía del guijarro, estoy seguro; pasaba del guijarro a mis manos. Sí, es eso, es eso; una especie de náusea en las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Jueves por la tarde&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentos, perezosos, fastidiados, los hechos se acomodan en rigor al orden que yo quiero darles; pero éste sigue siendo exterior a ellos. Tengo la impresión de hacer un trabajo puramente imaginativo. Además, estoy seguro de que los personajes de una novela parecerían más verdaderos; en todo caso, serían más agradables. Pág. 28&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…me ilumina por dentro una luz empobrecedora. Pág. 29&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez sea imposible comprender el propio rostro. ¿O acaso es porque soy un hombre solo? Los que viven en sociedad han aprendido a mirarse en los espejos, tal como los ven sus amigos. ¿Yo no tengo amigos; ¿por eso es mi carne tan desnuda? Sí, es como la naturaleza sin los hombres. Pág. 33&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Las cinco y media&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez la suciedad, la Náusea. Pág. 33&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué toma usted, señor Antoine?&lt;br /&gt;Entonces me dio la Náusea: me dejé caer en el asiento, ni siquiera sabía dónde estaba; veía girar lentamente los colores a mi alrededor; tenía ganas de vomitar. Y desde entonces la Náusea no me ha abandonado, me posee. Pág. 34&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Náusea no está en mí; la siento allí en la pared, en los tirantes, en todas partes a mi alrededor. Es una sola cosa con el café, soy yo quien está en ella. Pág. 35&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… sobre todo la manera brusca de arrojarse hacia adelante, como un acantilado contra el mar. Pág. 37&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comienzo a calentarme, a sentirme feliz. Todavía no es nada extraordinario, es una pequeña dicha de Náusea: se despliega en el fondo del charco viscoso, en el fondo de nuestro tiempo. Pág. 37&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…la música horada esas formas vagas y las traspasa. Pág. 38&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué extraño, qué conmovedor que esta duración sea tan frágil. Nada puede interrumpirla y todo puede quebrantarla. Pág. 38&lt;br /&gt;Cuando la voz se elevó en silencio, sentí que mi cuerpo se endurecía; y la Náusea se desvaneció. Pág. 38&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… todas las masas blandas que se mueven espontáneamente. Pág. 41&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Náusea, se ha quedado allá, en la luz amarilla. Soy feliz; este frío es tan puro, tan pura la noche; ¿no soy yo mismo una onda de aire helado? No tener ni sangre, ni linfa, ni carne. Deslizarse por este largo canal hacia aquella palidez. Ser sólo frío. Pág. 43&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no puedo recibir de estas soledades trágicas nada más que un poco de pureza vacía. Pág. 44&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me iluminé; comprendo el método del Autodidacto; se instruye por orden alfabético. Pág. 45&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo el porvenir. Está allí en la calle, apenas más pálido que el presente. ¿Qué necesidad tiene de realizarse? ¿Qué ganará con ello? Pág. 49&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces acierto a pronunciar en mi relato esos hermosos nombres que se leen en los atlas: Aranjuez o Canterbury. Provocan en mi imágenes nuevas, como las que conciben, según sus lecturas, las personas que nunca han viajado; sueño basándome en palabras, eso es todo. Pág. 51&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor, creo que la aventura puede definirse así: un acontecimiento que sale de lo ordinario sin ser forzosamente extraordinario. Pág. 54&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… qué cimas alcanzaría si mi propia vida constituyera la materia de la melodía. Pág. 57&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sábado, mediodía&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… para que el suceso más trivial se convierta en aventura, es necesario y suficiente contarlo. Esto es lo que engaña a la gente; el hombre es siempre un narrador de historias; vive rodeado de sus historias y de las ajenas, ve a través de ellas todo lo que le sucede, y trata de vivir su vida como si la contara. Pero hay que escoger: o vivir o contar. Cuando uno vive, no sucede nada. Los decorados cambian, la gente entra y sale, eso es todo. Nunca hay comienzos. Pág. 58&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es vivir. Pero al contar la vida, todo cambia; sólo que es un cambio que nadie nota; la prueba es que se habla de historias verdaderas. Como si pudiera haber historias verdaderas; los acontecimientos se producen en un sentido, y nosotros los contamos en sentido inverso. Pág. 59&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He querido que los momentos de mi vida se sucedieran y ordenaran como los de una vida recordada. Tanto valdría querer agarrar el tiempo por la cola. Pág. 60&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las verdaderas señores no conocen el precio de las cosas; gustan de las hermosas locuras; sus ojos son bellas flores, cándidas flores de invernáculo. Pág. 66&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usted es de los que contestan antes de que les pregunten. Pág. 67&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… tenían un solo día para borrar las arrugas, las patas de gallo, los pliegues amargos que deja el trabajo de la semana. Pág. 74&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunté un instante si no iba yo a amar a los hombres. Pero, después de todo, era el domingo de ellos, no el mío. Pág. 75&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El domingo declinante les ha dejado un gusto a ceniza, y piensan ya en el lunes. Pero para mí no hay ni lunes ni domingo; hay días que se empujan en desorden, y de pronto, relámpagos como éste. Pág. 76&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy solo, pero camino como un ejército que irrumpiera en una ciudad. Pág. 77&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lunes&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No necesito hacer frases. Escribo para poner en claro ciertas circunstancias. Desconfiar de la literatura. Hay que escribirlo todo al correr de la pluma, sin buscar las palabras. Pág. 78-79&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, se habla mucho del famoso transcurso del tiempo, pero nadie lo ve. Pág. 79&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sentimiento de la aventura sería, simplemente, el de la irreversibilidad del tiempo. Pág. 79&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estimo bastante las investigaciones históricas para perder el tiempo con un muerto cuya mano no me dignaría tocar si estuviera vivo. Pág. 81&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado es un lujo de propietario. Pág. 89&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi cuerpo es lo único que poseo; un hombre solo, con su cuerpo, no puede detener los recuerdos; le pasan a través. No debería quejarme; sólo quise ser libre. Pág. 89&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El doctor tiene experiencia; los médicos, los sacerdotes, los magistrados y los oficiales conocen a los hombres como si los hubieran hecho. Pág. 92&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a los cuarenta años bautizan sus pequeñas obstinaciones y algunos proverbios con el nombre de experiencia;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando queremos comprender una cosa, nos situamos frente a ella. Solos, sin ayuda; de nada podría servir todo el pasado del mundo. Y después la cosa desaparece y lo que hemos comprendido desaparece con ella. Pág. 94&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Jueves&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No reflexionar demasiado en el valor de la Historia. Uno corre el riesgo de hastiarse con ella. Pág. 95&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese hombre había vivido para sí. Como castigo severo y merecido, nadie había ido a cerrarle los ojos en su lecho de muerte. Pág. 110&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues habían tenido derecho a todo: a la vida, al trabajo, a la riqueza, al mando, al respeto y, para terminar, a la inmortalidad. Pág. 110&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué magníficos ojos grises! Jamás había pasado por ellos la sombra de una duda. Pág. 112&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… al pasar al rango de derecho, el placer perdía su agresiva futilidad. Pág. 112&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... la Experiencia es mucho más que una defensa contra la muerte; es un derecho: el derecho de los ancianos. Pág. 114&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El país -dijo en un discurso célebre- padece la enfermedad más grave; la clase dirigente ya no quiere mandar”. Pág. 120&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo he dicho muchas veces: mandar no es un derecho de la élite sino su principal deber. Señores, os conjuro: ¡restauremos el principio de autoridad!". Pág. 120-121&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí el pasado sólo era un retiro, otra manera de existir, un estado de vacaciones y de inactividad… Pág. 125&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora sabía: las cosas son en su totalidad lo que parecen, y detrás de ellas... no hay nada. Pág. 125&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;M. de Rollebon era mi socio: él me necesitaba para ser, y yo lo necesitaba para no sentir mi ser. Yo proporcionaba la materia bruta, esa materia bruta que tenía para la reventa, con la cual no sabía qué hacer: la existencia, mi existencia. Su arte era representar. Permanecía frente a mí y se había apoderado de mi vida para representarme la suya. Pág. 128&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy mi pensamiento, por eso no puedo detenerme. Existo porque pienso... y no puedo dejar de pensar. Pág. 130&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… ahora mi edad me permite enternecerme por la juventud de los demás. Pág. 139&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto constituirán entre los dos una sola vida, una vida lenta y tibia que ya no tendrá ningún sentido, pero no se darán cuenta. Pág. 139&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humanista llamado "de izquierda" considera su principal cuidado velar por los valores humanos; no pertenece a ningún partido, porque no quiere traicionar lo humano, pero sus simpatías se inclinan a los humildes; a los humildes consagra su bella cultura clásica. Pág. 150&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor comunista ama a los hombres después del segundo plan quinquenal; castiga porque ama. Pág. 150&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humanista católico, el rezagado, el benjamín, habla de los hombres con aire maravillado. Pág. 150&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… el filósofo humanista, que se inclina hacia sus camaradas como un hermano mayor, y que conoce sus responsabilidades; el humanista que ama a los hombres tal como son, el que los ama tal como deberían ser, el que quiere salvarlos con su consentimiento y el que los salvará a pesar de ellos... Pág. 150&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El misántropo es hombre; por lo tanto, el humanista ha de ser en cierta medida misántropo. Pero es un misántropo científico, que ha sabido dosificar su odio, que odia primero a los hombres para poder amarlos después. Pág. 152&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es extraño que todo me dé lo mismo; me espanta. Pág. 157&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un sacerdote avanza a pasos lentos, leyendo su breviario. Por momentos levanta la cabeza y mira el mar con aire aprobador: también el mar es un breviario, habla de Dios. Pág. 159&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El verdadero mar es frío y negro, lleno de animales; se arrastra bajo esta delgada película verde hecha para engañar a las gentes. Pág. 159&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desearía tanto abandonarme, olvidarme, dormir. Pero no puedo, me sofoco: la existencia me penetra por todas partes, por los ojos, por la nariz, por la boca... Pág. 161&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… yo estaba de más para toda la eternidad. Pág. 164&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… pensaba sin palabras en las cosas, con las cosas. Pág. 164&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, todo lo que pude comprender después se reduce a este absurdo fundamental. Pág. 165&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo esencial es la contingencia. Quiero decir que, por definición, la existencia no es la necesidad. Existir es estar ahí, simplemente; los existentes aparecen, se dejan encontrar, pero nunca es posible deducirlos. Pág. 167&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me disgustaba ver algo en movimiento; me desviaba de todas aquellas existencias inmóviles que me miraban como ojos fijos. Me decía, siguiendo el balanceo de las armas: los movimientos nunca existen del todo, son pasos intermediarios entre dos existencias, tiempos débiles. Pág. 168&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… la existencia no tiene memoria, no conserva nada de los desaparecidos ni siquiera un recuerdo. Pág. 169&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que existe nace sin razón, se prolonga por debilidad y muere por casualidad. Pág. 170&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… la existencia es un lleno que el hombre no puede abandonar. Pág. 170&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo sé. Sé que nunca más encontraré nada ni nadie que me inspire pasión. Tú sabes que ponerme a querer a alguien es una hazaña. Se necesita una energía, una generosidad, una ceguera... Hasta hay un momento, al principio mismo, en que es preciso saltar un precipicio; si uno reflexiona, no lo hace. Sé que nunca más saltaré. Pág. 183-184&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando representábamos el aventurero y la aventurera, tú eras aquel a quien suceden aventuras, yo la que las hace suceder. Pág. 190&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vivo el pasado. Vuelvo a tomar todo lo que me ha sucedido y lo arreglo. De lejos, así, no está mal, uno casi se dejaría posesionar. Toda nuestra historia es bastante buena. Le doy unos toques y sale una serie de momentos perfectos. Entonces cierro los ojos y trato de imaginarme que vivo todavía dentro. Pág. 192&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estoy simplemente abrumado porque la dejo; tengo un miedo horrible de volver a mi soledad. Pág. 194&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martes, en Bouville&lt;br /&gt;Solo y libre. Pero esta libertad se parece un poco a la muerte. Pág. 197&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cien veces por día tienen la prueba de que todo se hace mecánicamente, que el mundo obedece a leyes fijas e inmutables. Pág. 199&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… piensan en Mañana, es decir, simplemente en un nuevo hoy... Pág. 199&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy entre dos ciudades: una me ignora, la otra ya no me conoce. Pág. 212&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conciencia existe como un árbol, como una brizna de hierba. Dormita, se aburre. La pueblan pequeñas existencias fugitivas, como pájaros en las ramas. Pág. 212-213&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… hacer algo es crear existencia, y ya hay bastante existencia. Pág. 217&lt;br /&gt;Para mí son un poco como muertos, un poco como héroes de novela; se han lavado del pecado de existir. Pág. 222&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra clase de libro. No sé muy bien cuál, pero habría que adivinar, detrás de las palabras impresas, detrás de las páginas, algo que no existiera, que estuviera por encima de la existencia. Por ejemplo, una historia que no pueda suceder, una aventura. Tendría que ser bella y dura como el acero, y que avergonzara a la gente de su existencia. Pág. 223&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108370593890335052#arriba"&gt;Ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="" name="abajo3151"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-4255751162650570105?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/4255751162650570105/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=4255751162650570105&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/4255751162650570105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/4255751162650570105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/08/sartre-la-nausea.html' title='Sartre / La náusea'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-8509476885891891733</id><published>2011-08-09T13:46:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:46:13.860-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aldous Huxley'/><title type='text'>Huxley / Contrapunto</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;a href="" name="abajo3131"&gt;&lt;strong&gt;"... Qué alas más pequeñas las mías en este aletazo tremendo! Qué grande es el mundo frente a mi garganta abatida!".&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;Pablo Neruda&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;"Contrapunto"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Aldous Huxley&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;© Mrs. Laura Huxley 1928&lt;br /&gt;© Editorial Sudamericana 1977&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La civilización es la armonía y la totalidad. La razón, el sentimiento, el instinto, la vida corporal... Blake consiguió englobarlo y armonizarlo todo. La barbarie es inclinarse de un solo lado. Se puede ser un bárbaro del intelecto así como de cuerpo; un bárbaro del alma y de los sentimientos así como de la sensualidad. El cristianismo nos ha hecho bárbaros del alma, y Blake fue el último hombre civilizado. Pág. 108-109&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es hora de que inicie una revolución en favor de la vida y de la plenitud. Pág. 124&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero es evidente -decía Rampion- que las revoluciones se producen lo mismo en el interior que en el exterior. En el Estado, son los pobres contra los ricos. En el individuo, son el cuerpo y los instintos oprimidos contra el intelecto. El intelecto ha sido exaltado como las clases superiores en los demonios del espíritu. Las clases inferiores del mismo dominio se rebelan. Pág. 134&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos se amaron frenéticamente, con una pasión de tigres. Y se pelearon también: al principio, de un modo bastante divertido, cuando las querellas podían ser compensadas por efusiones de sensualidad tan violentas como las furias que mitigaban. Pág. 145&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra vanidad nos hace exagerar la importancia de la vida humana; el individuo no es nada; la naturaleza se ocupa sólo de la especie. Pág. 158&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay quien –continuó meditativamente, tratando de formular las vagas oscuridades de sus propios sentimientos–, hay quien no puede concebir el bien sino pecando contra él. –Pero cuando los viejos pecados han dejado de ser sentidos como tales, ¿qué ocurre? El argumento se desarrolla en su interior. La única solución parecía consistir en cometer nuevas faltas y cada vez más graves, a fin de experimentarlo todo, como decía Lucy en su jerga. Uno de los modos de conocer a Dios –concluyó él lentamente– es negarlo. Pág. 160&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuesta tanto trabajo escribir un libro malo como uno bueno; sale con la misma sinceridad del alma del autor. Pero siendo el alma del autor, al menos artísticamente, de calidad inferior, sus sinceridades serán, si no siempre intrínsecamente interesantes, cuando menos expresadas de un modo falto de interés, y el trabajo empleado en esta expresión será malgastado. La naturaleza es monstruosamente injusta. No existe sustitutivo para el talento. La industria y todas las virtudes no sirven para nada. Pág. 167-168&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas disfrutado, se desprecia;&lt;br /&gt;Locamente buscado; y obtenido&lt;br /&gt;Apenas, se detesta. Pág. 202&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, la literatura lo había extraviado. Lejos de hacerle odiar y despreciar, la realización y el disfrute sólo le habían hecho desear más realización y más disfrute. Pág. 203&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo dudo mucho que haya habido jamás nada accidental. Todo lo que ocurre es intrínsecamente semejante al hombre a quien le ocurre. Pág. 287&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este modo doy al instante una nota extraña y fantástica. Si se arranca la costra de trivialidad evidente que nuestros hábitos han depositado en las cosas, todo se hace increíble. Cada objeto y cada acontecimiento contiene en sí una infinidad de profundidades dentro de otras profundidades. Nada es, en lo más mínimo, según su apariencia, o más bien se parece a millones de otras cosas a la vez. Pág. 300&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El gran defecto de la novela de ideas está en que es una cosa arreglada, artificial. Necesariamente; pues las gentes capaces de desarrollar tesis propiamente formuladas no son del todo reales, son ligeramente monstruosas. A la larga, el vivir con monstruos resulta un tanto fastidioso". Pág. 302&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El instinto de adquirir comporta, a mi ver, más perversiones que el instinto sexual. Al menos, las gentes me parecen todavía más extrañas en lo referente al dinero que en lo referente a sus amores. ¡Qué pasmosa tacañería no se encuentra uno a cada paso, sobre todo entre los ricos! ¡Y qué fantásticas prodigalidades también! Con frecuencia las dos cualidades en la misma persona. Y luego, los atesoradores, los afanados, los que se hallan enteramente y casi incesantemente preocupados por el dinero. Nadie se halla de igual modo incesantemente preocupado por el sexo; me figuro que porque en las cuestiones sexuales es posible la satisfacción fisiológica, mientras que no existe en lo referente al dinero. Cuando el cuerpo se halla saciado, el espíritu cesa de pensar en el alimento o en la mujer. Pero el hambre de dinero y de posesión es casi puramente una cosa mental. No hay satisfacción física posible. Pág. 302&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero cuando uno halla fastidioso un asunto, corre el riesgo de hacerse fastidioso él mismo al tratarlo. Pág. 303&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no hay que hacer cálculos sobre guerras ni revoluciones. Porque si contamos con ellas, es seguro que vienen. Pág. 306&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la Humanidad sea destruida, evidentemente que no habrá más problemas. Pero esta parece una solución bastante pobre. Yo creo que puede haber otra, aun dentro del marco del sistema actual. Una solución temporal mientras el sistema se modifica en la dirección de una solución permanente. La raíz del mal está en la psicología individual; de modo que es por ahí, por la psicología individual, por donde hay que comenzar. El primer paso sería hacer vivir a las gentes de un modo doble, en dos compartimientos. En un compartimiento, como trabajadores industrializados; en el otro, como seres humanos. Como idiotas y máquinas durante ocho horas diarias, y como verdaderos seres humanos el resto del tiempo. Pág. 307&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viven como idiotas y como máquinas durante todo el tiempo, tanto durante su trabajo como durante sus horas de ocio. Como idiotas y como máquinas; pero imaginándose que viven como seres civilizados, hasta como dioses. Pág. 307&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si creéis en los negocios como servicio y en la santidad del trabajo, os transformaréis simplemente en idiotas mecánicos durante veinticuatro horas diarias. Reconoced que es un trabajo innoble; tapaos la nariz y hacedlo durante ocho horas, y luego concentraos en vosotros mismos para ser, durante las horas de ocio, verdaderos seres humanos. Un verdadero y completo ser humano. Pág. 308&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es preciso persuadir a todo el mundo de que toda esta gran civilización industrial no es más que un mal olor, y que la verdadera vida, sólo puede vivirse fuera de ella. Habrá de pasar mucho tiempo antes de que puedan conciliarse el vivir con decencia y el olor industrial. Puede que sean inconciliables. Habrá que ver. Entretanto, tenemos que palear la basura y soportar estoicamente la peste y, en los intervalos, tratar de llevar una vida verdaderamente humana. Pág. 308&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Una de las cosas más difíciles de recordar es que el mérito de un hombre en una esfera no constituye una garantía de su mérito en otra”. Pág. 323&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espectáculo de seres humanos reducidos al automatismo satisface el deseo de poder. Contemplando esclavos mecanizados se imagina uno a sí mismo en carácter de amo. Pág. 346&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es fácil creer que se debe modificar el propio modo de vida. La dificultad consistirá en actuar conforme a la creencia. Pág. 347&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… y puede que los hábitos no sean sino la expresión de una indiferencia y una frialdad innatas, que sería casi imposible vencer. Y para él, de todos modos, la vida simplemente intelectual es más fácil… Pág. 348&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rachel Quarles no simpatizaba con esos filántropos sentimentales que se empeñan en borrar la distinción entre el bien y el mal, entre los malhechores y los virtuosos. Para ella, eran los criminales, y no la sociedad en que vivían, los responsables de sus crímenes. Los pecadores cometían efectivamente, sus pecados; no era su medio el que lo hacía por ellos. Existían excusas, por supuesto, circunstancias atenuantes. Pero el bien era siempre bien; el mal seguía siendo mal.&lt;br /&gt;Había circunstancias en que la elección del bien era difícil; pero era siempre el individuo el que elegía y el que, habiéndolo hecho, debía ser responsable. Mrs. Quarles, en una palabra, era una cristiana y no una humanitaria. Pág. 352-353&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Exactamente! –exclamó triunfante–. Lo mismo ocurre con los filósofos. Sus alas les impiden caminar. Durante treinta años traté yo de ser un caminante: en la política, en los negocios. No me daba cuenta de que mi reino estaba en el aire y no en la tierra. ¡En el aire! –repitió, levantando el brazo–. Yo tenía alas –y agitó la mano en un trémolo rápido–. Alas, y yo sin saberlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo al cabo de treinta años llegué a descubrir que había nacido para volar. Y ahora tengo que abandonar el vuelo, casi antes de iniciarlo. Pág. 382&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre no puede abolir completamente sus sensaciones y sus sentimientos sin aniquilarse físicamente a sí mismo. Pero puede despreciarlos después del hecho. Y, de hecho, eso es lo que hace un gran número de personas inteligentes y cultivadas: despreciar lo humano en interés de lo no humano. Su móvil difiere del de los cristianos; pero el resultado es el mismo. Una especie de autodestrucción. Siempre lo mismo –continuó con una súbita explosión de cólera en la voz–. A cada tentativa de ser algo mejor que humano, el resultado es siempre el mismo. Muerte, una forma u otra de muerte. Trata uno de ser más de lo que es por naturaleza, y lo que hace es matar algo en sí mismo y convertirse en mucho menos. Estoy hasta la médula de todas esas necedades acerca de la vida superior, el progreso moral e intelectual, el vivir para el ideal y demás cosas por el estilo. Todo eso conduce a la muerte. Tan infaliblemente como el vivir para el dinero. Los cristianos y los moralistas, y los estetas cultivados, y los jóvenes y brillantes científicos, y los negociantes de la escuela de Samuel Smiles, todas las pobres ranas humanas que tratan de inflarse en bueyes de pura espiritualidad, de puro idealismo, de pura eficacia práctica, de pura inteligencia consciente, y que, ¡paf!, revientan simplemente para convertirse en meros fragmentos de rana, y lo que es más, fragmentos en descomposición. Todo eso es una vasta estupidez, una enorme y repugnante mentira. Su pobrecillo San Francisco, esa hediondez, por ejemplo –se volvió hacia Burlap, que protestó–. Sí, nada más que hediondez –insistió Rampion–. Un hombrecillo tonto y vanidoso, que trata de inflarse hasta llegar a ser un Jesús y que no consigue sino matar la poca virtud o buen sentido que pudiera quedarle, que no consigue sino transformarse en hediondos y repugnantes fragmentos de un verdadero ser humano. ¡Un hombre que busca excitaciones y escalofríos lamiendo a los leprosos! ¡Puf! ¡Pequeño y asqueroso pervertido! Se cree demasiado bueno para besar a una mujer; quiere estar por encima de una cosa tan vulgar como es el placer natural y saludable, y el único resultado es que mata el menor grano de virtud humana que pudiese tener en sí y se convierte en un pequeño y asqueroso pervertido que no puede excitarse sino lamiendo las úlceras de los leprosos. Pero sin curarlas, nótelo bien. Lamentándolas nada más. Para su propio placer. No para el de ellos. ¡Es inmundo! Pág. 405-406&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han admitido ustedes la fornicación promiscua, eso es todo. Pero no el amor, no el contacto y la corriente naturales, no la renunciación al orgullo mental, no el hecho de abandonarse al instinto. No, no. Ustedes siguen fieles a su voluntad consciente. Todo debe ser expressément voulu, en todo tiempo. Y las relaciones han de ser puramente mentales. Y la vida ha de ser vivida, no como si fuera la vida de un mundo de seres vivientes, sino como si estuviera compuesta de recuerdos, de imaginaciones y de meditaciones solitarias. Un interminable masturbación, como el grande y horrible libro de Proust. Esa es la vida superior. Que es el nombre, expresado con eufemismo, de la muerte incipiente. Es significativo, es simbólico el que esa Lenéru fuese sorda y semiciega. Es el signo exterior visible de una verdad interior espiritual. ¡Pobre criatura! Ella tenía, al menos, alguna excusa para su espiritualidad. Pero los otros sacerdotes de la vida superior, los que no tienen ningún defecto físico, éstos son imperdonables. Éstos se han mutilado deliberadamente, por diversión. ¡Lástima que no les salgan jorobas, o manchas blancas en los ojos! Así podríamos identificarlos mejor. Pág. 407&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abandónense los instintos a sí mismos y se verá que hacen muy poco daño. Si los hombres no hicieran el amor sino cuando los arrastra la pasión, si se batieran únicamente cuando los embarga la cólera o el terror, si se apropiaran de las cosas tan sólo cuando tuviesen necesidad de ellas o los arrebatara un irresistible deseo de poseer, entonces, yo se lo aseguro, este mundo se parecería mucho más al reino de los cielos de los que se parece bajo nuestro régimen cristiano-intelectual-científico actual. Pág. 410&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El decirles que obedezcan a Jesús es decirles que sean más que humanos. Y en la práctica, cuando trata uno de ser más que humano, lo que consigue es hacerse menos que humano. El decirles que obedezcan a Jesús literalmente es decirles, indirectamente, que se porten como imbéciles y, finalmente, como demonios. Pág. 411&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo es un asilo de pervertidos. Pág. 412&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mejor broma de Dios, en lo que le concernía, era que no existía. Simplemente, que no existía. Ni Dios ni el diablo. Porque si existiera el diablo, existiría también Dios. Todo lo que existía era el recuerdo de una estupidez sólida y repugnante, y ahora un formidable pugilato. Primero un asunto para la lata de basura y luego una farsa. Pero, en el fondo, acaso fuese eso el diablo: el espíritu de las latas de basura. ¿Y Dios? Dios, en este caso, sería la ausencia de latas de basura. Pág. 429&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108370593890335052#arriba"&gt;Ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="" name="abajo3141"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-8509476885891891733?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/8509476885891891733/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=8509476885891891733&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/8509476885891891733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/8509476885891891733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/08/huxley-contrapunto.html' title='Huxley / Contrapunto'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-2374827432044900487</id><published>2011-08-09T13:43:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:43:14.807-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Djuna Barnes'/><title type='text'>Djuna Barnes / Humo</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840" name="abajo3241"&gt;&lt;strong&gt;"La literatura es un palimpsesto donde escribimos para que otros escriban. En literatura, la recepción es el oficio; la devolución creadora es el arte".&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;Víctor Hurtado&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;&lt;strong&gt;"Humo"&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Djuna Barnes&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;Editorial Anagrama 1989&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... más atractiva que el reflejo de un rayo de sol sobre un águila real, e igualmente fugaz. Pág. 7&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre enamorado es nulo mentalmente. Toda su energía la dedica a su apariencia externa. Pág. 15&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los hombres empiezan amando a una mujer por lo que no es, y al final acaban comprendiendo lo que ella es en realidad. Al principio acarician su piel con besos, y al final la perforan con un revólver. Pág. 52&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adoraba la valentía porque carecía de ella. Pág. 56&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... se había como un hombre que sale del cuarto de baño tras lavarse las manos. Ella no había sido más que la espuma del jabón que queda en el fondo del lavabo. Pág. 58&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No somos más que simios expertos. Pág. 75&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ningún hombre ha sido rey hasta que ha dominado el arte de hacer reverencias sin dificultad. Pág. 75&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombre tienen cuatro patas, pero han aprendido a llamar manos a dos de ellas. Pág. 77&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... cuando los padres murmuran que van a enseñar algo entonces, en general, les ha llegado el momento de aprender. Pág. 77&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... no había aprendido que, en ocasiones, los brazos izquierdos empiezan a robar mientras los derechos están aún vibrando con el apretón de manos de la amistad. Pág. 88&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía deseaba corregir las cosas, pero quería hacerlo como quien limpia el suelo, no como quien venda una herida. Pág. 146&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando las niñas piensan que saben cantar y los jóvenes que saben gobernar quiere decir que ha llegado la hora de la insurrección. Pág. 153&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otoño es la estación de la destrucción… pero somos criaturas débiles y miserables, y dejamos para la naturaleza todo el trabajo de demolición del paisaje, e igualmente le dejamos que reconstruya el mismo paisaje el año próximo y el año siguiente, durante años interminables, incansables, fastidiosos. Pág. 153&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hábito siempre es más fuerte que el deseo. Pág. 164&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840#arriba"&gt;Ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840" name="abajo3250"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;Al paso&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;(*)&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La lectura es un valor espiritual. Lo importante es resistir. Simplemente, no hay que permitir que nada (tampoco la tecnología) nos desperdicie la gracia de los pequeños momentos de libertad que podamos gozar: una mesa que compartimos con gente que queremos, una caminata entre los árboles, la gratitud de un abrazo.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ernesto Sábato&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sabio no es el que descubre o inventa, el sabio es aquel que nos lleva a su mundo para verlo como él lo ve, para sentirlo como él lo siente…&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Luis Aguilar Rosas&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La corrupción es el sida del capitalismo.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Luis Aguilar Rosas&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497483731798840#arriba"&gt;Ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-2374827432044900487?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/2374827432044900487/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=2374827432044900487&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/2374827432044900487'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/2374827432044900487'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/08/djuna-barnes-humo.html' title='Djuna Barnes / Humo'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-7537633299619513356</id><published>2011-08-09T13:40:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:40:29.346-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Aleixandre'/><title type='text'>Aleixandre / La destrucción o el amor</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;a href="" name="abajo190"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;"La destrucción o el amor"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vicente Aleixandre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;© Herederos de Vicente Alexaindre 1935, 1945&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La selva y el mar&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Allá por las remotas&lt;br /&gt;luces o aceros aún no usados,&lt;br /&gt;tigres del tamaño del odio,&lt;br /&gt;leones como un corazón hirsuto,&lt;br /&gt;sangre como la tristeza aplacada,&lt;br /&gt;se baten con la hiena amarilla que toma la forma del po-&lt;br /&gt;niente insaciable. Pág. 9&lt;br /&gt;(…) la cobra que se parece al amor más ardiente… Pág. 10&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Mina&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Calla, calla. No soy el mar, no soy el cielo,&lt;br /&gt;ni tampoco soy el mundo en que tú vives.&lt;br /&gt;Soy el calor que sin nombre avanza sobre las piedras frías,&lt;br /&gt;sobre las arenas donde quedó la huella de un pesar,&lt;br /&gt;sobre el rostro que duerme como duermen las flores&lt;br /&gt;cuando comprenden, soñando, que nunca fueron hierro. Pág. 24&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;A la muerta&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Vienes y vas como el manto sutil,&lt;br /&gt;como el recuerdo de la noche que escapa,&lt;br /&gt;(...) Tu generoso cuerpo, agua rugiente,&lt;br /&gt;agua que cae como cascada joven,&lt;br /&gt;agua que es tan sencillo beber de madrugada&lt;br /&gt;cuando en las manos vivas se sienten todas las estrellas. Pág. 51&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La luz&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El mar, la tierra, el cielo, el fuego, el viento,&lt;br /&gt;el mundo permanente en que vivimos,&lt;br /&gt;los astros remotísimos que casi nos suplican,&lt;br /&gt;que casi a veces son una mano que acaricia los ojos. Pág. 53&lt;br /&gt;(...) con todavía el calor de una piel que nos ama. Pág. 54&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Humana voz&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(...) Duele el día, la noche,&lt;br /&gt;duele el viento gemido,&lt;br /&gt;duele la ira o espada seca,&lt;br /&gt;aquello que se besa cuando es de noche. Pág. 55&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La dicha&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(...) amorosa presencia de un día que sé existe. Pág. 72&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sobre la misma tierra&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(...) La noche sólo es un traje. Pág. 76&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El frío&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(...) cuando amar es luchar con una forma impura,&lt;br /&gt;un duro acero vivo que nos refleja siempre. Pág. 79&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Soy el destino&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(...) ¿Por qué besar tus labios, si se sabe que la muerte está&lt;br /&gt;próxima,&lt;br /&gt;si se sabe que amar es sólo olvidar la vida,&lt;br /&gt;cerrar los ojos a lo oscuro presente&lt;br /&gt;para abrirlos a los radiantes límites de un cuerpo? - Pág. 83&lt;br /&gt;(...) Nadie puede ignorar la presencia del que vive,&lt;br /&gt;del que en pie en medio de las flechas gritadas,&lt;br /&gt;muestra su pecho transparente que no impide mirar,&lt;br /&gt;que nunca será cristal a pesar de su claridad,&lt;br /&gt;porque si acercáis vuestras manos, podréis sentir la sangre. Pág. 84&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Las Águilas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(...) Se aproxima el momento en que la dicha consista&lt;br /&gt;en desvestir de piel a los cuerpos humanos,&lt;br /&gt;en que el celeste ojo victorioso&lt;br /&gt;vea sólo a la tierra como sangre que gira.&lt;br /&gt;(...) Águilas de metal sonorísimo,&lt;br /&gt;arpas furiosas con su voz casi humana,&lt;br /&gt;cantan la ira de amar los corazones,&lt;br /&gt;amarlos con las garras estrujando su muerte. Pág. 109&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El desnudo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(...) Di, qué palabra impasible como la esmeralda&lt;br /&gt;deslumbra unos ojos con su signo durísimo,&lt;br /&gt;mientras sobre los hombros todas, todas las plumas&lt;br /&gt;resbalan tenuemente como sólo memoria. Pág. 117&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Cerrada puerta&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(...) Una mano del tamaño del odio, Pág. 120&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La muerte&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(...) como un amor que con la muerte acaba.&lt;br /&gt;(...) Mátame si tú quieres, mar de plomo impiadoso,&lt;br /&gt;gota inmensa que contiene la tierra, Pág. 121&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Triunfo del amor&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(...) si las almas supieran su destino en la tierra. Pág. 125&lt;br /&gt;(...) Yo sé quien ama y vive, quien muere y gira y vuela.&lt;br /&gt;Sé que lunas se extinguen, renacen, viven, lloran.&lt;br /&gt;Sé que dos cuerpos aman, dos almas se confunden. Pág. 126&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108438389738083066#arriba"&gt;ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-7537633299619513356?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/7537633299619513356/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=7537633299619513356&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/7537633299619513356'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/7537633299619513356'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/08/aleixandre-la-destruccion-o-el-amor.html' title='Aleixandre / La destrucción o el amor'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-3836246038134516060</id><published>2011-08-09T13:39:00.002-07:00</published><updated>2011-08-09T13:39:49.068-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vicente Huidobro'/><title type='text'>Huidobro / Altazor</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;a href="" name="abajo3060"&gt;"Cuida otras maravillas:&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="" name="abajo3060"&gt;el sueño de los trabajadores&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="" name="abajo3060"&gt;el trabajo de los soñadores".&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;a href="" name="abajo3060"&gt;&lt;em&gt;Alejandro Romualdo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;"Altazor"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vicente Huidobro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Editorial Oveja Negra 1985&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PREFACIO&lt;/strong&gt;... Amo la noche, sombrero de todos los días. Pág. 7&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Entonces oí hablar al Creador, sin nombre, que es un simple hueco en el vacío, hermoso como un ombligo.&lt;br /&gt;... Podéis creerlo, la tumba tiene más poder que los ojos de la amada. La tumba abierta con todos sus imanes. Y esto te lo digo a ti, a ti que cuando sonríes haces pensar en el comienzo del mundo. Pág. 8&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) "Un poema es una cosa que será".&lt;br /&gt;"Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser".&lt;br /&gt;"Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser". Pág. 9&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Lo veo todo, tengo mi cerebro forjado en lenguas de profeta. Pág. 10&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer.&lt;br /&gt;Vamos cayendo, cayendo de nuestro zenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo.&lt;br /&gt;Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo. Pág. 11&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;CANTO I&lt;/strong&gt;... Una mañana frágil y rompible&lt;br /&gt;A la hora en que las flores se lavan la cara&lt;br /&gt;Y los últimos sueños huyen por las ventanas.&lt;br /&gt;Y la hora huye despavorida por los ojos. Pág. 33&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... El día se suicida arrojándose al mar. Pág. 34&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;CANTO III&lt;/strong&gt;... Muere la luna con su noche a cuestas Pág. 48&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... El sol se saca del bolsillo el día Pág. 49&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;APÉNDICE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;... Uno es el lenguaje objetivo que sirve para nombrar las cosas del mundo sin sacarlas fuera de su calidad de inventario; el otro rompe esa norma convencional y en él las palabras pierden su representación estricta para adquirir otra más profunda y como rodeada de una aura luminosa que debe elevar al lector del plano habitual y envolverlo en una atmósfera encantada.&lt;br /&gt;La poesía es el vocablo virgen de todo prejuicio; el verbo creado y creador, la palabra recién nacida. Ella se desarrolla en el alba primera del mundo. Su precisión no consiste en denominar las cosas, sino en no alejarse del alba. Pág. 125&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poeta crea fuera del mundo que existe el que debiera existir. Pág. 125&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poeta hace cambiar la vida a las cosas de la Naturaleza, saca con su red todo aquello que se mueve en el caos de lo innombrado, tiende hilos eléctricos entre las palabras y alumbra de repente rincones desconocidos y todo ese mundo estalla en fantasmas inesperados.&lt;br /&gt;El valor del lenguaje de la poesía está en razón directa de su alejamiento del lenguaje que se habla. Pág. 126&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Poesía es un desafío a la Razón, porque ella es la única razón posible. La poesía no puede inducirnos a error porque la poesía es mientras que la razón está siendo. Pág. 126&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108438389738083066#arriba"&gt;ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 29px;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-3836246038134516060?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/3836246038134516060/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=3836246038134516060&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/3836246038134516060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/3836246038134516060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/08/huidobro-altazor.html' title='Huidobro / Altazor'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-8413676191464896905</id><published>2011-08-09T13:39:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:39:03.103-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alejandro Romualdo'/><title type='text'>Romualdo / Poesía íntegra</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;a href="" name="abajo3050"&gt;&lt;strong&gt;"Un dios, reflexioné, sólo debe decir una palabra y en esa palabra la plenitud. Ninguna voz articulada por él puede ser inferior al universo o menos que la suma del tiempo. Sombras o simulacros de esa voz que equivale a un lenguaje son las ambiciosas y pobres voces humanas, todo, mundo, universo".&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;Jorge Luis Borges&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;"Poesía íntegra"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Alejandro Romualdo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;Editorial Viva Voz 1986&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;LA TORRE DE LOS ALUCINADOS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Albica&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Hay sobre mi niñez: palomas muertas,&lt;br /&gt;crepúsculos caídos, alas derretidas)&lt;br /&gt;Llego de mi niñez y sigo andando. Pág. 21&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Homenaje al rey&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hilo del amor y la burla lo sostiene,&lt;br /&gt;y apenas un broquel de telarañas&lt;br /&gt;lo humilla y lo defiende. Pág. 24-25&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Ángel&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Yo respiro la música&lt;br /&gt;de unas alas que mueven&lt;br /&gt;las nubes o el rocío.&lt;br /&gt;Pág. 25&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Letanía&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor hace al hombre de tierra&lt;br /&gt;y consagra su polvo a la tristeza.&lt;br /&gt;(...) El amor hace del hombre una joya doliente,&lt;br /&gt;una pesada lágrima o un niño poderoso.&lt;br /&gt;(...) El Amor eleva al hombre como un triste,&lt;br /&gt;heroico árbol contra el cielo&lt;br /&gt;o lo diluye, roto y pálido, en su fuente. Pág. 29&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diálogo del cisne y la rosa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(¡Oh la tarde en su capa colorada&lt;br /&gt;un estoque de una luna me perfila&lt;br /&gt;para hundir en mi sueño la estocada!) Pág. 30&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL CUERPO QUE TÚ ILUMINAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo que tú iluminas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh! Poesía incesante, mi buitre cotidiano,&lt;br /&gt;me tocó servirte en el reparto de sufrimientos:&lt;br /&gt;como un niño exploraba las tierras pálidas del sol. Pág. 47&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh Poesía, mi rayo divino y cruel, clava tu pico,&lt;br /&gt;devora el fuego que me abate, apaga esta zarza inmortal! Pág. 47&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He aquí mi cuerpo, roído por las estrellas,&lt;br /&gt;pálido y silencioso como un dios que ha cesado&lt;br /&gt;y que Tú arrastras, borrándolo, como el mar o la muerte. Pág. 48&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reza, cristiano reza&lt;br /&gt;No reces, cristiano, no reces,&lt;br /&gt;que con palabras no se hace nada. Pág. 112&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;CANTO CORAL A TÚPAC AMARU,&lt;br /&gt;QUE ES LA LIBERTAD&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Yo ya no tengo paciencia para aguantar&lt;br /&gt;todo esto”.&lt;br /&gt;MICAELA BASTIDAS&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo harán volar&lt;br /&gt;con dinamita. En masa,&lt;br /&gt;lo cargarán, lo arrastrarán. A golpes&lt;br /&gt;le llenarán de pólvora la boca.&lt;br /&gt;Lo volarán:&lt;br /&gt;¡y no podrán matarlo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo pondrán de cabeza. Arrancarán&lt;br /&gt;sus deseos, sus dientes y sus gritos.&lt;br /&gt;Lo patearán a toda furia. Luego&lt;br /&gt;lo sangrarán:&lt;br /&gt;¡y no podrán matarlo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coronarán con sangre su cabeza;&lt;br /&gt;sus pómulos, con golpes. Y con clavos&lt;br /&gt;sus costillas. Le harán morder el polvo.&lt;br /&gt;Lo golpearán:&lt;br /&gt;¡y no podrán matarlo!&lt;br /&gt;Le sacarán los sueños y los ojos.&lt;br /&gt;Querrán descuartizarlo grito a grito.&lt;br /&gt;Lo escupirán. Y a golpe de matanza&lt;br /&gt;lo clavarán:&lt;br /&gt;¡y no podrán matarlo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo pondrán en el centro de la plaza,&lt;br /&gt;boca arriba, mirando al infinito.&lt;br /&gt;Le amarrarán los miembros. A la mala&lt;br /&gt;tirarán:&lt;br /&gt;¡y no podrán matarlo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querrán volarlo y no podrán volarlo.&lt;br /&gt;Querrán romperlo y no podrán romperlo.&lt;br /&gt;Querrán matarlo y no podrán matarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Querrán descuartizarlo, triturarlo,&lt;br /&gt;mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querrán volarlo y no podrán volarlo.&lt;br /&gt;Querrán romperlo y no podrán romperlo.&lt;br /&gt;Querrán matarlo y no podrán matarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tercer día los sufrimientos,&lt;br /&gt;cuando se crea todo consumado,&lt;br /&gt;gritando ¡libertad! sobre la tierra,&lt;br /&gt;ha de volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no podrán matarlo. Pág. 115-116&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La vida no es sueño&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida no es sueño.&lt;br /&gt;La vida es esta fruta en flor,&lt;br /&gt;es esta llama viva que nos llama,&lt;br /&gt;es esta hoguera en donde ardemos todos&lt;br /&gt;por amor a la libertad.&lt;br /&gt;... La vida no es sueño.&lt;br /&gt;La vida es esta lucha diaria,&lt;br /&gt;es esta lágrima&lt;br /&gt;en donde vemos la imagen cercana de la dicha. Pág. 116&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Casi Fábula&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Van a venir a buscarnos&lt;br /&gt;con un pájaro negro,&lt;br /&gt;con una fruta dorada,&lt;br /&gt;con un caballo de copas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un caballo de copas,&lt;br /&gt;una fruta dorada,&lt;br /&gt;un pájaro negro,&lt;br /&gt;van a venir a tentarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tú, amor mío, te fueras&lt;br /&gt;en el caballo de copas,&lt;br /&gt;y yo en el pájaro negro&lt;br /&gt;una fruta dorada dejaríamos&lt;br /&gt;a los que vienen a tentarnos,&lt;br /&gt;a los que vienen a matarnos,&lt;br /&gt;a los que vienen a quitarnos&lt;br /&gt;la libertad. Pág. 128&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Palabras&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palabras suntuosas y vacías&lt;br /&gt;como las catedrales en la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palabras que yo escuchaba con la misma atención&lt;br /&gt;que pone el médico sobre el pecho de su paciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palabras de amor, de bondad, de justicia,&lt;br /&gt;palabras suntuosas y vacías&lt;br /&gt;como las catedrales en la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palabras de los caudillos, de los filósofos,&lt;br /&gt;palabras de los siervos del Señor,&lt;br /&gt;palabras del Ministro de Justicia,&lt;br /&gt;palabras de los hombres desesperados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palabras como ramos de flores,&lt;br /&gt;palabras como serpientes, palabras de aliento,&lt;br /&gt;palabras de esperanza, de resignación, de locura,&lt;br /&gt;palabras de punta,&lt;br /&gt;palabras cargadas como revólveres,&lt;br /&gt;palabras que yo escuché como un cazador, como un perro,&lt;br /&gt;como una presa,&lt;br /&gt;palabras de los encantadores de feria.&lt;br /&gt;Palabras brillantes y vacías&lt;br /&gt;como las pompas de jabón en el aire.&lt;br /&gt;Palabras, palabras, palabras... Pág. 131-132&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Canción para volver a ser&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importa compañera&lt;br /&gt;que yo muera o tú mueras,&lt;br /&gt;lo que importa es que crezca&lt;br /&gt;nuestro grano de arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amor mío, esta lucha&lt;br /&gt;es la lucha del aire&lt;br /&gt;por ser libre, del agua&lt;br /&gt;por ser agua, del día&lt;br /&gt;por ser claro. Esta lucha&lt;br /&gt;es hermosa como tú,&lt;br /&gt;y es ardiente como yo,&lt;br /&gt;y es tan justa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amémonos ahora,&lt;br /&gt;que amándonos amamos&lt;br /&gt;al hombre libre y a la tierra en paz.&lt;br /&gt;Y nuestro amor será vasto y profundo&lt;br /&gt;como un espejo frente al mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguiremos luchando,&lt;br /&gt;mi inolvidable amiga,&lt;br /&gt;con los ojos cerrados,&lt;br /&gt;con las manos tranquilas. Pág. 132-133-134&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludo al pueblo que amanece&lt;br /&gt;Saluda al mar, que no muere, como los héroes de tu pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos días, amor,&lt;br /&gt;yo pongo mi boca en tu boca:&lt;br /&gt;yo te beso en el alma". Pág. 136&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Aquí estamos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí estamos, hermano de la sierra.&lt;br /&gt;Aquí estamos, sin tierras ni ganados.&lt;br /&gt;Aquí estamos, sin fábricas ni máquinas,&lt;br /&gt;explotados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí estamos, hermano de la selva.&lt;br /&gt;Aquí estamos, pateados y arrancados.&lt;br /&gt;Aquí estamos, por manos extranjeras,&lt;br /&gt;explotados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí estamos, hermano de la costa.&lt;br /&gt;Aquí estamos, mordidos y marcados.&lt;br /&gt;Aquí estamos, peruanos de esta hora,&lt;br /&gt;desesperados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí estamos, comiéndonos las uñas.&lt;br /&gt;Aquí estamos, hambreados y golpeados.&lt;br /&gt;Aquí estamos, sufriendo hasta los dientes,&lt;br /&gt;desesperados.&lt;br /&gt;Pero espérate, hermano de mi pueblo, que aquí estamos nosotros, que aquí estamos&lt;br /&gt;con las razones de la primavera&lt;br /&gt;entre las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí estamos parando en nuestro pueblo.&lt;br /&gt;Aquí estamos ganando su confianza.&lt;br /&gt;Aquí estamos sembrando por la vida&lt;br /&gt;la esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí estamos los dueños del futuro.&lt;br /&gt;Aquí estamos en tono de energía.&lt;br /&gt;Aquí estamos al borde de la autora&lt;br /&gt;y la alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí estamos sin bombas ni fusiles.&lt;br /&gt;Aquí estamos por obra de la historia.&lt;br /&gt;Para enseñarle al pueblo su camino&lt;br /&gt;¡a la victoria!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Puño y letra&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pon&lt;br /&gt;la letra&lt;br /&gt;en el puño: Escribe, escribe, escribe,&lt;br /&gt;contra viento y marea, a contrasombra,&lt;br /&gt;contra toda esta horrible mascarada&lt;br /&gt;que cruza diariamente nuestros ojos.&lt;br /&gt;... Pon&lt;br /&gt;el puño&lt;br /&gt;en la letra: Y borra, borra, borra&lt;br /&gt;la sangre que nos ciñe, la sombra&lt;br /&gt;derramada sobre el alma y la espantosa&lt;br /&gt;miseria,&lt;br /&gt;que puebla el rostro de la caridad.&lt;br /&gt;... Golpea&lt;br /&gt;con la letra.&lt;br /&gt;... Pon&lt;br /&gt;la boca&lt;br /&gt;en el fondo&lt;br /&gt;de este pozo: Y canta, canta, canta&lt;br /&gt;verdades que te quepan en un puño. Pág. 139&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cara y cruz&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Áspera&lt;br /&gt;patria, llena eres&lt;br /&gt;de desgracias,&lt;br /&gt;nuestros mejores años van pasando&lt;br /&gt;inundados de niebla y sangre y lágrimas. Pág. 140&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En señal de peligro&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...) vueltas, vueltas, vueltas,&lt;br /&gt;como una tensa, rauda, incansable rueda&lt;br /&gt;atascada&lt;br /&gt;en el cielo, como un reloj que mueve&lt;br /&gt;los brazos&lt;br /&gt;en señal de peligro... Pág. 141&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El sol por salir&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si me cierran las puertas, abriré&lt;br /&gt;las ventanas.&lt;br /&gt;Y veré lo que pasa. Pág. 142&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hoy sí, mañana no&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calla.&lt;br /&gt;Aquí el que calla&lt;br /&gt;gana la batalla. Pág. 144&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como Dios manda&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traigo entredientes la palabra violencia (como Dios manda,)&lt;br /&gt;para escribir&lt;br /&gt;con tiza blanca&lt;br /&gt;y roja, la lúgubre pizarra que tenemos por patria,&lt;br /&gt;la inmensa, triste, amarga patria&lt;br /&gt;que cupo en tu pequeño corazón, y que nos falta.&lt;br /&gt;Llévame de la mano, tú, ahora,&lt;br /&gt;hacia otra noche mucho menos ardua. Pág. 152&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Parque de diversiones&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre hombre y tigre, el hambre.&lt;br /&gt;La libertad: Presa&lt;br /&gt;de pánico. Pág. 162&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rimak&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aguas arriba, el río&lt;br /&gt;remonta cielos&lt;br /&gt;cerrados, minas&lt;br /&gt;de sangre hermana.&lt;br /&gt;No dice nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agua abajo, el cielo&lt;br /&gt;cruza infiernillos&lt;br /&gt;abiertos, cañas&lt;br /&gt;amargas.&lt;br /&gt;No dice nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agua corriente&lt;br /&gt;y dulce, agüita&lt;br /&gt;mansa, líbranos&lt;br /&gt;para siempre&lt;br /&gt;del río que habla,&lt;br /&gt;del río que habla sin decir nada&lt;br /&gt;de lo que pasa... Pág. 164&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cuarto mundo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poesía, fiesta&lt;br /&gt;brava&lt;br /&gt;de la palabra.&lt;br /&gt;Contigo&lt;br /&gt;me despierto&lt;br /&gt;y sueño. Contigo&lt;br /&gt;me levanto&lt;br /&gt;hacia un aire más puro,&lt;br /&gt;y los vientos&lt;br /&gt;del hombre&lt;br /&gt;me cubren con tu canto.&lt;br /&gt;Poesía, agua mansa&lt;br /&gt;y regia, cielo&lt;br /&gt;revuelto&lt;br /&gt;sobre el río&lt;br /&gt;de los hombres.&lt;br /&gt;(De esa agua&lt;br /&gt;he de beber.)&lt;br /&gt;... Fuente clara&lt;br /&gt;de la palabra,&lt;br /&gt;de la palabra de estos tiempos&lt;br /&gt;de fronda. Pág. 166-167&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;CORAL A PASO DE AGUA MANSA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La merced&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Patrona&lt;br /&gt;de las Armas"&lt;br /&gt;danos la paz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias&lt;br /&gt;a Dios&lt;br /&gt;por la miseria recibida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino entre milagros Estoy vivo&lt;br /&gt;entre los muertos&lt;br /&gt;de hambre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pobres hombres piden pan&lt;br /&gt;tierra&lt;br /&gt;o muerte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No les dan sino muerte Por tu culpa&lt;br /&gt;por mi culpa&lt;br /&gt;por nuestra gravísima culpa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;CUARTO MUNDO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alumbramiento de Afrodita&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo una lámpara dentro del pecho ilumina nuestra sangre por toda la eternidad: bien puede ser un sueño el que dora nuestros párpados o un rostro el que huye como un viento entre los dedos. Pág. 176&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Responso por un payaso negro&lt;br /&gt;... la muerte es una rueda muy traicionera, un jaguar silencioso&lt;br /&gt;que cae desde lo alto –desde cualquier hora–&lt;br /&gt;como un fruto encendido cae desde cualquier estación. Pág. 182&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El vigía&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuida otras maravillas:&lt;br /&gt;el sueño de los trabajadores&lt;br /&gt;el trabajo de los soñadores Pág. 195&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL MOVIMIENTO Y EL SUEÑO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Completamente estéril&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que tiene la misma importancia&lt;br /&gt;que aquel momento de la evolución&lt;br /&gt;en que la fauna acuática entró&lt;br /&gt;reptando por la tierra&lt;br /&gt;arrastrándonos&lt;br /&gt;entre la maleza&lt;br /&gt;por la liberación&lt;br /&gt;de los hombres Pág. 210&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parto sobre los montes de Hoac-Ho&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;What is your sur-viet-name?&lt;br /&gt;CUERPO DE PAZ&lt;br /&gt;What is your bussines?&lt;br /&gt;ALMA DE GUERRA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108438389738083066#arriba"&gt;volver a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="" name="abajo3060"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-8413676191464896905?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/8413676191464896905/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=8413676191464896905&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/8413676191464896905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/8413676191464896905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/08/romualdo-poesia-integra.html' title='Romualdo / Poesía íntegra'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-4468102216250792107</id><published>2011-08-09T13:35:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:35:14.569-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pabo Neruda'/><title type='text'>Tercer libro de las odas - Veinte poemas de amor - Alturas de Machupicchu</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;a href="" name="abajo3217"&gt;&lt;strong&gt;"... todo es del viento&lt;br /&gt;y el viento es aire siempre de viaje".&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;Octavio Paz&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;"Tercer libro de las odas"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pablo Neruda&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;em&gt;Editorial Losada 1972&lt;/em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos&lt;br /&gt;en el filo&lt;br /&gt;de la ola,&lt;br /&gt;en el olor del mar,&lt;br /&gt;en su estrellado vino.&lt;br /&gt;... dejadme&lt;br /&gt;llevar en mi cuello, en mi cabeza,&lt;br /&gt;los pámpanos mojados&lt;br /&gt;del océano,&lt;br /&gt;la cabellera muerta&lt;br /&gt;de la ola. Pág. 31&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo la sombra&lt;br /&gt;sabe&lt;br /&gt;los secretos&lt;br /&gt;de las casas cerradas,&lt;br /&gt;sólo&lt;br /&gt;el viento rechazado&lt;br /&gt;y en el techo la luna que florece. Pág. 87&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ODA A LA PANTERA NEGRA&lt;br /&gt;Hace treinta y un años,&lt;br /&gt;no lo olvido,&lt;br /&gt;en Singapore, la lluvia&lt;br /&gt;caliente como sangre&lt;br /&gt;caía&lt;br /&gt;sobre&lt;br /&gt;antiguos muros blancos&lt;br /&gt;carcomidos&lt;br /&gt;por la humedad que en ellos&lt;br /&gt;dejó besos leprosos. Pág. 188&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Moraleja:&lt;br /&gt;no ofendas al poeta distraído&lt;br /&gt;semana por semana, siglo a siglo,&lt;br /&gt;porque de pronto puede&lt;br /&gt;dedicarte un minuto peligroso. Pág. 196&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437842224894932#arriba"&gt;Ir arriba&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="" name="abajo3218"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;a href="" name="abajo3218"&gt;&lt;strong&gt;"Los pálidos reflejos de su pelo&lt;br /&gt;son el otoño sobre un río".&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;Octavio Paz&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;"Veinte poemas de amor y una canción desesperada"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Pablo Neruda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Veinte poemas de amor y una canción desesperada”&lt;br /&gt;© 1924, Pablo Neruda y Fundación Pablo Neruda&lt;br /&gt;“Alturas de Machu Picchu”&lt;br /&gt;© 1950, Pablo Neruda y Fundación Pablo Neruda&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,&lt;br /&gt;... te pareces al mundo en tu actitud de entrega. Pág. 11&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4&lt;br /&gt;Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,&lt;br /&gt;... el viento las sacude con sus viajeras manos. Pág. 17&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5&lt;br /&gt;Para que tú me oigas&lt;br /&gt;mis palabras&lt;br /&gt;se adelgazan a veces&lt;br /&gt;como las huellas de las gaviotas en las playas. Pág. 19&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora quiero que digan lo que quiero decirte&lt;br /&gt;para que tú las oigas como quiero que me oigas. Pág. 19&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8&lt;br /&gt;Soy el desesperado; la palabra sin ecos,&lt;br /&gt;el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.&lt;br /&gt;En mi tierra desierta eres la última rosa&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;El agua anda descalza por las calles mojadas. Pág. 25&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;12&lt;br /&gt;Para mi corazón basta tu pecho,&lt;br /&gt;para tu libertad bastan mis alas. Pág. 33&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;13&lt;br /&gt;He ido marcando con cruces de fuego&lt;br /&gt;el atlas blanco de tu cuerpo. Pág. 35&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;14&lt;br /&gt;Hasta te creo dueña del universo. Pág. 38&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;Quiero hacer contigo&lt;br /&gt;lo que la primavera hace con los cerezos. Pág. 38&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;16&lt;br /&gt;En tus ojos de luto comienza el país del sueño. Pág. 41&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;18&lt;br /&gt;A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.&lt;br /&gt;Suena, resuena el mar lejano.&lt;br /&gt;Éste es un puerto.&lt;br /&gt;Aquí te amo. Pág. 45&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;Me miran con tus ojos las estrellas más grandes. Pág. 46&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;19&lt;br /&gt;… y tu boca que tiene la sonrisa del agua. Pág. 47&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;20&lt;br /&gt;Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Pág. 50&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;La canción desesperada&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice retroceder la muralla de sombra,&lt;br /&gt;anduve más allá del deseo y del acto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.&lt;br /&gt;Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme&lt;br /&gt;en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos! Pág. 54&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437842224894932#arriba"&gt;Ir arriba&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;"Alturas de Macchu Picchu"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;…más abajo, en el oro de la geología,&lt;br /&gt;como una espada envuelta en meteoros,&lt;br /&gt;hundí la mano turbulenta y dulce&lt;br /&gt;en lo más genital de lo terrestre. Pág. 59&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;Madre de piedra, espuma de los cóndores.&lt;br /&gt;Alto arrecife de la aurora humana. Pág. 69&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;Cuando la mano de color de arcilla&lt;br /&gt;se convirtió en arcilla, y cuando los pequeños párpados se cerraron&lt;br /&gt;llenos de ásperos muros, poblados de castillos,&lt;br /&gt;y cuando todo el hombre se enredó en su agujero,&lt;br /&gt;quedó la exactitud enarbolada:&lt;br /&gt;el alto sitio de la aurora humana;&lt;br /&gt;la más alta vasija que contuvo el silencio:&lt;br /&gt;una vida de piedra después de tantas vidas. Pág. 72&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;… el canal ciego de las cordilleras,&lt;br /&gt;el áspero saludo del rocío Pág. 74&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en el Reloj la sombra sanguinaria&lt;br /&gt;del cóndor cruza como una nave negra. Pág. 75&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XI&lt;br /&gt;... agua secreta y de verdades sumergidas. Pág. 81&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Cortapiedras, hijo de Wiracocha,&lt;br /&gt;Juan Comefrío, hijo de estrella verde,&lt;br /&gt;Juan Piesdescalzos, nieto de la turquesa,&lt;br /&gt;sube a nacer conmigo, hermano. Pág. 81&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XII&lt;br /&gt;Dame la mano desde la profunda&lt;br /&gt;zona de tu dolor diseminado. Pág. 83&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No volverás del tiempo subterráneo. Pág. 83&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de la tierra juntad todos&lt;br /&gt;los silenciosos labios derramados&lt;br /&gt;y desde el fondo habladme toda esta larga noche&lt;br /&gt;como si yo estuviera con vosotros anclado,&lt;br /&gt;contadme todo, cadena a cadena,&lt;br /&gt;eslabón a eslabón, y paso a paso,&lt;br /&gt;afilad los cuchillos que guardasteis,&lt;br /&gt;ponedlos en mi pecho y en mi mano,&lt;br /&gt;como un río de rayos amarillos,&lt;br /&gt;como un río de tigres enterrados,&lt;br /&gt;y dejadme llorar, horas, días, años,&lt;br /&gt;edades ciegas, siglos estelares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dadme el silencio, el agua, la esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dame la lucha, el hierro, los volcanes,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apegadme los cuerpos como imanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acudir a mis venas y a mi boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablad por mis palabras y mi sangre. Pág. 83-84.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437842224894932#arriba"&gt;Ir arriba&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-4468102216250792107?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/4468102216250792107/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=4468102216250792107&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/4468102216250792107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/4468102216250792107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/08/tercer-libro-de-las-odas-veinte-poemas.html' title='Tercer libro de las odas - Veinte poemas de amor - Alturas de Machupicchu'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-5784668425946330505</id><published>2011-08-09T13:32:00.001-07:00</published><updated>2011-08-09T13:32:33.423-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Laura Esquivel'/><title type='text'>Laura Esquivel / Como agua para chocolate</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=110850351723843346" name="abajo3010"&gt;&lt;strong&gt;"Tú no eres nunca la humanidad; tú solo eres tu propio yo desesperadamente aislado".&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Paul Bowles&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;Como agua para chocolate&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Laura Esquivel&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;© Laura Esquivel 1989&lt;br /&gt;© RBA Editores 1993&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo I&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 21px;"&gt;Enero&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Tortas de Navidad&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Algunas veces lloraba de balde, como cuando Nacha picaba cebolla, pero como las dos sabían la razón de estas lágrimas, no se tomaban en serio. Inclusive se convertían en motivo de diversión, a tal grado que durante la niñez Tita no diferenciaba bien las lágrimas de la risa de las del llanto. Para ella reír era una manera de llorar. Pág. 9/10&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Tita sabía que dentro de las normas de comunicación de la casa no estaba incluido el diálogo, pero aun así, por primera vez en su vida intentó protestar a un mandato de su madre.&lt;br /&gt;-Pero es que yo opino que...&lt;br /&gt;¡Tú no opinas nada y se acabó! Nunca, por generaciones, nadie en mi familia ha protestado ante esta costumbre y no va a ser una de mis hijas quien lo haga.&lt;br /&gt;Tita bajó la cabeza y con la misma fuerza con que sus lágrimas cayeron sobre la mesa, así cayó sobre ella su destino. Y desde ese momento supieron ella y la mesa que no podían modificar ni tantito la dirección de estas fuerzas desconocidas que las obligaban, a la una, a compartir con Tita su sino, recibiendo sus amargas lágrimas desde el momento en que nació, y a la otra a asumir esta absurda determinación. Pág. 13&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 21px;"&gt;Abril&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mole de Guajolote con almendra y ajonjolí&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Después de esa escrutadora mirada que penetraba la ropa ya nada volvería a ser igual. Tita supone en carne propia por qué el contacto con el fuego altera los elementos, por qué un pedazo de masa se convierte en tortilla, por qué un pecho sin haber pasado por el fuego del amor es un pecho inerte, una bola de masa sin ninguna utilidad. En sólo unos instantes Pedro había transformado los senos de Tita, de castos a voluptuosos, sin necesidad de tocarlos. Pág. 52-53&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 21px;"&gt;Junio&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Masa para hacer fósforos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como ve, todos tenemos en nuestro interior los elementos necesarios para producir fósforo. Pág. 84&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía al alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. Pág.. 84-85&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo VII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 21px;"&gt;Julio&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Caldo de Colita de Res&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... no hay pan que no cueste una torta. Pág. 98&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo VIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 21px;"&gt;Agosto&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Champandongo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... En esta ocasión Tita no pudo o no quiso adoptar el papel de nodriza, como en el caso de su sobrino, es más, ni siquiera lo intentó, tal vez por la experiencia demoledora que tuvo cuando la separaron del niño. Ahora sabía que no había que establecer relaciones tan intensas con niños que no eran propios. Pág. 106&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Cuando se habla de comer, hecho por demás importante, sólo los necios o los enfermos no le dan el interés que merece. Pág. 113&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo IX&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 21px;"&gt;Septiembre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Chocolate y Rosca de Reyes&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... La vida sería mucho más agradable si uno pudiera llevarse a donde quiera que fuera los sabores y los olores de la casa materna. Bueno, ésta ya no era su casa materna. Su madre había muerto sin que ella se enterara. Pág. 128&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Capítulo XII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 21px;"&gt;Diciembre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Chiles en Nogada&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... La necesidad es la madre de todos los inventos y todas las posturas. Ese día hubo más creatividad que nunca en la historia de la humanidad. Pág. 170&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=110850351723843346#arriba"&gt;Ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;Regresar a la página principal&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-5784668425946330505?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/5784668425946330505/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=5784668425946330505&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/5784668425946330505'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/5784668425946330505'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/08/laura-esquivel-como-agua-para-chocolate.html' title='Laura Esquivel / Como agua para chocolate'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-1942161391683286704</id><published>2011-08-09T13:31:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:31:10.111-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Imre Kertész'/><title type='text'>Imre Kertész / Sin destino</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;a href="" name="abajo3000"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;Sin destino&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Imre Kertész&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;© Inmre Kertész, 1975&lt;br /&gt;© Acantilado 2003&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... De alguna manera, quizá por su mirada airada y sus movimientos decididos, comprendí las razones de su animadversión hacia los judíos: si hubiera sentido simpatía por ellos, habría tenido la desagradable sensación de estar engañándolos. Por lo tanto, actuaba por convicción, guiado por la justicia y la verdad que emanan de unos ideales, lo cual era completamente diferente. Pág. 11&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... "De ahora en adelante -dijo-, tú también serás partícipe del destino común de los judíos". Me explicó entonces que ese destino era "una persecución constante desde hacía milenios, que los judíos teníamos que aceptar con paciencia y resignación", puesto que Dios nos lo había impuesto por los pecados que habíamos cometido en tiempos pasados; así pues, sólo de Él podíamos esperar la gracia, mientras Él esperaba que en esos momentos difíciles nosotros, "acorde con nuestras fuerzas y capacidades", nos mantuviéramos firmes en el lugar que Él nos había designado. Pág. 16&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Me di cuenta, sin embargo, que había también soldados alemanes, con gorros y solapas verdes, que los vigilaban y dirigían todo con gestos expresivos y decididos: su presencia llegó a tranquilizarme un poco, puesto que como iban tan bien vestidos y arreglados, eran los únicos en medio de todo aquel caos que inspiraban firmeza y tranquilidad. Pág. 55&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Me cortó el cabello hasta el último pelo, dejándome la cabeza totalmente afeitada. Después cogió la navaja, me indicó que levantara los brazos y me afeitó los sobacos. A continuación se sentó delante de mí, en un taburete bajito. Sin decir palabra, me agarró el órgano más delicado y me quitó todo el vello con su navaja, toda aquella pelambrera que apenas había empezado a crecer y que constituía mi orgullo como hombre. Es posible que parezca absurdo, pero la pérdida de aquel vello me resultó aún más dolorosa que la pérdida de mi cabello. Pág. 65&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No estudiamos para la escuela sino para la vida". Pág. 77&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo en Zeitz comprendí que la vida de un preso también tiene días laborables, mejor dicho, que la vida de un preso sólo tiene días laborables, todos iguales. Pág. 93&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Lo principal era no abandonarse; algo siempre pasará porque nunca ha pasado que algo no pasara... Pág. 93&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca lo hubiese creído y, sin embargo, es una verdad como un templo; en ninguna otra circunstancia importa tanto llevar una vida ordenada, ejemplar y hasta virtuosa como estando preso. Pág. 94&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las intenciones de las personas no eran siempre las mismas, por supuesto, pero a partir de cierto punto las diferencias eran sólo cuestión de matices y los resultados eran idénticos. Pág. 103&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ciertas circunstancias, no basta con la buena voluntad. En una ocasión, cuando todavía estaba en casa, había leído que con el tiempo y con el esfuerzo necesarios uno puede incluso acostumbrarse a vivir preso. No dudo de que esto sea verdad cuando se está encerrado en una casa o en una prisión normal, civil, pero en un campo de concentración, según mi experiencia, es imposible. Y estoy totalmente convencido de que no es por falta de esfuerzo, ni de buena voluntad; el problema es que simplemente no te dejan tiempo para ello. Pág. 105&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo había oído decir, y ahora también puedo dar fe de ello: es verdad que las paredes de la cárcel no pueden poner límites a nuestra imaginación. El único problema era si mi imaginación me llevaba tan lejos como para olvidarme de mis manos, porque entonces la realidad restablecía sus derechos de la manera más concreta y contundente. Pág. 106&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Pues bien, en esto consiste la segunda forma de evasión, ¿quién no ha tenido la tentación, aunque sea una sola vez, de abandonarse? Pág. 107&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Por último, hay una tercera manera de escapar: la literaria, la verdadera. Pág. 108&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo decir que con el tiempo uno se acostumbra hasta a los milagros. Pág. 150&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si existe la libertad entonces no puede existir el destino, por lo tanto, nosotros mismos somos nuestro propio destino -de repente reparé en ello con una claridad como nunca había tenido antes-. Pág. 172&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=110850351723843346#arriba"&gt;Ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;Regresar a la página principal&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-1942161391683286704?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/1942161391683286704/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=1942161391683286704&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/1942161391683286704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/1942161391683286704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/08/imre-kertesz-sin-destino.html' title='Imre Kertész / Sin destino'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-1293721046415023010</id><published>2011-08-09T13:28:00.001-07:00</published><updated>2011-12-21T14:38:30.209-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Héctor Valenzuela'/><title type='text'>Valenzuela / La tierra, funeral compartido</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=1293721046415023010" name="abajo3151"&gt;&lt;strong&gt;"Oh mundo, todo es noche&lt;br /&gt;y la vida es relámpago".&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;Octavio Paz&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;"La tierra, funeral compartido"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Héctor Valenzuela&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Editorial Bances&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;© Héctor Valenzuela 2003&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Prólogo de Octavio Paz (1994)&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poeta al preguntarse a sí mismo interroga también a los demás. Pág. 15&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poeta es el ser que tiene conciencia de su fatalidad: es aquél que escribe porque no tiene más remedio que hacerlo, y lo sabe. Pág. 16&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Héctor Valenzuela, cálido amigo, asevera que el espíritu es comprensible y es un permanente buscador de todo esfuerzo interior conducente a la realización y responderá siempre a esa cosmogonía llena de tristeza de los fenecidos sueños; pero el recuerdo permanecerá ahí inscrito en la memoria del inconsciente así sea que ya no exista el día de hoy. Pág. 18&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Nadie quedará&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ah, fenecieron envidiables civilizaciones envolviendo en sus alforjas,&lt;br /&gt;su arte,&lt;br /&gt;sus poemas, sus libros increíbles,&lt;br /&gt;fuimos arrasados por la mitología cibernética,&lt;br /&gt;nadie quedará, oh pena, salvo el infinito,&lt;br /&gt;ese Dios sin rostro que es el tiempo&lt;br /&gt;Pág. 21&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… ha cesado todo vestigio humano.&lt;br /&gt;El futuro ya no sirve.&lt;br /&gt;Pág. 22&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Londres, 1963.&lt;br /&gt;Antología de la Poesía&lt;br /&gt;Española. 1990&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Madrigal&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;... he caminado sobre los escombros del sol&lt;br /&gt;en cuyas cavernas modelé mi ser,&lt;br /&gt;Santiago de Chile, 1958&lt;br /&gt;Roma, 1968&lt;br /&gt;Londres, 1988&lt;br /&gt;Pág. 24&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Alucinación de mar adentro&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;a Sérvulo Gutiérrez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las obras del amor vienen del mar&lt;br /&gt;México DF, 1958&lt;br /&gt;Pág. 25&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Mis sueños y tú&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;... y la experiencia nunca es un fracaso,&lt;br /&gt;siempre viene a demostrarnos algo.&lt;br /&gt;*Bogotá, 1955&lt;br /&gt;Pág. 26&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Carta a tu corazón&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;... ahora bendigo a los dioses&lt;br /&gt;que te dieron sus latidos&lt;br /&gt;y a la muerte que no te ha tocado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*México, 1953&lt;br /&gt;Pág. 29&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Canción&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No es posible, repito, la canción íntegra, universal,&lt;br /&gt;todas las canciones son una sola melodía&lt;br /&gt;y de pronto nos damos cuenta que no controlamos sus&lt;br /&gt;vibraciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Buenos Aires, 1958&lt;br /&gt;Pág. 30&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Hablo de la minoría&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ah, minoría, no basta decir sólo la verdad,&lt;br /&gt;es conveniente mostrar la causa de la falsedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Bogotá, 1958&lt;br /&gt;Pág. 32&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;No somos eternos&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;a Julia Elena Dávalos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amamos la vida porque no somos eternos&lt;br /&gt;si fuéramos permanentes la amaríamos en otro sentido,&lt;br /&gt;en la destrucción de los seres se pierden siglos,&lt;br /&gt;fantasmas, mitos,&lt;br /&gt;*Buenos Aires, 1959&lt;br /&gt;Pág. 33&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Nadie es nada&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;a Jorge Luis Borges&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo en el deceso de un individuo hay miles de siglos,&lt;br /&gt;morir es quemar la eternidad en un solo latido,&lt;br /&gt;Pág. 35&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Luz de luna&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;... el amor es la memoria del corazón...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Bogotá, 1957&lt;br /&gt;Pág. 41&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Historia antes del comienzo&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La historia es una señora mentirosa&lt;br /&gt;se parece a una excelente novela&lt;br /&gt;y aunque a todos nos está permitido pensar&lt;br /&gt;ella se lo ahorra&lt;br /&gt;suelta de huesos invitando a mentir:&lt;br /&gt;así entre vivir la propia vida o inventarla no hay diferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*La Paz, 1961&lt;br /&gt;Pág. 43&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Mea culpa&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;... es cruel la vida sin la razón del sueño...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Roma, 1985&lt;br /&gt;Pág. 45&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El perro capitán&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;(el tiempo trabaja de sepulturero inventando diccionarios)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*México, 1960&lt;br /&gt;Pág. 46&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Por el regusto&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;… las urbes se construyeron para que le tocáramos el timbre.&lt;br /&gt;Pág. 49&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Necesidad paternal&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;… el premio será otra batalla... y otra más, y otra,&lt;br /&gt;para el hombre ocupado no hay día largo, repetía, ahora entiendo que todo hombre es un combatiente a quien le han minado los sueños&lt;br /&gt;Pág. 50&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sueños hoscos&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No hay mayores distinciones entre lo real e irreal,&lt;br /&gt;pueden perfectamente ser ambas al mismo tiempo.&lt;br /&gt;Pág. 52&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El fuego presentido&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;a Yorgos Seferis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, seas político, religioso, científico o poeta&lt;br /&gt;no debes andar voceándote a los vientos&lt;br /&gt;es feo estar en boca de los demás&lt;br /&gt;cuando no se vale nada,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*México D.F., 1960&lt;br /&gt;Pág. 55&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Marilyn Monroe&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;... has muerto para este mundo donde mentira y verdad&lt;br /&gt;se dan la mano a diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marilyn Monroe, no deberías tornar a estos siglos siniestros de costumbres&lt;br /&gt;protervas como las películas de Hollywood,&lt;br /&gt;el primer jardín lo hizo Dios, la primera ciudad el hombre y tú&lt;br /&gt;elaboraste el primer gran amor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Nueva York, 1967&lt;br /&gt;Pág. 57-58&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Aforismo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;... interrógate y sentirás&lt;br /&gt;el inevitable asombro de parecer vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*México, D.F., 1957&lt;br /&gt;Pág. 62&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Cotilleos&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;a Constantinos Cavafis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda vida, aún larga, es un insípido relámpago,&lt;br /&gt;el corazón lee su testamento&lt;br /&gt;en cada pulsación,&lt;br /&gt;toda idea de la eternidad es una alucinación del hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Madrid, 1968&lt;br /&gt;Pág. 67&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Siglo de las luces&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;a Odiseo Elytis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, la vida es un dolor,&lt;br /&gt;es idéntica a sí misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Río de Janeiro, 1969&lt;br /&gt;Pág. 71&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Cygnus X-1&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;... el agujero negro es una energía&lt;br /&gt;cuya masa genera un campo poderoso,&lt;br /&gt;no sólo absorbe la materia,&lt;br /&gt;tampoco deja escapar su propia luz...&lt;br /&gt;Pág. 72&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Demencia&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;… es difícil amar el odio,&lt;br /&gt;pero se aprende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Buenos Aires, 1959&lt;br /&gt;Pág. 73&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Gavilán&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;… el trabajo bello sale de las manos de un ser contento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*México D.F., 1965&lt;br /&gt;Pág. 75&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Oh mi planeta&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;… adónde no hemos de ir se debe retornar&lt;br /&gt;qué cosa somos sino abortadas palabras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Caracas, 1962&lt;br /&gt;Pág. 76&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Homo politicus&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;… nadie puede quitarte lo que nunca fue tuyo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*San José de Costa Rica, 1959&lt;br /&gt;Pág. 78&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Agujero negro&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El cerebro es el ser que crea mitos,&lt;br /&gt;sé una lámpara por encender&lt;br /&gt;y no un vaso por llenar.&lt;br /&gt;Pág. 79&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Sueño y soledad&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Soledad, posees el arma letal jamás inventada:&lt;br /&gt;el silencio,&lt;br /&gt;sueles ser muda sinfonía&lt;br /&gt;siempre te vas tras la quietud...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Londres, 1975&lt;br /&gt;Pág. 85&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Bondad de Matusalén&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Lo que vivimos no lo aprendimos con inocencia.&lt;br /&gt;Pág. 95&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El ángel azul&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;… y amor es cuanto queda de la relación si se ha prescindido del egoísmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Berlín, 1992&lt;br /&gt;Pág. 97&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Poeta del Averno&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;… fue ignorado como si nunca hubiera existido.&lt;br /&gt;Pág. 98&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El sapo&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Nadie debería andar por la vida con una sola esperanza,&lt;br /&gt;hay derrotas con más dignidad que una victoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Río de Janeiro, 1960&lt;br /&gt;Pág. 99&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Fidel&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;… nadie cambie las preguntas cuando tenemos las respuestas,&lt;br /&gt;sal de tu escondrijo y respira el cielo que cambia,&lt;br /&gt;en la tierra hay dos formas de irradiar luz:&lt;br /&gt;ser la vela o el espejo que la revela en medio del huracán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Puerto Rico, 1965&lt;br /&gt;Pág. 100&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El&lt;/strong&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;tiempo, cazador del sol&lt;/b&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;… luego vendría la perfección del olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Estocolmo, 1987&lt;br /&gt;Pág. 101&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Ahora Horacio&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Y Horacio Hora&lt;br /&gt;silabeó: "grandes sacerdotes, creer es diferente a pensar,&lt;br /&gt;nosotros aquí, en el Cusco, modestamente, proponemos a Sol,&lt;br /&gt;Javeth es sólo una idea, es inexistente en el cosmos",&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La propia utopía pierde a quien busca a leyenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Caracas, 1972&lt;br /&gt;Pág. 104&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Aire boyante&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ayúdame a empujar el sol&lt;br /&gt;para que ruede lejos&lt;br /&gt;y se lleve el sistema solar&lt;br /&gt;a un extremo de la Vía Láctea&lt;br /&gt;donde no haya guerras&lt;br /&gt;y nadie odie a morir a su prójimo&lt;br /&gt;aunque a dúo con Dios&lt;br /&gt;alguien inventara el infinito&lt;br /&gt;sería una irrealidad vana&lt;br /&gt;ayúdame con la lluvia y las crisálidas&lt;br /&gt;reunidas de noche para conspirar&lt;br /&gt;a atentar contra solitarios fantasmas&lt;br /&gt;y todas sus epifanías,&lt;br /&gt;ayúdame en esta noche a totalizar las noches&lt;br /&gt;a ver el misterio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Buenos Aires, 1971&lt;br /&gt;Pág. 113&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Vademécum&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;… en cada hombre hay muchos navegantes&lt;br /&gt;muchos rostros con ganas de nacer, bucear o morir&lt;br /&gt;y extraños de nosotros mismos.&lt;br /&gt;Pág. 114&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Necesidad&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;… traza tu felicidad a lo largo de la ruta,&lt;br /&gt;no la hallarás en la meta...&lt;br /&gt;Pág. 115&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Significado&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;… la envidia es confesión secreta&lt;br /&gt;de nuestra personal derrota...&lt;br /&gt;Pág. 121&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Imitación del tiempo&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;a José Luis Cuevas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo es imagen móvil de la eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*México, 1976&lt;br /&gt;Pág. 123&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Lo esotérico&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;a V.S. Naipaul&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mejores historias&lt;br /&gt;les suceden a quienes saben contarlas&lt;br /&gt;hasta la claridad de las profundidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Londres, 1978&lt;br /&gt;Pág. 125&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El mundo donde habito&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;a Ezra Pound&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más difícil no es el primer paso, sino el último.&lt;br /&gt;*Boston, 1960&lt;br /&gt;Pág. 129&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;La elegía&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;… el mundo es ancho&lt;br /&gt;e infinito&lt;br /&gt;cuando los hombres se reúnen,&lt;br /&gt;es angosto y deprime&lt;br /&gt;porque vivimos en ciudades enormes.&lt;br /&gt;Cada cerebro en paz ve fiestas en todas las comarcas.&lt;br /&gt;Inventemos un arma cargada de futuro.&lt;br /&gt;Pág. 130&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108370593890335052#arriba"&gt;Ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-1293721046415023010?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/1293721046415023010/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=1293721046415023010&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/1293721046415023010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/1293721046415023010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/08/valenzuela-la-tierra-funeral-compartido.html' title='Valenzuela / La tierra, funeral compartido'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-7041382308163238644</id><published>2011-08-09T13:26:00.001-07:00</published><updated>2011-08-09T13:26:38.671-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Paul Bowles'/><title type='text'>Bowles / El cielo protector</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;a href="" name="abajo3171"&gt;&lt;strong&gt;"La idea de que el amor pervive a la muerte es tan antigua como el amor y la muerte".&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;Víctor Hurtado&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;"El cielo protector"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Paul Bowles&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Altea, Taurus, Alfaguara 1988&lt;br /&gt;© 1949, 1977&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras el turista se apresura por lo general a regresar a su casa al cabo de algunos meses o semanas, el viajero, que no pertenece más a un lugar que al siguiente, se desplaza con lentitud durante años de un punto a otro de la tierra. Pág. 13&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… otra importante diferencia entre el turista y el viajero es que el primero acepta su propia civilización sin cuestionarla; no así el viajero, que la compara con otras y rechaza los aspectos que no le gustan. Pág. 13&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La humanidad es todos salvo uno mismo. Pág. 83&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú no eres nunca la humanidad; tú solo eres tu propio yo desesperadamente aislado. Pág. 84&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estoy segura de que no sea un error escapar a la noche y al invierno y de que si lo haces no tengas que pagarlo de alguna manera. Pág. 87&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…el cielo aquí es muy extraño. A veces, cuando lo miro, tengo la sensación de que es algo sólido, allá arriba, que nos protege de lo que hay detrás. Pág. 89&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ya que él no tiene vergüenza –pensó Port–, yo no tendré piedad”, dijo. Pág. 94&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvo un estremecimiento súbito de autocompasión casi agradable, tan bien expresaba su estado de ánimo. Era un estremecimiento físico; estaba solo, abandonado, perdido, sin esperanza, con frío. Especialmente con frío, un frío interior, profundo, que nada podía cambiar. Aunque esa glacial ausencia de vida era la base de su infelicidad, se aferraría siempre a ella porque era también el centro mismo de su ser, en torno al cual se había construido. Pág. 124&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había rocas y cielo por todas partes, dispuestos a absolverlo, pero, como siempre, llevaba el obstáculo consigo mismo. Pág. 149&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí, en el desierto, aún más que en el mar, tenía la impresión de que estaba sobre una gran mesa, de que el horizonte era el borde del espacio. Pág. 160&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que ser realista, señora. Cuando uno deja de serlo, todos salen perdiendo. Pág. 179&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El silencio del lugar, aun junto a la ventana, la sorprendió. Se hubiera dicho que no había alma viviente en varias leguas a la redonda. El famoso silencio del Sahara. Pág. 179&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces oyó el ruido del viento, era como el bramido del mar. Pág. 183&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… el tiempo por venir tenía siempre más de una dirección posible. No se podía ni siquiera renunciar a la esperanza. El viento soplaría, la arena se depositaría y de alguna manera aún imprevisible el tiempo produciría un cambio que no podía ser aterrador, porque no sería una continuación del presente. Pág. 184&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su error es tener miedo. Ese es el gran error. Los signos nos son dados para nuestro bien, no para nuestro mal. Pero si tiene miedo los interpreta mal y convierte en malas cosas que hubieran debido ser buenas. Pág. 189&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dondequiera que mirara, el paisaje nocturno le sugería una sola cosa: la negación del movimiento, la suspensión de la continuidad. Pág. 202&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… el ereg los rodeaba con su mar de olas inmóviles. Pág. 208&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la claridad del cielo nocturno aparece una estrella negra, un punto de sombra. Punto de sombra y puerta de reposo. Ve más lejos, traspasa la fina trama del cielo protector, descansa. Pág. 210&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran los primeros momentos de una nueva vida, una vida extraña dominada, lo adivinaba, por la intemporalidad. Pág. 211&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Port había dicho: “La muerte está siempre en camino, pero el hecho de que no sepamos cuándo llega parece suprimir la finitud de la vida. Lo que tanto odiamos es esa precisión terrible (…) todas las cosas ocurren solo un cierto número de veces, en realidad muy pocas (...) y sin embargo todo parece tan ilimitado. Pág. 212&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz de la luna era violenta; recorrer la calle blanca era como andar al sol. Pág. 219&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto la vida estaba allí; ella no lo miraba a través de la ventana, estaba dentro. La dignidad que nacía de sentirse parte de su poder y de su grandeza le era familiar, pero hacía años que no la sentía. Pág. 220&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le había hecho la corte por compasión (porque ella era mujer), y por vanidad (porque él era hombre) y la mezcla de los dos sentimientos había despertado el deseo adquisitivo del coleccionista de trofeos, nada más. Pág. 227&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La violencia de los demás los perturbaba, la suya mucho más. Pág. 235&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A partir de cierto punto no hay retorno posible. Ese es el punto al que hay que llegar”. Kafka&lt;br /&gt;Pág. 237&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=107939414426550498#arriba"&gt;Ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="" name="abajo3181"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-7041382308163238644?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/7041382308163238644/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=7041382308163238644&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/7041382308163238644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/7041382308163238644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/08/bowles-el-cielo-protector.html' title='Bowles / El cielo protector'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-7064562727373769293</id><published>2011-08-09T13:24:00.001-07:00</published><updated>2011-08-09T13:24:57.625-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jerome David Salinger'/><title type='text'>Salinger / El guardián entre el centeno</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;strong&gt;"Hay que cambiar. El gran arte cambia; la gran artesanía repite. Los genios del arte son padres terribles que abandonan sus obras a los orfanatos de los museos y a las nanas de los críticos mientras aquellos emprenden otro arte, el de la fuga. El cambio es su continuidad".&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;Víctor Hurtado&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 29px;"&gt;&lt;strong&gt;"El guardián entre el centeno"&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(The Catcher in the Rhye)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jerome David Salinger&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Alianza Editorial 2000&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;© 1945&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuanto más caro el colegio más te roban, palabra. Pág. 10&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Encantadores”. Esa es una palabra que no aguanto. Suena tan falsa que me dan ganas de vomitar cada vez que la oigo. Pág. 16&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso sí que me pone negro. Que alguien te diga una cosa dos veces cuando tú ya la has admitido a la primera. Pág. 17&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio al cine con verdadera pasión, pero me encanta imitar a los artistas. Pág. 36&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le ponía negro que le llamara “tarado”. No sé por qué, pero a todos los tarados les revienta que se lo digan. Pág. 52&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… yo me paso todo el día imponiéndome límites que luego cruzo todo el tiempo. Pág. 72&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo que tienen las chicas. En cuanto hace algo gracioso, por feas o estúpidas que sean, uno se enamora de ellas y ya no se sabe ni por dónde se anda. Las mujeres. ¡Dios mío! Le vuelven a uno loco. De verdad. Pág. 83&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las cosas malas que tengo es que nunca me ha importado perder nada. Pág. 100&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo malo de estar deprimido. Que uno no puede ni pensar. Pág. 102&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía ganas de rezar o algo así, pero no pude hacerlo. Nunca puedo rezar cuando quiero. En primer lugar porque soy un poco ateo. Jesucristo me cae bien, pero con el resto de la Biblia no puedo. Pág. 110-111&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si quieren que les diga la verdad, el tío que mejor me cae de todo el Evangelio, además de Jesucristo, es ese lunático que vivía entre las tumbas y se hacía heridas con las piedras. Me cae mil veces mejor que los discípulos. Pág. 112&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No actuaban como actores ni como gente normal. Es difícil de explicar. Actuaban como si supieran que eran muy famosos. Pág. 138&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que odiaba el ejército más que la guerra. Pág. 152&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esos tipos tan intelectuales no les gusta mantener una conversación a menos que sean ellos los que lleven la batuta. Pág. 159&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sé que lo que está en el cementerio es solo su cuerpo y que su espíritu está en el cielo y todo eso, pero no puedo aguantarlo. Daría cualquier cosa porque no estuviera allí. Claro, ustedes no lo conocían. Si le hubieran conocido entenderían lo que quiero decir. Cuando hace sol puede pasar, pero el sol no sale más que cuando le da la gana. Pág. 168&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que no hay nada como decir algo que nadie entienda para que todos hagan lo que te dé la gana. Pág. 171&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya lo sé que está muerto ¿Te crees que no lo sé? Pero puede quererle, ¿no? No sé por qué hay que dejar de querer a una persona solo porque se haya muerto. Sobre todo si era cien veces mejor que los que siguen viviendo. Pág. 184&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Solo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Pág. 185&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente se empeña en hablar cuando el otro no tiene la menor gana. Pág. 200&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que distingue al hombre insensato del sensato es que el primero ansía morir orgullosamente por una causa, mientras que el segundo aspira a vivir humildemente por ella. Pág. 201&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre otras cosas, verás que no eres la primera persona a quien la conducta humana a confundido, asustado, y hasta asqueado. Te alegrará y te animará saber que no estás solo en ese sentido. Son muchos los hombres que han sufrido moral y espiritualmente del mismo modo que tú. Felizmente, algunos de ellos han dejado constancia de su sufrimiento. Y de ellos aprenderás si lo deseas. Del mismo modo que alguien aprenderá algún día de ti si sabes dejar una huella. Se trata de un hermoso intercambio que no tiene nada que ver con la educación. Es historia, es poesía. Pág. 202&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sí afirmo, es que si esos hombres cultos tienen además genio creador, lo que desgraciadamente se da en muy pocos casos, dejan una huella más profunda que los que poseen simplemente un talento innato. Pág. 203&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo malo. Que no hay forma de dar con un sitio tranquilo porque no existe. Pág. 216&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cuenten nunca nada a nadie. En el momento en que uno cuenta cualquier cosa, empieza a echar de menos a todo el mundo. Pág. 226&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=107939414426550498#arriba"&gt;Ir a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-7064562727373769293?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/7064562727373769293/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=7064562727373769293&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/7064562727373769293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/7064562727373769293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/08/salinger-el-guardian-entre-el-centeno.html' title='Salinger / El guardián entre el centeno'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-3929398953425123390</id><published>2011-06-15T18:26:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:16:16.432-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Heinrich Böll'/><title type='text'>Opiniones de un payaso / Heinrich Böll</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;Opiniones de un payaso&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Heinrich Böll&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: xx-small;"&gt;&lt;b&gt;© Verlag Kiepenheuer 1963&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: xx-small;"&gt;&lt;b&gt;© Editorial Seix Barral 2003&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Soy un payaso, de profesión designada oficialmente como ‘cómico’, no afiliado a ninguna Iglesia, de veintisiete años de edad, y uno de mis números se titula: la partida y la llegada, una larga (casi demasiado) pantomima, en la cual el espectador acaba confundiendo la llegada con la partida. Pág. 9&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Un payaso que se da a la bebida cae más aprisa todavía de lo que un techador borracho cae. Pág. 11&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Para un payaso que se aproxima a los cincuenta existen dos posibilidades nada más: el arroyo o el asilo. Pág. 14&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Esta inquietud por el santo suelo alemán en cierto modo resulta cómica, cuando pienso que una buena parte de las acciones del lignito se hallan en manos de nuestra familia desde hace dos generaciones. Desde hace setenta años se benefician los Schnier de las torturas que debe sufrir el santo suelo alemán: aldeas, bosques, castillos, caen ante las excavadoras como las murallas de Jericó. Pág. 26&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Yo creo que los vivos están muertos, y los muertos viven, pero no como lo creen los protestantes y los católicos. Pág. 31&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Un farsante así ni siquiera necesita mentir para quedar siempre bien. Pág. 36&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;… todo el mundo es mirado desde afuera por los demás… Pág. 38&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Es horrible lo que les pasa por la cabeza a los católicos. Ni siquiera pueden beber buen vino sin hacerse violencia, cueste lo que cueste han de tener ‘conciencia’ de cuán bueno es el vino, y por qué. En lo referente a la conciencia no les van a la zaga a los marxistas. Pág. 40&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;“Es cosa horrible la miseria, pero también resulta penoso malvivir, situación en la que se encuentran la mayoría de los hombres. Y ser rico, pregunté, ¿cómo es?” Me ruboricé. Me miró&amp;nbsp; con acritud, se ruborizó también y dijo: “Joven, tu acabarás mal si no dejas de pensar. Si yo tuviese valor y creyese aún que se puede crear algo en este mundo, ¿sabes tú lo que haría yo?”. “No”, dije. “Fundaría”, dijo, y volvió a ruborizarse, “una asociación que cuidara de los hijos de la gente rica. Pero los imbéciles no encuentran asociales más que a los pobres”. Pág. 52&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Ni el mismo diablo tiene ojos tan penetrantes como los vecinos. Pág. 56&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;“Deje de leer a San Agustín: la subjetividad hábilmente formulada hace tiempo que dejó se teología. No es más que periodismo con un par de elementos dialécticos. ¿No se toma a mal este consejo? Pág. 73&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;… los aplausos fueron tan tenues que oí el sonido de mi decadencia. Pág. 77&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;“Tal vez”, dijo, sin volverse, “tal vez tus oídos imaginan haber oído lo que tus ojos han visto”. Pág. 78&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;De repente se hizo un silencio absoluto, como cuando alguien se desangra. Ero era: una hemorragia de silencio. Pág. 93&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;“¿Y los ateos?”, seguía riéndose.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;“Me aburren porque siempre hablan de Dios”. Pág. 97&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Yo creo que nadie en la vida comprende a un payaso, ni siquiera otro payaso, porque siempre entran en juego la envidia o la rivalidad. Pág. 98&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Lo que un payaso necesita es paz, la ilusión que los demás llaman fiesta. Pág. 100&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La fiesta del no artista coincide con el horario de trabajo de un payaso. Pág. 101&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El sueño es algo así como una fiesta, una sublime afinidad entre el hombre y los animales, pero lo festivo del día&amp;nbsp; de fiesta es el vivirlo conscientemente. Pág. 104&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Para el público lo más deprimente es un payaso que inspira lástima. Es como un camarero que viniera en silla de ruedas a servirle a usted cerveza. Pág. 114&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;“Usted confunde la ocasión con el motivo”, dije. Pág. 128&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Ambos estábamos muy perplejos. Entre padres e hijos la perplejidad parece ser la única posibilidad de comprensión. Tal vez mi saludo de «padre» sonó muy patético y acrecentó la perple­jidad, ya de por sí inevitable. Mi padre, en su asiento de color de orín, miró meneando la cabeza mis zapatillas empapadas, mis calcetines mojados y el albornoz demasiado largo que pa­ra colmo era de un rojo de fuego. Mi padre no es alto, es deli­cado, y atildado con tan sabio descuido que las gentes de la te­levisión se lo disputan siempre que se debate alguna cuestión económica. También irradia bondad y buen juicio, y ha llega­do a ser más famoso como astro de la televisión que como el Schnier del lignito. Odia cualquier matiz de brutalidad. Al ver­le, uno esperaría que fumase cigarros, no gruesos, sino delgados y finos, pero que fume cigarrillos da la impresión, en un capi­talista de casi setenta años, de gran elegancia e ideas avanza­das. Comprendo que le hagan intervenir en todos los debates en que se trata de dinero. Se nota que no sólo irradia bondad, si­ no que además es bondadoso. Le tendí los cigarrillos, le di fuego, y al inclinarme hacia él, dijo: «No sé gran cosa de pa­yasos, pero sí algo. Que se bañen en café es nuevo para mí.» Sa­be ser jocoso. «No me baño en café, padre», dije, «sólo quería prepararme café, pero lo he echado a perder». Pág. 142&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;«No es desorden», dije, «es una forma de descanso». Pág. 144&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;«Te parecerá estúpido seguramente», dijo, «si te hablo con solemnidad, pero, ¿sabes qué es lo que te falta? Te falta lo que ha­ce hombre a un hombre: saber resignarse». &amp;nbsp;Pág. 148&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;«¿Crees que me sentó bien cuando Leo me dijo que se hacía católico? Fue tan doloroso para mí como la muerte de Henriet­te; no me habría dolido tanto si me hubiese dicho que se hacía comunista. Eso puedo concebirlo, que un joven albergue un fal­so sueño de justicia social y todo eso. Pero aquello.» Pág. 148&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;«¿No te resulta aburrido no tener enemigos?» Pág. 150&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La forma más barata del ascetismo es el hambre… Pág. 166&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;«Maldita sea, de niños sólo sabíamos que éramos muy ricos, muy ricos, pero de ese dinero no recibimos nada, ni siquiera comer lo que es debido» Pág. 167&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Le explicaría al Papa que, en realidad mi matrimonio con Marie se había frustrado a causa del casamiento civil, y le rogaría que me considerase una especie de antípoda de Enrique VIII: éste había sido polígamos y creyente, yo era monógamo e infiel. Pág. 183&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Lo que los demás llaman no ficción a mí me parece muy ficticio. Pág. 185&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-layout-grid-align: none; text-autospace: none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Mi rodilla se había hin­chado tanto que el pantalón comenzaba a hacerse estrecho, tan fuerte era el dolor de cabeza que casi era sobrenatural: un dolor incesante e irresistible, en mi alma había más oscuridad que nunca, luego estaba la «concupiscencia carnal», y Maríe es­taba en Roma. Yo la necesitaba, su piel, sus manos en mi pecho. Tengo, como Sommerwild expresó una vez, «una inclinación aguda y cierta hacia la belleza física», y me gusta ver a mi al­rededor mujeres bonitas, como mi vecina, la señora Grebsel, pe­ro no experimentaba ninguna «concupiscencia carnal» por estas mujeres, y a la mayoría de las mujeres esto les ofende, aunque ellas, si yo sintiese deseos e intentase satisfacerlos, seguramen­te llamarían a la policía. Es una historia complicada y cruel, eso de la concupiscencia de la carne, para los hombres no monóga­mos es probable que sea una constante tortura, para los monó­gamos como yo una continua coacción a una latente descorte­sía, la mayoría de las mujeres en cierto modo se ofenden si no experimentan lo que ellas conocen por Eros. Pág. 186&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El periódico de la tarde a veces alivia: me deja va­cío como la televisión. Pág. 187&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Ciertamente saben todos que un payaso debe ser melancólico, para ser un buen payaso, pero que para él la melancolía es una cosa muy seria, eso sí que no lo comprenden. Pág. 192&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;«Sí, &lt;st1:personname productid="la Iglesia" w:st="on"&gt;la Iglesia&lt;/st1:personname&gt; es rica, tan rica que apesta. En realidad apesta a dinero, como el cadáver de un hombre rico. Los cadáveres de los pobres huelen bien, ¿lo sabía usted?» Pág. 197&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Una mujer puede expresar o fingir tanto con sus manos, que a mí las manos de un hombre me pare­cen tacos de madera encolados. Las manos de hombre sirven pa­ra dar apretones de manos, para castigar, naturalmente para disparar y para firmar. Estrechar las manos, castigar, disparar, firmar cheques cruzados, esto es todo lo que pueden hacer las manos de los hombres y, naturalmente, trabajar. Las manos de las mujeres casi dejan de ser manos: tanto si extienden mante­quilla sobre el pan como si separan los cabellos de la frente. Ningún teólogo ha tenido nunca la idea de predicar sobre las ma­nos de las mujeres en el Evangelio: Verónica, Magdalena, María y Marta; nada más que manos de mujeres en el Evangelio, que prodigaron caricias a Cristo. En lugar de esto, predican sobre le­yes, normas disciplinarias, arte, estado. Cristo sólo se ha rela­cionado, por así decirlo, privadamente, casi con mujeres nada más. Natura1mente que necesitaba hombres, porque suponían, cómo Kalick, una relación con el Poder, sentido de la organiza­ción y demás zarandajas. Necesitaba hombres, así como en un cambio de domicilio se requieren transportistas de muebles, pa­ra los trabajos rudos, y Pedro y Juan fueron tan amables, que casi no fueron hombres, mientras que Pablo fue tan viril como correspondía a un romano. Pág. 204&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Una vez discutí con Kinkel sobre el concepto que él tenía del «sueldo mini­mo». Kinkel pasaba por ser uno de los más geniales especialis­tas en tales temas, y creo que se habló del sueldo mínimo para una persona que vive sola en una capital, no contando el alquiler, fijándolo en un principio en ochenta y cuatro marcos, y más tarde en ochenta y seis. No quise, en modo alguno, oponerle la objeción de que él mismo, a juzgar por aquella irritante anéc­dota que él nos contó, sostuvo por sueldo mínimo suyo, uno treinta y cinco veces superior a aquél. Tales objeciones pasan por demasiado personales y de mal gusto, pero el mal gusto con­siste en calcular así el sueldo mínimo de los demás. Pág. 217&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-layout-grid-align: none; text-autospace: none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Una vez preparé un número bastante largo, «El general», lo ensayé mucho tiempo, y cuando lo representé obtuvo lo que en nuestro mundo se llama un éxito: es decir, una parte del públi­co rióse, otra parte se enfadó. Cuando después de la función, con el pecho hinchado de orgullo, entré en el guardarropa, me es­peraba una anciana, muy pequeña. Después de cada actuación estoy siempre irritado, sólo puedo soportar a Marie a mí alrede­dor, pero Marie había dejado entrar a la anciana en mi guar­darropa. Comenzó a hablar antes de que yo cerrase la puerta y me explicó que también su marido había sido general, que ha­bía caído en el frente y que con anterioridad le había escrito a ella una carta rogándole que no aceptase ninguna pensión. «Aún es usted muy joven», dijo, «pero es lo suficientemente adulto pa­ra comprenderlo», y después salió. Desde aquel momento ya no pude volver a representar el número del general. La llama­da Prensa de izquierdas escribió de ello que yo me había deja­do intimidar por los reaccionarios, &lt;st1:personname productid="la Prensa" w:st="on"&gt;la Prensa&lt;/st1:personname&gt; de derechas escri­bió que yo había comprendido al fin que hacía el juego al Este, y &lt;st1:personname productid="la Prensa" w:st="on"&gt;la Prensa&lt;/st1:personname&gt; independiente escribió que era evidente que yo ha­bía renegado de todo extremismo y de todo compromiso. Todo pamplinas. No pude representar más aquel número porque ya siempre tendría que pensar en aquella anciana pequeñita, que es probable que viviese miserablemente, entre la burla y la mofa de todos. Cuando no encuentro gusto en una cosa, dejo de hacerla, lo cual, para ser explicado a un periodista, es probable ­que sea muy complicado. Ellos deben siempre «presentir» algo, «darles en la nariz», y existe el tipo muy frecuente de periodis­ta malicioso que nunca se da cuenta de que él mismo no es nin­gún artista y ni siquiera tiene madera para ser un buen mecenas. Aquí falló naturalmente el olfato, y se dicen disparates, casi siempre en presencia de muchachas bonitas que aún son lo bas­tante ingenuas para contemplar con admiración a aquel chapu­cero, sólo porque él, en su periódico, tiene su «camarilla» y su «influencia». Existen formas de prostitución curiosamente des­conocidas, comparadas con las cuales la auténtica prostitución es una profesión honrada: aquí por lo menos se ofrece algo por el dinero. 223-224&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Hasta este camino, el de buscar consuelo en el amor merce­nario, me estaba vedado: no tenía dinero. Pág. 224&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Ah, en Italia por lo visto hasta los cardenales son de "buena familia".» Sencillamente encantador. Pág. 224&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;«Aquí no estás en tu casa», una afirmación triplemente gratuita, porque se parte del supuesto de que uno se comporta en casa igual que un cerdo, que uno sólo se encuentra a gusto cuando se comporta como un cerdo y que uno, por ser niño, no debe estar a sus anchas a ningún precio. Pág. 226&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Es enojo tener padres ricos, y más enojoso aún si uno no ha sacado nada de riqueza. Pág. 228&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;No había que poner muchas esperanzas en Leo, tenía curiosas ideas sobre el dinero, como una monja sobre el «amor conyugal» Pág. 229&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Naturalmente, podía acogerme al seno de &lt;st1:personname productid="la Iglesia" w:st="on"&gt;la Iglesia&lt;/st1:personname&gt; protestante. Sólo que al pensar en tal seno me estremezco de frío. Al pecho de Lutero si me hubiese acogido, pero al de &lt;st1:personname productid="la Iglesia" w:st="on"&gt;la  Iglesia&lt;/st1:personname&gt; protestante no. Pág. 229&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Se rumorea por la ciudad, señora mía, que usted deja que sus niños anden desnudos. Es demasiado. Y una vez al hablar, se descubrió usted con imprudencia: dijo que quería a «un hom­bre», en vez de decir a «mi marido». Se rumorea también que us­ted se sonríe ante el resentimiento sordo que aquí alimentan todos contra ese viejo carcamal político que nunca acaba de mar­charse. A usted le parece que todos son como él, con menos des­caro. Todos se creen imprescindibles. Todos leen novelas poli­cíacas. Y claro que es una pena que las tapas de las novelas policíacas no encajen en los pisos decorados con tanto gusto. Los daneses han olvidado extender su estilo a las tapas de las no­velas policíacas. Los finlandeses serán más listos, y ofrecerán so­brecubiertas por el estilo de sillas, sillones, copas y ollas. Hasta en casa de Blothert se encuentran novelas policíacas; no estaban bastante escondidas aquella noche en que registraron la casa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Siempre a oscuras, señora mía, en el cine y en la iglesia, a os­curas en la sala oyendo música sacra, siempre huyendo de la cla­ridad de las pistas de tenis. Muchos susurros. Las confesiones de treinta y cuarenta minutos en la catedral. Indignación apenas disimulada en los rostros de los que aguardan. Dios mío, ¿qué pe­cados tendrá que confesar?: tiene el más encantador, guapo y hon­rado marido. Bonísima persona. Una hijita encantadora, dos coches.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Irritada impaciencia detrás de la reja, el inacabable susurro que va y viene sobre el amor, el matrimonio, el deber, el amor, y por último la pregunta: «Pero si ni siquiera se entibia su fe, ¿por qué sufre usted, hija mía?»&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Tú no puedes expresar, ni siquiera pensar, lo que yo sé. Su­fres por un payaso, de profesión designada oficialmente como «cómico», no afiliado a ninguna iglesia. Pág. 230-231&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Me miré en el espejo: mis ojos estaban completamente vacíos, por primera vez no tuve necesidad de vaciármelos antes de pasar media hora mi­rándome al espejo y haciendo gimnasia facial. Era el rostro de un suicida, y cuando comencé a maquillarme mi rostro era el de un muerto. Me extendí vaselina por toda la cara y desgarré un tubo de maquillaje blanco que estaba medio seco, extraje lo que pude y me teñí del todo blanco: ningún trazo negro, ni un punto rojo, todo blanco, incluso las cejas. Encima, el pelo parecía una peluca; la boca no maquillada era oscura, casi azul; los ojos, azul claro como un cielo de verano, vacíos como los de un cardenal que se niega a reconocer que hace tiempo que ha perdido la fe. Pág. 232&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Lo malo era que yo no podía engañar a Edgar, con él no podía fingir. Yo era el único testigo de que él había verdaderamente corrido los cien metros en 10,1 segundos, y él era de los pocos que siempre me aceptaron tal como soy, a quienes me mostraba tal como soy. Él no depositaba su fe más que en determinadas personas; los de­más creían en algo más que en las personas: en Dios, en el di­nero abstracto, en el Estado y en Alemania. Edgar no. Pág. 233&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Un artista tiene siempre la muerte a mano, como un buen cura su breviario. Pág. 239&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;A los ricos les regalan más cosas que a los pobres, y lo que tienen que comprar casi siempre lo obtienen más barato: mamá tiene todo un catálogo de mayoristas, y la creo capaz de conseguir incluso los sellos de correo con rebaja. Pág. 243&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;«Dice el Papa Juan: No votes &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Por la democristiandad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Mira que la caridad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Consiste en no hacer más pobres»&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La costumbre profesional es la mejor protección: sólo para aficionados y para santos hay cuestiones de vida o muerte. Pág. 252&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Con el almohadón bajo el bra­zo izquierdo y la guitarra bajo el derecho, me encaminé una vez más a la estación. Noté los primeros indicios de que estábamos en el momento del año que aquí llaman «de los locos». Un jo­ven borracho y disfrazado de Fidel Castro quiso empujarme, pe­ro le esquivé. En la escalera de la estación aguardaba un grupo de toreros y de mujeres con mantilla. Había olvidado que está­bamos en carnaval. Tanto mejor. Un profesional pasa inadver­tido entre aficionados. Puse el almohadón en el tercer peldaño, me senté, me quité el sombrero y coloqué dentro el pitillo, no del todo en el centro ni tampoco a un lado, como si lo hubieran dejado caer desde arriba, y me puse a cantar Dice el Papa Juan. Nadie se fijó en mí, ni tampoco me convenía: al cabo de dos, tres horas empezarían a fijarse. Me interrumpí al oír dentro los altavoces. Anunciaban la llegada de un tren de Hamburgo, y seguí cantando. Me sobresalté cuando cayó la primera mone­da en el sombrero: era de diez pfennigs, y dio en el pitillo y lo desvió demasiado a un lado. Volví a ponerlo en su sitio y seguí cantando. Pág. 254&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-3929398953425123390?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/3929398953425123390/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=3929398953425123390&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/3929398953425123390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/3929398953425123390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/06/opiniones-de-un-payaso-heinrich-boll.html' title='Opiniones de un payaso / Heinrich Böll'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-8339481988748180200</id><published>2011-06-15T18:24:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:16:38.502-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pablo Neruda'/><title type='text'>Fin de mundo / Pablo Neruda</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;Fin de mundo&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Pablo Neruda&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: xx-small;"&gt;&lt;b&gt;Editorial Losada, 1969&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;La puerta&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Qué siglo permanente¡&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Subían hombres cósmicos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Por una escala de fuego&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y cuando ya tocábamos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Los pies de la verdad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Ésta se había marchado a otro planeta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;(…)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;I&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Todos estábamos esperando&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Como en las estaciones en las noches de invierno:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Esperábamos la paz&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y llegaba la guerra.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;(…)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;No sólo por el exterminio,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;No solo se trataba de morir&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;(fue el miedo nuestro pan de cada día)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sino que con dos pies ya no podíamos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Caminar. Era grave&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Esta vergüenza&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;De ser hombres &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Iguales&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Al desintegrador y al calcinado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Ya parecía limpia la aurora&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Con tanto olvido con que la limpiamos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Cuando matando aquí matando allá, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Continuamos absortos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Los países&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Fabricando amenazas y guardándolas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;En el almacén de la muerte.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;(…)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Valía la pena cantar&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Cuando en España los puñales&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Dejaron un millón de ausentes,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Cuando allí murió la verdad?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La despeñaron al osario&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y se tejieron las banderas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Con el silencio de los muertos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;(…)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;… Y en verdad pareció imposible&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Rellenar de nuevo la tierra&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Con tantos huecos que dejó&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La dentellada del desastre.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;III&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sin tener ni por qué ni cuándo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Se deshonraron en Viet Nam.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Por qué tenían que matar&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;A los lejanos inocentes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Cuando hacen nata lo delitos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;En los bolsillos de Chicago?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Por qué ir tan lejos a matar?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Por qué ir tan lejos a morir?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;(…)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;IV&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;… no mendiguemos la existencia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El XIX&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Lo curioso es que en este siglo &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Mozart, el suave enlevitado, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;continuó con su levitón, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;con su vestido de música:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;en estos cien años a penas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;se escucharon otros ruidos, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;y Fiodor Dostoyevski aún &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;desarrolla su folletín,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;su dictamen de las tinieblas, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;su larga cinta con espinas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Bueno y Rimbaud? Gracias, muy bien &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;contesta el vago vagabundo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;que aún se pasea solitario&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;sin otra sombra en este siglo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Yo que llegué desde Parral&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;a conocer este siglo,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;por qué me dan el mismo frío, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;el mismo plato, el mismo fuego &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;de los amables abuelitos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;o de los abuelos amargos?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Hasta cuándo llueve Verlaine &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;sobre nosotros? Hasta cuándo &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;el paraguas de Baudelaire&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;nos acompaña a pleno sol? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Queremos saber dónde están&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;las araucarias que nacieron,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;las encinas del Siglo Veinte,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;o dónde están las manos, los dedos, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;los guantes de nuestra centuria. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Walt Whitman no nos pertenece, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;se llama Siglo Diecinueve,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;pero nos sigue acompañando &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;porque nadie nos acompaña.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;y en este desierto lanzó&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;el sputnik su polen rojo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;entre las estrellas azules.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El siglo veinte se consume &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;con el siglo pasado a cuestas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;y los pálidos escritores&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;bajo los gigantes muertos &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;hemos subido la escalera&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;con un saco sobre los hombros, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;con la pesada precedencia&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;de los huesos más eminentes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pesa Balzac un elefante, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Victor Hugo como un camión, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Tolstoy como una cordillera, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;como una vaca Emile Zola, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Emilia Bronte como un nardo, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Mallarmé como un pastelero, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;y todos juntos aplastándonos &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;no nos dejaban respirar,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;no nos dejaban escribir,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;no nos querían dejar,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;hasta que el tío Ubú Dada &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;los mandó a todos a la mierda.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;(…)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Abejas I&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Es la verdad&amp;nbsp; que entre los sabios&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;He sido el único ignorante&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y entre los que menos sabían&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Yo siempre supe un poco menos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y fue tan poco mi saber&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Que aprendí la sabiduría&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;VI&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;… y los sabios de la mentira&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Siguen diciendo la verdad?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;IX&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;(…)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Allí estábamos cada uno&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Con su certidumbre afilada&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y endurecida por el tiempo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Como dos ciegos que defienden&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Cada uno su oscuridad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;(…)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Los que ya sabían morir&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pronto aprendieron a matar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;(…)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;No hay sitio aquí para los pobres,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Ni menos aún en el cielo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;X&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Escritores&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Canta Cortázar su novena&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;de imponente sombra argentina &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;en su iglesia de desterrado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;y es difícil para los muchos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;el espejo de este lenguaje&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;que se pasea por los días &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;cargado de besos veloces &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;escurriéndose como peces&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;para brillar sin fin sin par&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;en Cortázar, el pescador,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;que pesca los escalofríos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Del Perú cuyo rostro guarda &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;como cicatrices salobres&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;los versos de César Vallejo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;surgió en mi edad un escritor &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;que floreció contando cuentos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;del territorio tempestuoso, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;y así escuché la nueva voz &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;de Vargas Llosa que contó&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;llorando sus cuentos de amor &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;y, sonriendo, los dolores&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;de su patria deshabitada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sábato, claro y subterráneo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;García Márquez&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;También en este tiempo tuvo &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;tiempo de nacer un volcán&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;que echaba fuego a borbotones&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;o, más bien dicho, este volcán &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;echaba sueños a caer&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;por las laderas de Colombia&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;y fueron las mil y una noche &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;saliendo de su boca mágica,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;la erupción magna de mi tiempo: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;en sus invenciones de arcilla, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;sucios de barro y de lava, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;nacieron para no morir&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;muchos hombres de carne y hueso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;XI&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Canto&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Uno más, entre los mortales, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;profetizo sin vacilar&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;que a pesar de este fin de mundo &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;sobrevive el hombre infinito.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Rompiendo los astros recientes, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;golpeando metales furiosos &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;entre las estrellas futuras, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;endurecidos de sufrir, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;cansados de ir y de volver, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;encontraremos la alegría&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;en el planeta más amargo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Adiós&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Tierra, te beso, y me despido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-8339481988748180200?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/8339481988748180200/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=8339481988748180200&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/8339481988748180200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/8339481988748180200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/06/fin-de-mundo-pablo-neruda.html' title='Fin de mundo / Pablo Neruda'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-5966443441540106180</id><published>2011-06-15T18:22:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:17:06.738-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miguel Ángel Asturias'/><title type='text'>Leyendas de Guatemala / Miguel Ángel Asturias</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;Leyendas de Guatemala&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Miguel Ángel Asturias&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: xx-small;"&gt;&lt;b&gt;© Miguel Ángel Asturias 1930 y herederos&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Los fantasmas son las palabras de la eternidad. Pág. 12&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;¡El trópico es el sexo de la tierra! Pág. 13&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La memoria es una ciega que en los bultos va encontrando el camino. Pág. 14&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Se habla a media voz. Se ve con los párpados caídos. Pág. 14&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Estamos en el templo de San Francisco. Se alcanzan a ver la reja que cierra el altar de &lt;st1:personname productid="la Virgen" w:st="on"&gt;la Virgen&lt;/st1:personname&gt; de Loreto, los pavimentos de azulejo de Génova, las colgaduras de Damasco, los tafetanes de Granada y los terciopelos carmesí y de brocado. ¡Silencio! Aquí se han podrido más de tres obispos y las ratas arrastran malos pensamientos. Por las altas ventanas entra furtivamente el oro de la luna. Media luz. Las candelas sin llamas y la virgen sin ojos en la sombra. Pág. 15&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Noche delirante. En la copa de los árboles cantan los corazones de los lobos. Un dios macho está violando en cada flor una virgen. La lengua del viento lame las ortigas. Bailes en las frondas. No hay estrellas, ni cielo, ni camino. Bajo el amor de los almendros el barro huele a mujer. Pág. 21&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Los robles más altos ofrecían orquídeas a las nubes que el sol acababa de violar y ensangrentar en el crepúsculo. Pág. 22&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Dios, que hace a veces de dentista loca, arrancaba los árboles con la mano del viento. Pág. 23&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y todo fue inútil, inútil que el Maestro ofreciera y dijera, tanto como lo dijo, su deseo de recobrar el alma. Los mercaderes no tienen corazón. Pág. 39&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;… y los primeros relámpagos iluminaron el paisaje, como los fogonazos de un fotógrafo loco que tomase instantáneas de tormenta. Pág. 40&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Mi voluntad es que seas libre como mi pensamiento. Pág. 41&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y era de ver y era de oír y de saber la plácida tertulia de los poetas, el dulce arrebato de los músicos y la inaplazable labor de los pintores, todos entregados a construir mundos sobrenaturales con los recados y privilegios del arte.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Reza en viejas crónicas, entre apostillas frondosas de letra irregular, que a nada redujo la conversación de los filósofos y los sabios; pues, ni mencionan sus nombres, para confundirles &lt;st1:personname productid="la Suprema Sabidur￭a" w:st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Suprema" w:st="on"&gt;la Suprema&lt;/st1:personname&gt; Sabiduría&lt;/st1:personname&gt; les hizo oír una voz que les mandaba se ahorrara el tiempo de escribir sus obras. Conversaron un siglo sin entenderse nunca ni dar una plumada, y diz que cavilaban en tamaños errores. Pág. 43&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Los literatos componían en verso, pero de su obra solo se conocen palabras sueltas. Pág. 44&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;…historia que escribió para contradecir a otro historiador; en suma, lo que hacen los historiadores. Pág. 44&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Los santos estaban como peces inmóviles en el acuoso resplandor del templo. Pág. 46&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Los ríos navegables, los hijos de las lluvias… Pág. 56&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Su orgullo fue su derrota. Pág. 141&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-5966443441540106180?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/5966443441540106180/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=5966443441540106180&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/5966443441540106180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/5966443441540106180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/06/leyendas-de-guatemala-miguel-angel.html' title='Leyendas de Guatemala / Miguel Ángel Asturias'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-6096846003832937170</id><published>2011-06-15T18:20:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:17:21.055-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Albert Camus'/><title type='text'>La peste / Albert Camus</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;La peste&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Albert Camus&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: xx-small;"&gt;&lt;b&gt;© Editorial Gallimard 1947&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: xx-small;"&gt;&lt;b&gt;© Editorial Sol 90, 2003&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El modo más cómodo de conocer una ciudad es averiguar cómo se trabaja en ella, cómo se ama y cómo se muere. Pág. 9&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La prensa, tan habladora en el asunto de las ratas, no decía nada. Porque las ratas mueren en la calle y los hombres en sus cuartos y los periódicos sólo se ocupan de la calle. Pág. 37&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Ha habido en el mundo tantas pestes como guerras y, sin embargo, pestes y guerras cogen a las gentes siempre desprevenidas. Pág. 38&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Ciertas cifras flotaban en su recuerdo y se decía que la treintena de grandes pestes que la historia ha conocido había causado cerca de cien millones de muertos. Pero ¿qué son cien millones de muertos? Cuando se ha hecho la guerra apenas sabe ya nadie lo que es un muerto. Y además un hombre muerto solamente tiene peso cuando lo ha visto uno muerto; cien millones de cadáveres, sembrados a través de la historia, no son más que humo en la imaginación. Pág. 39&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Lo importante –dijo Castel– no es que esta manera de razonar sea o no buena, lo importante es que obligue a reflexionar. Pág. 48&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Hay los que tienen miedo y los que no lo tienen. Pero los más numerosos son los que todavía no han tenido tiempo de tenerlo. Pág. 59&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;A partir de ese momento, se puede decir que la peste fue nues­tro único asunto. Hasta entonces, a pesar de la sorpresa y la inquietud que habían causado aquellos acontecimientos singula­res, cada uno de nuestros conciudadanos había continuado sus ocupaciones, como había podido, en su puesto habitual. Y; sin duda, esto debía continuar. Pero una vez cerradas las puertas, se dieron cuenta de que estaban, y el narrador también, cogidos en la misma red y que había que arreglárselas. Así fue que, por ejem­plo, un sentimiento tan individual como es el de la separación de un ser querido se convirtió de pronto, desde las primeras sema­nas, mezclado a aquel miedo, en el sufrimiento principal de todo un pueblo durante aquel largo exilio.&amp;nbsp; Pág. 63 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Al fin había siempre un momento en que nos dábamos cuenta de que los trenes no llegaban. Entonces comprendíamos que nuestra separación tenía que durar y que no nos quedaba más remedio que reconciliarnos con el tiempo. Entonces aceptábamos nuestra condición de prisioneros, quedábamos reducidos a nuestro pasado, y si algunos tenían la tentación de vivir en el futuro,&amp;nbsp; tenían que renunciar muy pronto, al menos, en la medida de lo posible, sufriendo finalmente las heridas que la imaginación inflige a los que se confían a ella. Pág. 67&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;No –dijo Rambert con Amargura–, usted no puede comprender. Habla usted en el lenguaje de la razón, usted vive en la abstracción. Pág. 80&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sí, la peste como la abstracción, era monótono. Pág. 84&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pero allí donde unos veían la abstracción, otros veían la realidad. Pág. 85&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Desde el principio de toda historia el azote de dios pone a sus pies a los orgullosos y a los ciegos. Meditad en esto y caed de rodillas. Pág. 87&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Hoy la verdad es una orden. Pág. 90&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La contradicción, por lo demás, no le asustaba, pues, en otra ocasión, le había dicho a Tarrou, poco más o menos, que seguramente Dios no existía porque, si existiese, los curas no serían necesarios. Pág. 107&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;–Usted cree, sin embargo, como Paneloux (cura), que la peste tiene alguna acción benéfica, ¡qué abre los ojos, qué hace pensar!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;–Como todas las enfermedades de este mundo. Pero lo que es verdadero de todos los males de este mundo lo es también de la peste. Esto puede engrandecer a algunos. Sin embargo, cuando se ve la miseria y el sufrimiento que acarrea, hay que ser ciego o cobarde para resignarse a la peste. Pág. 114&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;–No, pero, eso ¿qué importa? Yo vivo en la noche y hago por ver claro. Hace mucho tiempo que he dejado de creer que esto sea ­original.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;–¿No es eso lo que le separa de Paneloux?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;–No lo creo. Paneloux es hombre de estudios. No ha visto morir bastante a la gente, por eso habla en nombre de una verdad. Pero­ el último cura rural que haya oído la respiración de un moribundo pensará como yo. Se dedicará a socorrer las miserias más que a demostrar sus excelencias. Pág. 114&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Cuando me metí en este oficio lo hice un poco abstractamente, en cierto modo, porque lo necesitaba, porque era una situación como otra cual­quiera, una de esas que los jóvenes eligen. Acaso también porque era sumamente difícil para el hijo de un obrero, como yo. Y des­pués he tenido que ver lo que es morir. ¿Sabe usted que hay gen­tes que se niegan a morir? ¿Ha oído usted gritar: «¡Jamás!» a una mujer en el momento de morir? Yo sí. Y me di cuenta en seguida de que no podría acostumbrarme a ello. Entonces yo era muy joven y me parecía que mi repugnancia alcanzaba al orden mismo del mundo. Luego, me he vuelto más modesto. Simplemente, no me acostumbro a ver morir. No sé más. Pág. 116&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pero el cro­nista está más bien tentado de creer que dando demasiada impor­tancia a las bellas acciones, se tributa un homenaje indirecto y poderoso al mal. Pues se da a entender de ese modo que las bellas acciones sólo tienen tanto valor porque son escasas y que la mal­dad y la indiferencia son motores mucho más frecuentes en los actos de los hombres. Ésta es una idea que el cronista no com­parte. El mal que existe en el mundo proviene casi siempre de la ignorancia, y la buena voluntad sin clarividencia puede ocasio­nar tantos desastres como la maldad. Los hombres son más bien buenos que malos, y, a decir verdad, no es ésta la cuestión. Sólo que ignoran, más o menos, y a esto se le llama virtud o vicio, ya que el vicio más desesperado es el vicio de la ignorancia que cree saberlo todo y se autoriza entonces a matar. El alma del que mata es ciega y no hay verdadera bondad ni verdadero amor sin toda la clarividencia posible. Pág. 118&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Si es cierto que los hombres se empeñan en proponerse ejem­plos y modelos que llaman héroes, y si es absolutamente necesa­rio que haya un héroe en esta historia, el cronista propone jus­tamente a este héroe insignificante y borroso que no tenía más que un poco de bondad en el corazón y un ideal aparentemente ridículo. Esto dará a la verdad lo que le pertenece, a la suma de dos y dos el total de cuatro, y al heroísmo el lugar secundario que debe ocupar inmediatamente después y nunca antes de la gene­rosa exigencia de la felicidad. Esto dará también a esta crónica su verdadero carácter, que debe ser el de un relato hecho con bue­nos sentimientos, es decir, con sentimientos que no son ni osten­siblemente malos, ni exaltan a la manera torpe de un espectáculo. Pág. 124&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pero veía que no era capaz de expresarse más que en el lenguaje convencional con el que los hombres intentan expre­sar todo lo que les une a la humanidad. Pág. 125&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;A medianoche, a veces, en el gran silencio de la ciudad desierta, en el momento de irse a la cama para un sueño demasiado corto, el doctor hacía girar el botón de su radio, y de los confines del mundo, a través de miles de kilómetros, voces desconocidas y fraternales procuraban torpemente decir su solidaridad, y la decían en efecto, pero demostrando al mismo tiempo la terrible impotencia en que se encuentra todo hombre para combatir realmente un dolor que no puede ver: “¡Orán! ¡Orán!” Pág. 125&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Yo no creo en el heroísmo: sé que eso es muy fácil, y he llegado a convencerme de que en el fondo es criminal. Lo que me interesa es que uno viva y muera por lo que ama. Pág. 147&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Con la peste se acabaron las investigaciones secretas. Los expedientes, las fichas, las informaciones misteriosas y los arrestos inminentes. Propiamente hablando, se acabó la policía, se acabaron los crímenes pasados o actuales, se acabaron los culpables. Pág. 173&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El cansancio es una especie de locura. Pág. 192&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-No padre –dijo–. Yo tengo otra idea del amor y estoy dispuesto a negarme hasta la muerte&amp;nbsp; a amar esta creación donde los niños son torturados. Pág. 193&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Cuando la historia misma empezó a estar escasa de profecías, se las encargaron a los periodistas, que en este punto, por lo menos, resultaron tan competentes como sus modelos de los siglos pasados. Pág. 195&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La prueba más cruel es siempre beneficiosa para el cristiano. Y justamente lo que el cristiano debe procurar es encontrar su beneficio, y saber de qué está hecho ese beneficio, y cuál es el medio de encontrarlo. Pág. 197&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;«Hermanos míos –dijo al fin Paneloux, anunciando que iba a terminar–, el amor de Dios es un amor difícil. Implica el abandono total de sí mismo y el desprecio de la propia persona. Porque sólo él puede borrar el sufrimiento y la muerte de los niños, sólo él puede hacerla necesaria, mas es imposible comprenderla y lo único que nos queda es quererla. Ésta es la difícil lección que quiero compartir con vosotros. Ésta es la fe, cruel a los ojos de los hombres, decisiva a los ojos de Dios, al cual hay que acercarse. Es preciso que nos pongamos a la altura de esta imagen terrible. Sobre esa cumbre todo se confundirá y se igualará, la verdad brotará de la aparente injusticia. Por esto en muchas iglesias del Mediodía de Francia duermen los pestíferos desde hace siglos bajo las losas del coro, y los sacerdotes hablan sobre sus tumbas, y el espíritu que propagan brota de estas cenizas en las que también los niños pusieron su parte.» Pág. 201&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pero los religiosos no tienen amigos. Lo tienen todo puesto en Dios. Pág. 206&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Aunque la peste por, por la imparcialidad eficiente que usaba en su ministerio, hubiera debido afirmar el sentido de igualdad en nuestros conciudadanos, el juego natural de los egoísmos hacia que, por el contrario, se agravase más en el corazón de los hombres el sentimiento de la injusticia. Pág. 209&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Cuando yo era joven vivía con la idea de mi inocencia, es decir, sin ninguna idea. Pág. 216&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;SOBRE &lt;st1:personname productid="LA PENA DE" w:st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="LA PENA" w:st="on"&gt;LA PENA&lt;/st1:personname&gt;  DE&lt;/st1:personname&gt; MUERTE&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Cuando cumplí los diecisiete años, mi padre me invitó un día a ir a oírlo. Se trataba de un asunto importante en los Tribunales y seguramente él creyó que quedaría muy bien a mis ojos. Creo también que contaba con que este acto, pro­pio para impresionar a las mentes jóvenes, influiría en mí para decidirme a elegir la misma carrera que él había seguido. Yo acepté por complacerle y también porque tenía curiosidad de verle y oírle representando un papel tan diferente del que hacía entre nosotros. No pensé en otra cosa. Lo que pasaba en un tribunal me había parecido siempre tan natural e inevitable como una revista militar del 14 de julio o una distribución de premios. Tenía de todo ello una idea muy abstracta que no me desagradaba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sin embargo, no conservo de ese día más que una sola ima­gen: la del culpable. Yo creo que era culpable, realmente, poco importa de qué. Pero aquel hombrecillo de pelo rojo y ralo, de unos treinta años, parecía tan decidido a reconocerlo todo, tan sinceramente alterado por lo que había hecho y por lo que iban a hacerle, que al cabo de unos minutos yo ya no tuve ojos más que para él. Tenía el aspecto de un búho deslumbrado por una luz demasiado viva. El nudo de la corbata no se le ajustaba al nacimiento del cuello. Se mordía las uñas de una sola mano, la derecha... En fin, no insisto, ya comprende usted; estaba vivo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pero yo me di cuenta de ello bruscamente, cuando hasta aquel momento no lo había visto más que a través de la cómoda categoría del inculpado. No puedo decir que me olvidase de mi padre, pero había algo que me oprimía el estómago y me impe­día toda atención que no fuese la que prestaba al reo. No escu­chaba nada de lo que decían: sentía solamente que querían matar a aquel ser viviente y un instinto, formidable como una ola, me llevaba a ponerme de su lado, con una especie de ceguera obs­tinada. No me desperté de este delirio hasta que empezó mi padre &amp;nbsp; la acusación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Transfigurado por la toga roja, ni bonachón ni afectuoso, bullían en su boca las frases enormes que sin cesar salían de ella, como culebras. Comprendí que estaba pidiendo la muerte de aquel hombre, en nombre de la sociedad, y que incluso pedía que le cor­tasen el pescuezo. Bueno, no decía más que: "Esa cabeza debe caer"; después de todo la diferencia no era muy grande. Y en ver­dad, acabó siendo la misma cosa, puesto que llegó a obtener aque­lla cabeza. Claro que no fue él quien hizo el trabajo. Y yo, que seguía todo aquello hasta el final, sólo yo tuve con aquel desgra­ciado una intimidad vertiginosa que mi padre nunca tuvo. Sin embargo, él tenía que asistir, según la costumbre, a eso que lla­man, delicadamente, los últimos momentos y que habría que lla­mar el más abyecto de los asesinatos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;A partir de ese día no pude volver a mirar la guía Chaix sin un asco infinito. A partir de ese día empecé a interesarme con horror por la justicia, por las sentencias de muerte, por las eje­cuciones, y comprendía, con una especie de vértigo, que mi padre había debido asistir muchas veces a esos asesinatos y que eso debía pasar aquellos días en que se levantaba muy temprano.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sí, esos días ponía el despertador. No me atreví a hablar de ello con mi madre, pero empecé a observarla y comprendí que entre ellos no había nada, que llevaba una vida de renunciamiento. Esto, como yo decía entonces, me ayudó a perdonarla. Después he sabido que no había nada que perdonarle, porque había sido pobre toda su vida hasta que se había casado y la pobreza le había enseñado la resignación. Pág. 218-219&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Llegué a tener la convic­ción de que la sociedad en que vivía reposaba sobre la pena de muerte y que combatiéndola, combatía el crimen. Pág. 220 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;¿Ha visto usted fusilar a un hombre alguna vez? No, segura­mente, eso se hace en general por invitación y el público tiene que ser antes elegido. El caso es que usted no ha pasado de las estampas de los libros. Una venda en los ojos, un poste y a lo lejos unos cuantos soldados. Pues bien, ¡no es eso! ¿Sabe usted que el pelotón se sitúa a metro y medio del condenado? ¿Sabe usted que si diera un paso hacia adelante se daría con los fusiles en el pecho? ¿Sabe usted que a esta distancia los fusileros concentran su tiro en la región del corazón y que entre todos, con sus balas hacen un agujero donde se podría meter el puño? No, usted no lo sabe porque son detalles de los que no se habla. El sueño de los hom­bres es más sagrado que la vida para los apestados. No se debe impedir que duerman las buenas gentes. Sería de mal gusto: el buen gusto consiste en no insistir, todo el mundo lo sabe. Pág. 221&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Creo que la historia me ha dado la razón y que hoy día están a ver quién es el que más mata. Están poseídos por el furor del crimen y no pueden hacer otra­ ­cosa. Pág. 222&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Por esto es por lo que no he tenido nada que aprender con esta epidemia, si no es que tengo que combatirla al lado de usted. Yo sé a ciencia cierta (sí, Rieux, yo lo sé todo en la vida, ya lo está usted viendo) que cada uno lleva en sí mismo la peste, porque nadie, nadie en el mundo está indemne de ella. Y sé que hay que vigilarse a sí mismo sin cesar para no ser arrastrado en un minuto de distracción a respirar junto a la cara de otro y pegarle la infección. Lo que es natural es el microbio. Lo demás, la salud, la integridad, la pureza, si usted quiere, son un resultado de la voluntad, de una voluntad que no debe detenerse nunca. El hombre íntegro, el que no infecta a casi nadie es el que tiene el menor número posible de distracciones. ¡Y hace falta tal volun­tad y tal tensión para no distraerse jamás! Sí, Rieux, cansa mucho ser un pestífero. Pero cansa más no serlo. Por eso hoy día todo el mundo parece cansado, porque todos se encuentran un poco pestíferos. Y por eso, sobre todo, los que quieren dejar de serlo lle­gan a un extremo tal de cansancio que nada podrá librarlos de él mas que la muerte. Pág. 223&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sé únicamente que hay en este mundo plagas y víctimas y que hay que negarse tanto como le sea a uno posible a estar con las plagas. Esto puede que le parezca un poco simple y yo no sé si es simple verdaderamente, pero sé que es cierto. He oído tantos razonamientos que han estado a punto de hacerme perder la cabeza y que se la han hecho perder a tantos otros, para obligarle a uno a consentir en el asesinato, que he llegado a comprender que todas las desgracias de los hom­bres provienen de no hablar claro. Entonces he tomado el partido de hablar y obrar claramente, para ponerme en buen camino. Así que afirmo que hay plagas y víctimas, y nada más. Si diciendo­ esto me convierto yo también en plaga, por lo menos será contra mi voluntad. Trato de ser un asesino inocente. Ya ve usted que no es una gran ambición. Pág. 224&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-En resumen –dijo Tarrou con sencillez–, lo que me interesa es cómo se puede llegar a.ser un santo.&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Pero usted cree en Dios.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Justamente. Puede llegarse a ser un santo sin Dios; ése es el único problema concreto que admito hoy día. Pág. 225&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Es posible -respondió el doctor-, pero, sabe usted, yo me siento más solidario con los vencidos que con los santos… No tengo afición al heroísmo ni a la santidad. Lo que me interesa es ser &amp;nbsp;&amp;nbsp; hombre. Pág. 225&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Es evidente un hombre tiene que batirse por las víctimas. Pero si por eso deja de amar todo lo demás, ¿de qué sirve que se bata? Pág. 226&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;En la ciudad hosca y helada, algunos niños corrían de un lado para otro, ignorantes de lo que les amenazaba. Pero nadie se atrevía a hablarles del Dios de otros tiempos, cargado de ofrendas, antiguo como el dolor humano, pero nuevo como la joven esperanza. No había sitio en el cora­zón de nadie más que para una vieja y tibia esperanza, esa esperanza que impide a los hombres abandonarse a la muerte y que no es más que obstinación de vivir. Pág. 230 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Rieux sabía lo que estaba pen­sando en aquel momento el pobre viejo que lloraba, y también, como él, pensaba que este mundo sin amor es un mundo muerto, y que al fin llega un momento en que se cansa uno de la prisión, del trabajo y del valor. Y no exige más que el rostro de un ser y el hechizo de la ternura en el corazón. Pág. 230&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;En verdad, era difícil saber si se trataba de una victoria. Únicamente estaba uno obligado a comprobar que la enfermedad parecía irse por donde había venido. La estrategia que se le había opuesto no había cambiado: ayer ineficaz, hoy aparentemente afortunada. Se tenía la impresión de que la enfermedad se había agotado por sí misma o de que acaso había alcanzado todos sus objetivos. Fuese lo que fuese, su papel había terminado. Pág. 237 &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Rieux sentía que esta vez se trataba de la derrota definitiva, la que pone fin a las guerras y hace de la paz un sufrimiento incurable. Pág. 254&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Todo lo que el hombre puede ganar al juego de la peste y de la vida es el conocimiento y el recuerdo. Pág. 255&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;¿Por qué no? Iría a reposar un poco. Ése sería un buen pretexto para la memoria. Pero si esto era ganar la partida, qué duro debía ser vivir únicamente con lo que se sabe y con lo que se recuerda, privado de lo que se espera. Pág. 256&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;… la alegría es una quemadura que no se saborea. Pág. 258&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Toda la ciudad se echó a la calle para festejar ese minuto en el que el tiempo del sufrimiento tenía fin y del olvido no había empezado. Pág. 260&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;… hay una cosa que se desea siempre y se obtiene a veces: la ternura humana. Pág. 254&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Del puerto oscuro subieron los primeros cohetes de los festejos oficiales. La ciudad los saludó con una sorda y larga exclamación. Cottard, Tarrou, aquellos y aquella que Rieux había amado y per­dido, todos, muertos o culpables, estaban olvidados. El viejo tenía razón, los hombres eran siempre los mismos. Pero ésa era su fuerza y su inocencia y era en eso en lo que, por encima de todo su dolor, Rieux sentía que se unía a ellos. En medio de los gritos que redoblaban su fuerza y su duración, que repercutían hasta el pie de la terraza, a medida que los ramilletes multicolores se elevaban en el cielo, el doctor Rieux decidió redactar la narración que aquí termina, por no ser de los que se callan, para testimo­niar en favor de los apestados, para dejar por lo menos un recuerdo de la injusticia y de la violencia que les había sido hecha y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las pla­gas: que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pero sabía que, sin embargo, esta crónica no puede ser el relato de la victoria definitiva. No puede ser más que el testimonio de lo que fue necesario hacer y que sin duda deberían seguir haciendo contra el terror y su arma infatigable, a pesar de sus desgarramientos personales, todos los hombres que, no pudiendo ser santos, se niegan a admitir las plagas y se esfuerzan, no obstante, en ser médicos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa. Pág. 270-271&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-6096846003832937170?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/6096846003832937170/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=6096846003832937170&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/6096846003832937170'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/6096846003832937170'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/06/la-peste-albert-camus.html' title='La peste / Albert Camus'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-5158413546183782802</id><published>2011-06-15T18:18:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:17:40.729-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rabindranath Tagore'/><title type='text'>La casa y el mundo / Rabindranath Tagore</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;La casa y el mundo&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Rabindranath Tagore&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;© Editorial Sol 90, 2003&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sé por experiencia, ya desde mi infancia, que el amor es como el aspecto exterior de la belleza. Pág. 7&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Juzgaban que la pureza no es propia de los favoritos de la fortuna. La luna tiene lugar para manchas, pero las estrellas no. Pág. 8&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pero mi esposo no me daba ninguna ocasión&amp;nbsp; para adorarlo. En eso consistía su grandeza. Hay cobardes que exigen como un derecho la absoluta devoción de su mujer, lo que es tan humillante para ellos como para ella. Pág. 9&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;¿Se puede concluir algo por medio de palabras? Pág. 12&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La perfección vale más que todo; pero a falta de ella, busquemos lo que más se le parezca. Pág. 13&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Partir dejando el campo libre al enemigo es confesarse derrotado. Pág. 14&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Si hubiera que llenar el poco espacio que media entre el día y la noche, se gastaría en ello una eternidad. Pero sale el sol y las sombras se dispersan; un momento basta para llenar un espacio infinito. Pág. 14&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Mi marido no podía soportar las exageraciones: vi que ésta le desagradaba. Pero, ¿todos los adornos no son exageraciones? No son de Dios, son de los hombres. Recuerdo que una vez, para defender una mentira de la que yo era culpable, le dije a mi marido: “Solamente los árboles, las bestias y los pájaros dicen la verdad sin mezcla”; así ocurre porque esas pobres criaturas no tienen el poder de inventar; en esto, los hombres, y más aún las mujeres, muestran su superioridad. Una abundancia de adornos no le sienta mal a una mujer, como tampoco una profusión de mentiras. Pág. 24&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El verdadero valor del amor consiste en que enriquece los corazones pobres. Para los corazones grandes hay en este mundo toda clase de recompensas divinas. Pero para las almas de poco precio, Dios no ha reservado sino el amor. Pág. 29&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;… vencer en una discusión no ayuda a ser feliz. Nuestras divergencias de opinión no provienen de la desigualdad de nuestras inteligencias, sino más bien de la diferencia de nuestras naturalezas. Pág. 31&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;No debo perder la fe. Esperaré. Es borrascoso el tránsito que lleva del pequeño mundo en que ella ha vivido al vasto mundo donde en adelante tendrá que moverse. Cuando se familiarice con esta libertad, sabré lo que debo hacer. Si comprueba que yo no entro en el plan del vasto mundo no pondré mala cara al destino, me despediré en silen­cio... ¿Emplear la fuerza? ¿Para qué? ¿Puede la fuerza prevalecer &amp;nbsp;sobre la verdad? Pág. 33&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El hombre fuerte dice: lo que me ha sido devuelto es mío, y el hombre débil aprueba. Pero la gran lección de toda la historia es: aquello que puedo arrancar a los otros me pertenece verdaderamente. Mi patria no es mía por el solo hecho de haber nacido en ella; fue mía desde el día en que la tomé por la fuerza.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Todo hombre tiene, naturalmente, el derecho de poseer; por eso la avidez es natural. La sabiduría de &lt;st1:personname productid="la Naturaleza" w:st="on"&gt;la Naturaleza&lt;/st1:personname&gt; nos prohíbe resignar­nos con la privación. Lo que mí espíritu codicia, ha de proporcionár­melo lo que está a mí alrededor. Los ideales morales no convienen más que a esas tristes criaturas anémicas, con deseos hambrientos y débi­les garras. Los que desean con toda su alma, y gozan con todo su cora­zón, ésos son los elegidos de &lt;st1:personname productid="la Providencia. Para" w:st="on"&gt;la Providencia. Para&lt;/st1:personname&gt; ellos &lt;st1:personname productid="la Naturaleza" w:st="on"&gt;la Naturaleza&lt;/st1:personname&gt; prodiga sus tesoros más ricos y amables. Ellos atraviesan el torrente a nado, escalan las murallas, echan abajo las puertas y se llevan todo lo digno de ser tomado. Es dulce poseer de ese modo; lo que costó vio­lencia aumenta el valor del despojo. Pág. 33&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Preferiría no ocultar nada; ocultar es cobarde. Pero si no pudiera resolverme a disimular cuando el disimulo se impone, sería también cobarde. Es vuestra codicia la que os hace construir vuestras murallas, y es mi codicia la que me hace avasallarlas. Vosotros empleáis vuestra fuerza, yo empleo mi astucia. Tales son las realidades de la vida. De ellas dependen los reinos, los imperios y todas las grandes empresas de los hombres. Pág. 34&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Entonces –exclamé– lo que te deslumbra es la gloria del fracaso. Pág. 35&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Los que imaginan que otro mundo es más deseable, no hacen más que transportar su deseo de la tierra al cielo. Pero queda por verse hasta dónde podrá subir su audaz torrente de agua, y por cuanto tiempo podrán remontarlo. Una cosa, por lo menos, es cierta: las mujeres no están hechas para esas pálidas criaturas que se nutren con los lotos del idealismo. Pág. 36&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;st1:personname productid="la Naturaleza" w:st="on"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La Naturaleza&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span lang="ES"&gt; tiene en su farmacia drogas soporíferas que admi­nistra secretamente cuando se rompen los lazos vitales; el dolor, así adormecido, no lo sentimos, y sólo al despertar descubrimos la des­garradura. Cuando el cuchillo cortaba el nudo más íntimo de mi vida, yo estaba tan aturdida por los calmantes que no noté la opera­ción que me desgarraba. Eso tiene que ver, tal vez, con la naturaleza de la mujer. Despertada su pasión, la mujer se vuelve indiferente a todo lo que no es su pasión. Nosotras las mujeres somos como los ríos: fuerza nutricia mientras corren entre sus orillas; potencia destructora cuando se desbordan. Pág. 39&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Disfruto a la vista de esta verdad, a medida que se me revela. Esos pasos que tiemblan, esos rostros que se vuelven me son dulces. Y dulces son los engaños que no engañan solamente a los otros, sino también a Bimala misma. Cuando la realidad se ve obligada a enfrentarse con lo irreal, el embuste es su mejor arma; pues los enemigos de la realidad tra­tan siempre de avergonzarla, llamándola grosera, de modo que está obli­gada a ocultarse o a llevar algún disfraz. Las circunstancias no le per­miten confesar francamente: si, soy grosera porque soy verdadera. Soy carne, soy pasión, soy hambre, no tengo vergüenza ni bondad. Pág. 42&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¡Débiles, las mujeres!... –exclamé yo riendo–. Los hombres alaban vuestra delicadeza y vuestra fragilidad para hacemos creer que sois débiles. Pero en realidad las mujeres sois las fuertes. Los hombres hacen gran ostentación de lo que llaman su libertad; pero quienes los conocen saben, al contrario, cuán esclavos son. Con sus propias manos han elaborado las escrituras para atarse a ellas. Con su idealismo han forjado cadenas de oro con las cuales han aherrojado su cuerpo y su alma. Si los hombres no tuviesen esa asombrosa facultad de enredarse en las redes tejidas por ellos mismos, nada les impediría ser libres. Pero vosotras, las mujeres, habéis concebido la realidad en vuestros cuer­pos y en vuestras almas. Habéis dado nacimiento a la realidad; la habéis nutrido con vuestra leche.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Bimala había leído mucho, tratándose de una mujer, y no quiso admitir mis argumentos sin discutirlos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Si lo que dices fuera verdad –dijo– los hombres no encontrarían ningún encanto en las mujeres.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Las mujeres sienten muy bien ese peligro –respondí–. Saben que los hombres se complacen en los espejismos con ayuda de sus pro­pias frases. Ellas saben que el hombre, tan inclinado a la borrachera, prefiere la embriaguez al alimento, y ellas buscan hacerse tomar por bebidas embriagadoras. En realidad, si no fuera más que para agra­dar a los hombres, las mujeres no tendrían necesidad de ningún embuste.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Y por qué te tomas el trabajo de destruir el espejismo?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Por la libertad. Yo quiero que la patria sea libre. Quiero que las relaciones de los hombres entre sí sean libres. Pág. 45&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La pasión –le respondí– es la linterna que nos guía. Decir que es mala es tan absurdo como arrancarse los ojos para ver mejor. Pág. 47&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Tú no ves las cosas como son; y por eso te falta fuerza para cumplir tu obra. Pág. 48&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El hombre puede ser herido de muerte, pero no morirá. Pág. 49&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La fe engaña a los hombres; pero tiene al menos un mérito: da brillo a la mirada. Pág. 50&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Valdría más, a buen seguro, tomar el mundo a risa que inundarlo de lágrimas. Gracias a su risa el mundo avanza. Pág. 51&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Los nombres que los celos dan a las cosas no les cambian su valor en el plan del universo. Pág. 52&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Hasta el océano de las lágrimas tiene otra orilla; si así no fuera, nadie habría llorado nunca. Pág. 52&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El Creador no está obligado a darme ángeles sólo porque yo esté ávido de perfecciones imaginarias. Pág. 52&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;No hablo así por envanecerme; la necesidad obliga; para escapar a la desesperación, tengo que ver lo que poseo realmente. De modo que por lo menos la experiencia terrible del dolor me lleve al gozo de creer en mí mismo. Pág. 52&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Lo eterno no transcurre. Pág. 55&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Tu crees –dijo– que la humildad es un capital que cuanto más lo gastas más te enriquece. Yo considero que las personas sin orgullo flotan en la vida como cañas desarraigadas en el agua. Pág. 58&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Cuando leo las páginas de la historia de mi vida, me pregunto ansiosamente: ¿no estoy hecho más que de palabras? ¿No soy más que un libro bajo una tapa de carne y sangre? Pág. 63&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-layout-grid-align: none; text-autospace: none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El hombre es viviente como lo es &lt;st1:personname productid="la Tierra. Est￡" w:st="on"&gt;la Tierra. Está&lt;/st1:personname&gt;, como ella, envuelto siempre en la niebla de las ideas que exhala. Su verdadera naturaleza queda oculta, y parece hecho solamente de luces y de sombras. Pág. 64&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Mi teoría de la vida me induce a creer que todo lo grande es cruel. La justicia conviene a los seres vulgares; a los grandes hombres sólo les está reservada la injusticia. La superficie de la Tierra era plana, el volcán la horadó con su cuerno inflamado creando, para sí misma, su prominencia. El éxito en la injusticia y en la crueldad, he ahí la única fuerza que dio fortuna y poder a los individuos y a las naciones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Por eso predico el gran evangelio de la injusticia. Digo a todos: la emancipación está fundada en la injusticia. La injusticia, como el fuego, tiene que alimentarse de lo que devora, a fin de no convertirse ella misma en cenizas. Cuando un pueblo o un individuo muestra inca­pacidad para la injusticia, es barrido por las inmundicias del mundo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Hasta el presente, lo que acabo de definir no es todavía mi propio ser. Hay en mi cota de malla agujeros por los que pasó no sé qué de muy tierno y muy sensible. Es que, como ya he dicho, la mejor parte de mí mismo fue creada mucho antes de que yo entrara en este estado de vida. Pág. 64&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Hay entre mi vida exterior y mis tendencias más íntimas una falta de armonía que disimulo lo mejor que puedo incluso a mis propios ojos, porque no sólo mis proyectos, sino mi propia existencia correrían a su ruina.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La vida no está netamente definida; está hecha de contradicciones. Nosotros los hombres, impulsados por nuestras ideas, buscamos darle una forma particular, fundirla en un molde, en el molde definido del éxito. Todos los conquistadores, desde Alejandro hasta los millonarios norteamericanos, se imponen la forma de una espada o de una moneda y así encuentran por sí mismos una imagen distinta que es la clave de su éxito. Pág. 65&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Nos despojaremos, nos odiaremos, pero ya nunca más seremos libres. Pág. 69&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El sol del mundo hiere mi corazón sin reflejarse en él. Pág. 71&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Dios puede concedernos su favor, pero es preciso que tengamos poder para aceptarlo. Pág. 77&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;No podemos mantenernos en los límites de lo posible, en nuestra carrera desesperada hacia lo imposible. Pág. 78&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Ha dejado su casa, ha olvidado sus deberes, ya no siente más que un deseo inexplicable que lo impulsa hacia delante: ¿por qué caminos, hacia qué objeto? No le importa. Pág. 79&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Admito hoy que si un hombre se embriaga con alguna cosa ¡no debe ser con el corazón de una mujer! Pág. 82&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sandip sonrió.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Sin duda daré testimonio en este asunto, pero seré testigo de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;cargo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Qué quieres decir –le pregunté– por testigo de cargo o de des­cargo? ¿No darás testimonio de la verdad?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Lo que sucedió no es la única verdad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Y qué otra verdad pudo haber allí?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¡La que tenía que llegar! La verdad que nosotros queremos elevar estará fundada sobre mucha mentira. Los que han tenido éxito en este mundo han creado la verdad; no la han seguido ciegamente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿De modo que...?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-De modo que daré lo que llamáis un falso testimonio, como lo hicieron todos los que construyeron imperios, edificaron sistemas socia­les o fundaron congregaciones religiosas. Los que quieren reinar no temen la mentira. Las trabas de la verdad están reservadas a los que la sirven. ¿No has leído la historia? ¿No sabes que en los inmensos cal­deros donde se cocieron los grandes sistemas políticos, las mentiras son el principal ingrediente? Pág. 90&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Mi maestro interrumpió:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Es inútil, Nikhil, discutir tales cosas. Los que no sienten la verdad dentro de ellos, ¿cómo comprenderían que el objeto supremo del hom­bre es sacar a luz esa verdad, y no acumular engaño sobre engaño? Pág. 90&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y ahora, el simple hecho de que no pertenezca a ese partido no me ha hecho olvidar que el objetivo del hombre no es la verdad, sino el éxito. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-El verdadero éxito -corrigió mi maestro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Tal vez –respondió Sandip–, pero el fruto del verdadero éxito no puede madurar más que en el campo de la mentira, después de que el suelo ha sido desgarrado y reducido a polvo. La verdad crece por sí sola como las malas hierbas y las zarzas; y solamente los gusanos se ali­mentan de ella.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Diciendo estas palabras, salió corriendo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Mi maestro sonrió, y volviéndose hacia mi dijo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Sabes? No creo que a Sandip le falte religión. Su religión está del lado malo de la verdad, y es como la luna nueva que, por oscura que esté, es la luna. Pág. 91&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Hoy presiento que venceré; veo las cosas tal como son, y eso me basta. He ganado mi libertad y ambiciono dar a los demás la suya. En mi trabajo encontraré mi salud.&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pág. 94&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La mujer puede conocer al hombre en sus debilidades, pero jamás mide plenamente su fuerza. El hecho es que el hombre es un miste­rio para la mujer, tanto como la mujer lo es para el hombre. Si así no fuera, la diferencia sería de parte de &lt;st1:personname productid="la Naturaleza" w:st="on"&gt;la Naturaleza&lt;/st1:personname&gt; una simple pérdida de energía. Pág. 195&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Somos hombres, somos reyes, y exigimos nuestro tributo. Desde el mismo día en que aparecimos sobre la Tierra la hemos saqueado. Y cuanto más hemos requerido de ella, más se ha sometido a nosotros. Desde los orígenes del mundo los hombres hemos recogido sus fru­tos, cortando los árboles, agujereando el suelo y sacrificando a los animales. No hemos hecho más que arrancar lo que nos convenía del fondo de los mares, de las entrañas de la Tierra y de las fauces mismas de la muerte. No hay caudales en los almacenes de &lt;st1:personname productid="la Naturaleza" w:st="on"&gt;la Naturaleza&lt;/st1:personname&gt; que hayamos respetado. Pág. 101&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Nuestra obra avanza a grandes pasos. Pero por más que nos desgañitemos gritando que los musulmanes son nuestros hermanos, lle­gamos a la conclusión de que nunca se pondrán del todo de nuestro lado. Es preciso suprimirlos y que ellos sientan bien que somos los amos. Hoy enseñan los dientes, pero llegará día en que dancen al son de nuestra música como osos domesticados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Si la idea de una India unida es justa –objetó Nikhil–, los musul­manes no pueden ser excluidos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Ciertamente –le respondí–, pero tendremos que hallar un lugar adecuado donde relegarlos; de lo contrario no cesarán de causarnos molestias. Pág. 104&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El día en que busquemos el bien de nuestro país por el camino de la justicia y de la virtud, aquél, que es más grande que las patrias, fallará a favor de nuestra casa. Pág. 107&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Los periodistas saben bien que tienen el monopolio de arrojar barro y el transeúnte inofensivo no puede evitarlo. Pág. 113&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Nuestro país –traté de explicarle– ha sido llevado a las puertas mismas de la muerte a causa del miedo; miedo a la policía y miedo a los dioses; y si en nombre de la libertad ustedes levantan un nuevo espantajo, cualquiera que sea el nombre que le den, si recurren uste­des a la opresión para enarbolar un estandarte victorioso sobre la cobardía del país, entonces ningún verdadero amante de la patria podrá someterse a lo que ustedes decidan.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Existe algún país –replicó el estudiante de historia– donde la sumisión al gobierno no se obtenga por el miedo?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Se puede medir la libertad de cada país por el miedo que reina en él. Donde el miedo solo retiene a los malhechores, el gobierno puede lisonjearse de liberar al hombre de la violencia del hombre. Pero donde el miedo reglamenta los vestidos, el comercio y la alimentación, se­ puede decir que la libertad humana es ignorada y que la humanidad está minada por su base.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Pero esas restricciones a la libertad individual también existen en otros países.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Quién lo niega? –exclamé–; pero no existe país donde hombre no se haya destruido a sí mismo por haber tolerado la escla­vitud. Pág. 114&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;No es madera seca lo que quiero, sino árboles vivos; necesita­rán tiempo para crecer. Pág. 115&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Esta predisposición a la esclavitud que llevamos en la sangre se convierte hoy en una abominable tiranía. Ustedes están habituados a ceder al miedo, a doblegarse bajo la dominación, que llegan a hacer una especie de religión del sometimiento de los otros. Pág. 115&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;No, no. Aquello no fue un impulso generoso, no fue tampoco un signo de indiferencia. Era que había llegado a comprender que nunca podría ser libre antes de haber aprendido a liberar. Pág. 118&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sea lo que sea la cosa que enjaulamos, ella nos encadena con deseos más fuertes que los lazos de hierro. Es lo que el mundo no ha llegado a comprender. Se requiere reformar fuera de uno mismo; pero es uno mismo, en sus deseos, en donde hay que operar profundas reformas, y en ninguna otra parte. Pág. 118&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;… el pecado no hiere sino a los débiles. Pág. 122&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;¡Oh, hijo mío!, ¿de qué puede servir que tú me salves, si soy incapaz de salvarte? Pág. 123&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Las mujeres no comprenderemos jamás a los hombres. Obstinados en perseguir una meta, no vacilan jamás en destrozar corazones para empedrar el camino por el que rueda su carro. En la embriaguez de su propia creación, se regocijan destruyendo la creación del Creador. Pág. 129&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Lo más que podemos hacer, nosotros,&amp;nbsp; hombres –continuó Sandip–, es entregar nuestro poder, pero las mujeres se entregan ellas mismas. Con su propia vida dan origen al nacimiento; y con su propia vida nos legan la subsistencia. Tales dádivas son verdaderas dádivas. Pág. 132&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El arma más segura&amp;nbsp; de los que gobiernan el mundo es la fuerza de la pompa que despliegan. Hacer voto de pobreza sería para ellos más que una penitencia, un suicidio. Pág. 137&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;No es necesario ser un buen tirador para matar una presa que se tiene entre las manos. Pág. 139&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Hay miedos que sería cobarde no sentir. Pág. 141&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Los que juegan con ilusiones acaban siendo sus víctimas. Pág. 143&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Las difamaciones que los diarios difunden y reproducen en mi contra, van camino de hacerme célebre. Pág. 145&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Les facilitaré dinero cuando vea que es la industria la que realmente les interesa. Pero el hecho de que enciendan el fuego no prueba que tengan ustedes algo que guisar. Pág. 145&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Pues bien, no te demores. Te digo, Nikhil, que la historia de la humanidad deben escribirla todas las razas del mundo unidas en un mismo esfuerzo. Por lo tanto, es inadmisible que venda uno su con­ciencia por razones políticas y se haga de la patria un fetiche. Sé bien que éste no es el sentimiento profundo de los europeos. Pero, ¿por qué Europa ha de ser nuestra maestra en esto? Los hombres que mueren por la verdad se inmortalizan; del mismo modo, si un pueblo entero llega a morir por la verdad, será considerado inmortal en la historia de los hombres. .Aquí, en esta India donde la risa burlona de Satán horada el cielo, ¡quiera éste que el sentimiento de la verdad se vuelva real! ¡Qué epidemia de pecados han desencadenado sobre nuestra patria los pue­blos extraños!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Somos tan impulsivas las mujeres, que siempre necesitamos cargar sobre otros el fardo de nuestros peligros. Cuando vamos hacia la muerte, arrastramos a ella a quienes nos rodean. Pág. 149&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Sandip, el hombre de poderes mágicos, pierde toda su seducción cuando sus fascinaciones se niegan a servirle. De un rey que era, había descendido al nivel de un villano. ¡Qué alegría para mí cerciorarme de su debilidad! Cuanto más grosero se manifestaba, más brotaba el gozo en mí. Los sortilegios serpentinos en que antes me envolvía ya eran impotentes. ¡Soy libre! ¡Estoy salvada, salvada! Sé grosero, sé ultrajante; al fin te contemplo en tu verdadera realidad. ¡Líbrame de tus mentidas alabanzas! Pág. 158&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La madre protege; la amante lleva a la ruina. ¡Pero es una ruina tan dulce! Pág. 159&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Debiera confesar inmediatamente que soy el origen de todo este asunto; pero la vida de las mujeres reposa enteramente en la confianza de las personas que las rodean; cuando esta confianza ha sido secre­tamente engañada, ellas pierden su lugar en el mundo. Marchan sobre los restos de lo que han destruido y sus pies sangran a cada paso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;No es difícil pecar; pero nada lo es más, para una mujer, que purifi­car su falta. Pág. 163&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Nada más espantoso que una máquina que parodia al hombre. Pág. 165&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Nada resulta tan extraño en la creación como un ser aislado. Ni siquiera el que ha perdido, uno tras otro, a todos los seres ama­dos, está solo: la cortina de la muerte no le priva totalmente de su compañía. Pero a aquél que aunque rodeado de parientes y allega­dos está a mil leguas de ellos, quebrantando sus lazos de familia y de hogar, hasta el universo estrellado se niega a iluminar su tenebro­sa soledad. Pág. 167&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;¿Cuántos años, cuantas edades, cuántos miles de años pasarán hasta que vuelva a encontrarme en aquel día que viví hace nueve años? Dios puede crear cosas nuevas, pero ¿tendrá poder para reconstruir lo que ha sido destruido? Pág. 168&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La libertad lograda por el dolor es más grande que el dolor mismo. Pág. 171&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Los hombres como yo, poseídos de una sola idea, sólo pueden entenderse con quienes la comparten; pero los otros no pueden entenderse con ellos sino engañándolos. Pág. 179&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-5158413546183782802?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/5158413546183782802/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=5158413546183782802&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/5158413546183782802'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/5158413546183782802'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/06/la-casa-y-el-mundo-rabindranath-tagore.html' title='La casa y el mundo / Rabindranath Tagore'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-1637021721010379720</id><published>2011-06-15T18:16:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:18:01.054-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ernest Hemingway'/><title type='text'>El viejo y el mar / Ernest Hemingway</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;El viejo y el mar&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;Ernest Hemingway&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;© Editorial Seix Barral, 1984&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;i&gt;"El viejo era flaco y desgarbado, con arrugas profundas en la parte posterior del cuello. Las pardas manchas del benigno cáncer de la piel que el sol produce con sus reflejos en el mar tropical estaban en sus mejillas. Estas pecas corrían por los lados de su cara hasta bastante abajo y sus manos tenían las hondas cicatrices que causa la manipulación de las cuerdas cuando sujetan los grandes peces. Pero ninguna de estas cicatrices era reciente. Eran tan viejas como las erosiones de un árido desierto". &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Todo en él era viejo, salvo sus ojos; y estos tenían el color mismo del mar y eran alegres e invictos. Pág. 7-8&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Era demasiado simple para preguntarse cuándo había alcanzado la humildad. Pero sabía que la había alcanzado y sabía que no era vergonzoso y que no comportaba pérdida del orgullo verdadero. Pág. 13&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Primero pides prestado, después pides limosna. Pág. 17&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;… pensó: las aves llevan una vida más dura que noso­tros, salvo las de rapiña y las grandes y fuer­tes. ¿Por qué habrá pájaros deli­cados y tan finos como esas golondrinas de mar cuando el océano es capaz de tanta cruel­dad? El mar es dulce y hermoso. Pero puede ser cruel, y se encoleriza tan súbitamente, y esos pájaros que vuelan picando y cazando, con sus tristes vocecillas son demasiado deli­cados para la mar. Pág. 31&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="tab-stops: 170.25pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="tab-stops: 170.25pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Las burbujas iridiscentes eran bellas. Pero eran la cosa más falsa del mar… Pág. 40&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="tab-stops: 170.25pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="tab-stops: 170.25pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Nadie debería estar solo en su vez –pensó–. Pero es inevitable. Pág. 53&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="tab-stops: 170.25pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El sedal se-alzaba lenta y continuadamente. Luego la superficie del mar se combó delante del bote y salió el pez. Surgió interminable­mente y manaba agua por sus costados. Brillaba al sol y su cabeza y lomo eran de un púr­pura oscuro y al sol las franjas de sus costados lucían anchas y de un tenue color rojizo. Su espada era tan larga como un palo de béisbol, yendo de mayor a menor como un estoque.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El pez apareció sobre el agua en toda su lon­gitud y luego volvió a entrar en ella dulcemen­te, como un buzo, y el viejo vio la gran hoja. de guadaña de su cola sumergiéndose y el se­dal comenzó a correr velozmente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Es dos pies más largo que el bote –dijo el viejo.­&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El sedal seguía corriendo veloz pero gra­dualmente y el pez no tenía pánico. El viejo trataba de mantener con ambas manos el sedal a la mayor tensión posible sin que se rom­piera. Sabía que si no podía demorar al pez con una presión continuada, el pez podía lle­varse todo el sedal y romperlo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;“Es un gran pez y tengo que convencerlo –pensó. No debo permitirle jamás que sé cuenta de su fuerza ni de lo que podría hacer si rompiera a correr. Si yo fuera él echaría ahora toda la fuerza y seguiría hasta que algo se rompiera. Pero, a Dios gracias, los peces no son tan inteligentes como los que los matamos, aunque son más nobles y más hábiles”. Pág. 69-70&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado. Pág. 118-119&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-1637021721010379720?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/1637021721010379720/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=1637021721010379720&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/1637021721010379720'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/1637021721010379720'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/06/el-viejo-y-el-mar-ernest-hemingway.html' title='El viejo y el mar / Ernest Hemingway'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-7493660101547514853</id><published>2011-06-15T18:13:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:18:17.478-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hermann Hesse'/><title type='text'>El lobo estepario /  Hermann Hesse</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;El lobo estepario&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Hermann Hesse&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;b&gt;Editorial Sol 90, 2003&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Pero yo no soy él, y yo llevo su clase de vida, sino la mía: una vida minúscula y burguesa, pero asegurada y llena de deberes. Pág. 26&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La vida humana se convierte en verdadero dolor, en verdadero infierno sólo allí donde dos épocas, dos culturas o religiones se entrecruzan. Un hombre de &lt;st1:personname productid="la Antig￼edad" w:st="on"&gt;la Antigüedad&lt;/st1:personname&gt; que hubiese tenido que vivir en &lt;st1:personname productid="la Edad Media" w:st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Edad" w:st="on"&gt;la Edad&lt;/st1:personname&gt; Media&lt;/st1:personname&gt; se habría asfixiado en medio de nuestra civilización, lo mismo que un salvaje tendría que asfixiarse en medio de nuestra civilización. Hay momentos en los que toda una generación se encuentra extraviada entre dos épocas, entre dos estilos de la vida, de tal suerte, que tiene que perder toda naturalidad, toda norma, toda seguridad e inocencia. Es claro que no todos perciben esto con la misma intensidad. Una naturaleza como Nietszche hubo de sufrir la miseria actual con más de una generación por anticipado; lo que él, solitario e incomprendido, hubo de gustar hasta la saciedad, lo están soportando hoy millones de seres. Pág. 27&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Es maravilloso todo lo que el hombre puede tragar. Durante unos buenos diez minutos estuve leyendo un periódico, dejando entrar por los ojos el espíritu de un individuo irresponsable, que rumia y mastica las palabras de otro, pero las devuelve sin digerir. Pág. 39&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Soledad era independencia, yo me la había deseado y la había conseguido al cabo de largos años. Era fría, es cierto, pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frío en que se mueven las estrellas. Pág. 43&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;… y cuando dos son enemigos mortales y están dentro de una misma sangre y de una misma alma, entonces resulta una vida imposible. Pág. 48&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El hombre poderoso en el poder sucumbe; el hombre del dinero, en el dinero; el servil y humilde, en el ser­vicio; el que busca el placer, en los placeres. Y así sucumbió el lobo estepario en su independencia. Alcanzó su objeto, fue cada vez más independiente, nadie tenía nada que ordenarle, a nadie tenía que ajustar sus actos, solo y libremente determinaba él a su antojo lo que había de hacer y lo que había de dejar. Pues todo hombre fuerte alcanza indefectiblemente aquello que va buscando con verdadero ahínco. Pero en medio de la libertad lograda se dio bien pronto cuenta Harry de que ésa su independencia era una muerte, que estaba solo, que el mundo lo abandonaba de un modo siniestro, que los hombres no le importaban nada; es más, que él mismo a sí tampoco, que lentamente iba ahogándose en una atmósfera cada vez más tenue de falta de trato y de aislamiento. Porque ya resultaba que la soledad y la independencia no eran su afán y su objetivo, eran su destino y su condenación, que su mágico deseo se había cumplido y ya no era posible retirarlo, que ya no servía de nada extender los brazos abiertos lleno de nostalgia y con el corazón henchido de buena voluntad brin­dando solidaridad y unión; ahora lo dejaban solo. Pág. 53&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Consciente, despreciaba al hombre burgués y tenía a orgullo no serlo. Pág. 58&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El hombre tiene la facultad de entregarse por entero a lo espiritual, al intento de aproximación a lo divino, al ideal de los santos. Tiene también, por el contrario, la facultad de entregarse por completo a la vida del instinto, a los apetitos sensuales y de dirigir todo su afán a la obtención de placeres del momento. Uno de los caminos acaba en el santo, en el mártir del espíritu, en la propia renunciación y sacrificio por amor a Dios. El otro camino acaba en el libertino, en el mártir de los instintos, en el propio sacrificio en aras de la descomposición y el aniquilamiento. Ahora bien, el burgués trata de vivir en un tér­mino medio confortable entre ambas sendas. Nunca habrá de sacrificarse o de entregarse ni a la embriaguez ni al ascetismo, nunca será mártir ni consentirá en su aniquilamiento. Al con­trario, su ideal no es sacrificio, sino conservación del yo, su afán no se dirige ni a la santidad ni a lo contrario; la incondicio­nalidad le es insoportable; sí quiere servir a Dios, pero también a los placeres del mundo; sí quiere ser virtuoso, pero al mismo tiempo pasado en la tierra un poquito bien y con comodidad. En resumen, trata de colocarse en el centro, entre los extremos, en una zona templada y agradable, sin violentas tempestades ni tormentas, y esto lo consigue, desde luego, aun a costa de aquella intensidad de vida y de sensaciones que proporciona una exis­tencia enfocada hacia lo incondicional y extremo. Pág. 59-60&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Intensivamente no se puede vivir más que a costa del yo. Pero el burgués no estima a nada tanto como al yo (claro que un yo desarrollado sólo rudimentariamente). A costa de la intensidad alcanza seguridad y conservación; en vez de posesión de Dios, no cosecha sino tran­quilidad de conciencia; en lugar de placer, bienestar; en vez de li­bertad, comodidad; en vez de fuego abrasador, una temperatura agradable. El burgués es consiguientemente por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley, la responsabilidad por el sistema de votación. Pág. 60&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y sin embargo, la burguesía vive, es poderosa y prospera. ¿Por qué?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La respuesta es la siguiente: por los lobos esteparios. En efecto, la fuerza vital de la burguesía no descansa en modo alguno sobre las cualidades de sus miembros normales, sino sobre las de los extraordinariamente numerosos outsiders, que puede contener aquélla gracias a lo desdibujado y a la elasticidad de sus ideales. Pág. 60&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El hombre no posee muy desarrollada la capacidad de pensar, y hasta el más espiritual y cultivado mira al mundo y así propio siempre a través del lente de fórmulas muy ingenuas, simplificadoras y engañosas –¡especialmente a sí propio!–. Pág. 68&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El hombre no es de ninguna manera un producto firme y duradero (éste fue, a pesar de los presentimientos contrapuestos de sus sabios, el ideal de &lt;st1:personname productid="la Antig￼edad" w:st="on"&gt;la  Antigüedad&lt;/st1:personname&gt;), es más bien un ensayo y una transición; no es otra cosa sino el puente estrecho y peligroso entre la naturaleza y el espíritu. Hacia el espíritu, hacia Dios, lo impulsa la determinación más íntima; hacia la naturaleza, en retorno a la madre, lo atrae el más íntimo deseo: entre ambos poderes vacila su vida temblando como una hoja. Pág. 69&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;… el burgués quema hoy por hereje o cuelga por criminal a quien pasado mañana ha de levantara estatuas. Pág. 70&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Llegar a ser Dios quiere decir: haber ensanchado tanto el alma que pueda volver a comprender nuevamente todo. Pág. 72&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Con bastante frecuencia en mi vida tan difícil y tan descarriada había sido yo el noble Don Quijote, había preferido el honor a la comodidad, el heroísmo a la razón. ¡Basta ya y acabemos con todo ello! Pág. 79&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Al propio tiempo estaba pensando: lo mismo que yo ahora me visto y salgo a la calle, voy a visitar al profesor y cambio con él galanterías, todo ello realmente si querer, así hacen, viven y actúan un día y otro, a todas horas, la mayor parte de los hombre; a la fuerza y, en realidad, sin quererlo, hacen visitas, sostienen una conversación, están horas enteras sentados en sus negociados y oficinas, todo a la fuerza, mecánicamente sin apetecerlo: todo podría ser realizado lo mismo por máquinas o dejar de realizarse. Y esta mecánica eternamente ininterrumpida es lo que les impide, igual que a mí, ejercer la crítica sobre la propia vida, reconocer y sentir su estupidez y ligereza, su insignificancia horrorosamente ridícula, su tristeza y su irremediable vanidad. ¡Oh, y tienen razón, infinita razón, los hombres en vivir así, en jugar sus jueguecitos, en afanarse por ésas cosas importantes, en lugar de defenderse contra la entristecedora mecánica y mirar desesperados en el vacío., como hago yo, hombre descarriado. Pág. 88&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Aquí vive este hombre –pensé–, y va haciendo año tras año su labor, lee y comenta textos, busca las relaciones entre las mitologías del Asia Menor y de &lt;st1:personname productid="la India" w:st="on"&gt;la  India&lt;/st1:personname&gt;, y al propio tiempo, está contento, pues cree en el valor de su trabajo, cree en la ciencia cuyo sirvo es, cree en el valor de la mera ciencia, del almacenamiento, pues tiene fe en el progreso, en la evolución. No estuvo en la guerra, no ha experimentado el estremecimiento debido a Einstein de los fundamentos del pensamiento humano hasta hoy (esto cree él que importa sólo a los matemáticos), no ve cómo por todas partes se está preparando la próxima conflagración; estima odiosos a los judíos y a los comunistas, es un niño bueno, falto de ideas, alegre, que se concede importancia a sí mismo, es muy envidiable. Pág. 89&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Obedecer es comer y beber. El que se pasa mucho tiempo prescindiendo de ello, a ése ya no le importa nada. Pág. 97&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;En la eternidad, sin embargo, no hay tiempo, como ves: la eternidad es sólo un instante, lo suficientemente largo para una broma. Pág. 108&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Nos encontramos a la tarde siguiente en un café. Armanda estaba allí sentada ya cuando llegué; tomaba té y me enseñó son­riendo un periódico en el que había descubierto mi nombre. Era uno de los libelos reaccionarios de mi tierra, en los que de cuando en cuando iban dando la vuelta violentos artículos difamatorios contra mí. Yo fui durante la guerra enemigo de ésta, y después, cuando se presentó ocasión, prediqué tranquilidad, paciencia, humanidad y autocrítica y combatí la instigación nacionalista que cada día se iba haciendo más aguda, más necia y más descarada. Allí había otra vez un ataque de éstos, mal escrito, a medias compuesto por el redactor mismo, a medias plagiado de los muchos artículos parecidos de la prensa de su propio sector. Es sabido­ que nadie escribe tan mal como los defensores de ideologías que envejecen, que nadie ejerce su oficio con menos pulcritud y cuidado. Armanda había leído el artículo y había sabido por él que Harry Haller era un ser nocivo y un socio sin patria, y que natu­ralmente a la patria no le podía ir sino muy mal en tanto fueran tolerados estos hombres y estas teorías, y se educara a la juventud en ideas sentimentales de humanidad, en lugar de despertar el afán de venganza guerrera contra el enemigo histórico. Pág. 128&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Un par de veces he expresado la opinión de que todo pueblo y hasta todo hombre aislado, en vez de soñar con men­tidas «responsabilidades» políticas, debía reflexionar dentro de sí, hasta qué punto él mismo, por errores, negligencias y malos hábitos, tiene parte también en la guerra y en todos los demás males del mundo; éste acaso sea el único camino de evitar la próxima guerra. Pág. 128&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Esto no me lo perdonan, pues es natural que ellos mismos se crean perfectamente inocentes: el káiser, los generales, los gran­des industriales, los políticos, los periódicos, nadie tiene que echarse en cara lo más mínimo, nadie tiene ninguna clase de culpa. Se diría que todo estaba magníficamente en el mundo..., sólo yacen dentro de la tierra una docena de millones de hombres asesinados. Y mira, Armanda, aun cuando estos artículos difamatorios ya no puedan molestarme, alguna vez no dejan de entristecerme. Dos tercios de mis compatriotas leen esta clase de periódicos, leen todas las maña­nas y todas las noches estos ecos, son trabajados, exhortados, excitados, los van haciendo descontentos y malvados, y el objetivo al fin de todo esto es la guerra otra vez, la guerra próxima que será aún más horrorosa que lo ha sido la última. Todo esto es claro y sencillo; todo hombre podría comprenderlo, podría llegar ala misma conclusión con una sola hora de meditación. Pero ninguno quiere eso, ninguno quiere evitar la guerra próxima, ninguno quiere ahorrarse a sí mismo y a sus hijos la próxima matanza de millones de seres, si no puede tenerlo más barato. Meditar una hora, entrar un rato dentro de sí e inquirir hasta qué punto tiene uno parte y es corresponsable en el desorden y en la maldad del mundo; mira, eso no lo quiere nadie. Y así seguirá todo, y la próxima guerra se prepara con ardor día tras día por muchos miles de hombres. Esto, desde que lo sé, me ha paralizado y me ha llevado a la desesperación ya que no hay para mi «patria» ni ideales; todo eso no es más que escenario para los señores que preparan la próxima carnicería. No sirve para nada pensar, ni decir, ni escribir nada humano, no tiene sentido dar vueltas a buenas ideas dentro de la cabeza; para dos o tres hombres que hacen esto, hay día por día miles de periódicos, revistas, discursos, sesiones públicas y secre­tas que aspiran a lo contrario y lo consiguen. Pág. 129&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La lucha contra la muerte, querido Harry, ­es siempre una cosa hermosa, noble, digna y sublime; por tanto, también la lucha contra la &amp;nbsp;guerra. Pero no deja de ser en todo caso ­una quijotada sin esperanza. Pág. 130&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Tu vida no ha de ser superficial y tonta, porque sepas que tu lucha ha de ser estéril. Es mucho más superficial, Harry, que luches por algo bueno e ideal y creas que has de conseguirlo. ¿Es que los ideales están ahí para que los alcancemos? ¿Vivimos nosotros los hombres para supri­mir la muerte? No; vivimos para temerla, y luego, para amarla, y precisamente por ella se enciende el poquito de vida alguna vez de modo tan bello durante una hora. Pág. 130&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt;"&gt;&lt;br clear="all" style="mso-column-break-before: always; mso-special-character: line-break;" /&gt; &lt;/span&gt;  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Mira, bailar, cuando se sabe, es tan sencillo como pensar, y de aprender es mucho más fácil: Ahora comprenderás un poco por qué los hombres no quieren acostumbrarse a pensar, sino que prefieran llamar al señor Haller un traidor a la patria y esperar tranquilamente la próxima guerra. Pág. 132&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Así no me gusta oírte. Piensa en la noche en que maltrecho y desesperado, saliendo de tu tormento y de tu soledad, te interpusiste en mi camino y te hiciste mi compañero. ¿Por qué crees tú, pues que pude entonces conocerte y comprenderte?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-¿Por qué, Armanda? ¡Dímelo!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;- Porque yo soy como tú. Porque estoy precisamente tan sola como tú y como tú no puedo amar ni tomar en serio a la vida ni a las personas ni a mí misma. Siempre hay alguna de esas personas que pide a la vida lo más elevado y a quien no puede satisfacer la insulsez y rudeza del ambiente. Pág. 137&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-layout-grid-align: none; text-autospace: none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Mucho tiempo estuve reflexionando también durante aquel paseo nocturno acerca de mi extraña relación con la música, y reconocí una vez más que esta relación tan emotiva como fatal para con la música era el sino de toda la intelectualidad alemana. En el espíritu alemán domina el derecho materno, el some­timiento a la naturaleza en forma de una hegemonía de la música, como no lo ha conocido nunca ningún otro pueblo. Nosotros, las personas espirituales, en lugar de defendemos virilmente contra ello y de prestar obediencia y procurar que se preste oídos al espí­ritu, al logos, al verbo, soñamos todos con un lenguaje sin pala­bras, que diga lo inexpresable, que refleje lo irrepresentable. En lugar de tocar su instrumento lo más fiel Y honradamente posible, el alemán espiritual ha vituperado siempre a la palabra y a la razón y ha mariposeado con la música. Y en la música, en las maravi­llosas y benditas obras musicales, en los maravillosos y elevados sentimientos y estados de ánimo, que no fueron impelidos nunca a una realización, se ha consumido voluptuosamente el espíritu alemán, y ha descuidado la mayor parte de sus verdaderas obli­gaciones. Nosotros los hombres espirituales todos no nos hallábamos en nuestro elemento dentro de la realidad, le éramos extraños y hostiles; por eso también era tan deplorable el papel del espíritu en nuestra realidad alemana, en nuestra historia, en nues­tra política, en nuestra opinión pública. Con frecuencia en otras ocasiones había yo meditado sobre estas ideas, no sin sentir a veces un violento deseo de producir realidad también en alguna ocasión, de actuar alguna vez seriamente y con responsabilidad, en lugar de dedicarme siempre sólo a la estética y a oficios artísticos espi­rituales. Pero siempre acababa en la resignación, en la sumisión a la fatalidad. Los señores generales y los grandes industriales tenían razón por completo: no servíamos para nada los «espirituales», éramos una gente inútil, extraña a la realidad, sin responsabilidad alguna, de ingeniosos charlatanes. ¡Ah, diablo! ¡La navaja de afeitar! Pág. 147-148&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Quiero más. No estoy contento con ser feliz, no he sido creado para ello, no es mi sino. Mi determinación es lo contrario. Pág. 161&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Demasiado bien lo comprendo, y lo mismo tu aversión a la polí­tica, tu tristeza por la palabrería y el irresponsable hacer que hace­mos de los partidos y de la prensa, tu desesperación por la gue­rra, por la pasada y por la venidera, por la manera como hoy se piensa, se lee, se construye, se hace música, se celebran fiestas, se promueve la cultura. Tienes razón, lobo estepario, mil veces razón, y, sin embargo, has de sucumbir. Para este mundo sencillo de hoy, cómodo y satisfecho con tan poco, eres tú demasiado exigente y hambriento; el mundo te rechaza, tienes para él una dimensión de más. El que hoy quiera vivir y alegrarse de su vida no ha de ser un hombre como tú ni como yo. El que en lugar de chinchín exija música, en lugar de placer alegría, en lugar de dinero alma, en vez de loca actividad verdadero trabajo, en vez de jugue­teo pura pasión, para ése no es hogar este bonito mundo que padecemos... Pág. 164&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;En lo eterno no y hay futuro, no hay más que presente. Pág. 166&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Hay muchos santos que en un principio fueron graves pecadores; también el pecado puede ser un camino para la santidad, el pecado, el vicio. Pág. 167&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Y la “eternidad” no era&amp;nbsp; otra cosa que la liberación del tiempo, era en cierto modo su vuelta a la inocencia, su retransformación en espacio. Pág. 168&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Usted está aquí en una escuela de humorismo, tiene que aprender a reír. Pues todo humorismo superior empieza porque ya no se toma en serio a la propia persona. Pág. 192&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Me hice teólogo, ya lo sabes, pero ahora, afortunadamente, ya no hay más teología, muchacho, sino guerra. Pág. 197&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Yo soy teólogo, y mi antecesor Lutero ayudó en su tiempo a príncipes y poderosos contra los campesinos, vamos a ver si corregimos aquello ahora un poquitín. Pág. 197&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="tab-stops: 177.75pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;La idea equivocada y funesta de que el hombre sea una uni­dad permanente le es a usted conocida. También sabe que el hombre consta de una multitud de almas, de muchísimos yos. Des­componer en estas numerosas figuras la aparente unidad de la per­sona se tiene por locura, la ciencia ha inventado para ello el nom­bre de esquizofrenia. La ciencia tiene en esto razón en cuanto es natural que ninguna multiplicidad puede dominarse sin dirección, sin un cierto orden y agrupamiento. En cambio, no tiene razón en creer que sólo es posible un orden único, férreo y para toda la vida, de los muchos sub-yos. Este error de la ciencia trae no pocas con­secuencias desagradables; su valor está exclusivamente en que los maestros y educadores puestos por el Estado ven su trabajo simplificado y se evitan el pensar y la experimentación. Como consecuencia de aquel error pasan muchos hombres por ‘normales’ y hasta por representar un gran valor social, que están irremisiblemente locos, y a la inversa, tienen a muchos por locos, que son genios. Pág. 209&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="tab-stops: 177.75pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Así como la locura, en un grado superior, es el principio de toda ciencia, así es la esquizofrenia el principio de todo arte, de toda fantasía. Pág. 210&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;«¡Oh; amigos; no estos acordes!», resonaba: dentro de mí, y con espanto me acordé de aquellas tremendas fotografías del frente, que se habían visto a veces durante la guerra, de aquellos montones de cadáveres apelotonados unos contra otros, cuyos rostros estaban transformados en sarcásticas muecas infernales por efecto de las caretas contra los gases. Cuán necio e infantil había sido yo entonces, yo, un enemigo de la guerra, con ideas filantrópicas, al indignarme por aquellos cuadros. Hoy sabía ya que ningún domador, ningún ministro, ningún general, ningún loco era capaz de incubar en su cerebro ideas e imágenes que no vivieran tan espantosas, tan salvajes y perversas, tan bárbaras y tan insensatas dentro de mí mismo. Pág. 214&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Usted ha hecho de su vida una horrorosa historia clínica, de su talento una desgracia. Pág. 232&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-7493660101547514853?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/7493660101547514853/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=7493660101547514853&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/7493660101547514853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/7493660101547514853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/06/el-lobo-estepario-hermann-hesse.html' title='El lobo estepario /  Hermann Hesse'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-9066595083794850662</id><published>2011-06-15T18:11:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:18:29.865-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rudyard Kipling'/><title type='text'>El libro de la selva / Rudyard Kipling</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-large;"&gt;El libro de la selva&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Rudyard Kipling&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;Editorial Sol 90, 2003&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Puede ser nuestro apoyo en caso de necesidad: porque nadie es capaz de forjarse la ilusión&amp;nbsp; de ser siempre director de la manada. Pág. 18&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Tuyo es cuanto hay en la selva –dijo Bagheera- y puedas matar todo lo que tus fuerzas te permitan; pero, por la memoria del toro que sirvió para comprar tu vida, no has de poner mano nunca en res alguna, ni aún para comerla, sea joven o vieja. Esto es lo que prescribe la ley de &lt;st1:personname productid="la Selva. P￡g." w:st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Selva." w:st="on"&gt;la Selva.&lt;/st1:personname&gt; Pág.&lt;/st1:personname&gt; 19.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;¿Cuál es la ley de &lt;st1:personname productid="la Selva" w:st="on"&gt;la Selva&lt;/st1:personname&gt;? Pega primero y avisa después.&amp;nbsp; Pág. 22&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Nunca maltrates al cachorro ajeno;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;míralo como aun hijo de tu padre,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;que, aunque pequeño y torpe, es muy posible&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;que a una osa, tal vez tenga por madre.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;(Máxima de Baloo) Pág. 33&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Ni uno solo de los habitantes de &lt;st1:personname productid="la Selva" w:st="on"&gt;la Selva&lt;/st1:personname&gt; gusta de que lo molesten, y todos están siempre muy dispuestos a arrojarse sobre los intrusos. Después de esto aprendió Mowgli también la ‘Consigna del cazador’, que hay que ir repitiendo en voz alta hasta que sea contestada, siempre que alguno de los habitantes de &lt;st1:personname productid="la Selva" w:st="on"&gt;la Selva&lt;/st1:personname&gt; caza fuera de su propio terreno. Traducida la consigna, significa: ‘Dadme permiso para cazar aquí, porque tengo hambre”. Y la respuesta dice: ‘Caza, pues, para buscar comida, pero no para tu recreo’. Pág. 34&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;-Oye, hambrecita –advirtióle el oso, y su voz retumbó coma un trueno en noche calurosa–. Te he enseñado toda la ley de &lt;st1:personname productid="la Selva" w:st="on"&gt;la Selva&lt;/st1:personname&gt; para que te sirva con todos los pueblos que en &lt;st1:personname productid="la Selva" w:st="on"&gt;la  Selva&lt;/st1:personname&gt; existen... excepto el de las Monos, que viven en los árboles..Esos no tienen ley. Esos son los repudiados de todo el mundo. No poseen lenguaje pro­pio, sino que usan palabras robadas que oyen por casualidad cuando escuchan, y atisban, y están en acecho allá arriba en las ramas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Su camina no es el nuestro. No tienen jefes. No tienen memoria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Presumen, y charlan, y pretenden ser un gran pueblo ocupado en asuntos importantísimos; pera la caída de una nuez desde el árbol les provoca la risa y basta para que todo lo &amp;nbsp;olviden. Nosotros, los de &lt;st1:personname productid="la Selva" w:st="on"&gt;la Selva&lt;/st1:personname&gt;, no nos tratamos con ellos. No bebemos donde los monos beben; no vamos a donde los monos van; no cazamos donde ellos cazan; no morimos donde ellos mueren. Pág. 37&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;El arrepentimiento no libra del castigo. Pág. 58&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Una de las bellezas que puede notarse en la ley de &lt;st1:personname productid="la Selva" w:st="on"&gt;la Selva&lt;/st1:personname&gt; es que el castigo salda definitivamente todas las cuentas pendientes y no se vuelve ya a hablar del asunto. Pág. 59&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;Siento el corazón oprimido por todas las cosas que no llego a entender. Pág. 83&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-9066595083794850662?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/9066595083794850662/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=9066595083794850662&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/9066595083794850662'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/9066595083794850662'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/06/el-libro-de-la-selva-rudyard-kipling.html' title='El libro de la selva / Rudyard Kipling'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-9137500002674078311</id><published>2011-06-15T17:44:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:18:56.093-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Octavio Paz'/><title type='text'>El laberinto de la soledad / Octavio Paz</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-large;"&gt;El laberinto de la soledad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;Octavio Paz&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;Fondo de Cultura Económica, 1999&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif; font-weight: bold;"&gt;“Cuando soñamos que soñamos está próximo el despertar”. Novalis&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;EL PACHUCO Y OTROS EXTREMOS&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La historia de México es la del hombre que bus­ca su filiación, su origen. Sucesivamente afrancesa­do, hispanista, indigenista, "Pocho", cruza la historia como un cometa de jade, que de vez en cuando re­lampaguea. En su excéntrica carrera, ¿qué persigue? Va tras su catástrofe: quiere volver a ser sol, volver al centro de la vida de donde un día –¿en &lt;st1:personname productid="la Conquista" w:st="on"&gt;la Conquista&lt;/st1:personname&gt; o en &lt;st1:personname productid="la Independencia" w:st="on"&gt;la Independencia&lt;/st1:personname&gt;? – fue desprendido. Nuestra soledad tiene las mismas raíces que el sentimiento religioso. Es una orfandad, una oscura conciencia de que hemos sido arrancados del Todo y una ardiente búsqueda: una fuga y un regreso, tentativa por res­tablecer los lazos que nos unían a la creación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Nada más alejado de este sentimiento que la so­ledad del norteamericano. En ese país el hombre no se siente arrancado del centro de la creación ni sus­pendido entre fuerzas enemigas. El mundo ha sido construido por él y está hecho a su imagen: es su espejo. Pero ya no se reconoce en esos objetos inhu­manos, ni tampoco en sus semejantes. Como el mago inexperto, sus creaciones ya no le obedecen. Está solo entre sus obras, perdido en un "páramo de espejos", como dice José Gorostiza. Pág. 23&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Un examen de los grandes mitos humanos relativos al origen de la especie y al sentido de nuestra presen­cia en la tierra, revela que toda cultura –entendida como creación y participación común de valores ­parte de la convicción de que el orden del universo ha sido roto o violado por el hombre, ese intruso. Por el "hueco" o abertura de la herida que el hombre ha infligido en la carne compacta del mundo, puede irrumpir de nuevo el caos, que es el estado antiguo y, por decirlo así, natural de la vida. El regreso"del antiguo Desorden Original" es una amenaza que obse­siona a todas las conciencias en todos los tiempos. Pág. 29&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Quien ha visto &lt;st1:personname productid="la Esperanza" w:st="on"&gt;la Esperanza&lt;/st1:personname&gt;, no la olvida. La busca bajo todos los cielos y entre todos los hombres. Y sueña que un día va a encontrarla de nuevo, no sabe dónde, acaso entre los suyos. En cada hombre late la posibilidad de ser o, más exactamente, de volver a ser, otro hombre. Pág. 31&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;MÁSCARAS MEXICANAS&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;i&gt;Corazón apasionado &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;i&gt;disimula tu tristeza.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: x-small;"&gt;(Canción popular)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;VIEJO o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro y máscara la sonrisa. Plantado en su arisca soledad, espinoso y cortés a un tiempo, todo le sirve para defenderse: el silencio y la palabra, la cortesía y el desprecio, la ironía y la resignación. Pág. 32&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La doble influencia indígena y española se conjuga en nuestra predilección por la ceremonia, las fórmulas y el orden. Pág. 35&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El mexicano no solo no se abre; tampoco se derrama. Pág. 36&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La mexicana simplemente no tiene voluntad. Su cuerpo duerme y sólo se enciende si alguien la despierta. Nunca es pregunta, sino respuesta, materia fácil y vibrante que la imaginación y la sensualidad masculina esculpen. Frente a la actividad que despliegan las otras mujeres, que desean cautivar a los hom­bres a través de la agilidad de su espíritu o del mo­vimiento de su cuerpo, la mexicana opone un cierto hieratismo, un reposo hecho al mismo tiempo de es­pera y desdén. El hombre revolotea a su alrededor, la festeja, la canta, hace caracolear su caballo o su imagi­nación. Ella se vela en el recato y la inmovilidad. Es un ídolo. Como todos los ídolos, es dueña de fuerzas magnéticas, cuya eficacia y poder crecen a medida que el foco emisor es más pasivo y secreto. Analogía cósmica: la mujer no busca, atrae. Y el centro de su atracción es su sexo, oculto, pasivo. Inmóvil sol secreto. Pág. 41&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Si por el camino de la mentira podemos llegar a la autenticidad, un exceso de sinceridad puede conducirnos a formas refinadas de la mentira. Pág. 45&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;TODOS SANTOS, DÍA DE MUERTOS&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La muerte es un espejo que refleja las vanas gesticulaciones de la vida. Pág. 58&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;LOS HIJOS DE &lt;st1:personname productid="LA MALINCHE" w:st="on"&gt;LA MALINCHE&lt;/st1:personname&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La complejidad de la sociedad contemporánea y la especialización que requiere el trabajo extienden la condición abstracta del obrero a otros grupos socia­les. Vivimos en un mundo de técnicos, se dice. A pe­sar de las diferencias de salarios y de nivel de vida, la situación de estos técnicos no difiere esencialmente de la de los obreros: también son asalariados y tam­poco tienen conciencia de la obra que realizan. El gobierno de los técnicos, ideal de la sociedad contem­poránea, sería así el gobierno de los instrumentos. La función sustituiría al fin; el medio, al creador. La so­ciedad marcharía con eficacia, pero sin rumbo. Y la repetición del mismo gesto, distintiva de la máquina, llevaría a una forma desconocida de la inmovilidad: la del mecanismo que avanza de ninguna parte hacia ningún lado. Pág. 75&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La propaganda difunde verdades incompletas, en serie y por piezas sueltas. Más tarde esos fragmentos se organizan y se convierten en teorías políticas, ver­dades absolutas para las masas. El terror obedece al mismo principio. La persecución comienza contra grupos aislados –razas, clases, disidentes, sospecho­sos–, hasta que gradualmente alcanza a todos. Al iniciarse, una parte del pueblo contempla con indife­rencia el exterminio de otros grupos sociales o con­tribuye a su persecución, pues se exasperan los odios internos. Todos se vuelven cómplices y el sentimiento de culpa se extiende a toda la sociedad. El terror se generaliza: ya no hay sino persecutores y persegui­dos. El persecutor, por otra parte, se transforma muy fácilmente en perseguido. Basta una vuelta de la máquina política. Y nadie escapa a esta dialéctica fe­roz, ni los dirigentes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El mundo del terror, como el de la producción en serie, es un mundo de cosas, de útiles. (De ahí la vanidad de la disputa sobre la validez histórica del terror moderno.) Y los útiles nunca son misteriosos o enigmáticos, pues el misterio proviene de la indeterminación del ser o del objeto que lo contiene. Pág. 76&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Nuestra acti­tud vital –que es un factor que nunca acabaremos de conocer totalmente, pues cambio e indeterminación son las únicas constantes de su ser– también es his­toria. Quiero decir, los hechos históricos no son nada más hechos, sino que están teñidos de humanidad, esto es, de problematicidad. Tampoco son el mero resultado de otros hechos, que los causan, sino de una voluntad singular, capaz de regir dentro de ciertos límites su fatalidad. La historia no es un mecanismo y las influencias entre los diversos componentes de un hecho histórico son recíprocas, como tantas veces se ha dicho. Lo que distingue a un hecho histórico de los otros hechos es su carácter histórico. O sea, que es por sí mismo y en sí mismo una unidad irreductible a otras. Irreductible e inseparable. Un hecho histórico no es la suma de los llamados factores de la historia, sino una realidad indisoluble. Las circunstancias históricas explican nuestro carácter en la medida que nuestro carácter también las explica a ellas. Ambas son lo mismo. Por eso toda explicación puramente histórica es insuficiente –lo que no equivale a decir que sea falsa–. Pág. 79&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;En muchos casos estos fantasmas son vestigios de realidades pasadas. Se originaron en &lt;st1:personname productid="la Conquista" w:st="on"&gt;la Conquista&lt;/st1:personname&gt;, en &lt;st1:personname productid="la Colonia" w:st="on"&gt;la Colonia&lt;/st1:personname&gt;, en &lt;st1:personname productid="la Independencia" w:st="on"&gt;la Independencia&lt;/st1:personname&gt; o en las guerras sostenidas contra yanquis y franceses. Otros reflejan nuestros problemas actuales, pero de una manera indirecta, escondiendo o disfrazando su verdadera naturaleza. ¿Y no es extraordinario que, desapareci­das las causas, persistan los efectos? ¿Y que los efec­tos oculten a las causas? En esta esfera es imposible escindir causas y efectos. En realidad, no hay causas y efectos, sino un complejo de reacciones y tendencias que se penetran mutuamente. La persistencia de cier­tas actitudes y la libertad e independencia que asu­men frente a las causas que las originaron conduce a estudiadas en la carne viva del presente y no en los textos históricos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;En suma, la historia podrá esclarecer el origen de muchos de nuestros fantasmas, pero no los disipará. Sólo nosotros podemos enfrentamos a ellos. O dicho de otro modo: la historia nos ayuda a comprender ciertos rasgos de nuestro carácter, a condición de que seamos capaces de aislados y denunciarlos previa­mente. Nosotros somos los únicos que podemos con­testar a las preguntas que nos hacen la realidad y nuestro propio ser. Pág. 81&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Blasfemia dice Machado es oración al revés. Pág. 86&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¿Qué es la chingada? La chingada es &lt;st1:personname productid="la Madre" w:st="on"&gt;la Madre&lt;/st1:personname&gt; abierta, violada o burlada por la fuerza. El ‘hijo de la chingada’ es el engendro de la violación, del rapto o de la burla. Si se compara esta expresión con la española ‘hijo de puta’, se advierte inmediatamente la diferencia. Para el español la deshonra consiste en ser hijo de una mujer que voluntariamente se entrega, una prostituta; para el mexicano, en ser fruto de una violación. Pág. 88&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Como es sabido, &lt;st1:personname productid="la Conquista" w:st="on"&gt;la Conquista&lt;/st1:personname&gt; coin­cide con el apogeo del culto a dos divinidades masculinas: Quetzalcóatl, el dios del autosacrificio (crea el mundo, según el mito, arrojándose a la hoguera, en Teotihuacan), y Huitzilopochili, el joven dios gue­rrero que sacrifica. La derrota de estos dioses –pues eso fue &lt;st1:personname productid="la Conquista" w:st="on"&gt;la Conquista&lt;/st1:personname&gt; para el mundo indio: el fin de un ciclo cósmico y la instauración de un nuevo reinado divino– produjo entre los fieles una suerte de regre­so hacia las antiguas divinidades femeninas. Este fenómeno de vuelta a la entraña materna, bien cono­cido de los psicólogos, es sin duda una de las causas determinantes de la rápida popularidad del culto a &lt;st1:personname productid="la Virgen. Ahora" w:st="on"&gt;la Virgen. Ahora&lt;/st1:personname&gt; bien, las deidades indias eran diosas de fecundidad, ligadas a los ritos cósmicos, los proce­sos de vegetación y los ritmos agrarios. &lt;st1:personname productid="La Virgen" w:st="on"&gt;La Virgen&lt;/st1:personname&gt; católica es también una Madre (Guadalupe-Tonantzin la llaman aún algunos peregrinos indios) pero su atributo principal no es velar por la fertilidad de la tierra sino ser el refugio de los desamparados. La situación ha cambiado: no se trata ya de asegurar las cosechas sino de encontrar un regazo. &lt;st1:personname productid="La Virgen" w:st="on"&gt;La Virgen&lt;/st1:personname&gt; es el consuelo de los pobres, el escudo de los débiles, el amparo de los oprimidos. En suma, es &lt;st1:personname productid="la Madre" w:st="on"&gt;la Madre&lt;/st1:personname&gt; de los huérfanos. Todos los hombres nacimos deshereda­dos y nuestra condición verdadera es la orfandad, pero esto es particularmente cierto para los indios y los pobres de México. El culto a &lt;st1:personname productid="La Virgen" w:st="on"&gt;la Virgen&lt;/st1:personname&gt; no sólo refleja la condición general de los hombres sino una situación histórica concreta, tanto en lo espiritual como en lo material. Y hay más: Madre universal, &lt;st1:personname productid="La Virgen" w:st="on"&gt;la Virgen&lt;/st1:personname&gt; es también la intermediaria, la mensajera entre el hombre desheredado y el poder desconocido, sin rostro: el Extraño. Pág. 93-94&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Por contraposición a Guadalupe, que es &lt;st1:personname productid="la Madre" w:st="on"&gt;la Madre&lt;/st1:personname&gt; virgen, &lt;st1:personname productid="la Chingada" w:st="on"&gt;la Chingada&lt;/st1:personname&gt; es &lt;st1:personname productid="la Madre" w:st="on"&gt;la Madre&lt;/st1:personname&gt; violada. Ni en ella ni en &lt;st1:personname productid="La Virgen" w:st="on"&gt;la Virgen&lt;/st1:personname&gt; se encuentran rastros de los atribu­tos negros de &lt;st1:personname productid="la Gran Diosa" w:st="on"&gt;la Gran Diosa&lt;/st1:personname&gt;: lascivia de Amaterasu y Afrodita, crueldad de Artemisa y Astarté, magia funesta de Circe, amor por la sangre de Kali. Se trata de figuras pasivas. Guadalupe es la receptividad pura y los beneficios que produce son del mismo orden: consuela, serena, aquieta, enjuga las lágrimas, calma las pasiones. &lt;st1:personname productid="la Chingada" w:st="on"&gt;La Chingada&lt;/st1:personname&gt; es aún más pasiva. Su pasividad es abyecta: no ofrece resistencia a la violen­cia, es un montón inerte de sangre, huesos y polvo. Su mancha es constitucional y reside, según se ha dicho más arriba, en su sexo. Esta pasividad abierta al exte­rior la lleva a perder su identidad: es &lt;st1:personname productid="la Chingada. Pierde" w:st="on"&gt;la Chingada. Pierde&lt;/st1:personname&gt; su nombre, no es nadie ya, se confunde con la nada, es &lt;st1:personname productid="la Nada. Y" w:st="on"&gt;la Nada. Y&lt;/st1:personname&gt; sin embargo, es la atroz encar­nación de la condición femenina.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Si &lt;st1:personname productid="la Chingada" w:st="on"&gt;la Chingada&lt;/st1:personname&gt; es una representación de &lt;st1:personname productid="la Madre" w:st="on"&gt;la Madre&lt;/st1:personname&gt; violada, no me parece forzado asociarla a &lt;st1:personname productid="la Con" w:st="on"&gt;la Con&lt;/st1:personname&gt;­quista, que fue también una violación, no solamente en el sentido histórico, sino en la carne misma de las indias. El símbolo de la entrega es &lt;st1:personname productid="LA MALINCHE" w:st="on"&gt;la Malinche&lt;/st1:personname&gt;, la amante de Cortés. Es verdad que ella se da volunta­riamente al conquistador, pero éste, apenas deja de serle útil, la olvida. Doña Marina se ha convertido en una figura que representa a las indias, fascinadas, violadas o seducidas por los españoles: Y del mismo modo que el niño no perdona a su madre que lo aban­done para ir en busca de su padre, el pueblo mexi­cano no perdona su traición a &lt;st1:personname productid="la Malinche. Ella" w:st="on"&gt;la Malinche. Ella&lt;/st1:personname&gt; encar­na lo abierto, lo chingado, frente a nuestros indios, estoicos, impasibles y cerrados. Cuauhtémoc y doña&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Marina son así dos símbolos antagónicos y comple­mentarios. Y si no es sorprendente el culto que todos profesamos al joven emperador –"único héroe a la altura del arte", imagen del hijo sacrificado–, tam­poco es extraña la maldición que pesa contra &lt;st1:personname productid="la Ma" w:st="on"&gt;la Ma&lt;/st1:personname&gt;­linche. De ahí el éxito del adjetivo despectivo "malin­chista", recientemente puesto en circulación por los periódicos para denunciar a todos los contagiados por tendencias extranjerizantes. Los malinchistas son los partidarios de que México se abra al exterior: los verdaderos hijos de &lt;st1:personname productid="LA MALINCHE" w:st="on"&gt;la Malinche&lt;/st1:personname&gt;, que es &lt;st1:personname productid="la Chingada" w:st="on"&gt;la Chingada&lt;/st1:personname&gt; en persona. De nuevo aparece lo cerrado por oposi­ción a lo abierto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Nuestro grito es una expresión de la voluntad mexi­cana de vivir cerrados al exterior, sí, pero sobre todo, cerrados frente al pasado. En ese grito condenamos nuestro origen y renegamos de nuestro hibridismo. La extraña permanencia de Cortés y de &lt;st1:personname productid="LA MALINCHE" w:st="on"&gt;la Malinche&lt;/st1:personname&gt; en la imaginación y en la sensibilidad de los mexicanos actuales revela que son algo más que figuras históri­cas: son símbolos de un conflicto secreto, que aún no&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;hemos resuelto. Al repudiar a &lt;st1:personname productid="LA MALINCHE" w:st="on"&gt;la Malinche&lt;/st1:personname&gt; –Eva mexicana, según la representa José Clemente Orozco en su mural de &lt;st1:personname productid="la Escuela Nacional" w:st="on"&gt;la Escuela Nacional&lt;/st1:personname&gt; Preparatoria– el mexicano rompe sus ligas con el pasado, reniega de su origen y se adentra solo en la vida histórica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El mexicano condena en bloque toda su tradición, que es un conjunto de gestos, actitudes y tendencias en el que ya es difícil distinguir lo español de lo indio. Por eso la tesis hispanista que nos hace descender de Cortés con exclusión de &lt;st1:personname productid="LA MALINCHE" w:st="on"&gt;la Malinche&lt;/st1:personname&gt;, es el patrimonio de unos cuantos extravagantes –que ni siquiera son blancos puros–. Y otro tanto se puede decir de la propaganda indigenista, que también está sostenida por criollos y mestizos maniáticos, sin que jamás los indios le hayan prestado atención. El mexicano no quiere ser ni indio ni español. Tampoco quiere des­cender de ellos. Los niega. Y no se afirma en tanto que mestizo sino como abstracción: es un hombre. Se vuelve hijo de la nada. Él empieza en sí mismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Esta actitud no se manifiesta nada más en nuestra vida diaria, sino en el curso de nuestra historia, que en ciertos momentos ha sido encarnizada voluntad de desarraigo. Es pasmoso que un país con un pasado tan vivo, profundamente tradicional atado a sus raíces, rico en antigüedad legendaria si pobre en his­toria moderna, sólo se conciba como negación de su origen.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Nuestro grito popular nos desnuda y revela cuál es esa llaga que alternativamente mostramos o esconde­mos, pero no nos indica cuáles fueron las causas de esa separación y negación de &lt;st1:personname productid="la Madre" w:st="on"&gt;la Madre&lt;/st1:personname&gt;, ni cuándo se realizó la ruptura. A reserva de examinar más dete­nidamente el problema, puede adelantarse que &lt;st1:personname productid="la Reforma" w:st="on"&gt;la Reforma&lt;/st1:personname&gt; liberal de mediados del siglo pasado parece ser el momento en que el mexicano se decide a rom­per con su tradición, que es una manera de romper con uno mismo. Si &lt;st1:personname productid="la Independencia" w:st="on"&gt;la  Independencia&lt;/st1:personname&gt; corta los lazos políticos que nos unían a España, &lt;st1:personname productid="la Reforma" w:st="on"&gt;la Reforma&lt;/st1:personname&gt; niega que la nación mexicana, en tanto que proyecto históri­co, continúe la tradición colonial. Juárez y su gene­ración fundan un Estado cuyos ideales son distintos a los que animaban a Nueva España o a las sociedades precortesianas. El Estado mexicano proclama una concepción universal y abstracta del hombre: &lt;st1:personname productid="la Rep￺blica" w:st="on"&gt;la República&lt;/st1:personname&gt; no está compuesta por criollos, indios y mestizos, como con gran amor por los matices y res­peto por la naturaleza heteróclita del mundo colonial especificaban las Leyes de Indias, sino por hombres, a secas. Y a solas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;st1:personname productid="la Reforma" w:st="on"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La Reforma&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span lang="ES"&gt; es la gran Ruptura con &lt;st1:personname productid="la Madre. Esta" w:st="on"&gt;la Madre. Esta&lt;/st1:personname&gt; separación era un acto fatal y necesario, porque toda vida verdaderamente autónoma se inicia como rup­tura con la familia y el pasado. Pero nos duele todavía esa separación. Aún respiramos por la herida. De ahí que el sentimiento de orfandad sea el fondo constante de nuestras tentativas políticas y de nuestros conflic­tos íntimos. México está tan solo como cada uno de sus hijos. El mexicano y la mexicanidad se definen como ruptura y negación. Y, asimismo, como búsque­da, como voluntad por trascender ese estado de exilio. En suma, como viva conciencia de la soledad, histórica y personal. La historia, que no nos podía decir nada sobre la naturaleza de nuestros sentimien­tos y de nuestros conflictos, sí nos puede mostrar aho­ra cómo se realizó la ruptura y cuáles han sido nues­tras tentativas para trascender la soledad. Pág. 94, 95, 96 y 97&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;CONQUISTA Y COLONIA&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Los aztecas experimentaron el calosfrío de la muerte en plena juventud, cuando marchaba hacia la madurez. Pág. 103&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Es muy fácil reír de la pretensión ultraterrena de la sociedad colonial. Y más fácil aún denunciarla como una forma vacía, destinada a encubrir los abusos de los conquistadores o a justificados ante sí mismos y ante sus víctimas. Sin duda esto es verdad, pero no lo es menos que esa aspiración ultraterrena no era un simple añadido, sino una fe viva y que sustentaba, como la raíz al árbol, fatal y necesariamente, otras for­mas culturales y económicas. El catolicismo es el cen­tro de la sociedad colonial porque de verdad es la fuente de vida que nutre las actividades, las pasiones, las virtudes y hasta los pecados de siervos y señores, de funcionarios y sacerdotes, de comerciantes y mi­litares. Gracias a la religión el orden colonial no es una mera superposición de nuevas formas históricas, sino un organismo viviente. Con la llave del bau­tismo el catolicismo abre las puertas de la sociedad y la convierte en un orden universal, abierto a todos los pobladores. Y al hablar de &lt;st1:personname productid="la Iglesia" w:st="on"&gt;la Iglesia&lt;/st1:personname&gt; católica, no me refiero nada más a la obra apostólica de los misio­neros, sino a su cuerpo entero, con sus santos, sus prelados rapaces, sus eclesiásticos pedantes, sus juris­tas apasionados, sus obras de caridad y su atesora­miento de riquezas. Pág. 111&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Por la fe católica los indios, en situa­ción de orfandad, rotos los lazos con sus antiguas cul­turas, muertos sus dioses tanto como sus ciudades, encuentran un lugar en el mundo. Esa posibilidad de pertenecer a un orden vivo, así fuese en la base de la pirámide social, les fue despiadadamente negada a los nativos por los protestantes de Nueva Inglaterra. Se olvida con frecuencia que pertenecer a la fe católi­ca significaba encontrar un sitio en el Cosmos. La hui­da de los dioses y la muerte de los jefes habían dejado al indígena en una soledad tan completa como di­fícil de imaginar para un hombre moderno. El catoli­cismo le hace reanudar sus lazos con el mundo y el trasmundo. Devuelve sentido a su presencia en la tierra, alimenta sus esperanzas y justifica su vida y su muerte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Resulta innecesario añadir que la religión de los indios, como la de casi todo el pueblo mexicano, era una mezcla de las nuevas y las antiguas creencias. No podía ser de otro modo, pues el catolicismo fue una religión impuesta. Esta circunstancia, de la más alta trascendencia desde otro punto de vista, carecía de interés inmediato para los nuevos creyentes. Lo esen­cial era que sus relaciones sociales, humanas y reli­giosas con el mundo circundante y con lo Sagrado se habían restablecido. Su existencia particular se inser­taba en un orden más vasto. No por simple devoción o servilismo los indios llamaban "tatas" a los misioneros y "madre" a &lt;st1:personname productid="La Virgen" w:st="on"&gt;la Virgen&lt;/st1:personname&gt; de Guadalupe. Pág. 112&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Las ciencias y las artes, por más contrarias que sean, no sólo no estorban a la comprensión general de la naturaleza, "sino la ayudan, dando luz y abriendo camino las unas a las otras, por variaciones y ocultos enlaces... de manera que parece que se corresponden y están unidas en admirable trabazón y concierto..."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Ni Gracián ni Quevedo, para no hablar de los escritores religiosos, muestran interés por el conocimiento en sí. Desdeñan la curiosidad intelectual y todo su saber lo refieren a la conducta­ moral o a la salvación. Estoicos o cristianos, como se ha dicho, ignoran la actividad intelectual pura. . Fausto es impensable en esta tradición. La inteligencia no les proporciona ningún placer; es un arma peligrosa: sirve para derrotar a los enemigos, pero también puede hacemos perder el alma. La solitaria figura de Sor]uana&amp;nbsp; se aísla más en ese mundo hecho de afirmaciones y negaciones, que ignora el valor de la duda y del examen. Pág. 124-125&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Si en la obra de Sor Juana la sociedad colonial se expresa y afirma, en su silencio esa misma sociedad se condena. La experiencia de Sor Juana, que acaba en silencio y abdicación, completa así el examen del orden colonial. Mundo abierto a la participación y, por lo tanto, orden cultural vivo, sí, pero implacable­mente cerrado a toda expresión personal, a toda aventura. Mundo cerrado al futuro. Para ser nosotros mismos, tuvimos que romper con ese orden sin sali­da, aun a riesgo de quedarnos en la orfandad. El siglo XIX será el siglo de la ruptura y, al mismo tiempo, el de la tentativa por crear nuevos lazos con otra tradi­ción, si más lejana, no menos universal que la que nos ofreció &lt;st1:personname productid="la Iglesia Cat￳lica" w:st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Iglesia" w:st="on"&gt;la Iglesia&lt;/st1:personname&gt;  Católica&lt;/st1:personname&gt;: la del racionalismo europeo. Pág. 127&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;DE &lt;st1:personname productid="LA INDEPENDENCIA Y" w:st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Independencia" w:st="on"&gt;LA INDEPENDENCIA&lt;/st1:personname&gt; Y&lt;/st1:personname&gt; &lt;st1:personname productid="LA REVOLUCIￓN" w:st="on"&gt;LA REVOLUCIÓN&lt;/st1:personname&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mas se olvida que &lt;st1:personname productid="la Independencia" w:st="on"&gt;la Independencia&lt;/st1:personname&gt; sobreviene cuando ya nada nos unía a España, excepto la inercia. Pág. 129&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Nuestra Revolución de Independencia es menos brillante, menos rica en ideas y frases univer­sales y más determinada por las circunstancias locales. Nuestros caudillos, sacerdotes humildes y oscuros capitanes, no tienen una noción tan clara de su obra. En cambio, poseen un sentido más profundo de la realidad y escuchan mejor 10 que, a media voz y en cifra, les dice el pueblo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Estas diferencias influyen en la historia posterior de nuestros países. &lt;st1:personname productid="la Independencia" w:st="on"&gt;La Independencia&lt;/st1:personname&gt; sudamericana se inicia con un gran movimiento continental: San Mar­tín libera medio continente, Bolívar otro medio. Se crean grandes Estados, confederaciones, anfictionías. Se piensa que la emancipación de España no aca­rreará la desmembración del mundo hispánico. Al poco tiempo la realidad hace astillas todos esos proyectos. El proceso de disgregación del Imperio español se mostró más fuerte que la clarividencia de Bolívar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;En suma, en el movimiento de Independencia pelean dos tendencias opuestas: una, de origen europeo, liberal y utópica, que concibe a &lt;st1:personname productid="la Am￩rica" w:st="on"&gt;la América&lt;/st1:personname&gt; española como un todo unitario, asamblea de na­ciones libres; otra, tradicional, que rompe lazos con &lt;st1:personname productid="la Metr￳poli" w:st="on"&gt;la  Metrópoli&lt;/st1:personname&gt; sólo para acelerar el proceso de dispersión del Imperio. Pág. 131 &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;st1:personname productid="la Independencia" w:st="on"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La Independencia&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span lang="ES"&gt; hispanoamericana, como la his­toria entera de nuestros pueblos, es un hecho am­biguo y de difícil interpretación porque, una vez más, las ideas enmascaran a la realidad en lugar de des­nudarla o expresarla. Los grupos y clases que rea­lizan &lt;st1:personname productid="la Independencia" w:st="on"&gt;la Independencia&lt;/st1:personname&gt; en Sudamérica pertenecían a la aristocracia feudal nativa; eran los descendientes de los colonos españoles, colocados en situación de inferioridad frente a los peninsulares. &lt;st1:personname productid="la Metr￳poli" w:st="on"&gt;La  Metrópoli&lt;/st1:personname&gt;, empeñada en una política proteccionista, por una&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;parte impedía el libre comercio de las colonias y obstruía su desarrollo económico y social por medio de trabas administrativas y políticas; por la otra, cerraba el paso a los" criollos" que con toda justicia deseaban ingresar a los altos empleos y a la dirección del Estado. Así pues, la lucha por &lt;st1:personname productid="la Independencia" w:st="on"&gt;la Independencia&lt;/st1:personname&gt; tendía a liberar a los "criollos" de la momificada burocracia peninsular aunque, en realidad, no se pro­ponía cambiar la estructura social de las colonias. Cierto, los programas y el lenguaje de los caudillos de &lt;st1:personname productid="la Independencia" w:st="on"&gt;la Independencia&lt;/st1:personname&gt; recuerdan al de los revolucionarios de la época. Eran sinceros, sin duda. Aquel lenguaje era "moderno", eco de los revolucionarios franceses y, sobre todo, de las ideas de &lt;st1:personname productid="la Independencia" w:st="on"&gt;la  Independencia&lt;/st1:personname&gt; norteamericana. Pero en &lt;st1:personname productid="la Am￩rica" w:st="on"&gt;la América&lt;/st1:personname&gt; sajona esas ideas expresaban realmente a grupos que se proponían transformar el país conforme a una nueva filosofía política. Y aún más: con esos principios no intentaban cambiar un estado de cosas por otro sino, diferencia radical, crear una nueva nación. En efecto: los Estados Unidos son, en la historia del siglo XIX, una novedad mundial, una sociedad que crece y se extiende natu­ralmente. Entre nosotros, en cambio, una vez consu­mada &lt;st1:personname productid="la Independencia" w:st="on"&gt;la Independencia&lt;/st1:personname&gt; las clases dirigentes se conso­lidan como las herederas del viejo orden español. Rompen con España pero se muestran incapaces de crear una sociedad moderna. No podía ser de otro modo, ya que los grupos que encabezaron el movi­miento de Independencia no constituían nuevas fuerzas sociales, sino la prolongación del sistema feu­dal. La novedad de las nuevas naciones hispanoame­ricanas es engañosa; en verdad se trata de sociedades en decadencia o en forzada inmovilidad, supervivencias y fragmentos de un todo desecho. Pág. 131-132&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El imperio español se dividió en una multitud de Repúblicas por obra de las oligarquías nativas, que en todos los casos favorecieron o impulsaron el proceso de desintegración. No debe olvidarse, además, la influencia determinante de muchos de los caudillos revolucionarios. Algunos, más afortunados en esto que los conquistadores, su contrafigura histórica, lograron "alzarse con los reinos", como si se tratase de un botín medieval. La imagen del" dictador his­panoamericano" aparece ya, en embrión, en la del "libertador". Así, las nuevas repúblicas fueron inven­tadas por necesidades políticas y militares del mo­mento, no porque expresasen una real peculiaridad histórica. Los "rasgos nacionales" se fueron formando más tarde; en muchos casos, no son sino consecuencia de la prédica nacionalista de los gobiernos. Aún aho­ra, un siglo y medio después, nadie puede explicar satisfactoriamente en qué consisten las diferencias&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;"nacionales" entre argentinos y uruguayos, peruanos y ecuatorianos, guatemaltecos y mexicanos. Nada tampoco -excepto la persistencia de las oligarquías locales, sostenidas por el imperialismo norteame­ricano- explica la existencia en Centroamérica y las Antillas de nueve repúblicas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No es esto todo. Cada una de las nuevas naciones tuvo, al otro día de &lt;st1:personname productid="la Independencia" w:st="on"&gt;la Independencia&lt;/st1:personname&gt;, una constitu­ción más o menos (casi siempre menos que más) libe­ral y democrática. En Europa y en los Estados Unidos esas leyes correspondían a una realidad histórica: eran la expresión del ascenso de la burguesía, la con­secuencia de &lt;st1:personname productid="LA REVOLUCIￓN" w:st="on"&gt;la Revolución&lt;/st1:personname&gt; industrial y de la destruc­ción del antiguo régimen. En Hispanoamérica sólo servían para vestir a la moderna las supervivencias del sistema colonial. La ideología liberal y democráti­ca, lejos de expresar nuestra situación histórica con­creta, la ocultaba. La mentira política se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente. El daño moral ha sido incalculable y alcanza a zonas muy profundas de nuestro ser. Nos movemos en la menti­ra con naturalidad. Durante más de cien años hemos sufrido regímenes de fuerza, al servicio de las oligar­quías feudales, pero que utilizan el lenguaje de la li­bertad. Esta situación se ha prolongado hasta nues­tros días. De ahí que la lucha contra la mentira oficial y constitucional sea el primer paso de toda tentativa seria de reforma. Éste parece ser el sentido de los actuales movimientos latinoamericanos, cuyo objeti­vo común consiste en realizar de una vez por todas &lt;st1:personname productid="la Independencia. O" w:st="on"&gt;la Independencia. O&lt;/st1:personname&gt; sea: transformar nuestros países en sociedades realmente modernas y no en meras facha­das para demagogos y turistas. En esta lucha nuestros pueblos no sólo se enfrentan a la vieja herencia española (&lt;st1:personname productid="la Iglesia" w:st="on"&gt;la Iglesia&lt;/st1:personname&gt;, el ejército y la oligarquía), sino al Dictador, al Jefe con la boca henchida de fórmulas legales y patrióticas, ahora aliado a un poder muy distinto al viejo imperialismo hispano: los grandes intereses del capitalismo extranjero. Pág. 133-134&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El liberalismo es una crítica del orden antiguo y un proyecto de pacto social. No es una religión, sino una ideología utópica; no consuela, combate; sustituye la noción de más allá por la de un futuro terrestre. Afirma al hombre pero ignora una mitad del hombre: esa que se expresa en los mitos, la comunión, el festín, el sueño, el erotismo. Pág. 139&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El ‘eterno retorno’ es uno de los supuestos implícitos de casi toda teoría revolucionaria. Pág. 156&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;st1:personname productid="LA INTELIGENCIA MEXICANA" w:st="on"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;st1:personname productid="LA INTELIGENCIA" w:st="on"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;LA INTELIGENCIA&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span lang="ES"&gt; MEXICANA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El tradicionalismo de Vasconcelos no se apoyaba en el pasado: se justificaba en el futuro. Pág. 166&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Si las revoluciones no se hacen con palabras, las ideas no se implantan con decretos. Pág. 168&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;… el mexicano es un ser que cuando se expresa se oculta; sus palabras y gestos son casi siempre máscaras. Pág. 173&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El primer deber del escritor, nos dice, estriba en su fidelidad al lenguaje. El escritor es un hombre que no tiene más instrumento que las palabras. A diferencia de los útiles del artesano, del pintor y del músico, las palabras están henchidas de significaciones ambiguas y hasta contrarias. Usarlas quiere decir&amp;nbsp;esclarecerlas, purificarlas, hacerlas de verdad instrumentos de nuestro pensar y no máscaras o aproximaciones. Escribir implica una profesión de fe y una actitud que trasciende al retórico y al gramático; las raíces de las' palabras se confunden con las de la moral: la crítica del lenguaje es una crítica histórica y moral. Todo estilo es algo más que una manera de hablar: es una manera de pensar y, por lo tanto, un juicio implícito o explícito sobre la realidad que nos circunda. Entre el lenguaje, ser por naturaleza social, y el escritor, que, sólo engendra en la soledad, se establece así una relación muy extraña: gracias al escritor el lenguaje amorfo, horizontal, se yergue e individualiza; gracias I al lenguaje, el escritor moderno, rotas las otras vías de I comunicación con su pueblo y su...tiempo, participa en la vida de &lt;st1:personname productid="la Ciudad. P￡g." w:st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Ciudad." w:st="on"&gt;la Ciudad.&lt;/st1:personname&gt; Pág.&lt;/st1:personname&gt; 177&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Nuestra fidelidad al lenguaje, en suma, implica fidelidad a. nuestro­ pueblo y fidelidad a una tradición que no es nuestra totalmente sino por un acto de violencia intelectual. Pag. 178&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Todos estamos al margen porque ya no hay centro. Pág. 184&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;… la situación de México no es ya distinta a la de los otros países. Acaso por primera vez en la historia la crisis de nuestra cultura es la crisis misma de la especie. La melancólica reflexión de Valéry ante los cementerios de las civilizaciones desaparecidas nos deja ahora indiferentes, porque no es la cultura occi­dental la que mañana puede hundirse, como antes ocurrió con griegos y árabes, con aztecas y egipcios, sino el hombre. La antigua pluralidad de culturas, que postulaban diversos y contrarios ideales del hom­bre y ofrecían diversos y contrarios futuros,' ha sido sustituida por la presencia de una sola civilización y un solo futuro. Hasta hace poco, &lt;st1:personname productid="la Historia" w:st="on"&gt;la Historia&lt;/st1:personname&gt; fue una reflexión sobre las varias y opuestas verdades que cada cultura proponía y una verificación de la radical heterogeneidad de cada sociedad y de cada arque­tipo. Ahora &lt;st1:personname productid="la Historia" w:st="on"&gt;la  Historia&lt;/st1:personname&gt; ha recobrado su unidad y vuelve a ser lo que fue en su origen: una meditación sobre el hombre. La pluralidad de culturas que el his­toricismo moderno rescata, se resuelve en una sínte­sis: la de nuestro momento. Todas las civilizaciones desembocan en la occidental, que ha asimilado o aplastado a sus rivales. Y todas las particularidades tienen que responder a las preguntas que nos hace &lt;st1:personname productid="la Historia" w:st="on"&gt;la Historia&lt;/st1:personname&gt;: las mismas para todos. El hombre ha recon­quistado su unidad. Pág. 186&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;NUESTROS DÍAS&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Para los pueblos de la periferia , el ‘progreso’&amp;nbsp; significaba, y significa, no solo gozar&amp;nbsp; de ciertos bienes materiales sino, sobre todo, acceder a la ‘normalidad’ histórica: ser, al fin, ‘entes de razón’. Tal es el transfondo de &lt;st1:personname productid="la Revoluci￳n" w:st="on"&gt;la Revolución&lt;/st1:personname&gt; mexicana y, en general de las revoluciones del siglo XX. Pág. 190&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Toda sociedad es histórica, quiero decir, condenada a la transformación. Pág. 200&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Un filósofo eminente como Lukács, que ha dedicado tanto de su esfuerzo a denunciar la "irra­cionalidad" progresiva de la filosofía burguesa, no ha intentado nunca, en serio, el análisis de la sociedad soviética desde el punto de vista de la razón. ¿Puede alguien afirmar que era racional el estalinismo? ¿Es racional el empleo de la "dialéctica" por los comu­nistas y no se trata, simplemente, de una raciona­lización de ciertas obsesiones, como sucede con otra clase de neurosis? Y la "teoría de la dirección colecti­va", la de los "caminos diversos hacia el socialismo", el escándalo de Pasternak y... ¿todo esto es racional? Por su parte, ningún intelectual europeo de izquier­da, ningún "marxólogo", se ha inclinado sobre el ros­tro borroso e informe de las revoluciones agrarias y nacionalistas de América Latina y Oriente para tratar de entenderlas como lo que son: un fenómeno univer­sal que requiere una nueva interpretación. Por supuesto que es aún más desolador el silencio de la "inteligencia" latinoamericana y asiática, que vive en el centro del torbellino. Claro está que no sugiero abandonar los antiguos métodos o negar al marxis­mo, al menos como instrumento de análisis histórico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pero nuevos hechos –y que contradicen tan radi­calmente las previsiones de la teoría– exigen nuevos instrumentos. O, por lo menos, afilar y aguzar los que poseemos. Con mayor humildad y mejor sentido Trotsky escribía, un poco antes de morir, que si después de la segunda Guerra Mundial no surgía una revolución en los países desarrollados quizá habría que revisar toda la perspectiva histórica mundial. Pág. 206&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;st1:personname productid="la Revoluci￳n" w:st="on"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La Revolución&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span lang="ES"&gt; mexicana desemboca en la historia universal. Nuestra situación, con diferencias de gra­do, sistema y "tiempo histórico", no es muy diver­sa a la de, muchos otros países de América Latina, Oriente y África. Aunque nos hemos liberado del feudalismo, el caudillismo militar y &lt;st1:personname productid="la Iglesia" w:st="on"&gt;la  Iglesia&lt;/st1:personname&gt;, nuestros problemas son, esencialmente, los mismos. Esos pro­blemas son inmensos y de difícil resolución. Muchos peligros nos acechan. Muchas tentaciones, desde el "gobierno de los banqueros" –es decir: de los inter­mediarios– hasta el cesarismo, pasando por la de­magogia nacionalista y otras formas espasmódicas de la vida política. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Nuestros recursos materiales son escasos y todavía no nos enseñamos del todo a usarlos. Más pobres aún son nuestros instrumentos inte­lectuales. Hemos pensado muy poco por cuenta propia; todo o casi todo lo hemos visto y aprehendi­do en Europa y los Estados Unidos. Las grandes pa­labras que dieron nacimiento a nuestros pueblos tienen ahora un valor equívoco y ya nadie sabe exac­tamente qué quieren decir: Franco es demócrata y forma parte del "mundo libre". La palabra comunis­mo designa a Stalin; socialismo quiere decir una reunión de señores defensores del orden colonial. Todo parece una gigantesca equivocación. Todo ha pasado como no debería haber pasado, decimos para consolamos. Pero somos nosotros los equivocados, no la historia. Tenemos que aprender a mirar cara a cara la realidad. Inventar, si es preciso, palabras nue­vas e ideas nuevas para estas nuevas y extrañas reali­dades que nos han salido al paso. Pensar es el pri­mer deber de la "inteligencia". Y en ciertos casos, el único. Pág. 207&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Estamos al fin solos. Como todos los hombres. Como ellos, vivimos el mundo de la violencia, de la simu­lación y del "ninguneo": el de la soledad cerrada, que si nos defiende nos oprime y que al ocultamos nos desfigura y mutila. Si nos arrancamos esas máscaras, si nos abrimos, si, en fin, nos afrontamos, empeza­remos a vivir y pensar de verdad. Nos aguardan una desnudez y un desamparo. Allí, en la soledad abierta, nos espera también la trascendencia: las manos de otros solitarios. Somos, por primera vez en nuestra historia, contemporáneos de todos los hombres. Pág. 210&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;APÉNDICE&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;La dialéctica de la soledad&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;st1:personname productid="LA SOLEDAD" w:st="on"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;LA SOLEDAD&lt;/span&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;span lang="ES"&gt;, el sentirse y el saberse solo, desprendido del mundo y ajeno a sí mismo, separado de sí, no es característica exclusiva del mexicano. Todos los&amp;nbsp;hombres&amp;nbsp; en algún momento de su vida, se sienten solos; y más: todos los hombres están solos. Vivir, es sepa­rarnos del que fuimos para internarnos en el que vamos a ser, futuro extraño siempre. La soledad es el fondo último de la condición humana. El hombre es el único ser que se siente solo y el único que es búsqueda de otro. Su naturaleza –si se puede hablar de naturaleza al referirse al hombre, el ser que, pre­cisamente, se ha inventado a sí mismo al decirle "no" a la naturaleza– consiste en un aspirar a realizarse en otro. El hombre es nostalgia y búsqueda de comu­nión. Por eso cada vez que se siente a sí mismo se siente como carencia de otro, como soledad. Pág. 211&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El hombre moderno tiene la pretensión de pensar despierto. Pero este despierto pensamiento nos ha lle­vado por los corredores de una sinuosa pesadilla, en donde los espejos de la razón multiplican las cámaras de tortura. Al salir, acaso, descubriremos que había­mos soñado con los ojos abiertos y que los sueños de la razón son atroces. Quizá, entonces, empezaremos a soñar otra vez con los ojos cerrados. Pág. 231&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-right: -57.25pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;POSTDATA&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-right: -57.25pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-right: -57.25pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;NOTA&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-right: -57.25pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-right: -57.25pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;ESTAS páginas desarrollan y amplían la conferencia que pronuncié en &lt;st1:personname productid="la Universidad" w:st="on"&gt;la Universidad&lt;/st1:personname&gt; de Texas, Austin, el 30 de octubre pasado (Hackett Memorial Lecture). Su tema es una reflexión sobre lo que ha ocurrido en México desde que escribí El laberinto de la soledad y de ahí que haya llamado a este ensayo: Postdata. Es una prolongación de ese libro pero, apenas si es necesario advertirlo, una prolongación crítica y autocrítica; Postdata no solamente por continuarlo y ponerlo al día sino por ser una nueva tentativa por descifrar la realidad. Tal vez valga la pena aclarar (una vez más) que El laberinto de la soledad fue un ejercicio de la imaginación crítica: una visión y, simultáneamente, una revisión. Algo muy distinto a un ensayo sobre la filosofía de lo mexicano o a una búsqueda de nuestro pretendido ser. El mexicano no es una esencia sino una historia. Ni ontología ni psicología. A mí me in­trigaba (me intriga) no tanto el "carácter nacional" como lo que oculta ese carácter: aquello que está detrás de la máscara. Desde esta perspectiva el carác­ter de los mexicanos no cumple una función distinta a la de los otros pueblos y sociedades: por una parte es un escudo, un muro; por la otra, un haz de signos, un jeroglífico. Por lo primero, es una muralla que nos defiende de la mirada ajena a cambio de inmovi­lizamos y aprisionamos; por lo segundo, es una más­cara que al mismo tiempo nos expresa y nos ahoga. La mexicanidad no es sino otro ejemplar, una varia­ción más, de esa cambiante idéntica criatura plural una que cada uno es todos somos ninguno. El hom­bre/los hombres: perpetua oscilación. La diversidad de caracteres, temperamentos, historias, civiliza­ciones, hace del hombre: los hombres; y el plural se resuelve, se disuelve, en un singular: yo, tú, él, desvanecidos apenas pronunciados. Como los nom­bres, los pronombres son máscaras y detrás de ellos no hay nadie –salvo, quizá, un nosotros instantáneo que es el parpadeo de un ello igualmente fugaz–. Pero mientras vivimos no podemos escapar ni de las máscaras ni de los nombres y pronombres: somos inseparables de nuestras ficciones –nuestras fac­ciones–. Estamos condenados a inventamos una máscara y, después, a descubrir que esa máscara es nuestro verdadero rostro. En El laberinto de la soledad me esforcé por eludir (sin lograrlo del todo) tanto las trampas del humanismo abstracto como las ilusiones de una filosofía de lo mexicano: la máscara converti­da en rostro/el rostro petrificado en máscara. En aquella época no me interesaba la definición de lo mexicano sino, como ahora, la crítica: esa actividad que consiste, tanto o más que en conocemos, en liberarnos. La crítica despliega una posibilidad de libertad y así es una invitación a la acción.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-right: -57.25pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Postdata a un libro que escribí hace veinte años, estas páginas son igualmente un prefacio a otro libro no escrito. En dos obras, El laberinto de la soledad y Corriente alterna, he aludido a ese libro: el tema de México desemboca en la reflexión sobre la suerte de América Latina. México es un fragmento, una parte de una historia más vasta. Yo no sé si soy la per­sona más a propósito para escribir ese libro y, si lo fuese, tampoco sé si alguna vez podré hacerlo. En cambio, sé que esa reflexión deberá ser una recuperación de nuestra verdadera historia, desde el do­minio español y el fracaso de nuestra Revolución de Independencia –un fracaso que corresponde a los de España en los siglos XIX y XX– hasta nuestros días; sé, además, que ese libro deberá enfrentarse, como su tema central, al problema del desarrollo. Las revolu­ciones contemporáneas en América Latina han sido y son respuestas a la insuficiencia del desarrollo y de ahí arrancan tanto su justificación histórica como sus fatales y obvias limitaciones. Para los clásicos del pen­samiento revolucionario del siglo XIX, &lt;st1:personname productid="la Revoluci￳n" w:st="on"&gt;la Revolución&lt;/st1:personname&gt; sería la consecuencia del desarrollo: el proletariado urbano pondría fin al desequilibrio entre el progreso técnico y económico (el modo de producción indus­trial) y el nulo o escaso progreso social (el modo de propiedad capitalista); para los caudillos revolu­cionarios de las naciones atrasadas o marginales del siglo XX, &lt;st1:personname productid="la Revoluci￳n" w:st="on"&gt;la Revolución&lt;/st1:personname&gt; se ha convertido en una vía hacia el desarrollo, con los resultados que todos cono­cemos. Los modelos de desarrollo que hoy nos ofre­cen el Oeste y el Este son compendios de horrores: ¿podremos nosotros inventar modelos más humanos y que correspondan a lo que somos? Gente de las afueras, moradores de los suburbios de la historia, los latinoamericanos somos los comensales no invitados que se han colado por la puerta trasera de Occidente, los intrusos que han llegado a la función de la mo­dernidad cuando las luces están a punto de apagarse –llegamos tarde a todas partes, nacimos cuando ya era tarde en la historia, tampoco tenemos un pasado o, si lo tenemos, hemos escupido sobre sus restos, nuestros pueblos se echaron a dormir durante un siglo y mientras dormían los robaron y ahora andan en andrajos, no logramos conservar ni siquiera lo que los españoles dejaron al irse, nos hemos apuñalado entre nosotros…–. No obstante el modernismo de fines de siglo, en estas tierras nues­tras hostiles al pensamiento han brotado, aquí y allá, dispersos pero sin interrupción, poetas y prosistas y pintores que son los pares de los mejores en otras partes del mundo. Y ahora, ¿seremos al fin capaces de pensar por nuestra cuenta? ¿Podremos concebir un modelo de desarrollo que sea nuestra versión de la modernidad? ¿Proyectar una sociedad que no esté fundada en la dominación de los otros y que no ter­mine ni en los helados paraísos policíacos del Este ni en las explosiones de náuseas y odio que interrumpen el festín del Oeste?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-right: -57.25pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El tema del desarrollo está íntimamente ligado al de nuestra identidad: ¿quién, qué y cómo somos? Repetiré que no somos nada, excepto una relación: algo que no se define sino como parte de una historia. La pregunta sobre México es inseparable de la pre­gunta sobre el porvenir de América Latina y ésta, a su vez, se inserta en otra: la del futuro de las relaciones entre ella y los Estados Unidos. La pregunta sobre nosotros se revela siempre como una pregunta so­bre los otros. Desde hace más de un siglo ese país se presenta ante nuestros ojos como una realidad gigan­tesca pero apenas humana. Sonrientes o coléricos, con la mano abierta o cerrada, los Estados Unidos ni nos oyen ni nos miran pero caminan y, al caminar, se meten por nuestras tierras y nos aplastan. Es imposi­ble detener a un gigante; no lo es, aunque tampoco sea fácil, obligado a oír a los otros: si escucha, se abre la posibilidad de la convivencia., Por razón de sus orí­genes (el puritano habla con Dios y consigo mismo, no con los otros) y, sobre todo, de su poderío, los norteamericanos sobresalen en el monólogo: son elocuentes y, también, conocen el valor del silencio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-right: -57.25pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pero la conversación no es su fuerte: no saben ni escuchar ni replicar. A pesar de que hasta ahora han fracasado casi todas nuestras tentativas de diálogo con ellos, durante los últimos años hemos presencia­do ciertos acontecimientos que, quizá, prefiguran un cambio de actitud. Si América Latina vive un periodo de revueltas y transformaciones, los Estados Unidos atraviesan por otro no menos violento y profundo: la rebelión de los negros y los chicanos, la de los jóvenes y las mujeres, la de los artistas y los intelectuales. Cierto, tanto por las causas que los originan como por las ideas que los inspiran, esos movimientos son dis­tintos a los que conmueven a nuestros países y por eso cometeríamos un nuevo error si tratásemos de imitarlos ciegamente; no lo cometeremos si nos da­mos cuenta de que en ellos se despliega una capaci­dad de crítica y de autocrítica que sería vano buscar en América Latina. Nosotros todavía no aprendemos a pensar con verdadera libertad. No es una falla in­telectual sino moral: el valor de un espíritu, decía Nietzsche, se mide por su capacidad para soportar la verdad. Una de las razones de nuestra incapacidad para la democracia es nuestra correlativa incapaci­dad crítica. Los norteamericanos –al menos los me­jores, la conciencia de la nación– intentan&amp;nbsp; ahora ver a la verdad, a su verdad, sin cerrar los ojos. Por primera vez en la historia de los Estados Unidos –antes sólo lo habían hecho unos cuantos poetas y filósofos– se manifiesta una poderosa corriente de opinión que pone en tela de juicio los valores y creen­cias sobre las que se ha edificado la civilización angloamericana. Aquellos que están a la cabeza del progreso ahora lo critican: ¿no es inaudito? La crítica del progreso es un portento, una promesa de otros cambios. Si se me preguntase: ¿podrán los Estados Unidos dialogar con nosotros?, yo contestaría: sí, a condición de que aprendan antes a hablar con ellos mismos, con su propia otredad: con sus negros, sus chicanos y sus jóvenes. Habría que decir algo pareci­do a los latinoamericanos: la crítica del otro comienza con la crítica de uno mismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-right: -57.25pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-right: -57.25pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Austin, a 14 de diciembre de 1969&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pág. &lt;st1:metricconverter productid="235 a" w:st="on"&gt;235 a&lt;/st1:metricconverter&gt; 240&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;OLIMPIADA Y TLATELOLCO&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La rebelión juvenil oscila entre estos dos extremos: su crítica es real, su acción es irreal. Pág. 243&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La filosofía del progreso muestra al fin su verdadero rostro: un rostro en blanco, sin facciones. Ahora sabemos que el reino del progreso no es de este mundo, el paraíso que nos promete está en el futuro, un futuro intocable, inalcanzable, perpetuo. El progreso ha poblado la historia de las maravillas y los monstruos de la técnica pero ha deshabitado la vida de los hombres. Nos ha dado más cosas, no más ser. Pág. 244&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Toda dictadura, sea de un hombre o de un partido, desemboca en las dos formas predilectas de la esquizofrenia: el monólogo y el mausoleo. México y Moscú están llenos de gente con mordaza y de monumentos a &lt;st1:personname productid="la Revoluci￳n. P￡g." w:st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Revoluci￳n." w:st="on"&gt;la Revolución.&lt;/st1:personname&gt; Pág.&lt;/st1:personname&gt; 247&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;EL DESARROLLO Y OTROS ESPEJISMOS&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El respeto fanático a la persona del caudillo es un sentimiento de origen árabe que se encuentra en todo el mundo hispánico; la religiosa reverencia que inspiran los atributos impersonales del presidente a los mexicanos es un sentimiento de raíz azteca. Pág. 260&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El PRI representa el principio de separación entre el cuerpo militar y el cuerpo político de la nación, algo que no ha logrado todavía ninguno de los países de América Latina. Pág. 261&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El único recurso de los países débiles frente a los poderosos es aprovechar hasta el máximo las querellas entre los grandes. Esta ha sido la política de los gobiernos mexicanos. La regla del juego es simple: a mayor número de potencias mundiales, más libertad de movimiento de las medianas y pequeñas. Pág. 263&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La realidad del imperialismo económico y político de los Estados Unidos es un hecho que no es nece­sario demostrar y sobre el cual abundan los análisis. Ahora bien, la oposición entre los Estados Unidos y América Latina no es únicamente de naturaleza económica y política; la dicotomía es más antigua y más profunda. El imperialismo puede desaparecer mañana, ya sea por un cambio de régimen en los Estados Unidos o, más probablemente, porque la técnica y la ciencia acabarán por descubrir sustitutos para nuestras materias primas y porque las eco­nomías de los países desarrollados serán progresiva­mente auto suficientes. Tal vez en un futuro no demasiado lejano los países adelantados ni siquiera esquilmarán a los subdesarrollados: los abandonarán a su miseria y a sus convulsiones. Lo cual no quiere decir que dejaremos de ser lo que somos ahora: el &amp;nbsp;teatro de sus disputas y el campo de sus batallas. Pero lo que deseo subrayar es lo siguiente: la desaparición del imperialismo económico no implica la nivelación de poderes; asé pues, mientras exista ese desequilibrio de fuerzas, existirá la dominación de los Estados Unidos sobre el resto del continente. Se trata de un fenómeno que no depende directamente de la natu­raleza de los regímenes económicos y políticos de ca­da país sino de la desigualdad de poderío entre las so­ciedades. Esa desigualdad se da lo mismo entre los países capitalistas que entre los llamados socialistas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Testigos: Santo Domingo y Praga. Supongamos que inclusive ese desequilibrio desaparece: la oposición persistiría porque vive en estratos más profundos que los de la organización económica y política. Hablo de realidades que han sido olvidadas o negadas de un modo terco y obtuso por el mundo moderno y que, no obstante, reaparecen ahora con mayor energía: todo ese conjunto de actitudes ante el mundo y el trasmundo, la vida y la muerte, el yo y el otro, que constituyen lo que llamamos una civilización. Pág. 264-265&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cuando una sociedad se corrompe, lo primero que se gangrena es el lenguaje. La crítica de la sociedad, en consecuencia, comienza con la gramática y con el restablecimiento de los significados. Pág. 274&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Liberar el arte fue el comienzo de una libertad más ancha. Pág. 275&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Desde Sumeria y Egipto hay una relación orgánica entre el Estado y la urbe; existe la misma relación sólo que en sentido inverso de oposición y contradicción, entre la sociedad campesina y el Estado. Pág. 281&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;… el culto que profesamos al poder está hecho de adoración y terror. Pág. 282&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;… toda revolución sin pensamiento crítico, sin libertad para contradecir al poderoso y sin la posibilidad de sustituir pacíficamente a un gober­nante por otro, es una revolución que se derrota a sí misma. Un fraude. Pág. 286&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Una sociedad plural , sin mayorías ni minorías, en mi utopía política no todos somos felices pero, al menos, todos somos responsables. Sobre todo y ante todo debemos concebir modelos de desarrollo viables y menos inhumanos, costosos e insensatos que los actuales. Dije antes que ésta es una tarea urgente: en verdad, es la tarea de nuestro tiempo. Y hay algo más: el valor supremo no es el futuro sino el presente; el futuro es un tiempo falaz que siempre nos dice "todavía no es hora" y que así nos niega. El futuro no es el tiempo del amor: lo que el hombre quiere de verdad, lo quiere ahora. Aquel que construye la casa de la felicidad futura edifica la cárcel del presente. Pág. 286&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;CRÍTICA DE &lt;st1:personname productid="LA PIR￁MIDE" w:st="on"&gt;LA PIRÁMIDE&lt;/st1:personname&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Entre vivir la historia e interpretarla se pasan nuestras vidas. Al interpretada, la vivimos: hacemos histo­ria; al vivirla, la interpretamos: cada uno de nuestros actos es un signo. La historia que vivimos es una escritura; en la escritura de la historia visible debe­mos leer las metamorfosis y los cambios de la historia invisible. Esa lectura es un desciframiento, la traduc­ción de una traducción: jamás leeremos el original. Cada versión es provisional: el texto cambia sin cesar (aunque quizá siempre dice lo mismo) y de ahí que de tiempo en tiempo se descarten ciertas versiones en favor de otras que, a su vez, antes habían sido descar­tadas. Cada traducción es una creación: un texto nue­vo… Pág. 292&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Si la política es una dimensión de la his­toria, la crítica de la historia es también crítica política y moral. Al México del Zócalo, Tlatelolco y el Museo de Antropología tenemos que oponerle no otra ima­gen: todas las imágenes padecen la fatal tendencia a la petrificación, sino la crítica: el ácido que disuelve las imágenes. En este caso (y tal vez en todos) la críti­ca no es sino uno de los modos de operación de la imaginación, una de sus manifestaciones. En nuestra época la imaginación es crítica. Cierto, la crítica no es el sueño pero ella nos enseña a soñar y a distinguir entre los espectros de las pesadillas y las verdaderas visiones. La crítica es el aprendizaje de la imaginación en su segunda vuelta, la imaginación curada de fan­tasía y decidida a afrontar la realidad del mundo. La crítica nos dice que debemos aprender a disolver los ídolos: aprender a disolverlos dentro de nosotros mismos. Tenemos que aprender a ser aire, sueño en libertad. Pág. 317-318&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;­&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Austin, octubre de 1969&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;VUELTA A ‘EL LABERINTO DE &lt;st1:personname productid="LA SOLEDAD" w:st="on"&gt;LA SOLEDAD&lt;/st1:personname&gt;’&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;b&gt;Conversación con Claude Fell&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Ya en esa época pensaba lo que pienso ahora: la historia es conocimiento que se sitúa entre la ciencia­ propiamente &amp;nbsp;dicha y la poesía. El saber histórico no es cuantitativo ni el historiador puede descubrir leyes históricas. El historiador describe como el hombre de ciencia y tiene visiones como el poeta. Por eso Marx es un gran historiador (ésa fue su verdadera voca­ción). También lo es Maquiavelo. La historia nos da una comprensión del pasado y, a veces, del presente. Más que un saber es una sabiduría. Pág. 326&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El remedio contra la inestabilidad han sido y son los jefes, los caudillos. Pág. 330&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;… los jesuitas mexicanizaron al catolicismo mientras que los franciscanos querían cristianizar a los indios. Digo todo esto a pesar de que no tengo gran simpatía por &lt;st1:personname productid="la Compa￱￭a" w:st="on"&gt;la Compañía&lt;/st1:personname&gt; de Jesús. Los jesuitas son los bolcheviques del catolicismo. Pág. 343&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Lo que a mí me parece inaceptable es que un escritor o un intelectual se someta a un partido o a una iglesia. En el siglo XX hemos visto a mu­chos y grandes escritores ceder ante las exigencias de los partidos y de las iglesias. Pienso en Claudel y en sus odas a Franco y Pétain; pienso en los himnos a Stalin de Aragón y Neruda. Nuestro siglo, decía Benjamin Peret, ha sido "el del deshonor de los poe­tas". También el de su honor: la sátira de Mandelstam contra Stalin, que le costó la vida, o el sacrificio de Lorca.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La crítica es ara mí una forma libre del compro­miso. El escritor debe ser un francotirador, debe soportar la soledad, saberse un ser marginal. Que los ­escritores seamos marginales es más una condenación que una bendición. Ser marginales puede dar validez a nuestra escritura. Y debo decir algo más sobre la crítica: para mí la crítica es creadora. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Yo creo que la actitud del creador frente al lenguaje debe ser la actitud del enamorado. Una actitud de fidelidad y, al mismo tiempo, de falta de respeto al objeto amado. Veneración y trasgresión. El escritor debe amar al lenguaje pero debe tener el valor de transgredirlo. Pág. 347&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Los campesinos son cultos aunque sean analfabetos . Tienen un pasado , una tradición, unas imágenes. Pág. 348&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No hay sentido: hay búsqueda del sentido. Pág. 349&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-9137500002674078311?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/9137500002674078311/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=9137500002674078311&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/9137500002674078311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/9137500002674078311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/06/el-laberinto-de-la-soledad-octavio-paz.html' title='El laberinto de la soledad / Octavio Paz'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-4609228182230956642</id><published>2011-06-01T12:43:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:19:14.212-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Indice'/><title type='text'>Lenguaje universal</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635" name="arriba"&gt;Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0c343d; font-size: large;"&gt;Narradoras&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#111"&gt;Laura Esquivel&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#121"&gt;Djuna Barnes&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0c343d; font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Narradores&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#131"&gt;Imre Kertész&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#141"&gt;Jerome David Salinger&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#151"&gt;José Saramago&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#161"&gt;Ernest Hemingway&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#171"&gt;John Steinbeck&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#181"&gt;George Orwell&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#191"&gt;Gibran Jalil Gibran&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#201"&gt;Julio Ramón Ribeyro&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#211"&gt;Peter Evans&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#221"&gt;Aldous Huxley&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#231"&gt;Jean Paul Sartre&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#241"&gt;Martín Caparrós&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#251"&gt;Paul Bowles&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #0c343d; font-size: large;"&gt;Poetas&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#261"&gt;Jorge Luis Borges&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#271"&gt;Pablo Neruda&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#281"&gt;Octavio Paz&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#291"&gt;Seamus Heaney&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#301"&gt;Alejandro Romualdo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#311"&gt;Vicente Huidobro&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#321"&gt;Vicente Alexaindre&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#331"&gt;Héctor Valenzuela&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=6583635#arriba"&gt;Regresar al Índice&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-4609228182230956642?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/4609228182230956642/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=4609228182230956642&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/4609228182230956642'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/4609228182230956642'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2011/06/lenguaje-universal.html' title='Lenguaje universal'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-108437908832508651</id><published>2006-08-08T14:25:00.000-07:00</published><updated>2011-06-01T12:59:57.940-07:00</updated><title type='text'>Índice</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Imre Kertész&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;&lt;a #abajo3000"="" arriba"="" href="http://www.blogger.com/%3C/a%3E%3Cstrong%3E%C3%8Dndice%3C/strong%3E%3C/span%3E%3Cbr%20/%3E%3Cbr%20/%3EImre%20Kert%C3%A9sz%3Cbr%20/%3E%3Ca%20href="&gt;"Sin destino"&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Laura Esquivel&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt; &lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3010"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Como agua para chocolate"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;George Orwell&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3020"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"1984"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Gibran Jalil Gibran&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3030"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"El profeta"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Julio Ramón Ribeyro&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3040"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Prosas apátridas aumentadas"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Alejandro Romualdo&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3050"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Poesía íntegra"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Vicente Huidobro&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3060"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Altazor"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Vicente Alexaindre&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3070"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"La destrucción o el amor"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Peter Evans&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3080"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"La vida de Aristoteles Onassis"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Octavio Paz&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3090"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Libertad bajo palabra"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Seamus Heaney&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3100"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Norte"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3101"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"La linterna del espino"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ernest Hemingway&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3111"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Fiesta"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;John Steinbeck&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3121"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"La perla"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Aldous Huxley&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3131"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Contrapunto"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Jean Paul Sartre&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3141"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"La Náusea"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Héctor Valenzuela&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3151"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"La tierra, funeral compartido"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Martín Caparrós&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3161"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Amor y Anarquía: La vida urgente de Soledad Rosas"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Paul Bowles&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3171"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"El cielo protector"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Jerome David Salinger&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3181"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;""El guardián entre el centeno"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Saramago&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3200"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Todos los nombres"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3201"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"El evangelio según Jesucristo"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3205"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Ensayo sobre la ceguera"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3203"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"El año de la muerte de Ricardo Reis"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3204"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"El hombre duplicado"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pablo Neruda&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3210"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Cantos ceremoniales"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3211"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"El fin del viaje"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3212"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Canto general"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3214"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Para nacer he nacido"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3215"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Residencia en la tierra"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3216"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Estravagario"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3217"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Tercer libro de las odas"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3218"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Veinte poemas de amor"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3219"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Jardín de invierno"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3220"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"2000"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3221"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Geografía infructuosa"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3222"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"La espada encendida"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3223"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"El libro de las preguntas"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Djuna Barnes&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3240"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Perfiles"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3241"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;"Humo"&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al paso(&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3250"&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;&lt;br /&gt;(*)&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#arriba"&gt;volver a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6583635-108437908832508651?l=recitas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recitas.blogspot.com/feeds/108437908832508651/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6583635&amp;postID=108437908832508651&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/108437908832508651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6583635/posts/default/108437908832508651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recitas.blogspot.com/2006/08/indice.html' title='Índice'/><author><name>wilder</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00866784445296677915</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6583635.post-115497434721559770</id><published>2006-08-07T11:11:00.000-07:00</published><updated>2011-08-09T13:19:50.181-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge Luis Borges'/><title type='text'>Jorge Luis Borges</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497434721559770" name="abajo261"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: large;"&gt;Jorge Luis Borges&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3191"&gt;"El informe de Brodie"&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3192"&gt;"Nueva antología personal"&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3193"&gt;"Antología poética"&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3194"&gt;"El Aleph"&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=108437908832508651#abajo3195"&gt;"El libro de arena"&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497434721559770" name="abajo3191"&gt;&lt;strong&gt;"La literatura no comienza a existir cuando nace, por obra de un individuo; solo existe de veras cuando es adoptada por los otros y pasa a formar parte de la vida social, cuando se torna, gracias a la lectura, experiencia compartida".&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Mario Vargas Llosa&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 180%;"&gt;&lt;strong&gt;El informe de Brodie&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jorge Luis Borges&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Alianza Editorial / Emecé 1982&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que con el tiempo mereceremos que no haya gobiernos. Pág. 10&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos pocos argumentos me han hostigado a lo largo de tiempo; soy decididamente monótono. Pág. 11&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Por lo demás, la literatura no es otra cosa que un sueño dirigido. Pág. 11&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos nos parecemos a la imagen que tienen de nosotros. Pág. 31&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La amistad no es menos misteriosa que el amor o que cualquiera de las otras faces de esta confusión que es la vida. He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola. Pág.32-33&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Mientras dura el arrepentimiento dura la culpa. Pág. 33&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… le gustaba mentir, no para engañar, sino para divertir a la gente. Pág. 40&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo siempre he sido de opinión que nadie es quién para detener la marcha del progreso. Pág. 40&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien recorre los diarios cada mañana lo hace para el olvido o para el diálogo casual de esa tarde… Pág. 51&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maneco Uriarte se inclinó sobre el muerto y le pidió que lo perdonara. Sollozaba sin disimulo. El hecho que acaba de cometer lo sobrepasaba. Ahora sé que se arrepentía menos de un crimen que de la de la ejecución de un acto insensato. Pág. 57&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez, tu finado padre nos dijo que no se puede medir el tiempo por días, como el dinero por centavos o pesos, porque los pesos son iguales y cada día es distinto y tal vez cada hora. Pág. 66&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… las metáforas comunes son las mejores, porque son las únicas verdaderas. Pág. 77&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los diarios habían puesto a su alcance páginas de Lugones y del madrileño Ortega y Gasset; el estilo de esos maestros confirmó su sospecha de que la lengua a la que estaba predestinada es menos apta para la expresión del pensamiento o de las pasiones que para la vanidad palabrera. Pág. 87&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo, según se sabe, ocurre inicialmente en otros países y a la larga en el nuestro. Pág. 88&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Las revoluciones estéticas proponen a la gente la tentación de lo irresponsable y lo fácil; Pág. 88&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida exige una pasión. Pág. 92&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia que se movió en la sombra acaba en la sombra. Pág. 93&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... había recibido por tradición oral ciertos pormenores que ahora traslado sin mayor fe, ya que el olvido y la memoria son inventivos. Pág. 98&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El combate, que no duraría una hora, ocurrió en un lugar cuyo nombre nunca supieron. Los nombres los ponen después los historiadores. Pág. 101&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usted, un historiador, un meditativo, sabe mejor que yo que el misterio está en nosotros mismos, no en las palabras. Pág. 115&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usted, como el día, abarca el Occidente y el Oriente… Pág. 118&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La falta de imaginación los mueve a ser crueles. Pág. 140&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497434721559770#arriba"&gt;volver a Índice&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://unavozunavez.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color: #33cc00;"&gt;Regresar a la página principal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497434721559770" name="abajo3192"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=6583635&amp;amp;postID=115497434721559770" name="abajo3192"&gt;&lt;strong&gt;"Emprendí la más grande salida de mi mismo: la creación, queriendo iluminar las palabras".&lt;/strong&gt; Pablo Neruda&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 180%;"&gt;&lt;strong&gt;Nueva antología personal&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Jorge Luis Borges&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Editorial Bruguera 1980&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA NOCHE QUE EN EL SUR LO VELARON&lt;br /&gt;... Me conmueven las menudas sabidurías&lt;br /&gt;que en todo fallecimiento de hombres se pierden…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... (El velorio gasta las caras…) Pág. 12&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AJEDREZ&lt;br /&gt;... Cuando los jugadores se hayan ido,&lt;br /&gt;cuando el tiempo los haya consumido,&lt;br /&gt;ciertamente no habrá cesado el rito. Pág. 16&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... No saben que la mano señalada&lt;br /&gt;del jugador gobierna su destino,&lt;br /&gt;no saben que un rigor adamantino&lt;br /&gt;sujeta su albedrío y su jornada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... ¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza&lt;br /&gt;de polvo y tiempo y sueño y agonías? Pág. 17&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL RELOJ DE ARENA&lt;br /&gt;... El tiempo, ya que al tiempo y al destino&lt;br /&gt;se parecen los dos: la imponderable&lt;br /&gt;sombra diurna y el curso irrevocable&lt;br /&gt;del agua que prosigue su camino. Pág. 18&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... La arena de los ciclos es la misma&lt;br /&gt;e infinita es la historia de la arena;&lt;br /&gt;así, bajo tus dichas o tu pena,&lt;br /&gt;la invulnerable eternidad se abisma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… No se detiene nunca la caída.&lt;br /&gt;Yo me desangro, no el cristal. El rito&lt;br /&gt;de decantar la arena es infinito&lt;br /&gt;y con la arena se nos va la vida. Pág. 19&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... No he de salvarme yo, fortuita cosa&lt;br /&gt;de tiempo, que es materia deleznable. Pág. 20&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL MAR&lt;br /&gt;... Quien lo mira lo ve por vez primera,&lt;br /&gt;siempre. Con el asombro que las cosas&lt;br /&gt;elementales dejan, las hermosas&lt;br /&gt;tardes, la luna, el fuego de una hoguera.&lt;br /&gt;¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día&lt;br /&gt;ulterior que sucede a la agonía. Pág. 23&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A UN POETA SAJON&lt;br /&gt;... Tú cuya carne que hoy es polvo y planeta&lt;br /&gt;pesó como la nuestra sobre la tierra, Pág. 26&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Pido a mis dioses o a la suma del tiempo&lt;br /&gt;que mis días merezcan el olvido,&lt;br /&gt;que mi nombre sea Nadie como el de Ulises,&lt;br /&gt;pero que algún verso perdure&lt;br /&gt;en la noche propicia a la memoria&lt;br /&gt;o en las mañanas de los hombres. Pág. 27&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JONATHAN EDWARDS (1703-1758)&lt;br /&gt;... Piensa feliz que el mundo es un eterno&lt;br /&gt;instrumento de ira y que el ansiado&lt;br /&gt;cielo para unos pocos fue creado&lt;br /&gt;y casi para todos el infierno. Pág. 28&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UN SOLDADO DE LEE (1862)&lt;br /&gt;... Sube el sol. Ya han cambiado muchas cosas&lt;br /&gt;y cambiarán sin término hasta cierto&lt;br /&gt;día del porvenir en que te canto&lt;br /&gt;a ti que, sin la dádiva del llanto&lt
