martes, agosto 08, 2006

Indice

Índice

Imre Kertész
"Sin destino"
Laura Esquivel
"Como agua para chocolate"
George Orwell
"1984"
Gibran Jalil Gibran
"El profeta"
Julio Ramón Ribeyro
"Prosas apátridas aumentadas"
Alejandro Romualdo
"Poesía íntegra"
Vicente Huidobro
"Altazor"
Vicente Alexaindre
"La destrucción o el amor"
Peter Evans
"La vida de Aristoteles Onassis"
Octavio Paz
"Libertad bajo palabra"
Seamus Heaney
"Norte"
"La linterna del espino"
Ernest Hemingway
"Fiesta"
John Steinbeck
"La perla"
Aldous Huxley
"Contrapunto"
Jean Paul Sartre
"La Náusea"
Héctor Valenzuela
"La tierra, funeral compartido"
Martín Caparrós
"Amor y Anarquía: La vida urgente de Soledad Rosas"
Paul Bowles
"El cielo protector"
Jerome David Salinger
"El guardián entre el centeno"
Jorge Luis Borges
"El informe de Brodie"
"Nueva antología personal"
"Antología poética"
"El Aleph"
"El libro de arena"
José Saramago
"Todos los nombres"
"El evangelio según Jesucristo"
"Ensayo sobre la ceguera"
"El año de la muerte de Ricardo Reis"
"El hombre duplicado"
Pablo Neruda
"Cantos ceremoniales"
"El fin del viaje"
"Canto general"
"Para nacer he nacido"
"Residencia en la tierra"
"Estravagario"
"Tercer libro de las odas"
"Veinte poemas de amor"
"Jardín de invierno"
"2000"
"Geografía infructuosa"
"La espada encendida"
"El libro de las preguntas"
Djuna Barnes
"Perfiles"
"Humo"

Al paso(*)

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lunes, agosto 07, 2006

Jorge Luis Borges

"La literatura no comienza a existir cuando nace, por obra de un individuo; solo existe de veras cuando es adoptada por los otros y pasa a formar parte de la vida social, cuando se torna, gracias a la lectura, experiencia compartida". Mario Vargas Llosa


El informe de Brodie

Jorge Luis Borges

Alianza Editorial / Emecé 1982

Creo que con el tiempo mereceremos que no haya gobiernos. Pág. 10

Unos pocos argumentos me han hostigado a lo largo de tiempo; soy decididamente monótono. Pág. 11

... Por lo demás, la literatura no es otra cosa que un sueño dirigido. Pág. 11

Todos nos parecemos a la imagen que tienen de nosotros. Pág. 31

La amistad no es menos misteriosa que el amor o que cualquiera de las otras faces de esta confusión que es la vida. He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola. Pág.32-33

... Mientras dura el arrepentimiento dura la culpa. Pág. 33

… le gustaba mentir, no para engañar, sino para divertir a la gente. Pág. 40

Yo siempre he sido de opinión que nadie es quién para detener la marcha del progreso. Pág. 40

Quien recorre los diarios cada mañana lo hace para el olvido o para el diálogo casual de esa tarde… Pág. 51

Maneco Uriarte se inclinó sobre el muerto y le pidió que lo perdonara. Sollozaba sin disimulo. El hecho que acaba de cometer lo sobrepasaba. Ahora sé que se arrepentía menos de un crimen que de la de la ejecución de un acto insensato. Pág. 57

Una vez, tu finado padre nos dijo que no se puede medir el tiempo por días, como el dinero por centavos o pesos, porque los pesos son iguales y cada día es distinto y tal vez cada hora. Pág. 66

… las metáforas comunes son las mejores, porque son las únicas verdaderas. Pág. 77

Los diarios habían puesto a su alcance páginas de Lugones y del madrileño Ortega y Gasset; el estilo de esos maestros confirmó su sospecha de que la lengua a la que estaba predestinada es menos apta para la expresión del pensamiento o de las pasiones que para la vanidad palabrera. Pág. 87

Todo, según se sabe, ocurre inicialmente en otros países y a la larga en el nuestro. Pág. 88

... Las revoluciones estéticas proponen a la gente la tentación de lo irresponsable y lo fácil; Pág. 88

La vida exige una pasión. Pág. 92

La historia que se movió en la sombra acaba en la sombra. Pág. 93

... había recibido por tradición oral ciertos pormenores que ahora traslado sin mayor fe, ya que el olvido y la memoria son inventivos. Pág. 98

El combate, que no duraría una hora, ocurrió en un lugar cuyo nombre nunca supieron. Los nombres los ponen después los historiadores. Pág. 101

Usted, un historiador, un meditativo, sabe mejor que yo que el misterio está en nosotros mismos, no en las palabras. Pág. 115

Usted, como el día, abarca el Occidente y el Oriente… Pág. 118

La falta de imaginación los mueve a ser crueles. Pág. 140

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"Emprendí la más grande salida de mi mismo: la creación, queriendo iluminar las palabras". Pablo Neruda


Nueva antología personal

Jorge Luis Borges

Editorial Bruguera 1980

LA NOCHE QUE EN EL SUR LO VELARON
... Me conmueven las menudas sabidurías
que en todo fallecimiento de hombres se pierden…

... (El velorio gasta las caras…) Pág. 12

AJEDREZ
... Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito. Pág. 16

... No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

... ¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías? Pág. 17

EL RELOJ DE ARENA
... El tiempo, ya que al tiempo y al destino
se parecen los dos: la imponderable
sombra diurna y el curso irrevocable
del agua que prosigue su camino. Pág. 18

... La arena de los ciclos es la misma
e infinita es la historia de la arena;
así, bajo tus dichas o tu pena,
la invulnerable eternidad se abisma.

… No se detiene nunca la caída.
Yo me desangro, no el cristal. El rito
de decantar la arena es infinito
y con la arena se nos va la vida. Pág. 19

... No he de salvarme yo, fortuita cosa
de tiempo, que es materia deleznable. Pág. 20

EL MAR
... Quien lo mira lo ve por vez primera,
siempre. Con el asombro que las cosas
elementales dejan, las hermosas
tardes, la luna, el fuego de una hoguera.
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día
ulterior que sucede a la agonía. Pág. 23

A UN POETA SAJON
... Tú cuya carne que hoy es polvo y planeta
pesó como la nuestra sobre la tierra, Pág. 26

... Pido a mis dioses o a la suma del tiempo
que mis días merezcan el olvido,
que mi nombre sea Nadie como el de Ulises,
pero que algún verso perdure
en la noche propicia a la memoria
o en las mañanas de los hombres. Pág. 27

JONATHAN EDWARDS (1703-1758)
... Piensa feliz que el mundo es un eterno
instrumento de ira y que el ansiado
cielo para unos pocos fue creado
y casi para todos el infierno. Pág. 28

UN SOLDADO DE LEE (1862)
... Sube el sol. Ya han cambiado muchas cosas
y cambiarán sin término hasta cierto
día del porvenir en que te canto
a ti que, sin la dádiva del llanto
caíste como cae un hombre muerto… Pág. 30

SPINOZA
... y la tarde que muere es miedo y frío.
(Las tardes a las tardes son iguales.). Pág. 37

EL INSTANTE
... El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia.
... El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno. Pág. 44

ADROGUÉ
... Más allá del azar y de la muerte
duran, y cada cual tiene su historia,
pero todo esto ocurre en esa suerte
de cuarta dimensión, que es la memoria.

... En ella y sólo en ella están ahora
los patios y jardines. El pasado
los guarda en ese círculo vedado
que a un tiempo abarca el véspero y la autora.

... ¿Cómo pude perder aquel preciso
orden de humildes y queridas cosas,
inaccesibles hoy como las rosas
que dio al primer Adán el Paraíso? Pág. 47

El antiguo estupor de la elegía
Me abruma cuando pienso en esa casa
y no comprendo cómo el tiempo pasa,
yo, que soy tiempo y sangre y agonía. Pág. 48

EVERNESS
Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios, que salva el metal, salva la escoria
y cifra en Su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido.

... Y todo es una parte del diverso
cristal de esa memoria, el universo… Pág. 51

EWIGKEIT
... Sé que una cosa no hay. Es el olvido;
sé que en la eternidad perdura y arde
lo mucho y lo precioso que he perdido:
esa fragua, esa luna y esa tarde. Pág. 52

ADAM CAST HORTH
... Y, sin embargo, es mucho haber amado,
haber sido feliz, haber tocado
el viviente Jardín, siquiera un día. Pág. 54

PROSAS

EL TESTIGO
... Hechos que pueblan el espacio y que tocan a su fin cuando alguien se muere pueden maravillarnos, pero una cosa, o un número infinito de cosas, muere en cada agonía, salvo que exista una memoria del universo, como han conjeturado los teósofos.

... ¿Qué morirá conmigo cuando yo muera, qué forma patética o deleznable perderá el mundo? Pág. 70

EL PUÑAL
... En un cajón del escritorio, entre borradores y cartas, interminablemente sueña el puñal su sencillo sueño de tigre,
... A veces me da lástima. Tanta dureza, tanta fe, tan apacible o inocente soberbia, y los años pasan, inútiles. Pág. 74

Además, la venganza no es menos vanidosa y ridícula que el perdón. Pág. 76

... Si no me engaño, usted no me malquería, Lugones, y le hubiera gustado que le gustara algún trabajo mío. Ello no ocurrió nunca, pero esta vez usted vuelve las páginas y lee con aprobación algún verso, acaso porque en él ha reconocido su propia voz, acaso porque la práctica deficiente le importa menos que la sana teoría. Pág. 80

THE UNENDING GIFT
... (Sólo los dioses pueden prometer, porque son inmortales.) Pág. 81

RELATOS

TLÖN, UQBAR, ORBIS TERTIUS
I
... Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. Pág. 94
... Bioy Casares recordó que uno de los heresiarcas de Uqbar había declarado que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres. Pág. 95

II
... En vida padeció de irrealidad, como tantos ingleses; muerto, no es siquiera el fantasma que ya era entonces.
... Mi padre había estrechado con él (el verbo es excesivo) una de esas amistades inglesas que empiezan por excluir la confidencia y que muy pronto omiten el diálogo. Pág. 98

EMMA ZUNZ
... Acto continuo comprendió que esa voluntad era inútil porque la muerte de su padre era lo único que había sucedido en el mundo, y seguiría sucediendo sin fin... Pág. 116

EL JARDIN DE SENDEROS QUE SE BIFURCAN
... Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí… Pág. 125

... Preveo que el hombre se resignará cada día a empresas más atroces; pronto no habrá sino guerreros y bandoleros; le doy este consejo: El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado. Pág. 128

... El tiempo se bifurca perpetuamente hacia innumerables futuros. Pág. 137

EL INMORTAL
... Se manejaba con fluidez e ignorancia en diversas lenguas; Pág. 144

... Fatigamos otros desiertos, donde es negra la arena, donde el viajero debe usurpar las horas de la noche, pues el fervor del día es intolerable. Pág. 147

... Me detuvo una especie de horror sagrado. Tan abominadas del hombre son la novedad y el desierto que me alegré de que uno de los trogloditas me hubiera acompañado hasta el fin.
... En vano fatigué mis pasos: ... Pág. 150

III
... Así fueron muriendo los días y con los días los años, pero algo parecido a la felicidad ocurrió una mañana. Llovió, con lentitud poderosa. Pág. 155

IV
... El pensamiento más fugaz obedece a un dibujo invisible y puede coronar, o inaugurar, una forma secreta. Pág. 157

... Cuando se acerca el fin, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras. Pág. 162

EL FIN
... De la otra pieza le llegaba un rasgueo de guitarra, una suerte de pobrísimo laberinto que se enredaba y desataba infinitamente... Recobró poco a poco la realidad, las cosas cotidianas que ya no cambiaría nunca por otras. Pág. 164

... Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música... Pág. 167

... Cumplida su tarea de justiciero, ahora era nadie. Pág. 168

LA OTRA MUERTE
... En Buenos Aires, el estupor que me produjo su olvido se repitió. Ante los once deleitables volúmenes de las obras de Emerson, en el sótano de la librería inglesa de Mitchell, encontré, una tarde, a Patricio Gannon. Le pregunté por su traducción de The past. Dijo que no pensaba traducirlo y que la literatura española era tan tediosa que hacía innecesario a Emerson. Le recordé que me había prometido esa versión en la misma carta en que me escribió la muerte de Damián. Preguntó quién era Damián. Se lo dije, en vano. Con un principio de terror advertí que me oía con extrañeza, y busqué amparo en una discusión literaria sobre los detractores de Emerson, poeta más complejo, más diestro y sin duda más singular que el desdichado Poe. Pág. 173

... Más curiosa es la conjetura sobrenatural que ideó Ulrike von Kühlmann. Pedro Damián, decía Ulrike, pereció en la batalla, y en la hora de su muerte suplicó a Dios que lo hiciera volver a Entre Ríos. Dios vaciló un segundo antes de otorgar esa gracia, y quien la había pedido ya estaba muerto, y algunos hombres lo habían visto caer. Dios, que no puede cambiar el pasado, pero sí las imágenes del pasado, cambió la imagen de la muerte en la de un desfallecimiento, y la sombra del entrerriano volvió a su tierra. Pág. 174

... Modificar el pasado no es modificar un solo hecho; es anular sus consecuencias, que tienden a ser infinitas. Dicho sea con otras palabras; es crear dos historias universales. Pág. 176

HOMBRE DE LA ESQUINA ROSADA

... El tango hacía su volutá con nosotros y nos arriaba y nos perdía y nos ordenaba y nos volvía a encontrar. Pág. 180

... – Para morir no se precisa más que estar vivo –dijo una del montón, y otra, pensativa también:
– Tanta soberbia el hombre, y no sirve más que pa juntar moscas.
Entonces los norteros jueron diciéndose una cosa despacio y dos a un tiempo la repitieron juerte después:
– Lo mató la mujer. Pág. 186

LA INTRUSA
... Sin saberlo, estaban celándose. En el duro suburbio, un hombre no decía, ni se decía, que una mujer pudiera importarle, más allá del deseo y la posesión, pero los dos estaban enamorados. Pág. 192

ENSAYOS

LA ESFERA DE PASCAL
... el teólogo francés Alain de Lille –Alanus de Insulis– descubrió a fines del siglo XII esta fórmula, que las edades venideras no olvidarían: "Dios es una esfera inteligible, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna." Pág. 198

... Esto se escribió con exultación, en 1584, todavía en la luz del Renacimiento; setenta años después, no quedaba un reflejo de ese fervor y los hombres se sintieron perdidos en el tiempo y en el espacio. En el tiempo, porque si el futuro y el pasado son infinitos, no habrá realmente un cuándo; en el espacio, porque si todo ser equidista de lo infinito y de lo infinitesimal, tampoco habrá un dónde. Nadie está en algún día, en algún lugar; nadie sabe el tamaño de su cara.... Pág. 200

... Quizá la historia universal es la historia de la diversa entonación de algunas metáforas. Pág. 201

LA FLOR DE COLERIDGE
... "Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado allí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano... ¿entonces, qué?" Pág. 203

... no hay acto que no sea coronación de una infinita serie de efectos. ... Pág. 203

... Más increíble que una flor celestial o que la flor de un sueño es la flor futura, la contradictoria flor cuyos átomos ahora ocupan otros lugares y no se combinaron aún. Pág. 204

... Para las mentes clásicas, la literatura es lo esencial, no los individuos. Pág. 205

... Una observación última. Quienes minuciosamente copian a un escritor, lo hacen impersonalmente, lo hacen porque confunden a ese escritor con la literatura, lo hacen porque sospechan que apartarse de él en un punto es apartarse de la razón y de la ortodoxia. Pág. 206

EL SUEÑO DE COLERIDGE
... Un emperador mogol, en el siglo XIII, sueña un palacio y lo edifica conforme a la visión; en el siglo XVIII, un poeta inglés que no pudo saber que esa fábrica se derivó de un sueño, sueña un poema sobre el palacio. Confrontadas con esta simetría, que trabaja con almas de hombres que duermen y abarca continentes y siglos, nada o muy poco son, me parece, las levitaciones, resurrecciones y apariciones de los libros piadosos. Pág. 210

... Indagar el propósito de ese inmortal o de ese longevo sería, tal vez, no menos atrevido que inútil, pero es lícito sospechar que no lo ha logrado. Pág. 211

NATHANIEL HAWTHORNE
... es quizá un error suponer que puedan inventarse metáforas. Las verdaderas, las que formulan íntimas conexiones entre una imagen y otra, han existido siempre; las que aún podemos inventar son las falsas, las que no vale la pena inventar. Pág. 213

... Hawthorne era alto, hermoso, flaco, moreno. Tenía un andar hamacado de hombre de mar. En aquel tiempo no había (sin duda felizmente para los niños) literatura infantil... Pág. 216

... Chersterton admite que Watts ha ejecutado alegorías, pero niega que ese género sea culpable. Razona que la realidad es de una interminable riqueza y que el lenguaje de los hombres no agota ese vertiginoso caudal. Pág. 217

... Hay un escritor que piensa por imágenes (Shakespeare o Donne o Víctor Hugo, digamos) y escritor que piensa por abstracciones (Benda o Bertrand Russell); a priori, los unos valen tanto como los otros, pero, cuando un abstracto, un razonador, quiere ser también imaginativo, o pasar por tal, ocurre lo denunciado por Croce. Notamos que un proceso lógico ha sido engalanado y disfrazado por el autor, "para deshonra del entendimiento del lector", como dijo Wordsworth.

... Un error estético lo dañó: el deseo puritano de hacer de cada imaginación una fábula lo inducía a agregarles moralidades y a veces a falsearlas y a deformarlas. Pág. 218

... Son mejores aquellas fantasías puras que no buscan justificación o moralidad y que parecen no tener otro fondo que un oscuro terror. Pág. 219

... La mente que una vez los soñó volverá soñarlos; mientras la mente siga soñando, nada se habrá perdido... Pág. 229

... Es decir, el propósito de abolir el pasado ocurrió en el pasado y –paradójicamente– es una de las pruebas de que el pasado no se puede abolir. El pasado es indestructible; tarde o temprano vuelven todas las cosas, y una de las cosas que vuelven es el proyecto de abolir el pasado. Pág. 230

... Johnson observa que a ningún escritor le gusta deber algo a sus contemporáneos; Hawthorne los ignoró en lo posible. Quizá obró bien; quizá nuestros contemporáneos –siempre– se parecen demasiado a nosotros, y quien busca novedades las hallará con más facilidad en los antiguos. Pág. 233

... Para la razón, para el entendimiento lógico, esta variedad de valores puede constituir un escándalo, no así para los sueños que tienen su álgebra singular y secreta, y en cuyo ambiguo territorio una cosa puede ser muchas. Ese mundo de sueños es el de Hawthorne. Pág. 235

... En el principio de esta clase he mencionado la doctrina del psicólogo Jung, que equipara las invenciones literarias a las invenciones oníricas, la literatura a los sueños. Esta doctrina no parece aplicable a las literaturas que usan el idioma español, clientes del diccionario y de la retórica, no de la fantasía. En cambio, es adecuada a las letras de América del Norte. Éstas (como las de Inglaterra o las de Alemania) son más capaces de inventar que de transcribir, de crear que de observar. De ese rasgo, procede la curiosa veneración que tributan los norteamericanos a las obras realistas y que los mueve a postular, por ejemplo, que Maupassant es más importante que Hugo. La razón es que un escritor norteamericano tiene la posibilidad de ser Hugo; no, sin violencia, la de ser Maupassant. Pág. 237

SOBRE OSCAR WILDE

... Wilde ha sido acusado de ejercer una suerte de arte combinatoria, a lo Raimundo Lulio; ello es aplicable, tal vez, a algunas de sus bromas ("uno de esos rostros británicos que, vistos una vez, siempre se olvidan"), pero no al dictamen de que la música nos revela un pasado desconocido y acaso real... Pág. 245

DE LAS ALEGORIAS A LAS NOVELAS
... Para todos nosotros, la alegoría es un error estético. (Mi primer propósito fue escribir "no es otra cosa que un error de la estética", pero luego noté que mi sentencia comportaba una alegoría.) Pág. 265

... Croce no admite diferencia entre el contenido y la forma. Ésta es aquél y aquél es ésta. La alegoría le parece monstruosa porque aspira a cifrar en una forma dos contenidos: el inmediato o literal (Dante, guiado por Virgilio, llega a Beatriz), y el figurativo (el hombre finalmente llega a la fe, guiado por la razón). Juzga que esa manera de escribir comporta laboriosos enigmas. Pág. 266

... Declarado insuficiente el lenguaje, hay lugar para otros; la alegoría puede ser uno de ellos, como la arquitectura o la música. Pág. 267

... cabe, sin embargo, afirmar que para el realismo lo primordial eran los universales (Platón diría las ideas, las formas; nosotros, los conceptos abstractos), y para el nominalismo, los individuos. Pág. 268

LAS KENNINGAR
... el verso es un modelo que basta repetir; la prosa, en cambio, exige el hallazgo –como ha escrito Robert Louis Stevenson– de variaciones que constituyan al mismo tiempo un halago y una sorpresa. Pág. 272

SOBRE LOS CLASICOS
... saber que hipócrita era acor, y persona, máscara, no es un instrumento valioso para el estudio de la ética. Pág. 279

Clásico es aquel libro que una nación o un grupo de naciones o el largo tiempo han decidido leer como si en sus páginas todo fuera deliberado, fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término”. Pág. 280-281

... La gloria de un poeta depende, en suma, de la excitación o de la apatía de las generaciones de hombres anónimos que la ponen a prueba, en la soledad de sus bibliotecas. Pág. 281


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"... alguien que me ha olvidado escribe una carta a un amigo que todavía no nace. El hombre empieza donde muere. Voy a mi nacimiento". Octavio Paz


Antología poética

Jorge Luis Borges

Editorial Retina, Bogotá 1986

EL SUR
Desde uno de tus patios haber mirado
las antiguas estrellas,
desde el banco de sombra haber mirado
esas luces dispersas
que mi ignorancia no ha aprendido a nombrar
ni a ordenar en constelaciones,
haber sentido el círculo del agua
en el secreto aljibe,
el olor del jazmín y la madreselva,
el silencio del pájaro dormido,
el arco del zaguán, la humedad
–esas cosas, acaso, son el poema
Pág. 7

LLANEZA
... y adentro las miradas
no precisan fijarse en los objetos
que ya están cabalmente en la memoria. Pág. 9

En las trémulas tierras que exhalan el verano,
el día es invisible de puro blanco. El día
es una estría cruel en una celosía,
un fulgor en las costas y una fiebre en el llano. Pág. 13

El mundo es unas cuantas tiernas imprecisiones. Pág. 13

POEMA DE LOS DONES
... miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido. Pág. 17

EL RELOJ DE ARENA
... No se detiene nunca la caída.
Yo me desangro, no el cristal. El rito
de decantar la arena es infinito
y con la arena se nos va la vida.

No he de salvarme yo, fortuita cosa
de tiempo, que es materia deleznable. Pág. 19

AJEDREZ
... El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito. Pág. 20

¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías? Pág. 21

A UN VIEJO POETA
... Una memoria de algo que fue tuyo empieza
y se apaga. Pág. 23

ALUSIÓN A LA MUERTE DEL CORONEL
FRANCISCO BORGES (1833-1974)

... La paciente
muerte acecha en los rifles. Pág. 27

ARIOSTO Y LOS ÁRABES
Nadie puede escribir un libro. Para
que un libro sea verdaderamente,
se requieren la aurora y el poniente,
siglos, armas y el mar que une y separa.

De las islas boreales donde un ciego
sol desdibuja el mar, llegó aquel sueño
de una virgen dormida que su dueño
aguarda, tras un círculo de fuego. Pág. 28

Ni el amor ignoró ni la ironía
y soñó así, de pudoroso modo,
el singular castillo en el que todo
es (como en esta vida) una falsía. Pág. 29

… La gloria
es una de las formas del olvido.
Pág. 30

LUCAS XXIII
... Acuérdate de mí cuando vinieres
a tu reino, y la voz inconcebible
que un día juzgará a todos los seres
le prometió desde la Cruz terrible.
el Paraíso. Pág. 32

... Duermen del otro lado de las puertas
aquellos que por obra de los sueños
son en la sombra visionaria dueños
del vasto ayer y de las cosas muertas. Pág. 33

... Más allá del azar y de la muerte
duran, y cada cual tiene su historia,
pero todo esto ocurre en esa suerte
de cuarta dimensión, que es la memoria.

... El pasado
los guarda en ese círculo vedado
que a un tiempo abarca el véspero y la aurora.

¿Cómo pude perder aquel preciso
orden de humildes y queridas cosas,
inaccesibles hoy como las rosas
que dio al primer Adán el Paraíso?

El antiguo estupor de la elegía
me abruma cuando pienso en esa casa
y no comprendo cómo el tiempo pasa,
yo, que soy tiempo y sangre y agonía. Pág. 34

ARTE POÉTICA
... convertir el ultraje de los años
en música, un rumor y un símbolo,

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara. Pág. 35

LÍMITES
Si para todo hay término y hay tasa
Y última vez y nunca más y olvido
¿quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?
Pág. 48

BALTAZAR GRACIÁN
… Tan ignorante del amor divino
como del otro que en las bocas arde,
lo sorprendió la Pálida una tarde
leyendo las estrofas del Marino Pág. 50

EL GOLEM
...Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería. Pág. 52

EL TANGO
¿Dónde estarán?, pregunta la elegía
de quienes ya no son, como si hubiera
una región en que el Ayer pudiera
ser el Hoy, el Aún y el Todavía. Pág. 55

… hecho de polvo y tiempo, el hombre dura
menos que la liviana melodía,
que sólo es tiempo. Pág. 56-57

EL INSTANTE
¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónde los fuertes muros que allanaron,
dónde el Árbol de Adán y el otro Leño?
El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia.
Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados
espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno. Pág. 64

EVERNESS
Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios, que salva el metal, salva la escoria
y cifra en Su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido.

Y Todo es una parte del diverso
Cristal de esa memoria, el universo… Pág. 65

EWIGKEIT
... Lo que mi barro ha bendecido
no lo voy a negar como un cobarde.
Sé que una cosa no hay. Es el olvido;
sé que en la eternidad perdura y arde
lo mucho y lo preciso que he perdido:
esa fragua, esa luna y esa tarde. Pág. 66

MILONGA DE JACINTO CHICLANA
... Entre las cosas hay una
de la que no se arrepiente
nadie en la tierra. Esa cosa
es haber sido valiente. Pág. 79

MILONGA DE ALBORNOZ
... El tiempo
es olvido y es memoria. Pág. 81

JAMES JOYCE
... Entre el Alba y la noche está la historia
universal. Pág. 82

EL LABERINTO
... Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
éste el último día de la espera. Pág. 83

LABERINTO
... Es de hierro tu destino
como tu juez. Pág. 84

LAS COSAS
...¡Cuántas cosas,
limas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido. Pág. 85

TANKAS
2
La voz del ave
que la penumbra esconde Pág. 90

QUINCE MONEDAS
(Un poeta menor)

La meta es el olvido.
Yo he llegado antes. Pág. 103

DE QUE NADA SE SABE
… Quizá el destino humano
de breves dichas y de largas penas
es instrumento de Otro. Lo ignoramos…
Pág. 106

ALL OUR YESTERDAYS
... Soy los que ya no son. Inútilmente
soy en la tarde esa perdida gente. Pág. 107

LA LUNA
Hay tanta soledad en ese oro.
La luna de las noches no es la luna
que vio el primer Adán. Los largos siglos
de la vigilia humana la han colmado
de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo. Pág. 110


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"Es un desierto circular el mundo,
el cielo está cerrado y el infierno vacío".
Octavio Paz


"El Aleph"

Jorge Luis Borges

© 1995 Maria Kodama
© 2000 Mediasat Group


El inmortal

Fatigamos otros desiertos, donde es negra la arena: donde el viajero debe usurpar las horas de la noche, pues el fervor del día es intolerable. Pág. 11

Fue como un dios que creara el cosmos y luego el caos. Pág. 18

Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible es saberse inmortal. Pág. 18

Adoctrinada por un ejercicio de siglos, la república de hombres inmortales había logrado la perfección de la tolerancia y casi del desdén. Sabía que en un plazo infinito le ocurren a todos los hombres todas las cosas. Por sus pasadas o futuras virtudes, todo hombre es acreedor a toda bondad, pero también a toda traición y por sus infamias del pasado o del porvenir. Pág. 18

No hay placer más complejo que el pensamiento. Pág. 19

La muerte (o su alusión) hace precisos y patéticos a los hombres. Estos conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Pág. 19

Cuando se acerca el fin, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan las palabras. Pág. 22

Yo he sido Homero; en breve seré Nadie, como Ulises; en breve, seré todos: estaré muerto. Pág. 22

A mi entender la conclusión es inadmisible: Cuando se acerca el fin, escribió Cartaphilus, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras. Palabras, palabras desplazadas y mutiladas, palabras de otros, fue la pobre limosna que le dejaron las horas y los siglos. Pág. 22

Los teólogos

Sabía que en materia teológica no hay novedad sin riesgo; luego reflexionó que la tesis de un tiempo circular era demasiado disímil, demasiado asombrosa, para que el riesgo fuera grave. (Las herejías que debemos temer son las que pueden confundirse con la ortodoxia). Pág. 28

Hay quien busca el amor de una mujer para olvidarse de ella, para no pensar más en ella… Pág. 29

Juan de Panonia declaraba que tampoco hay dos almas y que el pecador más vil es precioso como la sangre que por él vertió Jesucristo. Pág. 30

El final de la historia sólo es referible en metáforas, ya que pasa en el reino de los cielos, donde no hay tiempo. Tal vez cabría decir que Aureliano conversó con Dios y que Éste se interesa tan poco en diferencias religiosas que lo tomó por Juan de Panonia. Ello, sin embargo, insinuaría una confusión de la mente divina. Más correcto es decir que en el paraíso, Aureliano supo que para la insondable divinidad, él y Juan de Panonia (el ortodoxo y el hereje, el aborrecedor y el aborrecido, el acusador y la víctima) formaban una sola persona. Pág. 35

Historia del guerrero y de la cautiva

Muchas conjeturas cabe aplicar al acto de Droctulft; la mía es la más económica; si no es verdadera como hecho, lo será como símbolo. Pág. 37

Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)

Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es. Pág. 41-42

Comprendió que ningún destino es mejor que otro, pero que todo hombre debe acatar el que lleva dentro. Pág. 42

Emma Zunz

Un atributo de lo infernal es la irrealidad, un atributo que parece mitigar sus terrores y que los agrava tal vez. Pág. 45

La casa de Asterión

… no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera. Pág. 49

La otra muerte

… temí que detrás de sus palabras casi no quedaran recuerdos. Pág. 52

Con otra voz dijo que la guerra servía, como la mujer, para que se probaran los hombres, y que, antes de entrar en batalla, nadie sabía quién es. Pág. 52

Súbitamente comprendí la reserva y la obstinada soledad de Damián; no las había dictado la modestia sino el bochorno. Pág. 52

Si el destino me trae otra batalla yo sabré merecerla. Pág. 55

Modificar el pasado no es modificar un solo hecho; es anular sus consecuencias que tienden a ser infinitas. Dicho sea con otras palabras; es crear dos historias universales. Pág. 58

Mañana moriré, pero soy un símbolo de las generaciones del porvenir. Pág. 58
En el primer volumen de “Parerga und Paralipomenan” releí que todos los hechos que pueden ocurrirle a un hombre, desde el instante de su nacimiento hasta el de su muerte, han sido prefijados por él. Así, toda negligencia es deliberada, todo casual encuentro una cita, toda humillación una penitencia, todo fracaso una misteriosa victoria, toda muerte un suicidio. No hay consuelo más hábil que el pensamiento de que hemos elegido nuestras desdichas; esa teleología individual nos revela un orden secreto y prodigiosamente nos confunde con la divinidad. Pág. 59

Fui severo con él; no permití que me ablandaran ni la compasión ni su gloria. Pág. 59

(Yo, quizá, nunca fui plenamente feliz, pero es sabido que la desventura requiere paraísos perdidos). Pág. 59

Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno. Pág. 63

El Zahir

Dijo Tennyson que si pudiéramos comprender una sola flor sabríamos quiénes somos y qué es el mundo. Tal vez quiso decir que no hay hecho, por humilde que sea, que no implique la historia universal y su infinita concatenación de efectos y causas. Pág. 79

La escritura de Dios

Un dios, reflexioné, sólo debe decir una palabra y en esa palabra la plenitud. Pág. 82

Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto

Dunraven, versado en obras policiales, pensó que la solución del misterio siempre es inferior al misterio. El misterio participa de los sobrenatural y aun de lo divino; la solución, del juego de manos. Pág. 91

Dormir es distraerse del universo. Pág. 91

Los dos reyes y los dos laberintos

… la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Pág. 94

El hombre en el umbral

Ese hombre era escocés, de un ilustre clan de guerreros, y en la sangre llevaba una tradición de violencia. Pág. 99

Murió sin miedo; en los más viles hay alguna virtud. Pág. 103

El Aleph

Aclaro que el Aleph es uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos. Pág. 111

… este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Pág. 113

Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribí sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré. Pág. 113

Vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó. Pág. 114

Nuestra mente es poderosa para el olvido… Pág. 117


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"¡Qué magníficos ojos grises! Jamás había pasado por ellos la sombra de una duda". Jean Paul Sartre


"El libro de arena"

Jorge Luis Borges
Peisa 2002
© Emecé editores 1956

Ficciones

Tlön, Uqbar, Orbis Tertius

… los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres. Pág. 11

Hume notó para siempre que los argumentos de Berkeley no admitían la menor réplica y no causaban la menor convicción. Pág. 16

Hace diez años bastaba cualquier simetría con apariencia de orden –el materialismo dialéctico, el antisemitismo, el nazismo- para embelesar a los hombres. Pág. 24

Pierre Menard, el autor del Quijote

… censurar y alabar son operaciones sentimentales que nada tienen que ver con la crítica. Pág. 29

… la ambigüedad es una riqueza. Pág. 33

La historia madre de la verdad; la idea es asombrosa. Menard, contemporáneo de William James, no define la historia como una indagación de la realidad sino como su origen. La verdad histórica, para él, no es lo que sucedió; es lo que juzgamos que sucedió. Pag. 33-34

No hay ejercicio intelectual que no sea finalmente inútil. Pág. 34.

La gloria es una incomprensión y quizá la peor. Pág. 34

Menard: “Pensar, analizar, inventar (me escribió también) no son actos anómalos, son la normal respiración de la inteligencia. Glorificar el ocasional cumplimiento de esa función, atesorar antiguos y ajenos pensamientos, recordar con incrédulo estupor que el doctor universalis pensó, es confesar nuestra languidez o nuestra barbarie. Todo hombre debe ser capaz de todas las ideas y entiendo que en el porvenir lo será”. Pág. 35

Las ruinas circulares

… tuvo alguna vez el color del fuego y ahora el de la ceniza. Pág. 37

Comprendió que el empeño de modelar la materia incoherente y vertiginosa de que se componen los sueños es el más arduo que puede acometer un varón, aunque penetre todos los enigmas del orden superior y del inferior: mucho más arduo que tejer una cuerda de arena o amonedar el viento sin cara. Pág. 39

En general sus días eran felices; al cerrar los ojos pensaba: Ahora estaré con mi hijo. O, más raramente: El hijo que he engendrado me espera y no existirá si no voy. Pág. 40

Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo. Pág. 42

La lotería de Babilonia

He conocido lo que ignoran los griegos: la incertidumbre. Pág. 43

Examen de la obra de Herbert Quain

… de las diversas felicidades que puede ministrar la literatura, la más alta era la invención. Ya que no todos son capaces de esa felicidad muchos habrán de contentarse con simulacros. Pág. 53

La biblioteca de Babel

Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno. Pág. 60

Hablar es incurrir en tautologías. Pág. 61

Tu, que me lees, ¿estás seguro de entender mi lenguaje? Pág. 61

La certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma. Pág. 61

Argüí que esa victoria mínima prefiguraba la victoria total. Pág. 65

Omitir siempre una palabra, recurrir a metáforas ineptas y a perífrasis evidentes, es quizá el modo más enfático de indicarla. Pág. 71

La explicación es obvia: El jardín de senderos que se bifurcan es una imagen incompleta, pero no falsa, del universo tal como lo concebía Ts’ui Pen. Pág. 71

Artificios

Funes el memorioso

Era el solitario y lúcido espectador de un mundo multiforme, instantáneo y casi intolerablemente preciso. Pág. 85

Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, es abstraer. Pág. 85

La forma de la espada

Dicen que era severo hasta la crueldad, pero escrupulosamente justo. Pág. 87

Las razones que puede tener un hombre para abominar de otro o para quererlo son infinitas: Moon reducía la historia universal a un sórdido conflicto económico. Afirmaba que la revolución está predestinada a triunfar. Yo le dije que a un ‘gentleman’ solo pueden interesarle las causas perdidas. Pág. 88

Lo que hace un hombre es como si lo hicieran todos los hombres. Por eso no es injusto que una desobediencia en un jardín contamine al género humano; por eso no es injusto que la crucifixión de un solo judío baste para salvarlo. Acaso Schopenahuer tiene razón: yo soy los otros, cualquier hombre es todos los hombres.
Pág. 90

El libro de arena

El otro

Murió con impaciencia de morir, pero sin queja. Pág. 143

Cada día que pasa nuestro país es más provinciano y más engreído, como si cerrara los ojos. Pág. 144

Respondí que lo sobrenatural, si ocurre dos veces, deja de ser aterrador. Pág. 147

He cavilado mucho sobre este encuentro, que no he contado a nadie. Creo haber descubierto la clave. El encuentro fue real, pero el otro conversó conmigo en un sueño y fue así que pudo olvidarme; yo conversé con él en la vigilia y todavía me atormenta el recuerdo. Pág. 147

Ulrica

Mi relato será fiel a la realidad o, en todo caso, a mi recuerdo personal de la realidad. Pág. 149

El milagro tiene derecho a imponer condiciones. Pág. 151

El Congreso

Oh noches, oh compartida y tibia tiniebla, oh el amor que fluye en la sombra como un río secreto, oh aquel momento de la dicha en que cada uno es los dos, oh la inocencia y el candor de la dicha, oh la unión en que nos perdíamos para perdernos luego en el sueño, oh las primeras claridades del día y yo contemplándola. Pág. 164

Soy un hombre cobarde; no le dejé mi dirección para eludir la angustia de esperar cartas. Pág. 164

Hay un misterioso placer en la destrucción… Pág. 166

There are more things

Yo había previsto ese fracaso, pero una cosa es prever algo y otra que ocurra. Pág. 173

Si viéramos realmente el universo, quizá lo entenderíamos. Pág. 173

Me sentí un intruso en el caos. Pág. 174

La secta de los treinta

Sé la Verdad pero no puedo razonar la Verdad. El inapreciable don de comunicarla no me ha sido otorgado. Pág. 176

Nació del vientre de una mujer del pueblo elegido no solo para predicar el Amor, sino para sufrir el martirio. Pág. 176

Mi mano se resiste a escribir otra abominación. Pág. 177

La noche de los dones

… y son tantas las veces que he contado la historia que ya no sé si la recuerdo de veras o si solo recuerdo las palabras con que la cuento. Pág. 183

El espejo y la máscara

Solo una cosa ignoro: la de agradecer el don que me haces. Pág. 184

La guerra es el hermoso tejido de hombres y el agua de la espada es la sangre. Pág. 186

Undr

Siempre uno acaba por asemejarse a sus enemigos. Pág. 189

A orillas del Azov me quiso una mujer que no olvidaré; la dejé o me dejó, lo cual es lo mismo. Pág. 192

A todos la vida les da todo, pero los más lo ignoran. Pág. 193

Utopía de un hombre que está cansado

No hay dos cerros iguales, pero en cualquier lugar de la tierra la llanura es una y la misma. Pág. 195

Pero no hablemos de hechos. A nadie le importan los hechos. Son meros puntos de partida para la invención y el razonamiento. En las escuelas nos enseñan la duda y el arte del olvido. Ante todo el olvido de lo personal y de lo local. Pág. 196

Además no importa leer, sino releer. Pág. 197

La imprenta, ahora abolida, ha sido uno de los peores males del hombre, ya que tendió a multiplicar hasta el vértigo textos innecesarios. Pág. 197

No conviene fomentar el género humano. Pág. 198

La lengua es un sistema de citas. Pág. 198

El soborno

Sin embargo, no somos tan distintos. Un pecado nos une: la vanidad. Pág. 206

Avelino Arredondo

Periódicos: Museos de minucias efímeras. Pág. 209

Sus días y sus noches eran iguales, pero le pesaban más los domingos. Pág. 209

Para el encarcelado o el ciego, el tiempo fluye aguas abajo, como por una leve pendiente. Pág. 209

El disco

Soy rey de los Secgens. Muchas veces los llevé a la victoria en la dura batalla, pero en la hora del destino perdí mi reino. Pág. 214

Ando por los caminos del destierro… Pág. 214

El libro de arena

Era de la casta más baja; la gente no podía pisar su sombra, sin contaminación. Pág. 218

Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo. Pág. 219

No mostré a nadie mi tesoro. A la dicha de poseerlo se agregó el temor de que lo robaran. Pág. 220



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domingo, agosto 06, 2006

Saramago-Djuna Barnes

"Creo que el hombre puede existir, y de un modo infinitamente mejor, más amplio, sin la civilización". Henry Miller


"Todos los nombres"

José Saramago

© 1997
© 1998 Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara S.A.


... no existe ninguna irremediable contradicción entre estética y autoridad. Pág. 12

... de lo que la muerte no podrá ser acusada nunca es de haber dejado a algún viejo indefinidamente olvidado en el mundo, sólo para que cada día sea más viejo, sin mérito que se conociese u otro motivo a la vista. Por mucho que los viejos duren, siempre les llega su hora. Pág. 17

... por casualidad, aquello que tanto trabajo le venía dando desde hacía largos años, a saber, su importante colección de noticias acerca de personas del país que, tanto por buenas como por malas razones, se habían hecho famosas. Los extranjeros, fuese cual fuese la dimensión de su celebridad, no le interesaban… Pág. 24

... pero es sabido que el espíritu humano, muchas veces, toma decisiones cuyas causas dice no conocer, se supone que lo hace después de haber recorrido los caminos de la mente con tal velocidad que luego no es capaz de reconocerlos y mucho menos reencontrarlos. Pág 25-26

Sólo los dioses muertos son dioses siempre. Pág. 27

La fama, ay de nosotros, es un aire que tanto viene como va, es una grímpola que tanto gira al norte como al sur, y de la misma manera que una persona pasa del anonimato a la celebridad sin percibir por qué, tampoco es infrecuente que después de haberse pavoneado ante el entusiasta favor público acabe sin saber cómo se llama. Pág. 33


El sabio es sabio de acuerdo con la prudencia que lo exorne… Pág. 39

pero, como todo el mundo sabe, o debía saber, la prudencia sólo es buena cuando se trata de conservar aquello que ya no interesa… Pág. 39-40

En rigor, no tomamos decisiones, son las decisiones las que nos toman a nosotros. Pág. 47

El cuerpo que sueña es real, por tanto, salvo opinión más autorizada, también tiene que ser real el sueño que está soñando. Pág. 50

... lo que demuestra que el tiempo, aunque los relojes quieran convencernos de lo contrario, no es igual para todos. Pág. 53

La angustia, cuando llega, no se va fuera con esa facilidad… Pág. 54
El azar no escoge, propone… Pág. 54

Vivimos tan absortos que no reparamos en que lo que nos va aconteciendo deja intacto, en cada momento, lo que nos puede acontecer. Quiere eso decir que lo que puede acontecer se va regenerando constantemente, No sólo se regenera como se multiplica, basta con que comparemos dos días seguidos, Nunca pensé que fuese así, Son cosas que sólo los angustiados conocen bien. Pág. 54

... lo que a primera vista es igual para todos y en la realidad es diferente para cada uno. Y diferente también cada vez. Pág. 62

... además, todo el mundo sabe que siendo cierto que no es con vinagre como se atrapan moscas, tampoco es menos cierto que algunas ni con miel se dejan atrapar. Pág. 65

... pero si andan tantas personas por ahí pregonando que los fines justifican los medios, quién era él para desmentirlas. Pág. 67

Es usted una persona feliz, puede guardar sus secretos. Pág. 69

... perdonaos los unos a los otros, como suele decirse, La frase conocida no es así, es amaos los unos a los otros, Da lo mismo, se perdona porque se ama, se ama porque se perdona, usted es un chiquillo, todavía tiene mucho que aprender… Pág. 71

... a lo mejor es así como se aprende, respondiendo… Pág. 71

Entre matar y dejar morir, preferí matar… Pág. 73

... pero insisto en que me explique por qué se ha demorado tanto en darme esta dirección. La razón es muy simple, no tengo nadie con quien hablar. pág. 73

... porque el espíritu no va a ningún lado sin las piernas del cuerpo, y el cuerpo no sería capaz de moverse si le faltasen las alas del espíritu. Pág. 84

... las faltas olvidadas son las peores… Pág. 89

La memoria, en esta casa de archivos, es tenaz, lenta en olvidar, tan lenta que nunca llega a borrar nada por completo. Pág. 91

... es más o menos lo que sucede cuando se lleva a un niño a bautizar, se lleva a uno y se trae a otro. Pág. 97

... que el pensamiento lo quería proteger, no del miedo, sino de la cobardía. Pág. 98

Allá ellos, pero hay otras personas que si no salvan el mundo es sólo porque el mundo no se deja salvar… Pág. 99

... deslumbrante hasta más no poder es la luz de las estrellas, y no sólo la mayor parte se pierde en el espacio, sino que una simple neblina basta para tapar a nuestros ojos la luz que sobró. Pág. 115

... desde el principio de su vida don José sabe que sólo necesita tiempo para usar la paciencia, desde el principio espera que a la paciencia no le falte el tiempo. Pág. 126

... han sido tantas las veces en la vida que una pequeña brisa acabó en huracán devastador. Pág. 131-132

... es curioso que se diga siempre pobre diablo y nunca se diga pobre dios… Pág. 139

... y subdividiendo en ramas y ramajes hasta que se pierden de vista, el sentido de cada palabra se parece a una estrella cuando se pone a proyectar mareas vivas por el espacio, vientos cósmicos, perturbaciones magnéticas, aflicciones. Pág. 155

La soledad, don José, declaró con solemnidad el conservador, nunca ha sido buena compañía, las grandes tristezas, las grandes tentaciones y los grandes errores resultan casi siempre de estar solo en la vida, sin un amigo prudente a quien pedirle consejo cuando algo nos perturba más que lo normal de todos los días. Pág. 162

... que la mejor manera de defender los secretos propios es respetando los secretos ajenos. Pág. 170

... la piel es todo cuanto queremos que los otros vean, debajo de ella ni nosotros mismos conseguimos saber quiénes somos… Pág. 181

Hombre, no tengas miedo, la oscuridad en que estás metido aquí no es mayor que la que existe dentro de tu cuerpo, son dos oscuridades separadas por una piel, apuesto que nunca habías pensado en ello, transportas todo el tiempo de un lado para otro una oscuridad, y eso no te asusta… Pág. 203

... las viejas fotografías engañan mucho, nos dan la ilusión de que estamos vivos en ellas, y no es cierto, la persona a quien estamos mirando ya no existe, y ella, si pudiese vernos, no se reconocería en nosotros… Pág. 209

... para morir basta estar vivo… Pág. 210

… hasta tal punto exigente parece ser esta nuestra necesidad de ir por el mundo diciendo quién somos, incluso cuando acabamos de oír, Ah, es usted, como si por habernos reconocido nos conociesen y no hubiera nada más que saber de nosotros, o lo poco que todavía queda no mereciese el trabajo de una pregunta nueva. Pág. 216

Dar razones para lo que se hace o se deja de hacer es de lo más fácil, cuando reparamos en que no las tenemos o no tenemos las suficientes, tratamos de inventarlas… Pág. 220

Es lo que tiene de bueno la muerte, con ella se acaba todo… Pág. 224


... cuando llegamos a viejos y nos damos cuenta de que el tiempo se acaba, nos ponemos a imaginar que tenemos en la mano el remedio para todos los males del mundo y nos desesperamos porque no nos prestan atención… Pág. 229

... fiel en el sentido, no tanto en la forma, lo que se comprende y disculpa ya que la memoria, que es susceptible y no le gusta ser pillada en falta, tiende a rellenar los olvidos con creaciones de realidad propias, obviamente espurias, pero más o menos contiguas a los hechos de cuyo acontecer sólo le quedaba un recuerdo vago, como lo que resta del paso de una sombra. Pág. 231

En los países civilizados no existe esta práctica absurda de los lugares a perpetuidad, esta idea de considerar para siempre intocable cualquier sepultura, como si, no habiendo podido ser definitiva la vida, la muerte lo pudiese ser. Pág. 250

... la divisa no escrita de este Cementerio General es Todos los Nombres… Pág. 251

... saben que andan cavando en los dos extremos de la misma viña, esta que se llama vida y está situada entre la nada y la nada. Pág. 251

... que cada uno sabe de sí y sólo Dios sabe de todos. Pág. 254

Ve cómo yo tenía razón cuando le dije que no hay mayor respeto que llorar a una persona que no se ha conocido. Pág. 280

Cuidado, la muerte es muchas veces un veneno lento… Pág. 284

... este hombre pertenece a la multitud de los que siempre van dejando lo más importante para después. Pág. 302

La metáfora es siempre la mejor forma de explicar las cosas… Pág. 309

... que el mejor guarda de la viña es el miedo a que el guarda venga, por tanto se aconseja comenzar venciendo el miedo, después veremos si el guarda aparece. Pág. 311


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"... Desde la Antigüedad hasta nuestros días existe un denominador común en el hombre: la crueldad". Julio Ramón Ribeyro


"El Evangelio según Jesucristo"

José Saramago
© 1991, José Saramago y editorial Caminho S.A. Lisboa
Traducción: Basilio Losada
Editorial Alfaguara 1998


... el Bien y el Mal no existen en sí mismos, y cada uno de ellos es solo la ausencia del otro. Pág. 18

... y no hizo diferencia entre Jesús y los Ladrones, por la simple razón de que todo esto son cosas de la tierra, que van a quedar en la tierra, y de ellas se hace la única historia posible. Pág. 19

Quizá los sueños son recuerdos que el alma tiene del cuerpo... Pág. 21

... para José, como para cualquier varón de aquellos tiempos y lugares, era una doctrina muy pertinente la que definía al más sabio de los hombres como aquel que mejor sepa ponerse a cubierto de las artes y artimañas femeninas. Pág. 37

... alguien tiene que venir un día a decir por dónde se debe cortar el cordón que liga al hombre a su ombligo, atar el pensamiento a su causa. Pág. 39

El espejo y los sueños son cosas semejantes, es como la imagen del hombre ante sí mismo. Pág. 40

En verdad, en verdad os digo, no hay límites para la maldad de las mujeres, sobre todo de las más inocentes. Pág. 41

... Dios es el tiempo mismo (...) para Dios el tiempo es todo uno... Pág. 53

... sensata religión esta que prohibió el azar. Pág. 59

Si ni tu propio destino puedes conocer y estás ahí, vivo y hablando, cómo quieres saber el destino de algo que no tiene existencia todavía. Pág. 74

En verdad, en verdad os digo que muchas cosas en este mundo podrían saberse mucho antes de que acontecieran otras que de ellas son fruto, si, uno con el otro, fuese costumbre que hablen marido y mujer como marido y mujer. Pág. 77

... sólo quien nunca tuvo la felicidad de dormir en un comedero ignora que nada hay en el mundo más parecido a una cuna. Pág. 89

El hijo de José y María nació como todos los hijos de los hombres, sucio de la sangre de su madre, viscoso de mucosidades y sufriendo en silencio. Lloró porque lo hicieron llorar y llorará siempre por ese solo y único motivo. Pág. 91

... a Herodes solo lo mantiene vivo la furia. Pág. 94

... Dios mío, Dios mío, qué frágiles nos has hecho y qué fácil es morir. Pág. 113

... de ti salió, palabras muy claras como son todas las de los profetas, hasta cuando las interpretaron mal. Pág. 116

El otro soldado, haciendo una raya en el suelo con el hierro de la lanza, como el destino que parte y reparte, dijo, Mira que somos desgraciados los de nuestro oficio, como si no bastara con practicar lo malo que la naturaleza nos dio, tenemos encima que ser brazo de la maldad de otros y de su poder. Pág. 120

... un clamor de nuevos gritos y llantos llenó la atmósfera, no eran los ángeles llorando la desgracia de los hombres, eran los hombres enloqueciendo bajo un cielo vacío. Pág. 125

... antes se perdonará a un traidor que a un renegado. Pág. 130

... bien cierto es el proverbio que dice que en los sueños no hay firmeza. Pág. 135

... el perdón es nuestra voluntad para cambiar... es la propia vanidad del culto, lo que demostrará la falsedad de los hombres. Pág. 155

... es patente que cuando Dios no viene ni da señal de venir pronto, el hombre no tiene más remedio que hacer sus veces y salir de casa para poner orden en el mundo ofendido... Pág. 156

... el destino, cuantas veces habrá que decirlo, es un cofre como otro no hay, que al mismo está abierto y cerrado, miramos dentro y podemos ver lo acontecido, la vida pasada, convertida en destino cumplido, pero de lo que está por ocurrir, solo alcanzamos unos presentimientos, unas intuiciones, como en el caso de este evangelio, que no estaría siendo escrito de no ser por aquellos avisos extraordinarios, indicadores, tal vez, de un destino mayor que la vida simple. (Pág. 158-159)

... y todo esto, ayer, hoy y mañana, no son más que nombres diferentes de la ilusión. Pág. 159

... Uno no puede elegir los sueños que tiene, Son los sueños los que eligen a las personas. Pág. 161

El sueño es el pensamiento que no fue pensado cuando debía. Pág. 162

Cuando llegará, Señor, el día que vengas a nosotros para reconocer tus errores ante los hombres. Pág. 163

La cuestión no está en divorciarme de ella, la cuestión estaría en divorciarme de mí... Pág. 166

... es la ley de la vida, el olvido. Pág. 167

... ése es el llanto que no tiene remedio, aquel fuego continuo que quema las lágrimas antes de que ellas puedan brotar... Pág. 168

En nombre de quienes nunca se escribió un libro, todo es quitar y no dar, prometer y no cumplir...

... en nombre de cosas tales, letras, libros y banderas andan las personas matándose unas a otras... Pág. 170

... no es preciso tener culpa para ser culpable. Pág. 173

... en el vacío no hay cerca ni lejos donde posar los ojos, verdaderamente no es posible fijar una ausencia. Pág. 175

... Qué verá este sol que va a nacer, alguna vez aprenderemos a no hacer preguntas inútiles, pero mientras llega ese tiempo aprovechemos para preguntarnos, Qué verá este sol que va a nacer. Pág. 180

... y el vecino de José le dijo, Prepárate, y quería decir, Prepárate para quedar libre, como si para la libertad fuera necesaria preparación... Pág. 183

... Dios salva las almas, no los cuerpos. Pág. 183

... Fue ayer y es lo mismo que si dijéramos, Fue hace mil años, el tiempo no es una cuerda que se pueda medir nudo a nudo, el tiempo es una superficie oblicua y ondulante que sólo la memoria es capaz de hacer que se mueva y aproxime. Pág. 188

... desde la aurora del mundo siempre los incendios atrajeron a los hombres. Pág. 189

... y si el hombre ha sido, con igual constancia, lobo y verdugo del hombre, con más razones aún seguirá siendo su enterrador. Pág. 195

... dado que los hombres para todo quieren explicación, falsa o verdadera, se inventarán unas cuantas historias y leyendas, al principio conservando cierta relación con los hechos, hasta que todo se transforme en pura fábula. Pág. 197

... sólo lloraban, en esto los niños son como los viejos, que lloran por nada, hasta cuando dejan de sentir, o porque han dejado de sentir. Pág. 199

... contra toda lógica y razón Jesús había heredado el sueño del padre, no exactamente de la misma manera, sino como padre e hijo, cada uno en su lugar, lo estuviesen soñando al mismo tiempo. Pág. 208

... si damos tiempo al tiempo, siempre llega un día en el que la verdad se vuelve mentira y la mentira verdad. Pág. 218

... la ausencia es también una muerte, la única e importante diferencia es la esperanza. Pág. 219

... La culpa es un lobo que se come al hijo después de haber devorado al padre, Ese lobos de que hablas ya se comió a mi padre, Entonces sólo falta que te devore a ti, Y tú, en tu vida, fuiste comido o devorado, No solo comido o devorado, sino también vomitado. Pág. 241

... Hoy en el templo oí decir que todo acto humano, por insignificante que sea, interfiere la voluntad de Dios, y que el hombre sólo es libre para ser castigado, No es de ser libre de donde viene mi castigo, sino de ser esclava, dijo la mujer. Jesús se calló. Apenas había oído las palabras de Zelomi porque el pensamiento como, como una súbita hendidura, se abrió a la ofuscadora evidencia de que el hombre es un simple juguete en manos de Dios, eternamente sujeto a hacer sólo lo que a Dios plazca, tanto cuando cree obedecerle en todo, como cuando en todo supone contrariarlo. Pág. 249

Ocurre esto muchas veces, no hacemos las preguntas porque aún no estábamos preparados para oír las respuestas, o, simplemente, por tener miedo de ellas. Y, cuando encontramos el valor suficiente para hacerlas, es frecuente que no nos respondan, como hará Jesús cuando un día le pregunten, Qué es la verdad, entonces se callará hasta hoy. Pág. 263

... Jesús se sentó en una piedra, a la orilla del camino, pensando en la manera de resolver el problema material que le impide cumplir un deber espiritual, vana esperanza... Pág. 282

No tienes familia, Sí, Y por qué no estás con ella, He venido a trabajar de pastor en Judea, y ésta fue una manera mentirosa de decir la verdad o de poner la verdad al servicio de la mentira. Pág. 283

... Jesús apretó al corderillo contra su pecho, no comprende por qué no acepta Dios que en su altar se derrame un cuenco de leche, zumo de la existencia que pasa de un ser a otro, o que en él se esparza con gesto de sembrador, un puñado de trigo, materia entre todas sustantiva del pan inmortal. Pág. 286

... Promesas al diablo, sólo para engañarlo... Pág. 291

... Madre, los pensamientos son lo que son, sombras que pasan, no son ni buenos ni malos en sí, sólo las acciones cuentan... Pág. 292

Ninguna salvación es suficiente, cualquier condena es definitiva. Pág. 308

Realmente, una prostituta debería oler a lo que más frecuenta, como el cabrero huele a cabra y el pescador a pescado, aunque, tal vez, quien sabe, esas mujeres se perfuman tanto justamente porque quieren esconder, disimular o incluso olvidar el olor de hombre. Pág. 319

Lo que me enseñas no es prisión, es libertad. Pág. 325

Di sólo que tu hijo Jesús ha vuelto de viaje, y que no hay riqueza mayor que el regreso del hijo pródigo. Pág. 341

... en el instante siguiente recordó Jesús que el poder y la gloria le han sido prometidos, sí, pero para después de la muerte, lo mejor será que goce de la vida... Pág. 351

La noche se ha hecho madrugada, la luz del candil murió dos veces y dos veces resucitó, toda la historia de Jesús, que ya conocemos, fue narrada allí, incluyendo también ciertos pormenores que entonces no creíamos que merecieran atención, y muchos pensamientos que dejamos escapar, no porque Jesús los ocultase, sino, simplemente, porque no podía este evangelista estar en todas partes. Pág. 355

... Dios es pavoroso... Pág. 356

Hijo, la ocasión puede siempre crear una necesidad, pero si la necesidad es fuerte, tendrá que ser ella la que haga la ocasión. Pág. 365

... el destino es lo más difícil que hay en el mundo... Pág. 369

... Quién es mi madre, quiénes mis hermanos, mis hermanos y mi madre son aquellos que creyeron en mí y en mi palabra en la misma hora en que yo la proferí (...) mi madre y mis hermanos son aquellos que no necesitan esperar a la hora de mi muerte para apiadarse de mi vida... Pág. 374

María de Magdala no conoce, por propia experiencia, el amor de la madre por su hijo, conoció al fin el amor de la mujer por su hombre, después de haber aprendido y practicado antes el amor falso, los mil modos del no amor. Pág. 379

... esta orilla del mar es para ellos el mundo entero... Pág. 381

... Perderás la guerra, no tienes otro remedio, pero ganará todas las batallas... Pág. 388

... se miraban por encima de un abismo, preguntándose cuál sería el primero en poner un pie en el delicado y frágil puente que, pese a todo, seguía uniendo un lado con el otro. Pág. 394

... el bien es frágil, basta que el mal le lance al rostro el vaho cálido de un simple pecado para que se enturbie para siempre su pureza... Pág. 404

... porque el espíritu inmundo que vivía dentro del hombre y lo gobernaba se reía de todas las prisiones. Pág. 405

... una vez que de la necesidad a la ley apenas media un brevísimo paso, y la más expedita justicia, lo sabemos desde Caín... Pág. 414

... Quien tenga oídos que oiga, si no dividís, no multiplicaréis. Pág. 415

Y cuál es el papel que me has destinado en tu plan, El de mártir, hijo mío, el de víctima, que es lo mejor que hay para difundir una creencia y enfervorizar una fe. Pág. 424

... Entonces os servís de los hombres, Sí hijo mío, sí, el hombre es, podríamos decir, palo para cualquier cuchara, desde que nace hasta que muere está siempre dispuesto a obedecer, lo mandan para allá y él va, le dicen que se pare y se para, le ordenan que vuelva a atrás y él retrocede, el hombre, tanto en la paz como el guerra, hablando en términos generales, es lo mejor que le ha podido ocurrir a los dioses. Pág. 426

Lo que tú eres, hijo mío, es el cordero de Dios, aquel a quien el propio Dios lleva hasta su altar, que es lo que estamos preparando aquí. Pág. 430

También yo puedo ver algunas cosas del futuro, pero lo que no siempre consigo es distinguir si es verdad o mentira lo que creo ver, es decir veo mis mentiras como lo que son, verdades mías, pero nunca sé hasta que punto las verdades de los otros son mentiras suyas. Pág. 434

Habla claro, le interrumpió Jesús, No es posible, dijo Dios, las palabras de los hombres son como sombras y las sombras nunca sabrán explicar la luz, entre ellas y la luz está, interponiéndose, el cuerpo opaco que las hace nacer. Pág. 435

Lo que quiero que me digas es cómo vivirán los hombres que vengan después de mí, Te refieres a los que te sigan, Sí, si serán más felices, Más felices, lo que se dice felices, no diría yo tanto, pero tendrán la esperanza de una felicidad allá en el cielo donde yo vivo eternamente, o sea, tendrán la esperanza de vivir eternamente conmigo... Pág. 435

... el miedo común es así, une fácilmente las diferencias. Pág. 448

No te acepto, no te perdono, te quiero como eres y, de ser posible, todavía peor de lo que eres ahora, Por qué, Porque este Bien que soy yo no existiría sin ese Mal que tú eres, un Bien que tuviese que existir sin ti sería inconcebible... Pág. 451

... el Diablo, acabamos de enterarnos ahora mismo, no acaba, sino de miedo de tener que existir para siempre... Pág. 452

... pero los pecados son otra cosa, los pecados atormentan por debajo de lo que se ve, no son pierna coja ni brazo tullido, no son lepra de fuera, sino lepra de dentro. Pág. 463

A mi no me engaña ése, el hijo del Hombre es el hijo de Dios, Jesús no fue a sembrar grano en Jerusalén, pero en Betania forjaba y daba filo a la hoz con que la que lo habrán de segar. Pág. 481

No exijáis nada que no esté establecido en la ley, pero no penséis que la ley es justa sólo porque la llamáis ley... Pág. 483

No había errado del todo Pedro en el paso que dio, pero lo dio demasiado pronto... Pág. 487

... hemos probado la paz, ahora probemos la espada... Pág. 489

... la suerte de las armas, al poco tiempo, empezó a cambiar, que si esta lucha, como en las cruzadas, la quería Dios, no parecía que el mismo Dios pusiera en ella empeño suficiente para que ganaran los suyos. Pág. 491

En el brazo que maneja el cayado y maneja la espada se ve la diferencia. Pág. 491

... respondió Jesús, no es la espada la que nos falta, sino el brazo. Pág. 492

Nadie en la vida tuvo tantos pecados que mereció morir dos veces... 494

(Pedro) no podía saber que Jesús estaba viviendo entre dos tormentos, el de sus deberes para con los hombres y mujeres que lo habían dejado todo para seguirle, y aquí, en esta casa, con estas dos hermanas, iguales y enemigas como el rostro y el espejo, una continua, minuciosa, horrible dilaceración moral. Pág. 496

Arrepentíos, quedar curado era como nacer de nuevo sin haber muerto... Pág. 497

Se amaban y decían palabras como éstas, no sólo porque eran bellas o verdaderas, si es posible que sean lo mismo al mismo tiempo, sino porque presentían que el tiempo de las sombras estaba llegando a su hora, y era preciso, que empezaran a acostumbrarse, todavía juntos, a la oscuridad de la ausencia definitiva. Pág. 498

Ni yo puedo hacerte todas las preguntas, ni tú puedes darme todas las respuestas... Pág. 514

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"Conseguir que los hombres se agrupen alrededor de una causa, una doctrina o una idea es siempre más fácil que persuadirlos de que sean dueños de su propia vida". Henry Miller

"Ensayo sobre la ceguera"

José Saramago
Traducción de Basilio Losada; Santillana Ediciones Generales 2003

Había llegado incluso a pensar que la oscuridad en que los ciegos vivían no era, en definitiva, más que la simple ausencia de luz, que lo que llamamos ceguera es algo que se limita a cubrir la apariencia de los seres y de las cosas, dejándolos intactos tras un velo negro. Ahora, al contrario, se encontraba sumergido en una albura tan luminosa, tan total, que devoraba no solo los colores, sino las propias cosas y los seres, haciéndolos así doblemente invisibles. Pág. 14

Para él la luz, esta luz, se había convertido en ruido. Pág. 18

La virtud, habrá aún quien lo ignore, siempre encuentra escollos en el durísimo camino de la perfección, pero el pecado y el vicio se ven tan favorecidos por la fortuna que todo fue llegar… Pág. 32

... diez minutos después estaba ya desnuda, a los quince gemía, a los dieciocho susurraba palabras de amor que ya no tenía necesidad de fingir, a los veinte empezaba a perder la cabeza, a los veintiuno sintió que su cuerpo se desquiciaba de placer, a los veintidós gritó, Ahora, ahora, y cuando recuperó la conciencia dijo, agotada y feliz, Aún lo veo todo blanco. Pág. 33

De esa masa estamos hechos, mitad indiferencia y mitad ruindad. Pág. 40

Aquí, la verdadera casa de cada uno es el sitio donde duerme, por eso no es extraño que el primer cuidado de los recién llegado fuese elegir cama, tal como habían hecho en la otra sala cuando aún tenían ojos para ver. Pág. 68

Por primera vez desde que entraron allí, la mujer del médico se sintió como si estuviera detrás de un microscopio observando el comportamiento de uno seres que ni siquiera podían sospechar su presencia, y esto le pareció súbitamente indigno, obsceno, No tengo derecho a mirar si los otros no me pueden mirar a mí, pensó. Pág. 72

... y es que, en ellos, probablemente, ha podido más la tristeza de ahora que el amor de antes… Pág. 89

Algunas palabras dichas a tiempo valen más que un discurso que agravaría la difícil situación. Pág. 96

Todos tenemos nuestros momentos de flaqueza, menos mal que todavía somos capaces de llorar, el llanto muchas veces es una salvación, hay ocasiones en que moriríamos si no llorásemos… Pág. 104

... a los soldados, ya se sabe, se les da una orden y matan, se les da otra y mueren… Pág. 110

... en las adversidades, tanto las probadas como las previsibles, se conocen los amigos. Pág. 111

Si no somos capaces de vivir enteramente como personas, hagamos lo posible para no vivir enteramente como animales… Pág. 123

... pero, así es el mundo, tiene la verdad muchas veces que disfrazarse de mentira para alcanzar sus fines… Pág. 131

Estos ciegos, si no les ayudamos, no tardarán en convertirse en animales, peor aún, en animales ciegos. Pág. 139

... ciegos contra ciegos, nunca pensé que viviría para ver una cosa así… Pág. 143

Amenazar con un arma es ya atacar… Pág. 153

De qué me sirve ver. Le servía para saber del horror más de lo que hubiera podido imaginar alguna vez, le servía para desear estar ciega, nada más que para eso. Pág. 158

... pensaba en los ciegos para quienes el día duraba siempre. Pág. 161

... sabido es que las razones humanas se repiten mucho, y las sinrazones también... Pág. 174

... preguntar de qué ha muerto alguien es estúpido, con el tiempo se olvida la causa. Pág. 187

Volverás a matar, Sí, si es preciso, de esa ceguera ya nunca me libraré… Pág. 198

... la ceguera también es esto, vivir en un mundo donde se ha acabado la esperanza. Pág. 214

... no hay cosa mala que no traiga consigo una cosa buena, se habla menos de las cosas malas traídas por las cosas buenas… Pág. 217

Le dices a un ciego, Estás libre, le abres la puerta que lo separa del mundo, Vete, estás libre, volvemos a decirle, y no se va, se queda allí parado en medio de la calle (…) de nada va a servir la memoria, pues solo será capaz de mostrar la imagen de los lugares y no los caminos para llegar. Pág. 221

... pero, algunos viejos son así, les sobra orgullo a medida que les va faltando tiempo. Pág. 259

Si alguna vez vuelvo a tener ojos, miraré verdaderamente a los ojos de los demás, como si estuviera viéndoles el alma. Pág. 278

... Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos. Pág. 278

... La ceguera es la providencia de los feos. Pág. 283

... Tanto nos cuesta la idea de que tenemos que morir, dijo la mujer del médico, que siempre buscamos disculpas para los muertos, es como si anticipadamente estuviésemos pidiendo que nos disculpen cuando nos llegue la vez… Pág. 290

... el cuerpo también es un sistema organizado, está vivo mientras se mantiene organizado, la muerte no es más que el efecto de una desorganización… Pág. 297

... Es una vieja costumbre de la humanidad ésa de pasar al lado de los muertos y no verlos… Pág. 300

... Bien cierto es que lo difícil no es vivir con las personas, lo difícil es comprenderlas… Pág. 303

... nos pertenece más lo que vino a ofrecerse a nosotros que aquello que tuvimos que conquistar… Pág. 311

... En cierto modo, todo cuanto comemos es robado de la boca de los otros…
Pág. 316

... me volveré más ciega cada día porque no tendré quien me vea…
Pág. 320

Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven.
Pág. 329

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"El papel de los discípulos consiste siempre en traicionar al maestro". Henry Miller


"El año de la muerte de Ricardo Reis"

José SaramagoAlfaguara, 1998

... no hay ninguna sombra de alegría en este regreso. Pág. 16

... indagando que buenos vientos y que malos tiempos trajeron a este cliente... Pág. 21

... dijo una mentira, él, que un día afirmó detestar la inexactitud. Pág. 23

... y la ostentación es un insulto a los pobres. Pág. 23

Se acabó el día, lo que de él queda está lejos, en el mar, y va huyendo...
Pág. 25

... en verdad os diré que el lector de novelas policíacas es el único y real superviviente de la historia que esté leyendo, si no es que como superviviente único y real lee todo lector cualquier historia. Pág. 27

... solo la noche es lúcida, pero el sueño la vence, tal vez para nuestro sosiego y descanso. Pág. 41

... Fernando Antonio Nogueira Pessoa (…) albergado en este cementerio hasta el fin de los tiempos, cuando Dios ordene que los poetas despierten de su muerte provisional. Pág. 45

... un hacedor de versos que dejó su parte de locura en el mundo, esa es la gran diferencia que hay entre poetas y locos, el destino de la locura que se apoderó de ellos. Pág. 48

A los dioses pido solo que me concedan el no pedirles nada... Pág. 59

Es que la gente nunca se da cuenta de que quien acaba una cosa nunca es aquel que la empezó aunque ambos tengan nombre igual, que es solo eso lo que se mantiene constante, nada más. Pág. 62

... se mira en el espejo, superficie dos veces engañadora porque reproduce un espacio profundo y lo niega mostrándolo como una mera proyección, donde verdaderamente nada acontece, solo el fantasma exterior y mudo de las personas y las cosas... Pág. 63

La felicidad es un yugo y ser feliz oprime porque es un estado cierto. Pág. 68

... solo jueces humanos se atreven a juzgar, los dioses nunca, porque se supone que lo saben todo, a no ser que ese todo sea falso, que precisamente la verdad última de los dioses sea que no saben nada, a no ser que su ocupación única sea olvidar en cada momento lo que en cada momento les van enseñando los actos de los hombres, tanto los buenos como los malos, iguales en definitiva para los dioses, porque inútiles son para ellos. Pág. 73

... el compromiso, libertad que nos negamos a nosotros mismos. Pág. 74

... probablemente es la lengua la que va escogiendo los escritores que precisa, se sirve de ellos para que expresen una pequeña parte de lo que es, cuando la lengua lo haya dicho todo, y callado, a ver cómo vamos a vivir. Pág. 75

Sobre la desnudez de la verdad el manto diáfano de la fantasía, parece clara la sentencia, clara, cerrada y conclusa, un niño sería capaz de entenderla y repetirla en el examen sin error, pero ese mismo niño repetiría con igual convicción un nuevo dicho.
Sobre la desnudez de la verdad y el manto diáfano de la verdad, y este dicho sí da mucho más que pensar, y deleitosamente imaginar, sólida y desnuda la fantasía, diáfana apenas la verdad, si las sentencias vueltas del revés pasaran a ser leyes, qué mundo haríamos con ellas, el milagro es que los hombres no se vuelven locos cada vez que abren la boca para hablar. Pág. 75-76

... por cosas así quien no tiene Dios busca dioses, y quien abandonó a los dioses, un Dios inventa, un día nos libraremos de éste y de aquéllos... Pág. 90

... lo que para uno ha dejado de ser útil, es un tesoro para otros. Pág. 97

... a partir de cierta edad ni la cabeza nos gobierna ni las piernas saben a dónde han de llevarnos, al fin somos como los chiquillos, inermes, pero la madre ha muerto, no podemos volver a ella, al principio, a aquella nada que hubo antes del principio, la nada existe realmente, es lo que hubo antes, no es después de muertos cuando entramos en la nada, de la nada, sí, procedemos, empezamos por el no-ser, y muertos cuando lo estemos, seremos algo disperso, sin conciencia, pero existiendo. Todos tuvimos padre y madre, pero somos hijos del azar y de la necesidad... Pág. 98

Así son los laberintos, tienen calles, travesías y callejones sin salida, y hay quien dice que la manera más segura de salir de ellos es ir andando y girando siempre hacia el mismo lado, pero eso, como tenemos la obligación de saber, es contrario a la naturaleza humana. Pág. 111

... lo peor que tienen los diarios es que quien los hace se crea autorizado a escribir sobre todo, que se atreva a poner en la cabeza de otros ideas que puedan servir en la cabeza de todos... Pág. 113

Ricardo Reis pasó todo el día fuera rumiando su vergüenza, sobre todas indigna porque no lo había vencido un adversario, sino su propio miedo.
Pág. 121

Ricardo Reis reflexiona sobre lo que vio y oyó, piensa que el objeto del arte no es la imitación, que fue censurable debilidad por parte del autor escribir la pieza en el lenguaje de Nazaré o en lo que creyó que es ese lenguaje, olvidando que la realidad no soporta su reflejo, que lo rechaza, solo otra realidad, cualquiera que sea, puede colocarse en vez de aquella que se quiso expresar, y, siendo diferentes entre sí, mutuamente se muestran, explican y enumeran, la realidad como invención que fue, la invención como realidad que será. Pág. 135

... no por variar de habla varía el sentir... Pág. 138

... gloriosa muerte será la de aquellos hombres que en la muerte del sol mueran, no vieron el primer día, verán el último. Pág. 142

Todos padecemos una enfermedad básica, podemos decir, que es inseparable de lo que nosotros somos y que, en cierto modo, hace lo que somos, y acaso sería más exacto decir que cada uno de nosotros es su enfermedad, por ella somos tan poco, y también por ella conseguimos ser tanto, entre una cosa y otra que venga el diablo y escoja. Pág. 160

Cuando alguien emigra, piensa en el país donde tal vez muera como un país donde tendrá vida… Pág. 164

Y fueron los ingleses quienes nos robaron, pérfida Albión, como es costumbre de ellos, que hasta se duda que sean capaces de otros comportamientos, es como un vicio, no hay pueblo en el mundo que no tenga contra ellos motivo de queja. Pág. 180

... lo más común es que unos luchen y otros lleven la fama… Pág. 184

... odios del alma no acaban con la muerte. Pág. 185

Lo peor es que el hombre no puede estar en el horizonte que ve, aunque si allá estuviese, desearía estar en el horizonte en que está, el barco en el que no vamos es el barco ideal para nuestro viaje... Pág. 190

... quien está aparte ve más y observa mejor... Pág. 194

... de los tiempos el más fugaz es el de la pasión... Pág. 207

No somos nada, somos pero en vano... Pág. 208

... en definitiva la vida no es mucho más que estar tumbado, convalesciente de una enfermedad antigua, incurable y reincidente, con intervalos a los que llamamos salud, que algún nombre habríamos de darles vista la diferencia que hay entre los dos estados. Pág. 135

Dios es el administrador del futuro y no proclama sus intenciones para que podamos ponernos a cubierto, o es mal gerente de ese capital, como algunos piensan, pues ni su propio destino fue capaz de prever... Pág. 218

Cuantas veces habré escrito esto mismo de otras maneras. Pág. 224

Quedo advertido, de nada sirve estar advertido, por más que usted diga, por más que digamos todos, siempre quedará una palabra por decir, no le pregunto qué palabra es esa, y hace muy bien, mientras callamos las preguntas y mantenemos la ilusión de que acabaremos por saber las respuestas. Pág. 228

... usted es como el desierto, ni sombra hace... Pág. 228

... Dios quiera que todo vaya bien, a Dios no le iba a gustar el saber que creemos que las cosas han ido mal porque Él que no quiso que fueran mejor... Pág. 230

Ricardo Reis la estrechó contra él, ella lo abrazó, la conversación los había ido aproximando lentamente con una indefinible conmoción, casi un dolor, por eso fue tan delicadamente hecho lo que hicieron después, todos sabemos qué. Pág. 252


... y le cuesta trabajo creer en la paciente crueldad del cielo que, teniendo tantos modos de llevarnos de este mundo, tan gustosamente escoge el hierro y el fuego, y esta excesiva agua. Pág. 255

... hay gente que tiene un valor gelatinoso, no tiene culpa de eso, ha nacido así. Pág. 257

... es un error pensar que con la vejez se pierde la memoria, que solo la memoria antigua se conserva y poco a poco aflora como ocultas frondas cuando las aguas van bajando, hay una memoria terrible en la vejez, la de los últimos días, la imagen del fin del mundo, el último instante de la vida. Pág. 257

... por qué será que las palabras se sirven tantas veces de nosotros, las vemos acercarse, amenazar, y no somos capaces de alejarlas, de acallarlas, y acabamos así diciendo lo que no queríamos, es como el abismo irresistible, vamos a caer y seguimos avanzando. Pág. 267

... razón tenía ese francés que dijo que la palabra le fue dada al hombre para disfrazar el pensamiento... Pág. 270

Lisboa es un gran silencio rumoroso, nada más. Pág. 276

Volved a vuestra casa, buscad en ella la cosa más vil y encontraréis que es vuestra propia alma... Pág. 281

... pero la soledad no es vivir solo, la soledad es no ser capaz de hacer compañía a alguien o algo que está entre nosotros, la soledad no es un árbol en medio de una llanura donde solo está él, es la distancia entre la savia profunda y la corteza, entre la hoja y la raíz... Pág. 283

... solitario es estar donde ni nosotros mismos estamos... Pág. 283

... creo incluso que esa es la primera soledad, no sentirnos útiles... Pág. 284

Profetizar desgracias siempre fue señal de soledad... Pág. 285

... tal vez no fuera aún la soledad, era el silencio, medio hermano de ella... Pág. 287

... los periodistas no olvidan nunca que escriben para el pueblo, en segundo, porque saben muy bien para qué pueblo escriben. Pág. 290

... por eso dormimos en vísperas de una batalla o de la ejecución, por eso, en definitiva, morimos cuando ya no podemos seguir soportando la violenta luz de la vida. Pág. 301

... ve el rostro del hombre aproximarse lentamente, siente que se le va formando un sollozo en la garganta, en la suya, en la de él, los labios se rozan, es esto un beso, piensa, pero esto es solo el principio del beso, la boca de él se aprieta contra la suya, los labios de él se abren sus labios, es ése el destino del cuerpo, abrirse, ahora los brazos de Ricardo Reis la ciñen por la cintura y por los hombros, la aprietan contra él, y el seno se comprime por primera vez contra el pecho de un hombre, ella comprende que el beso no ha acabado aún, que en este momento es inconcebible que pueda acabar y volver al mundo del principio, a su primera ignorancia... Pág. 309

No sé si la besé por amor o desesperación, y ella respondió, Nadie me ha besado antes, por eso no sé distinguir entre la desesperación y el amor... Pág. 311

Cuando se cree en milagros ya no hay nada que esperar de la esperanza...
Pág. 312

... pasó envuelta en olor de hombre como una coraza, que ese es el efecto, en nuestro cuerpo, del olor de otro. Pág. 320

... tenemos lástima unos de otros, no de uno mismo. Pág. 342

... y habla mientras tanto porque el silencio le resulta más insoportable que las palabras... Pág. 344

... el mundo olvida tanto que ni siquiera se da cuenta de lo que ha olvidado... Pág. 346

... vaya idea, el culto a un hombre uniendo lo que el culto a Dios dividió. Pág. 353

El arrepentimiento es la cosa más inútil de este mundo, en general quien se dice arrepentido lo único que quiere es conquistar perdón y olvido, en el fondo, cada uno de nosotros continúa satisfecho de sus culpas... Pág. 366

Addis-Abeba, oh lingüístico donaire, oh poéticos pueblos, que quiere decir Nueva Flor. Pág. 378

Nada hay más seguro que el destino, la muerte es aún más segura, la muerte también es el destino... Pág. 383

... No hay respuesta para el tiempo, estamos en él y asistimos, nada más. Pág. 408

El destino es el orden supremo, orden al que los dioses aspiran, Y los hombres, cuál es el papel de los hombres, Perturbar el orden, corregir el destino, para mejorarlo o para empeorarlo, es igual, lo que hay que hacer es impedir que el destino sea destino... Pág. 423

... pero la más falsa de las mentiras es precisamente la que se sirve de la verdad para satisfacción y justificación de sus vicios. Pág. 431

La ironía siempre es máscara... Pág. 458

Hay días en que es como si ya estuviera allí, y hay días en que me siento como si nunca hubiera estado... Pág. 458

... solo la madre existe, el padre es un accidente... Pág. 460

... lo que no quiero saber no existe... Pág. 470

... creo que cuanto más alto se sube, más lejos se ve... Pág. 476

... de este lado de los Pirineos todas las mujeres son santas, el mal está en los hombres que tan bien piensan de ellas. Pág. 482

... la oscura profecía de quien, conociendo el futuro, no lo desveló por completo... Pág. 484

Usted señor doctor es una persona instruida, y yo soy casi una analfabeta, pero he aprendido una cosa, y es que las verdades son muchas y están unas contra otras, mientras no luchen, nunca se sabrá dónde está la mentira... Pág. 493

Antes, era todo mucho más sencillo, cualquiera podía ser Dios, ahora nos pasamos la vida interrogándonos sobre si las aguas ya viene turbias de la fuente o si fueron enlodadas por otras travesías. Pág. 502

... un muerto que no se respeta no merece haber vivido... Pág. 509

... que de las palabras no conocemos su último destino. Pág. 511

... tal vez esto es lo que llaman el destino, saber lo que va a ocurrir, saber que no hay nada que pueda evitarlo, y quedarnos quietos, mirando, como puros observadores del espectáculo del mundo, al tiempo que imaginamos que ésta será también nuestra última mirada, porque con el mundo acabaremos nosotros... Pág. 512

... sabio es el que se contenta con el espectáculo del mundo... Pág. 522

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"...en cada espejo yace un doble,
un adversario que nos refleja y nos abisma...".
Octavio Paz


"El Hombre duplicado"


José Saramago
Alfaguara. 1ra edición 2002

... Permíteme que te diga que distraerse es siempre el mejor remedio de quien no lo necesita. Pág. 16

No olvides que lo que llamamos hoy realidad fue imaginación ayer… Pág. 17

Seré de verdad un error, se preguntó, y, suponiendo que efectivamente lo sea, qué significado, qué consecuencias tendrá para un ser humano saberse errado. Pág. 35

Es difícil considerar extraña a una persona que es igual que yo… Pág. 39

Todos sabemos que cada día que nace es el primero para unos y será el último para otros, y que, para la mayoría, es sólo un día más. Pág. 40

Que la historia no registre un hecho no significa que este hecho no haya ocurrido. Pág. 42

Las mejores invenciones, nunca estará de más insistir en ello, son las de quien no sabía. Pág. 48

Y que me dices de los estudios sociales, No es infrecuente que los llamados estudios sociales sean todo menos estudios sobre personas... Pág. 50

El mejor camino para una exculpación universal es llegar a la conclusión de que, porque todos tenemos culpas, nadie es culpable... Pág. 50

... cuando la verdad entera, si realmente quisiéramos conocerla, si no nos contentásemos con las letras gordas de la comunicación, reclama que estemos atentos al centelleo múltiple de los subgestos que van detrás del gesto como el polvo cósmico va detrás de la cola del cometa, porque los subgestos, para recurrir a una comparación al alcance de todas las edades y comprensiones, son como las letritas pequeñas del contrato, que cuesta trabajo descifrar, pero están ahí. Pág. 59

... pero el orden, como del perro también se dice, es el mejor amigo del hombre, aunque igual que el perro de vez en cuando muerda. Tener un lugar para cosa y tener cada cosa en su lugar ha sido siempre regla de oro de las familias que prosperaron, así como ha quedado de sobra demostrado que ejecutar en buen orden lo que se debe hacer es siempre la más sólida póliza de seguro contra los fantasmas del caos. Pág. 70

Lo que estoy observando es que la vida, hasta ahora, no te ha enseñado a comprender que nuestra mejor prenda, nuestra del sentido común, es precisamente, y desde siempre, la curiosidad. Pág. 74

El sentido común, perdona que te diga, es conservador, incluso me atrevo a afirmar que reaccionario… Pág. 75

Deberías de saber que estar de acuerdo no siempre significa compartir una razón, lo más normal es que las personas se acojan a la sombra de una opinión como si fuera un paraguas. Pág. 75

Hay cosas que nunca se podrán explicar con palabras. Pág. 76

... en cuanto a las palabras, esas y todas las demás, vinieron al mundo con un destino brumoso, difuso, el de ser una organización fonéticas y morfológicas de carácter eminentemente provisional, aunque, gracias, quizá, a la aureola heredada de su auroral creación, se empeñan en pasar, no tanto por sí mismas, sino por lo que de modo variable van significando y representando, por inmortales, imperecederas o eternas, según los gustos del clasificador. Pág. 78

Hoy solo la cobardía me obligaría a mantener este matrimonio… Pág. 80

No te dejes engañar, el sentido común es demasiado común para ser realmente sentido, en el fondo no es más que un capítulo de la estadística, y el más vulgarizado de todos… Pág. 84

A partir de ahora, al pronunciar la palabra inanimal estaremos siendo tan claros y precisos como cuando, en el otro reino, perdida por completo la novedad del ser y de sus designaciones, indiferentemente llamábamos al hombre animal y animal al perro. Pág. 91

Nunca ha entendido que todo lo que es animal está destinado a tornarse inanimal y que, por muy grandes que sean los nombres y los hechos que los seres humanos hayan dejado inscritos en sus páginas, procedemos de lo inanimal y para lo inanimal nos encaminamos. Pág. 91

Dudando in mente entre la alegría de haber vencido sin lucha y la decepción de no haber tenido que luchar para vencer… Pág. 94

Se comprende, hablar del pasado es lo más fácil que hay, todo está escrito, es sólo repetir, chacharear, conferir en los libros lo que los alumnos escriban en los exámenes o digan en las pruebas orales, mientras que hablar de un presente que nada minuto explota en la cara, hablar de él todos los días del año al mismo tiempo que se va navegando por el río de la Historia hasta sus orígenes, o lo más cerca posible, esforzarnos por entender cada vez mejor la cadena de acontecimientos que nos ha traído donde estamos ahora, ese es otro cantar, da mucho trabajo, exige constancia en la aplicación, hay que mantener siempre la cuerda tensa, sin quiebra… Pág. 102

Hubo ya quien afirmó que todas las grandes verdades son absolutamente triviales y que tendremos que expresarlas de una manera nueva y, si es posible, paradójica… Pág. 102

... y los estudiantes, no olvidemos a los estudiantes, pobrecillos, que por no tener con quién hablar acabarán un día sin tener nada que decir… Pág. 102

De hecho nunca se sabe muy bien para qué sirven las victorias, suspiró el profesor de Matemáticas, Pero las derrotas se sabe muy bien para qué sirven, sobre todo lo saben los que pusieron en la batalla todo lo que eran y todo lo que tenían, pero de esta permanente lección de la Historia nadie hace caso. Pág. 105

Le ha sucedido lo mismo que a tantos de nosotros, erramos no porque fuese ése nuestro propósito sino porque confundimos el error con un nexo de unión, una complicidad confortable, un guiño de ojos de quien creía saber de qué se trataba sólo porque otros lo afirmaban. Pág. 106

Es de todos conocido, sin embargo, que la enorme carga de tradición, hábitos y costumbres que ocupa la mayor parte de nuestro cerebro lastra sin piedad las ideas más brillantes e innovadoras de que la parte restante todavía es capaz, y si es verdad que en algunos casos esa carga consigue equilibrar desgobiernos y desmanes de la imaginación que Dios sabe a dónde nos llevarían si lo dejáramos sueltos, también es verdad que con frecuencia, ésta tiene artes de reducir sutilmente a tropismos inconscientes lo que creíamos que era nuestra libertad de actuar, como una planta que no sabe por qué tiene siempre que inclinarse hacia el lado de donde viene la luz. Pág. 110

Aunque sabe que va a mentir, piensa que esa mentira será una forma tergiversada de la verdad, es decir, aunque la explicación sea rotundamente falsa, el simple hecho de repetirla la convertirá, de alguna manera, en verosímil… Pág. 123-124

Al contrario de lo que generalmente se piensa, las palabras auxiliares que se abren camino a los grandes y dramáticos diálogos son por lo general modestas, comunes, corrientes… Pág. 128

El caos es un orden por descifrar… Pág. 129

... lo que muestra cuánto tiene todavía que aprender esta mujer si ignora que muchas dramáticas discusiones de pareja es justo ahí donde acaban y se resuelven, no porque los ejercicios del sexo sean la panacea de todos los males físicos y morales, aunque no falten quienes así piensan, sino porque, agotadas todas las fuerzas de los cuerpos, los espíritus aprovechan tímidamente para... consigue levantar el dedo y pedir autorización para entrar, preguntan si se les permite oír sus razones, y si ellos, cuerpos, cuerpos, están preparados para prestarles atención. Es entonces cuando el hombre le dice a la mujer, o la mujer al hombre, Qué locos somos, que estúpidos hemos sido, y uno de ellos misericordiosos, cala la respuesta justa que sería, Tú, tal vez, yo he estado esperándote... sigue aunque parezca imposible, es este silencio lleno de palabras no dichas el que salva lo que se creía perdido, como una balsa que avanza desde la niebla pidiendo sus marinos, con sus remos y su brújula, su vela y su arca de pan. Pág. 136-137

Dice la sabiduría popular que nunca se puede tener todo, y no le falta razón, el balance de las vidas humanas juega constantemente sobre lo ganado y lo perdido, el problema está en la imposibilidad, igualmente humana, de que nos pongamos de acuerdo sobre los méritos relativos de lo que se debería perder y de lo que se debería ganar, por eso el mundo está como está… Pág. 136

... dejemos para el día de mañana lo que al día de mañana pertenece, Es buena filosofía, La mejor, Siempre que se sepa qué es lo que le pertenece al día de mañana. Pág. 138

Hay momentos en que lo mejor es que una persona se contente con lo que ya tiene, no sea que lo vaya a perder todo. Pág. 138

Ser hombre no debería significar nunca un impedimento para actuar como un caballero. Pág. 151

Según mi ciencia, una palabra que en sí reúna y funda el falsear y el falsificar, no existe. Si el acto existe, también debiera existir la palabra. Pág. 159

Todos los diccionarios juntos no contienen ni la mitad de los términos que necesitaríamos para entendernos unos a otros. Pág. 159

... una de las formas secundarias de la ceguera de espíritu es precisamente la estupidez. Pág. 197
Cuanto más te disfraces más te parecerás a ti mismo. Pág. 200

Preguntas, te puedo prometer que no haré, pero soy libre para suponer lo que quiera, aunque puedan parecerte disparates. Pág. 215

... lo que no sea todo es nada… Pág. 217

Dar tiempo al tiempo siempre es el mejor remedio para todo desde que el mundo es mundo… Pág. 219

No faltan motivos para pensar que cuanto más intentamos repeler nuestras imaginaciones, más se divertirán éstas procurando atacar los puntos de la armadura que consciente o inconscientemente hayamos dejado desguarnecidos. Pág. 236

Las acciones de los seres humanos, pese a no estar ya regidas por irresistibles instintos hereditarios, se repiten con tan asombrosa regularidad que creemos que es lícito, sin forzar la nota, admitir la hipótesis de una lenta pero constante formación de un nuevo tipo de instinto, supongamos que sociocultural será la palabra adecuada, el cual, inducido por variantes adquiridas de tropismos repetitivos, y siempre que responda a idénticos estímulos, haría que la idea que a uno se le ha ocurrido necesariamente se le tenga que ocurrir al otro. Pág. 241

... por fin alcanzaríamos la explicación completa de nuestros actos si nos propusiésemos decir por qué hacemos eso que decimos que no sabemos por qué hacemos… Pág. 251

... Tal como en su arriesgada propuesta para el estudio de la Historia, también las vidas de las personas pueden ser contadas de delante hacia atrás, esperar que lleguen a su fin para después poco a poco ir remontando la corriente hasta el brotar de la fuente, identificando de paso los distintos afluentes y navegarlos, hasta comprender que cada uno, hasta el más escaso y pobre de caudal, era a su vez , y para sí mismo, un río principal, y de esta manera vagarosa, pausada, atenta a cada cintilación del agua, a cada burbujeo subido del fondo, a cada aceleración del declive, a cada pantanosa suspensión, para alcanzar el término de la narrativa y colocar en el primero de todos los instantes el último punto final, tardar el mismo tiempo que las vidas así contadas hubiesen efectivamente durado. Pág. 254

Lo que no comprende en absoluto, por mucho que se haya puesto la cabeza a trabajar, es que, desarrollándose en auténtica progresión geométrica, de mejoría en mejoría, las tecnologías de comunicación, la otra comunicación, la propiamente dicha, la real, la de mí a tí, la de nosotros a vosotros, siga siendo esta confusión cruzada de callejones sin salida, tan engañosa de ilusorias plazas, ..sigue tan simuladora cuando expresa como cuando trata de ocultar. Pág.. 260

... cuando le confesó que había mentido, fue como una puerta que se abrió durante un instante para luego volver a cerrarse, pero por lo menos ella quedó sabiendo que lo que los separaba era sólo una puerta, no un muro. Pág. 255

... el peor de todos los muros es una puerta de la que nunca se ha tenido la llave… Pág. 255

No soy perfecto, es suficiente que le evite a ella lo malo que no quiero para mí… Pág. 266

... es hombre todo aquel que no esté sujeto a debilidades, También lo es todo aquel que logre dominarlas… Pág. 283

... es imposible no tener enemigos, que los enemigos no nacen de nuestra voluntad de tenerlos y sí del irresistible deseo que tienen ellos de tenernos a nosotros… Pág. 290

Los pensamientos son lo que son, sombras que pasan, no son ni buenos ni malos en sí, sólo las acciones cuentan. Pág. 291-292

No obstante, la lógica no lo es todo en la vida, y no es raro que justamente lo previsible, que lo es por ser el remate más plausible de una secuencia, o porque simplemente había sido anunciado antes, no es raro, decíamos, que lo previsible, guiado por razones que sólo son suyas, acabe escogiendo, para revelarse, una conclusión que podríamos llamar aberrante, tanto al lugar, como a la circunstancia. Pág. 298

Es una pena que las duchas que tomamos por fuera no nos aseen por dentro. Pág. 308

Infelizmente el sentido común no siempre aparece cuando es necesario, siendo muchas las veces en que de su ausencia momentánea han resultado los mayores dramas y las catástrofes más aterradoras… Pág. 319

Hay una parte de ti que duerme desde que naciste, mi miedo es que un día de estos te veas obligado a despertar violentamente… Pág. 334

La Historia enseña que Casandra siempre tiene razón… Pág. 334

Cuantas Troyas con otros nombres y en otros lugares han sido quemadas después de ésa, Innumerables… Pág. 334

De acuerdo con las convenciones tradicionales del género literario al que fue dado el nombre de novela y que así tendrán que seguir llamándose mientras no se invente una designación más de acuerdo con sus actuales configuraciones, esta alegre descripción, organizada en una secuencia simple de datos narrativos en el cual, de modo deliberado, no se permite la introducción ni de un solo elemento de tenor negativo, estaría allí, arteramente, preparando una operación de contraste que, dependiendo de los objetivos del novelista, tanto podría ser dramática como brutal o aterradora, por ejemplo, una persona asesinada en el suelo y encharcada en su propia sangre, una reunión consistorial de almas del otro mundo, un enjambre de abejorros furiosos de celo que confundieran al profesor de Historia con la abeja reina, o, peor todavía, todo esto reunido en una sola pesadilla, puesto que, como se ha demostrado, hasta la saciedad, no existen límites para la imaginación de los novelistas occidentales, por lo menos desde el antes citado Homero, que, pensándolo bien, fue el primero de todos. Pág. 337-338

... a veces nos preguntamos por qué la felicidad tarda tanto en llegar, por qué no vino antes, pero si nos aparece de repente, como en este caso, cuando ya la esperábamos, entonces lo más probable es que no sepamos qué hacer con ella, y la cuestión no es tanto elegir entre reír o llorar, es la secreta angustia de pensar que tal vez no consigamos estar a su altura. Pág. 346

... recuerda que hasta en las mayores victorias es conveniente saber retirarse a tiempo… Pág. 361

la necesidad, que es uno de los nombres que toma el destino cuando le interesa disfrazarse. Pág. 364

... el diablo no hace planes, es más, si los hombres fuesen buenos, ni existiría… Pág. 368

... es verdad con el tiempo todo pasa, pero hay casos en que el tiempo se hace más lento para dar tiempo a que el dolor se canse, y casos hubo y habrá, felizmente más escasos, en que ni el dolor se cansa ni el tiempo pasa… Pág. 383

... y no me ocultes nada, por favor, el tiempo de las medias verdades ha llegado a su fin, y el de las medias mentiras también… Pág. 392

Las palabras son todo cuanto tenemos... Pág. 404

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"La literatura es un palimpsesto donde escribimos para que otros escriban. En literatura, la recepción es el oficio; la devolución creadora es el arte". Víctor Hurtado

"Humo"

Djuna Barnes
Editorial Anagrama 1989

... más atractiva que el reflejo de un rayo de sol sobre un águila real, e igualmente fugaz. Pág. 7

Un hombre enamorado es nulo mentalmente. Toda su energía la dedica a su apariencia externa. Pág. 15

Todos los hombres empiezan amando a una mujer por lo que no es, y al final acaban comprendiendo lo que ella es en realidad. Al principio acarician su piel con besos, y al final la perforan con un revólver. Pág. 52

Adoraba la valentía porque carecía de ella. Pág. 56

... se había como un hombre que sale del cuarto de baño tras lavarse las manos. Ella no había sido más que la espuma del jabón que queda en el fondo del lavabo. Pág. 58

No somos más que simios expertos. Pág. 75

Y ningún hombre ha sido rey hasta que ha dominado el arte de hacer reverencias sin dificultad. Pág. 75

Los hombre tienen cuatro patas, pero han aprendido a llamar manos a dos de ellas. Pág. 77

... cuando los padres murmuran que van a enseñar algo entonces, en general, les ha llegado el momento de aprender. Pág. 77

... no había aprendido que, en ocasiones, los brazos izquierdos empiezan a robar mientras los derechos están aún vibrando con el apretón de manos de la amistad. Pág. 88

Todavía deseaba corregir las cosas, pero quería hacerlo como quien limpia el suelo, no como quien venda una herida. Pág. 146

Cuando las niñas piensan que saben cantar y los jóvenes que saben gobernar quiere decir que ha llegado la hora de la insurrección. Pág. 153

El otoño es la estación de la destrucción… pero somos criaturas débiles y miserables, y dejamos para la naturaleza todo el trabajo de demolición del paisaje, e igualmente le dejamos que reconstruya el mismo paisaje el año próximo y el año siguiente, durante años interminables, incansables, fastidiosos. Pág. 153

El hábito siempre es más fuerte que el deseo. Pág. 164

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Al paso(*)

La lectura es un valor espiritual. Lo importante es resistir. Simplemente, no hay que permitir que nada (tampoco la tecnología) nos desperdicie la gracia de los pequeños momentos de libertad que podamos gozar: una mesa que compartimos con gente que queremos, una caminata entre los árboles, la gratitud de un abrazo.
Ernesto Sábato

El sabio no es el que descubre o inventa, el sabio es aquel que nos lleva a su mundo para verlo como él lo ve, para sentirlo como él lo siente…
Luis Aguilar Rosas

La corrupción es el sida del capitalismo.
Luis Aguilar Rosas


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martes, febrero 15, 2005

George Orwell y Laura Esquivel

"… yo me paso todo el día imponiéndome límites que luego cruzo todo el tiempo". Jerome David Salinger

1984

George Orwell

© Herederos de Sonia Brownell Orwell
© Ediciones Destino 1952, 2001
© Editorial Planeta De Agostini 2003


PRIMERA PARTE
III
... "El que controla el pasado -decía el slogan del Partido-, controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado". Y, sin embargo, el pasado, alterable por su misma naturaleza, nunca había sido alterado. Todo lo que ahora era verdad, había sido verdad eternamente y lo seguiría siendo. Era muy sencillo. Lo único que se necesitaba era una interminable serie de victorias que cada persona debía lograr sobre su propia memoria. Pág. 35

IV
... A Winston le resultaba curioso que se pudieran crear hombres muertos y no hombres vivos. El camarada Ogilvy, que nunca había existido en el presente, era ya una realidad en el pasado, y cuando quedara olvidado en el acto de la falsificación, seguiría existiendo con la misma autenticidad -y con pruebas de la misma fuerza- que Carlomagno o Julio César. Pág. 49

V
... -La destrucción de las palabras es algo de gran hermosura. Por supuesto, las principales víctimas son los verbos y los adjetivos, pero también hay centenares de nombres de los que puede uno prescindir. No se trata sólo de los sinónimos. También los antónimos. En realidad ¿qué justificación tiene el empleo de una palabra sólo porque sea lo contrario de otra? Toda palabra contiene en sí misma su contraria. Pág. 52-53.

... -¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento, estrechar el radio de acción de la mente? Al final, acabaremos haciendo imposible todo crimen del pensamiento. En efecto, ¿cómo puede haber crimental si cada concepto se expresa claramente con una sola palabra, una palabra cuyo significado esté decidido rigurosamente y con todos sus significados secundarios eliminados y olvidados para siempre? Y en la onceava edición nos acercamos a ese ideal, pero su perfeccionamiento continuará mucho después de que tú y yo hayamos muerto. Cada año habrá menos palabras y el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño. Por supuesto, tampoco ahora hay justificación alguna para cometer un crimen por el pensamiento. Sólo es cuestión de autodisciplina, de control de la realidad. Pero llegará un día en que ni esto será preciso. La revolución será completa cuando la lengua sea perfecta. Pág. 54

... De pronto tuvo Winston la profunda convicción de que uno de aquellos días vaporizarían a Syme. Es demasiado inteligente. Lo ve todo con demasiada claridad y habla con demasiada sencillez. Al Partido no le gustan estas gentes. Cualquier día desaparecerá. Lo lleva escrito en la cara. Pág. 54-55

VI
... Nuestro peor enemigo, reflexionó Winston, es nuestro sistema nervioso. En cualquier momento, la tensión interior puede traducirse en cualquier síntoma visible. Pág. 64

... Comprendo COMO: no comprendo POR QUÉ. Pág. 80

... La libertad es poder decir libremente que dos y dos son cuatro. Si se concede esto, todo lo demás vendrá por sus pasos contados. Pág. 81

... Eran como las hormigas, que pueden ver los objetos pequeños, pero no los grandes. Pág. 92

... Los siglos de capitalismo no habían producido nada de valor. Pág. 97

... Le sorprendió que en los momentos de crisis no estemos luchando nunca contra un enemigo externo, sino siempre contra nuestro propio cuerpo. Pág. 100


SEGUNDA PARTE

... Mi lema es "grita siempre con los demás". Es el único modo de estar seguros. Pág. 120

... En los viejos tiempos, pensó, un hombre miraba el cuerpo de una muchacha y veía que era deseable y aquí se acababa la historia. Pero ahora no se podía sentir amor puro o deseo puro. Ninguna emoción era pura porque todo estaba mezclado con el miedo y el odio. Su abrazo había sido una batalla, el clímax una victoria. Era un golpe contra el Partido. Era un acto político. Pág. 124

... Pero en este juego que estamos jugando no podemos ganar. Unas clases de fracaso son quizá mejores que otras, eso es todo. Pág. 132

IV
... Era notable cómo entraba y salía en la conciencia de todos aquel predestinado horror. Allí estaba, clavado en el futuro, precediendo a la muerte con tanta inevitabilidad como el 99 precede al 100. No se podía evitar, pero quizá se pudiera aplazar. Y sin embargo, de cuando en cuando, por un consciente acto de voluntad se decidía uno a acortar el intervalo, a precipitar la llegada de la tragedia. Pág. 137

... No se trataba sólo de que mataran a alguien. ¿No te das cuenta de que el pasado, incluso el de ayer mismo, ha sido suprimido? Si sobrevive, es únicamente en unos cuantos objetos sólidos, y sin etiquetas que los distingan, como este pedazo de cristal. Y ya apenas conocemos nada de la Revolución y mucho menos de los años anteriores a ella. Todos los documentos han sido destruidos o falsificados, todos los libros han sido otra vez escritos, los cuadros vueltos a pintar, las estatuas, las calles y los edificios tienen nuevos nombres y todas las fechas han sido alteradas. Ese proceso continúa día tras día y minuto tras minuto. La Historia se ha parado en seco. No existe más que un interminable presente en el cual el Partido lleva siempre razón. Naturalmente, yo sé que el pasado está falsificado, pero nunca podría probarle aunque se trate de falsificaciones realizadas por mí. Una vez que he cometido el hecho, no quedan pruebas. La única evidencia se halla en mi propia mente y no puedo asegurar con certeza que exista otro ser humano con la misma convicción que yo. Solamente en ese ejemplo que te he citado llegué a tener en mis manos una prueba irrefutable de la falsificación del pasado después de haber ocurrido: años después. Pág. 151

VII
... Pueden forzarte a decir cualquier cosa, pero no hay manera de que te lo hagan creer. Dentro de ti no pueden entrar nunca. Pág. 162

VIII
... No hay posibilidad de que se produzca ningún cambio perceptible durante vuestras vidas. Nosotros somos los muertos. Nuestra única vida verdadera está en el futuro. Tomaremos parte en él como puñados de polvo y astillas de hueso. Pero no se sabe si este futuro está más o menos lejos. Quizá tarde mil años. Por ahora lo único posible es ir extendiendo el área de la cordura poco a poco. No podemos actuar colectivamente. Sólo podemos difundir nuestro conocimiento de individuo en individuo, de generación en generación. Ante la Policía del Pensamiento no hay otro medio. Pág. 171

IX
... Nada atañe a la riqueza del mundo, ya que todo lo que produce se dedica a fines de guerra, y el objeto de prepararse para una guerra no es más que ponerse en situación de emprender otra guerra. Las poblaciones esclavizadas permiten, con su trabajo, que se acelere el ritmo de la guerra. Pero si no existiera ese refuerzo de trabajo, la estructura de la sociedad y el proceso por el cual ésta se mantiene no variarían en lo esencial.
La finalidad principal de la guerra moderna (de acuerdo con los principios del doble pensar) la reconocen y, a la vez, no la reconocen, los cerebros dirigentes del Partido Interior. Consiste en usar los productos de las máquinas sin elevar por eso el nivel general de la vida. Hasta fines del siglo XIX había sido un problema latente de la sociedad industrial qué había de hacerse con el sobrante de los artículos de consumo. Ahora, aunque son pocos los seres humanos que pueden comer lo suficiente, este problema no es urgente y nunca podría tener caracteres graves aunque no se emplearan procedimientos artificiales para destruir esos productos. Pág. 182

... Sin duda, era posible imaginarse una sociedad en que la riqueza, en el sentido de posesiones y lujos personales, fuera equitativamente distribuida mientras que el poder siguiera en manos de una minoría, de una pequeña casta privilegiada. Pero, en la práctica, semejante sociedad no podría conservarse estable, porque si todos disfrutasen por igual del lujo y del ocio, la gran masa de seres humanos, a quienes la pobreza suele imbecilizar, aprenderían muchas cosas y empezarían a pensar por sí mismos; y si empezaran a reflexionar, se darían cuenta más pronto o más tarde que la minoría privilegiada no tenía derecho alguno a imponerse a los demás y acabarían barriéndoles. A la larga, una sociedad jerárquica sólo sería posible basándose en la pobreza y en la ignorancia. Pág. 183

... El problema era mantener en marcha las ruedas de la industria sin aumentar la riqueza real del mundo. Los bienes habían de ser producidos, pero no distribuidos. Y, en la práctica, la única manera de lograr esto era la guerra continua.
El acto esencial de la guerra es la destrucción, no forzosamente de vidas humanas, sino de los productos del trabajo. La guerra es una manera de pulverizar o de hundir en el fondo del mar los materiales que en la paz constante podrían emplearse para que las masas gozaran de excesiva comodidad y, con ello, se hicieran a la larga demasiado inteligentes.
... Y, al mismo tiempo, la idea de que se está en guerra, y por tanto en peligro, hace que la entrega de todo el poder a una reducida casta parezca la condición natural e inevitable para sobrevivir. Pág. 184

... En otras palabras, es necesario que ese hombre posea la mentalidad típica de la guerra. No importa que haya o no haya guerra y, ya que no es posible una victoria decisiva, tampoco importa si la guerra va bien o mal. Lo único preciso es que exista un estado de guerra. Pág. 185

... Las dos finalidades del Partido son conquistar toda la superficie de la Tierra y extinguir de una vez para siempre la posibilidad de toda libertad del pensamiento... Hay, por tanto, dos grandes problemas que ha de resolver el Partido. Uno es el de descubrir, contra la voluntad del interesado, lo que está pensando determinado ser humano, y el otro es cómo suprimir, en pocos segundos y sin previo aviso, a varios centenares de millones de personas. Éste es el principal objetivo de las investigaciones científicas. Pág. 186

... Por tanto, la guerra de ahora, comparada con las antiguas, es una impostura. Se podría comparar esto a las luchas entre ciertos rumiantes cuyos cuernos están colocados de tal manera que no pueden herirse. Pero aunque es una impostura, no deja tener sentido. Sirve para consumir el sobrante de bienes y ayuda a conservar la atmósfera mental imprescindible para una sociedad jerarquizada. Como se ve, la guerra es ya sólo un asunto de política interna. Pág. 190

... Quizá sería acertado decir que la guerra, al hacerse continua, ha dejado de existir. Pág. 190

... Una paz que fuera de verdad permanente sería lo mismo que una guerra permanente. Éste es el sentido verdadero (aunque la mayoría de los miembros del Partido lo entienden sólo de un modo superficial) de la consigna del Partido: la guerra es la paz. Pág. 190

... El libro le fascinaba o, más exactamente, lo tranquilizaba. En cierto sentido, no le enseñaba nada nuevo, pero esto era una parte de su encanto. Decía lo que el propio Winston podía haber dicho, si le hubiera sido posible ordenar sus propios pensamientos y darles una clara expresión. Este libro era el producto de una mente semejante a la suya, pero mucho más poderosa, más sistemática y libre de temores. Pensó Winston que los mejores libros son los que nos dicen lo que ya sabemos. Pág. 191

... Aun hoy, en un período de decadencia, el ser humano se encuentra mejor que hace unos cuantos siglos. Pero ninguna reforma ni revolución alguna han conseguido acercarse ni un milímetro a la igualdad humana. Desde el punto de vista de los Bajos, ningún cambio histórico ha significado mucho más que un cambio en el nombre de sus amos. Pág. 192-193.

... Los nuevos movimientos que surgieron a mediados del siglo, Ingsoc en Oceanía, neobolchevismo en Eurasia y adoración de la muerte en Asia oriental, tenían como finalidad consciente la perpetuación de la falta de libertad y de la desigualdad social. Estos nuevos movimientos, claro está, nacieron de los antiguos y tendieron a conservar sus nombres y aparentaron respetar sus ideologías. Pero el propósito de todos ellos era sólo detener el progreso e inmovilizar a la Historia en un momento dado. El movimiento de péndulo iba a ocurrir una vez más y luego a detenerse. Como de costumbre, los Altos serían desplazados por los Medianos, que entonces se convertirían a su vez en Altos, pero esta vez, por una estrategia consciente, estos últimos Altos conservarían su posición permanentemente. Pág. 193

... Por primera vez en la Historia existía la posibilidad de forzar a los gobernados, no sólo a una completa obediencia a la voluntad del Estado, sino a la completa uniformidad de opinión.
... Los privilegiados se habían dado cuenta desde hacía bastante tiempo de que la base más segura para la oligarquía es el colectivismo. La riqueza y los privilegios se defienden más fácilmente cuando se poseen conjuntamente. Pág. 195

... Se verá, pues, que el control del pasado depende por completo del entrenamiento de la memoria. Pág. 202

... Si uno ha de gobernar, y de seguir gobernando siempre, es imprescindible que desquicie el sentido de la realidad. Porque el secreto del gobierno infalible consiste en combinar la creencia en la propia infalibilidad con la facultad de aprender de los pasados errores. Pág. 203

... Incluso los nombres de los cuatro ministerios que los gobiernan revelan un gran descaro al tergiversar deliberadamente los hechos. El Ministerio de la Paz se ocupa de la guerra; el Ministerio de la Verdad, de las mentiras; el Ministerio del Amor, de la tortura, y el Ministerio de la Abundancia, del hambre. Estas contradicciones no son accidentales, no resultan de la hipocresía corriente. Son ejercicios de doblepensar. Porque sólo mediante la reconciliación de las contradicciones es posible retener el mando indefinidamente. Pág. 204

TERCERA PARTE

... Por lo menos, ya sabía una cosa. Jamás, por ninguna razón del mundo, puede uno desear un aumento de dolor. Del dolor físico sólo se puede desear una cosa: que cese. Nada en el mundo es tan malo como el dolor físico. Ante eso no hay héroes. No hay héroes, pensó una y otra vez mientras se retorcía en el suelo, sujetándose inútilmente su inutilizado brazo izquierdo. Pág. 228

... Te han traído porque te han faltado humildad y autodisciplina. No has querido realizar el acto de sumisión que es el precio de la cordura. Has preferido ser un loco, una minoría de uno solo. Convéncete, Winston; solamente el espíritu disciplinado puede ver la realidad. Pág. 237

... Pero te aseguro, Winston, que la realidad no es externa. La realidad existe en la mente humana y en ningún otro sitio. No n la mente individual, que puede cometer errores y que, en todo caso, perece pronto. Sólo la mente del Partido, que es colectiva e inmortal, puede captar la realidad. Lo que el Partido sostiene que es verdad es efectivamente verdad. Pág. 237

... Quizá no deseara uno tanto ser amado como ser comprendido. Pág. 240

... En la Edad Media había la Inquisición. No funcionó. Pretendían erradicar la herejía y terminaron por perpetuarla. En las persecuciones antiguas por cada hereje quemado han surgido otros miles de ellos. ¿Por qué? Porque se mataba a los enemigos abiertamente y mientras aún no se habían arrepentido. Se moría por no abandonar las creencias heréticas. Naturalmente, así toda la gloria pertenecía a la víctima y la vergüenza al inquisidor que la quemaba. Pág. 241

III
... Los nazis alemanes y los comunistas rusos se acercaban mucho a nosotros por sus métodos, pero nunca tuvieron el valor de reconocer sus propios motivos. Pretendían, y quizá lo creían sinceramente, que se habían apoderado de los mandos contra su voluntad y para un tiempo limitado y que a la vuelta de la esquina, como quien dice, había un paraíso donde todos los seres humanos serían libres e iguales. Nosotros no somos así. Sabemos que nadie se apodera del mando con la intención de dejarlo. El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo. No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura. El objeto de la persecución no es más que la persecución misma. La tortura sólo tiene como finalidad la misma tortura. Y el objeto del poder no es más que el poder. ¿Empiezas a entenderme? Pág. 251

... El verdadero poder, el poder por el que tenemos que luchar día y noche, no es poder sobre las cosas, sino sobre los hombres. Pág. 254

... El poder radica en infligir dolor y humillación. El poder está en la facultad de hacer pedazos los espíritus y volverlos a construir dándoles nuevas formas elegidas por ti. Pág. 255

... El progreso de nuestro mundo será la consecución de más dolor. Las antiguas civilizaciones sostenían basarse en el amor o en la justicia. La nuestra se funda en el odio. En nuestro mundo no habrá más emociones que el miedo, la rabia, el triunfo y el autorebajamiento. Todo lo demás lo destruiremos, todo. Pág. 255

... Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente. Pág. 256

... No era fácil conservar la inescrutabilidad cuando no se sabía la cara que tenía uno. En todo caso no bastaba el control de las facciones. Por primera vez se dio cuenta de que la mejor manera de ocultar un secreto es ante todo ocultárselo a uno mismo. Pág.. 267-268

V
-El dolor no basta siempre. Hay ocasiones en que un ser humano es capaz de resistir el dolor incluso hasta bordear la muerte. Pero para todos hay algo que no puede soportarse, algo tan inaguantable que ni siquiera se puede pensar en ello. No se trata de valor ni de cobardía. Si te estás cayendo desde una gran altura, no es cobardía que te agarres a una cuerda que encuentres a tu caída. Si subes a la superficie desde el fondo de un río, no es cobardía llenar de aire los pulmones. Es sólo un instinto que no puede ser desobedecido. Lo mismo te ocurre ahora con las ratas. Para ti son lo más intolerable del mundo, constituyen una presión que no puedes resistir aunque te esfuerces en ello. Por eso las ratas te harán hacer lo que se te pide. Pág. 271

Apéndice

Los principios de neolengua

... La mayor dificultad con la que se encontraban los compiladores del Diccionario de Neolengua no era inventar nuevas palabras, sino la de precisar, una vez inventadas aquéllas, cuál era su significado. Es decir, precisar qué series de palabras quedaban invalidadas con su existencia. Pág. 292

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"Tú no eres nunca la humanidad; tú solo eres tu propio yo desesperadamente aislado". Paul Bowles

Como agua para chocolate

Laura Esquivel

© Laura Esquivel 1989
© RBA Editores 1993

Capítulo I

Enero
Tortas de Navidad


... Algunas veces lloraba de balde, como cuando Nacha picaba cebolla, pero como las dos sabían la razón de estas lágrimas, no se tomaban en serio. Inclusive se convertían en motivo de diversión, a tal grado que durante la niñez Tita no diferenciaba bien las lágrimas de la risa de las del llanto. Para ella reír era una manera de llorar. Pág. 9/10

... Tita sabía que dentro de las normas de comunicación de la casa no estaba incluido el diálogo, pero aun así, por primera vez en su vida intentó protestar a un mandato de su madre.
-Pero es que yo opino que...
¡Tú no opinas nada y se acabó! Nunca, por generaciones, nadie en mi familia ha protestado ante esta costumbre y no va a ser una de mis hijas quien lo haga.
Tita bajó la cabeza y con la misma fuerza con que sus lágrimas cayeron sobre la mesa, así cayó sobre ella su destino. Y desde ese momento supieron ella y la mesa que no podían modificar ni tantito la dirección de estas fuerzas desconocidas que las obligaban, a la una, a compartir con Tita su sino, recibiendo sus amargas lágrimas desde el momento en que nació, y a la otra a asumir esta absurda determinación. Pág. 13

Capítulo IV

Abril
Mole de Guajolote con almendra y ajonjolí


... Después de esa escrutadora mirada que penetraba la ropa ya nada volvería a ser igual. Tita supone en carne propia por qué el contacto con el fuego altera los elementos, por qué un pedazo de masa se convierte en tortilla, por qué un pecho sin haber pasado por el fuego del amor es un pecho inerte, una bola de masa sin ninguna utilidad. En sólo unos instantes Pedro había transformado los senos de Tita, de castos a voluptuosos, sin necesidad de tocarlos. Pág. 52-53

Capítulo VI

Junio
Masa para hacer fósforos


-Como ve, todos tenemos en nuestro interior los elementos necesarios para producir fósforo. Pág. 84

... Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía al alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo. Pág.. 84-85

Capítulo VII

Julio
Caldo de Colita de Res


... no hay pan que no cueste una torta. Pág. 98

Capítulo VIII

Agosto
Champandongo


... En esta ocasión Tita no pudo o no quiso adoptar el papel de nodriza, como en el caso de su sobrino, es más, ni siquiera lo intentó, tal vez por la experiencia demoledora que tuvo cuando la separaron del niño. Ahora sabía que no había que establecer relaciones tan intensas con niños que no eran propios. Pág. 106

... Cuando se habla de comer, hecho por demás importante, sólo los necios o los enfermos no le dan el interés que merece. Pág. 113

Capítulo IX

Septiembre
Chocolate y Rosca de Reyes


... La vida sería mucho más agradable si uno pudiera llevarse a donde quiera que fuera los sabores y los olores de la casa materna. Bueno, ésta ya no era su casa materna. Su madre había muerto sin que ella se enterara. Pág. 128

Capítulo XII

Diciembre
Chiles en Nogada


... La necesidad es la madre de todos los inventos y todas las posturas. Ese día hubo más creatividad que nunca en la historia de la humanidad. Pág. 170


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Sin destino

Imre Kertész

© Inmre Kertész, 1975
© Acantilado 2003


... De alguna manera, quizá por su mirada airada y sus movimientos decididos, comprendí las razones de su animadversión hacia los judíos: si hubiera sentido simpatía por ellos, habría tenido la desagradable sensación de estar engañándolos. Por lo tanto, actuaba por convicción, guiado por la justicia y la verdad que emanan de unos ideales, lo cual era completamente diferente. Pág. 11

... "De ahora en adelante -dijo-, tú también serás partícipe del destino común de los judíos". Me explicó entonces que ese destino era "una persecución constante desde hacía milenios, que los judíos teníamos que aceptar con paciencia y resignación", puesto que Dios nos lo había impuesto por los pecados que habíamos cometido en tiempos pasados; así pues, sólo de Él podíamos esperar la gracia, mientras Él esperaba que en esos momentos difíciles nosotros, "acorde con nuestras fuerzas y capacidades", nos mantuviéramos firmes en el lugar que Él nos había designado. Pág. 16

... Me di cuenta, sin embargo, que había también soldados alemanes, con gorros y solapas verdes, que los vigilaban y dirigían todo con gestos expresivos y decididos: su presencia llegó a tranquilizarme un poco, puesto que como iban tan bien vestidos y arreglados, eran los únicos en medio de todo aquel caos que inspiraban firmeza y tranquilidad. Pág. 55

... Me cortó el cabello hasta el último pelo, dejándome la cabeza totalmente afeitada. Después cogió la navaja, me indicó que levantara los brazos y me afeitó los sobacos. A continuación se sentó delante de mí, en un taburete bajito. Sin decir palabra, me agarró el órgano más delicado y me quitó todo el vello con su navaja, toda aquella pelambrera que apenas había empezado a crecer y que constituía mi orgullo como hombre. Es posible que parezca absurdo, pero la pérdida de aquel vello me resultó aún más dolorosa que la pérdida de mi cabello. Pág. 65

"No estudiamos para la escuela sino para la vida". Pág. 77

Sólo en Zeitz comprendí que la vida de un preso también tiene días laborables, mejor dicho, que la vida de un preso sólo tiene días laborables, todos iguales. Pág. 93

... Lo principal era no abandonarse; algo siempre pasará porque nunca ha pasado que algo no pasara... Pág. 93

Nunca lo hubiese creído y, sin embargo, es una verdad como un templo; en ninguna otra circunstancia importa tanto llevar una vida ordenada, ejemplar y hasta virtuosa como estando preso. Pág. 94

Las intenciones de las personas no eran siempre las mismas, por supuesto, pero a partir de cierto punto las diferencias eran sólo cuestión de matices y los resultados eran idénticos. Pág. 103

En ciertas circunstancias, no basta con la buena voluntad. En una ocasión, cuando todavía estaba en casa, había leído que con el tiempo y con el esfuerzo necesarios uno puede incluso acostumbrarse a vivir preso. No dudo de que esto sea verdad cuando se está encerrado en una casa o en una prisión normal, civil, pero en un campo de concentración, según mi experiencia, es imposible. Y estoy totalmente convencido de que no es por falta de esfuerzo, ni de buena voluntad; el problema es que simplemente no te dejan tiempo para ello. Pág. 105

Lo había oído decir, y ahora también puedo dar fe de ello: es verdad que las paredes de la cárcel no pueden poner límites a nuestra imaginación. El único problema era si mi imaginación me llevaba tan lejos como para olvidarme de mis manos, porque entonces la realidad restablecía sus derechos de la manera más concreta y contundente. Pág. 106

... Pues bien, en esto consiste la segunda forma de evasión, ¿quién no ha tenido la tentación, aunque sea una sola vez, de abandonarse? Pág. 107

... Por último, hay una tercera manera de escapar: la literaria, la verdadera. Pág. 108

Puedo decir que con el tiempo uno se acostumbra hasta a los milagros. Pág. 150

Si existe la libertad entonces no puede existir el destino, por lo tanto, nosotros mismos somos nuestro propio destino -de repente reparé en ello con una claridad como nunca había tenido antes-. Pág. 172

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sábado, febrero 05, 2005

Pablo Neruda

"Antes que la mano del poeta lo termine, todo poema es un diccionario en estado líquido. El poeta es así un domador del desorden, un dios momentáneo que separa las aguas en su mente antes de formar el cielo y la tierra de sus textos". Víctor Hurtado


"El libro de las preguntas"

Pablo Neruda
© 1974 Pablo Neruda y Herederos de Pablo Neruda (Obra póstuma)


XVIII
Es malo vivir sin infierno:
no podemos reconstruirlo?

XXI
Dónde está el centro del mar?
Por qué no van allí las olas?


XXI
Puedo preguntar a mi libro
si es verdad que yo lo escribí?

XXIII
Entonces no era verdad
que vivía Dios en la luna?

XXIII
Cuántas semanas tiene un día
y cuántos años tiene un mes?

XXIV
Has pensado de qué color
es el Abril de los enfermos?

XXVI
A quién engaña la magnolia
con su fragancia de limones?

XXVI
Dónde deja el puñal el águila
cuando se acuesta en una nube?

XXVIII
Por qué los pobres no comprenden
apenas dejan de ser pobres?

XIX
Verdad que es ancha la tristeza,
delgada la melancolía?

XXXI
A quién le puedo preguntar
qué vine a hacer en este mundo?
Por qué me muevo sin querer,
por qué no puedo estar inmóvil?
Por qué voy rodando sin ruedas,
volando sin alas ni plumas,
y qué me dio por transmigrar
si viven en Chile mis huesos?

XXXIV
Por qué no amanece en Bolivia
desde la noche de Guevara?

XLII
Sufre más el que espera siempre
que aquel que nunca esperó a nadie?
Dónde termina el arco iris,
en tu alma o en el horizonte?

XLIII
Dónde van las cosas del sueño?
Se van al sueño de los otros?
Y el padre que vive en los sueños
vuelve a morir cuando despiertas?
Florecen las plantas del sueño
y maduran sus graves frutos?

XLIV
Dónde está el niño que yo fui,
sigue adentro de mí o se fue?
Sabe que no lo quise nunca
y que tampoco me quería?
Por qué anduvimos tanto tiempo
creciendo para separarnos?
Por qué no morimos los dos
cuando mi infancia se murió?
Y si el alma se me cayó
por qué me sigue el esqueleto?

XIL
Y quién salió a vivir por mí
cuando dormía o enfermaba?

LXIX
Es un cráter una venganza
o es un castigo de la tierra?

LXXII
Si todos los ríos son dulces
de dónde saca sal el mar?
Cómo saben las estaciones
que deben cambiar de camisa?

LXXIII
Entra el Otoño legalmente
o es una estación clandestina?

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"Debemos ser auténticos para con nuestra sensibilidad; fingir sentimientos es un pecado contra la imaginación. La poesía no puede intervenir en la batalla contra nosotros mismos, y las batallas contra los otros son retórica". Seamus Heaney


"La espada encendida"

Pablo Neruda

Editorial Losada, Buenos Aires 1970

De cada paso hacia la soledad
habían regresado con cadenas
Pág. 49

El hombre rompió el tiempo.
Pág. 78

Te quema el Paraíso
te persigue el infierno.
Pág. 133

Tu eres el infinito que comienza.
Pág. 147

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"Geografía infructuosa"

Pablo Neruda
Editorial Losada, Buenos Aires 1972

A todos, melancólicos de mi especialidad,
lo que inútilmente cargamos con pesadumbre propia
y ajena, los que pensamos tanto en las pequeñas cosas
hasta que crecen y son más grandes que nosotros,
a todos recomiendo mi claro tratamiento:
la higiene azul del viento en un día de sol,
un golpe de aire furioso y repetido
en el espacio atlántico sobre un barco en el mar,
dejando así constancia de que la salud física
no es mi tema: es el alma mi cuidado:
quiero que las pequeñas cosas que nos desgarran
sigan siendo pequeñas, impares y solubles
para que cuando nos abandone el viento
veamos frente a frente lo invisible.
Pág. 90

No hay piedad para el hombre entre los hombres,
y aunque escondas los ojos serás visto,
oído aunque no hables,
no serás invisible,
no seguirás intacto:
tus nombres te delatan
y te muerden los dientes del camino.
Pág. 130

Mi verdad o mi fábula revelan
que es más tenaz que el hombre
el ejercicio de la cobardía.
Pág. 138

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"Quizá nuestra única misión sea la liquidación de cierta herencia espiritual que a todos nos interesa repudiar, y eso es todo". André Breton


"2000"

Pablo Neruda
Editorial Losada, Buenos Aires 1974

Piedad que estos siglos y sus
sobrevivientes
alegres y maltrechos, lo que no hicimos
fue por culpa de nadie, faltó acero:
lo gastamos en tanta inútil destrucción,
no importa en el balance nada de esto
Pág. 9

Y cada día salió el pan a saludarnos
sin importarle la sangre y la muerte que
vestimos los hombres...
Pág. 23

La movilización de la gente hacinada
y la geografía numerosa del hambre
Pág. 35

No hay duda que la tierra
entregó a duras penas otras cosas
de su baúl que parecía eterno:
muere el cobre, solloza el manganeso,
el petróleo es un último estertor,
el hierro se despide del carbón,
el carbón ya cerró sus cavidades.

Ahora este siglo debe asesinar
con otras máquinas de guerra, vamos
a inaugurar la muerte de otro modo,
movilizar la sangre en otras naves.
Pág. 51


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"Suelo pensar en mis fidelidades personales e irlandesas como si fuesen vocales, y en mi conciencia literaria amamantada en el inglés como si fuesen consonantes. Mi aspiración es que los poemas lleguen a ser vocablos adecuados al conjunto de mi experiencia". Seamus Heaney


"Jardín de invierno"

Pablo Neruda

Editorial Losada, Buenos Aires 1974

Regresos
Yo soy el hombre de tantos regresos
Que forman un racimo traicionado,
De nuevo, adiós, por su temible viaje
En que voy sin llegar a parte alguna:
Mi única travesía es un regreso.
Pág. 66

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"El arte es sólo una de las manifestaciones del espíritu creador. Lo que todo gran artista expresa en su obra es el deseo de vivir una vida más rica; su obra misma es sólo una descripción, un desarrollo, por así decirlo, de estas posibilidades. El peor pecado que puede cometerse contra el artista consiste en tomarle la palabra, y en ver en su obra una realización en lugar de una perspectiva". Henry Miller


Estravagario

Pablo Neruda

Editorial Losada, Buenos Aires 1958

PIDO SILENCIO
Pero porque pido silencio
no crean que voy a morirme:
me pasa todo lo contrario:
sucede que voy a vivirme.
(...)
Se trata de que tanto he vivido
que quiero vivir otro tanto. Pág. 10-11

Y CUÁNTO VIVE?
(...)
Regresé a mi casa más viejo
después de recorrer el mundo.
No le pregunto a nadie nada.
Pero sé cada días menos. Pág. 14

REPERTORIO
(...)
Yo soy el que fabrica sueños... Pág. 25

EL GRAN MANTEL
Por ahora no pido más
que la justicia del almuerzo. Pág. 27

CON ELLA
... necesitamos nuestras manos
para lavar y hacer el fuego,
y que se atreva el tiempo duro
a desafiar el infinito
de cuatro manos y cuatro ojos. Pág. 28

NO TAN ALTO
Hay que darse un baño de tumba
y desde la tierra cerrada
mirar hacia arriba el orgullo.

Entonces se aprende a medir.
Se aprende a hablar, se aprende a ser.
Tal vez no seremos tan locos,
tal vez no seremos tan cuerdos.
Aprenderemos a morir.
A ser barro, a no tener ojos
A ser apellido olvidado. Pág. 30

(...)
Yo soy profesor de la vida,
vago estudiante de la muerte Pág. 31

PUNTO
No hay espacio más ancho que el dolor,
no hay universo como aquel que sangra. Pág. 32

EL MIEDO
Tengo miedo de todo el mundo,
del agua fría, de la muerte.
Soy como todos los mortales,
inaplazable. Pág. 34

CIERTO CANSANCIO
Quiero que el hombre cuando nazca
respire las flores desnudas,
la tierra fresca, el fuego puro,
no lo que todos respiraron.
Dejen tranquilos a los que nacen!
... Dejen sitio para que vivan!
No les tengan todo pensado,
no les lean el mismo libro,
déjenlos descubrir la aurora
y ponerle nombre a sus besos.
Quiero que te canses conmigo
de todo lo que está bien hecho.
De todo lo que nos envejece.
De lo que tienen preparado
para fatigar a los otros.
Cansémonos de lo que mata
y de lo que no quiere morir. Pág. 38-39

VAMOS SALIENDO
(...)
Parece que no sabemos hablar,
parece que hay palabras que huyen,
que no están, que se fueron y nos dejaron
a nosotros de trampas y con hilos.
Y de pronto ya está, ya no sabemos
de qué se trata pero estamos dentro
y ya no volveremos a mirar
como cuando jugábamos de niños,
ya se nos terminaron estos ojos,
ya nuestras manos salen de otros brazos. Pág. 42

SOLILOQUIO EN TINIEBLAS
Qué vas a hacer con tantos días
que te sobran, y sobre todo
con tantos días que te faltan? Pág. 45

NO ME PREGUNTEN
(...)
el tiempo claro es el amor,
el tiempo perdido es el llanto. Pág. 54

AQUELLOS DÍAS
(...)
el presente es una valija
con un reloj de contrabando,
nuestro corazón es futuro
y nuestro placer es antiguo.
(...)
A nadie le importa temblar
con los terremotos ajenos
y en el fondo a nadie le gusta
la juventud de los vecinos.
Por eso no pido perdón. Pág. 56

MUCHOS SOMOS
Me gustaría tocar un timbre
y sacar el mí verdadero
porque si yo me necesito
no debo desaparecerme. Pág. 58

AQUÍ VIVIMOS
Yo soy de los que viven
a medio mar y cerca del crepúsculo,
más allá de esas piedras.
(...)
Gracias doy a la tierra
por haberme
esperado
a la hora en que el cielo y el océano
se unen como dos labios,
porque no es poco, no es así? haber vivido
en una soledad y haber llegado a otra,
sentirse multitud y revivirse solo.

Amo todas las cosas,
y entre todos los fuegos
sólo el amor no gasta,
por eso voy de vida en vida,
de guitarra en guitarra,
y no le tengo miedo
a la luz ni a la sombra,
y porque casi soy de tierra pura
tengo cucharas para el infinito. Pág. 62-63

PASTORAL
No se me ocurre más que el transparente
estío, no canto más que el viento,
y así pasa la historia con su carro
recogiendo mortajas y medallas,
y pasa, y yo no siento sino ríos,
me quedo solo con la primavera. Pág. 69

BALADA
(...)
Todos los álamos tenían
color y temblor de campana:
hacía frío y era redondo
el cielo sobre la tristeza. Pág. 83

SONATA CON ALGUNOS PINOS
(...)
hagamos profesión terrestre
toquemos tierra con el alma. Pág. 92

AMOR
(...)
Qué voy a hacerle, amor, amada
no sé cómo quieren los otros,
no sé cómo se amaron los otros,
no sé cómo se amaron antes,
yo vivo viéndote y amándote,
naturalmente enamorado. Pág. 93

Dónde estará? voy preguntando
si tus ojos desaparecen.
Cuánto tarda! pienso y me ofendo.
Me siento pobre, tonto y triste,
y llegas y eres una ráfaga
que vuela desde los duraznos. Pág. 94

ITINERARIOS
Nadie lo sabe ni lo ignora:
es lo que pasa a todo el mundo:
se mueve la sombra en la tierra
y el alma del hombre es de sombra,
por eso se mueve. Pág. 104

VUELVE EL AMIGO
Cuando muere tu amigo
en ti vuelve a morirse.
Te busca hasta encontrarte
para que tú lo mates. Pág. 115

DULCE SIEMPRE
Versos de hojaldre que derrita
leche y azúcar en la boca,
el aire y el agua se beben,
el amor se muerde y se besa,
quiero sonetos comestibles,
poemas de miel y de harina. Pág. 119
(...)
Que tu poesía desborde
la equinoccial pastelería
que quieren devorar nuestras bocas,
todas las bocas de los niños
y todos los pobres adultos. Pág. 120
(...)
Sin nosotros o con nosotros
lo dulce seguirá viviendo
y es infinitamente vivo,
eternamente redivivo,
porque en plena boca del hombre
para cantar o para comer
está situada la dulzura. Pág. 121

DESCONOCIDOS EN LA ORILLA
Por eso tengo que aprender
a nadar dentro de mis sueños
no vaya a venir el mar
a verme cuando esté dormido!
Si así sucede estará bien
y cuando despierte mañana
las piedras mojadas, la arena
y el gran movimiento sonoro
sabrán quién soy y por qué vuelvo,
me aceptarán en su instituto.
... Y yo seré otra vez feliz
en la soledad de la arena,
desarrollado por el viento
y estimado por la marina. Pág. 127

DEMASIADOS NOMBRES
Yo pienso confundir las cosas,
unirlas y recién nacerlas,
entreverarlas, desvestirlas,
hasta que la luz del mundo
tenga la unidad del océano,
una integridad generosa,
una fragancia crepitante. Pág. 137

POR BOCA CERRADA ENTRAN LAS MOSCAS
Mejor guardemos orgullo
para la ciudad de los muertos
en el día de los difuntos
y allí cuando el viento recorra
los huecos de tu calavera
te revelará tanto enigma,
susurrándote la verdad
donde estuvieron tus orejas. Pág. 145

TESTAMENTO DE OTOÑO
(...)
... te debo este cajón callado
en que pierden los dolores
y sólo suben a la frente
las corolas de la alegría. Pág. 172
(...)
Que no nos separe la vida
y se vaya al diablo la muerte! Pág. 173
(...)
Y ahora detrás de esta hoja
me voy y no desaparezco:
daré un salto en la transparencia
como un nadador del cielo,
y luego volveré a crecer
hasta ser tan pequeño un día
que el viento me llevará
y no sabré cómo me llamo
y no seré cuando despierte:
entonces cantaré en silencio. Pág. 175

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"Encontrar una voz significa que puedes expresar tus emociones con tus propias palabras y que tus palabras llevan en ellas el sentir tuyo; creo que ni siquiera se trata de una metáfora, ya que es muy probable que la voz poética esté íntimamente relacionada con la voz natural del poeta, con la voz que el poeta oye y atribuye al hablante ideal de las líneas que está creando". Seamus Heaney



Residencia en la tierra

Pablo Neruda

© Pablo Neruda 1933 y Editorial Oveja Negra 1983

ALIANZA
(...)
Los días acechando cruzan en sigilo
pero caen adentro de tu voz de luz.
Oh dueña del amor, en tu descanso
fundé mi sueño, mi actitud callada. Pág. 11
(...)

MADRIGAL ESCRITO EN INVIERNO
Acércame tu ausencia hasta el fondo,
pesadamente, tapándote los ojos,
crúzame tu existencia, suponiendo
que mi corazón está destruido. Pág. 22

TIRANÍA
(...)
Un tiempo total como un océano,
una herida confusa como un nuevo ser
abarcan la tenaz raíz de mi alma
mordiendo el centro de mi seguridad. Pág. 31

SERENATA
(...)
El joven sin recuerdos te saluda, te pregunta por
su olvidada voluntad, .
(...)
O recuerdo el día primero de la sed,
la sombra apretada contra los jazmines,
el cuerpo profundo en que te recogías
como una gota temblando también. Pág. 32

ARTE POÉTICA
(...) me piden lo profético que hay en mí, con melancolía,
y un golpe de objetos que llaman sin ser respondidos
hay, y un movimiento sin tregua, y un nombre
confuso. Pág. 39

ÁNGELA ADÓNICA
(...) amo lo tenaz que aún sobrevive en mis ojos,
oigo en mi corazón mis pasos de jinete... Pág. 42
(...)
Acecho, pues, lo inanimado y lo doliente,
y el testimonio extraño que sostengo,
con eficiencia cruel y escrito en cenizas,
es la forma de olvido que prefiero,
El nombre que doy a la tierra, el valor de mis
Sueños,
La cantidad interminable que divido
con mis ojos de invierno, durante cada día de este
mundo. Pág. 43

TRABAJO FRÍO
Como una planta perpetua, aumenta
su delgado y pálido hilo,
mojado de gotas que caen
sin sonido, en la soledad. Pág. 76

UN DÍA SOBRESALE
De lo sonoro sale el día
de aumento y grado,
y también de violetas cortadas y cortinas,
de extensiones, de sombra recién huyendo
y gotas que del corazón del cielo
caen como sangre celeste. Pág. 85

WALKING AROUND
(...)
Venir conmigo al día blanco que se muere
dando gritos de novia asesinada. Pág. 100

MATERNIDAD
La sangre tiene dedos y abre túneles
debajo de la tierra. Pág. 107

ENFERMEDADES EN MI CASA
(...) y por una sonrisa que no crece, por una boca dulce,
por unos dedos que el rosal quisiera
escribo este poema que sólo es un lamento,
solamente un lamento. Pág. 110

EL RELOJ CAÍDO EN EL MAR
(...)
Es un día de domingo detenido en el mar,
un día como un buque sumergido,
una gota de tiempo que asaltan las escamas
ferozmente vestidas de humedad transparente. Pág. 147

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"Las palabras son como puertas; Jano es hasta cierto punto su divinidad, porque mira hacia atrás a una serie de raíces y asociaciones y hacia adelante buscando clarificación de la comprensión y del sentido". Seamus Heaney

Para nacer he nacido

Pablo Neruda

© Herederos de Pablo Neruda 1978 y Editorial Bruguera 1980

CUADERNO 1
ES MUY TEMPRANO

UN AMOR

... Estoy cerca del dolor como una herida, si me tocas me dañarás irremediablemente. Pág. 10

ES MUY TEMPRANO
... Y de nuevo -oh los antiguos días!- mis recuerdos, mis dolores, mis propósitos caminan agachados a crucificarse en los senderos del espacio y del tiempo. Pág. 12

LA BONDAD
Endurezcamos la bondad, amigos.
(...) Alguna vez hay que dejar de mentir ya que, a fin de cuentas, sólo de nosotros dependemos y siempre estamos remordiéndonos a solas de nuestra falsedad, y viviendo así encerrados en nosotros mismos entre las paredes de nuestra astuta estupidez. Pág. 16
(...)
Y así sólo serán llamados buenos los de derecho corazón, los no doblegados, los insumisos, los mejores. Ellos reivindicarán la bondad podrida por tanta bajeza, ellos serán el brazo de la vida y los ricos de espíritu. Y de ellos, sólo de ellos, será el reino de la tierra. Pág. 17

LA LUCHA POR EL RECUERDO
(...)
Sólo he vivido ayer. El ahora tiene esa desnudez en espera de lo que desea, sello provisorio que se nos va envejeciendo sin amor.
Ayer es un árbol de largas ramazones, y a su sombra estoy tendido, recordando. Pág. 19

EL HUMO
(...)
Recordarla es como si enterrara mi corazón en el agua. Pág. 21

EL BARCO DE LOS ADIOSES
(...)
Desde la eternidad navegantes invisibles vienen llevándome a través de atmósferas extrañas, surcando mares desconocidos. Pág. 23

EXÉGESIS Y SOLEDAD
(...)
Emprendí la más grande salida de mi mismo: la creación, queriendo iluminar las palabras.
(...)
Traté de agregar cada vez más la expresión a mi pensamiento y alguna victoria logré: me puse en cada cosa que salió de mí, con sinceridad y voluntad Pág. 25

CUADERNO 2
IMAGEN VIAJERA

DANZA DE ÁFRICA
(...)
Aquí se confunden aguas y religiones, en este mismo punto. Los primeros salmones budistas cruzan indiferentes al lado de las últimas truchas sarracenas. Pág. 33

EL SUEÑO DE LA TRIPULACIÓN
(...) su sueño es una descomposición del espacio, un líquido corruptor, un barreno.
(...)
Los chinos, prosternados a medias, se han encajado su máscara de sueño, helada, tiesa, y andan entre lo dormido como en el fondo de una armadura. Pág. 37

CONTRIBUCIÓN AL DOMINIO DE LOS TRAJES
(...)
El traje callejero chino es simple y sin belleza: una chaquetilla, un pantalón; el chino laborioso, hormiguero, desaparece en su común vestido; parece gastado, patinado por un trabajo de centurias, su cuerpo mismo parece usado como el mango de un martillo. Por eso, esa fantasmagoría escénica le abre la vida, y ese fantoche prodigioso parece favorecer a sus dueños. Pág. 59

CUADERNO 3
FUEGO DE AMISTAD

LA FAMILIA REVUELTAS
(...)
Señor presidente Díaz Ordaz: Yo reclamo la libertad de José Revueltas, entre otras cosas, porque seguramente es inocente. Además, porque tiene la genialidad de los Revueltas y también, lo que es muy importante, porque lo queremos muchísimo. Pág. 137

CUADERNO 4
NAVEGAR EL HUMO


CONDUCTA Y POESÍA
(...)
Es el poder de la edad o es, tal vez, la inercia que hace retroceder las frutas en el borde mismo del corazón, o tal vez o "artístico" se apodera del poeta y en vez del canto salobre que las profundas olas deben hacer saltar, vemos cada día al miserable ser humano defendiendo su miserable tesoro de persona preferida? Pág. 147

LOS TEMAS
(...) El sitio del corazón nos pertenece. Sólo solamente desde allí, con auxilio de la negra noche, del otoño, desierto, salen, al golpe de la mano, los cantos del corazón Pág. 148

SOBRE UNA POESÍA SIN PUREZA
(...)
La confusa impureza de los seres humanos se percibe en ellos, la agrupación, uso y desuso de los materiales, las huellas del pie y de los dedos, la constancia de una atmósfera humana inundando las cosas desde el interno y lo externo.
Así sea la poesía que buscamos, gastada como por un ácido por los deberes de la mano, penetrada por el sudor y el humo, oliente a orina y a azucena salpicada por las diversas profesiones que se ejercen dentro y fuera de la ley. Pág. 150

SUMARIO
(...)
Lo bueno es que pudimos soñar en el aire libre que nadie había respirado y así fueron nuestros sueños, los primeros de la tierra. Pág. 157

PÁJAROS, PAJARINES...
(...)
Así cumplí la misión que me trajo a nacer en las tierras de Chile, mi patria. Este pequeño libro es parte de mi testimonio. Y si me faltaron, como es natural, más alas y mejores cantos, los pájaros me defenderán. Pág. 160

AMÉRICA, NO APAGUES TUS LÁMPARAS
(...)
Está viva aún en el mundo la sed de dominio y la voluntad del tormento y nuestros verdugos nos acechan desde la mañana a la noche. Pero tened también cuidado de nuestros falsos libertadores, de aquellos que, no comprendiendo el espíritu de esta época, pretenden hacer de la violencia un ramo de flores para entregarlo en el altar de las libertades del hombre. Pág. 182

RAMÓN LÓPEZ VELARDE
(...)
No hay poesía más alquitarada que su poesía. Ha ido de alambique en alambique destilando la gota justa de alcohol de azahar, se ha reposado en diminutas redomas hasta llegar a ser la perfección de la fragancia. Es tal su independencia que se queda ahí dormida, como en un frasco azul de farmacia, envuelta en su tranquilidad y en su olvido. Pero al menor contacto sentimos que continúa intacta, a través de los años, esta energía voltaica. Y sentimos que nos atravesó el blanco del corazón la inefable puntería de una flecha que traía en su vuelo el aroma de los jazmines que también atravesó. Ha de saberse, asimismo, que esta poesía es comestible, como turrón o mazapán, o dulces de aldea, preparados con misteriosa pulcritud y cuya delicia cruje en nuestros dientes golosos. Ninguna poesía tuvo antes o después tanta dulzura ni fue tan amasada con harinas celestiales. Pág. 184

SHAKESPEARE, PRÍNCIPE DE LA LUZ
(...)
Romeo y Julieta es un gran alegato por la paz entre los hombres. Es la condenación del odio inútil, es la denuncia de la bárbara guerra y la elevación solemne de la paz. Pág. 190

IRREALIDAD Y MILAGRO
(...)
Mientras tanto, celebremos la irrealidad y el milagro: el hombre prueba su existencia entrando y saliendo de las puertas oscuras. Pág. 193

CUADERNO 5
REFLEXIONES DESDE ISLA NEGRA


CONTESTANDO UNA ENCUESTA
(...)
En cada época han dado por muerta la poesía, pero ésta se ha demostrado centrífuga y sempiterna, se ha demostrado vitalicia, resucita con gran intensidad, parece ser eterna. Pág. 197

... La poesía acompañó a los agonizantes y restañó los dolores, condujo a las victorias, acompañó a los solitarios, fue quemante como el fuego, ligera y fresca como la nieve, tuvo manos, dedos y puños, tuvo brotes como la primavera, tuvo ojos como la ciudad de Granada, fue más veloz que los proyectiles dirigidos, fue más fuerte que las fortalezas: echó raíces en el corazón del hombre.
(...)
La poesía se repartirá como consecuencia del progreso humano, del desarrollo y del acceso de los pueblos al libro y a la cultura.
(...)
La poesía tiene comunicación secreta con los sufrimientos del hombre. Hay que oír a los poetas. Es una lección de la historia. Pág. 198

ME LLAMO CRUSOE
(...)
El hombre no quiere aislarse. La soledad es contra natura. El ser humano tiene curiosidad diurna y nocturna por el ser humano. Los animales apenas se miran o se advierten. Sólo los perros, los hombres y las hormigas demuestran irresistible curiosidad por su propia especie y se miran, se palpan, se huelen. Pág. 201

UNA SEÑORA DE BARRO
(...)
Que me perdone Marta Colvin, pero la mejor obra escultórica chilena que yo conozco es una "mona con guitarra", de greda, una de las tantas que se han hecho en el ombligo mundial de la cerámica: Quinchamalí. Esta señora de la guitarra es más alta y más ancha que las acostumbradas. Es difícil la ejecución de este gran tamaño, me contaron las artesanas, las loceras. Ésa la hizo una campesina de casi cien años, que murió hace ya tiempo. Resultó tan bella, que viajó a Nueva York en esos años, y se mostró en la Exposición Universal. Ahora me mira desde la mesa más importante de mi casa. Yo no dejo de consultarla. La llamo la Madre Tierra. Tiene redondez de colina, sombras que dan las nubes de estío sobre el barbecho y, a pesar de haber navegado por los mares, conserva ínclito olor a barro, a barro de Chile. Pág. 208

CON CORTÁZAR Y ARGUEDAS
(...)
Por otro lado, la envidia es reproductiva, endémica e inmortal en tierras literarias semicoloniales. Posee tal poder de resurrección que brota en configuraciones diferentes sin tomar nunca, por supuesto, forma de espiga o condición de pan. Es eminentemente destructiva y amarga: no alimenta. Pág. 272

EL ‘WINNIPEG’ Y OTROS POEMAS
Me gustó desde un comienzo la palabra "Winnipeg". Las palabras tienen alas o no las tienen. Las ásperas se quedan pegadas al papel, a la mesa, a la tierra. La palabra Winnipeg es alada. La vi volar por primera vez en un atracadero de vapores, cerca de Burdeos. Pág. 293

CUADERNO 7
PABLO NERUDA HABLA

EL POETA NO ES
UNA PIEDRA PERDIDA

El poeta no es una piedra perdida. Tiene dos obligaciones: partir y regresar.
El poeta que parte y no vuelve es un cosmopolita. Un cosmopolita es apenas un hombre, es apenas un reflejo de la luz moribunda. Pág. 389
(...)
No pertenezco a esas familias que predicaron el orgullo de casta por los cuatro costados y luego venden su pasado en un remate. Pág. 392

BIEN VALE HABER VIVIDO
SI EL AMOR ME ACOMPAÑA
(...) Canto y fecundación es la poesía.
(...) Es el primer deber del humanista y la fundamental tarea de la inteligencia asegurar el conocimiento y el entendimiento entre todos los hombres. Pág. 395

HUÉSPED DE CARACAS
(...) Un puñado de esencia infernal, de energía desencadenada pueda hacer cenizas y terminar con las construcciones y las vidas, un solo puñado de átomos puede terminar con las construcciones y las vidas, un solo puñado de átomos puede terminar con Caracas y con Buenos Aires, con Lima y con Santiago, con la poderosa Nueva York y la plateada Leningrado. Pág. 400

LA POESÍA ES UNA INSURRECCIÓN
La poesía es una insurrección. No se ofende el poeta porque le llaman subversivo. La vida sobrepasa las estructuras y hay nuevos códigos para el alma.
(...)
Los poetas odiamos el odio y hacemos guerra a la guerra. Pág. 409

LA TORRE, PRADO
Y MI PROPIA SOMBRA
Un verdadero escritor nacional es un héroe purísimo que ningún pueblo puede darse el lujo de soslayar. Pág. 411
(...)
En la literatura y en las artes se producen a menudo los maestros. Algunos que tienen mucho que enseñar y algunos que se mueren por amaestrar, es decir, por la voluntad de dirigir. Creo saber, de lo poco que sé de mí mismo, que no pertenezco ni a los unos ni a los otros, sino simplemente a esa gregaria multitud siempre sedienta de los que quieren saber. Pág. 421
(...)
No reclamo para mí ningún privilegio de soledad: no la tuve sino cuando se me impuso como condición terrible de mi vida. Y entonces escribí mis libros como los escribí, rodeado por la adorable multitud, por la infinita y rica muchedumbre del hombre. Ni la soledad ni la sociedad pueden alterar los requisitos del poeta, y los que se reclaman de una o de otra exclusivamente falsean su condición de abejas que construyen desde hace siglos la misma célula fragante, con el mismo alimento que necesita el corazón humano. Pero no condeno ni a los poetas de la soledad ni a los altavoces del grito colectivo: el silencio, el sonido, la separación y la integración de los hombres, todo es material para que las sílabas de la poesía se agreguen precipitando la combustión de un fuego imborrable, de una comunicación inherente, de una sagrada herencia que desde hace miles de años se traduce en la palabra y se eleva en el canto. Pág. 424
(...)
El mundo de las artes es un gran taller en el que todos trabajan y se ayudan, aunque no lo sepan ni lo crean. Pág. 425

Hombres de mucha edad como el insigne Lord Bertrand Russel, como Charles Chaplin, como Pablo Picasso, como el norteamericano Linus Pauling, como el doctor Scweitzer, como Lázaro Cárdenas, se opusieron en nombre de millones de hombres a la amenaza de la guerra atómica y de pronto pudo ver el ser humano que estaban representados y defendidos todos los hombres, aun los más sencillos, y que la inteligencia no podía traicionar a la humanidad. Pág. 430
(...)
Mi fe en todas las cosechas del futuro se afirma en el presente. Y declaro, por mucho que se sepa, que la poesía es indestructible. Se hará mil astillas y volverá a ser cristal. Nació con el hombre y seguirá cantando para el hombre. Cantará. Cantaremos. Pág. 431

ARDIENTE EN LA PAZ
(...)
También nosotros, y nuestros pueblos, tenemos que escoger entre caminos opuestos. Tenemos que inclinarnos para saludar y luego combatir. Debemos escoger entre la creación y la destrucción, entre el amor y el vacío, entre la paz y la guerra, entre la vida y la muerte. Nunca fue más grande el poder de la muerte y nunca tuvo el ser humano mayor conocimiento del peligro. Por lo tanto, nuestro deber nunca fue más perentorio: nadie puede evadirlo: es el mandato de nuestro tiempo. Pág. 433
(...)
Queremos la paz entre los hombres, como los caminantes esperan el agua en el camino para restablecer la fuerza perdida.
(...)
Pienso que el diálogo no puede agotarse, que ningún conflicto es un túnel cerrado y que puede entrar la luz del entendimiento por los dos extremos. Pág. 440

EL ALBATROS ASESINADO
(...)
A pesar del medio siglo de entendimiento intelectual, la relación entre los ricos y los pobres, entre países que prestan algunos mendrugos y otros países que necesitan comer, sigue siendo una relación en que se reúnen la angustia y el orgullo, la justicia y el derecho a la vida. Pág. 441-442
(...)
Walt Whitman me enseña más que Cervantes: en una obra no queda humillado el ignorante ni es ofendida la condición humana.
(...)
Las colonias de las naciones más brillantes han dejado siglos de silencio. El colonialismo parece matar la fertilidad y la capacidad creadora. Bastará con que les diga que en tres siglos de dominación española en toda América no tuvimos más de dos o tres escritores admirables. Pág. 443
(...)
Las batallas políticas han sido inseparables de la poesía. La liberación del hombre pasa a veces por la sangre, pero siempre por el canto. El canto humano se enriquece cada día en nuestra gran época de martirio y de liberación. Pág. 444
(...)
Los escritores somos fácilmente individualistas, difícilmente colectivistas, llevamos un germen subversivo que forma parte de nuestra expresión y de nuestro ser, y nuestra rebeldía tiende muchas veces a manifestarse contra nosotros mismos. Buscamos a los enemigos más próximos y los hallamos equivocadamente entre los que más se parecen a nosotros. Congregarnos es tarea de gigantes. Y congregarnos a través de separaciones políticas, lingüísticas y raciales es una gran empresa. Honor a los que han hecho posible el sentimiento de unidad entre los escritores de todos los países sin rechazar sectariamente sus tendencias o sus creencias. Pág. 445-446

LA PRESENCIA INVISIBLE
(...)
Yo pertenezco con orgullo a la multitud humana, no a nos pocos sino a unos muchos, y estoy aquí rodeado por su presencia invisible. Pág. 448

LA POESÍA NO HABRÁ CANTADO EN VANO
(...)
Y pienso que la poesía es una acción pasajera o solemne en que entran por parejas medidas la soledad y la solidaridad, el sentimiento y la acción, la intimidad de uso mismo, la intimidad del hombre y la secreta revelación de la naturaleza. Y pienso con no menor fe que todo está sostenido -el hombre y su sombra, el hombre y su actitud, el hombre y su poesía- en una comunidad cada vez más extensa, en un ejercicio que integrará para siempre en nosotros la realidad y los sueños, porque de tal manera los une y los confunde. Pág. 454
(...)
Digo que los enemigos de la poesía no están entre quienes la profesan o resguardan, sino en la falta de concordancia del poeta. De ahí que ningún poeta tenga más enemigo esencial que su propia incapacidad para entenderse con los más ignorados y explotados de sus contemporáneos; y esto rige para todas las épocas y para todas las tierras. Pág. 454-455
(...)
Extendiendo estos deberes del poeta, en la verdad o en el error, hasta sus últimas consecuencias, decidí que mi actitud dentro de la sociedad y ante la vida debía ser también humildemente partidaria. Lo decidí viendo gloriosos fracasos, solitarias victorias, derrotas deslumbrantes. Comprendí, metido en el escenario de las luchas de América, que mi misión humana no era otra sino agragarme a la extensa fuerza del pueblo organizado, agragarme con sangre y alma, con pasión y esperanza, porque sólo de esa henchida torrentera pueden nacer los cambios necesarios a los escritores y a los pueblos. Pág. 457
(...)
Porque creo que mis deberes de poeta no sólo me indicaban la fraternidad con la rosa y la simetría, con el exaltado amor y con la nostalgia infinita, sino también con las ásperas tareas humanas que incorporé a mi poesía.
(...)
Hace hoy cien años, un pobre y espléndido poeta, el más atroz de los desesperados, escribió esta profecía: A l'aurore, armés d'une ardente patience, nous entrerons aux splendides Villes. (Al amanecer, armados de una ardiente paciencia, entraremos a las espléndidas ciudades.)

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"La mente creadora monta a horcajadas del silencio". Seamus Heaney


Canto General

Pablo Neruda

© Pablo Neruda 1950 y Editorial Bruguera 1980

LA LÁMPARA EN LA TIERRA

I
Como una lanza terminada en fuego
apareció el maíz... Pág. 9

III
(...) Todas las águilas del cielo
nutrían su estirpe sangrienta
en el azul inhabitado,
y sobre las plumas carnívoras
volaba encima del mundo
el cóndor, rey asesino,
fraile solitario del cielo,
talismán negro de la nieve,
huracán de la cetrería. Pág. 12

III LOS CONQUISTADORES

XXI
Así empezó la sangre,
la sangre de tres siglos, la sangre océano,
la sangre atmósfera que cubrió mi tierra
y el tiempo inmenso, como ninguna guerra. Pág. 60

(...) La luz vino a pesar de los puñales. Pág. 68


IV LOS LIBERTADORES

XXI
Anduve San Martín, tanto y de sitio en
sitio,
que descarté tu traje, tus espuelas, sabía
que alguna vez, andando en los caminos
hechos para volver, en los finales
de cordillera, en la pureza
de la intemperie que de ti heredamos,
nos íbamos a ver de un día a otro.
(...)
Eres extenso entre todos los héroes. Pág. 98
(...)
San Martín, otros capitanes
fulguran más que tú, llevan bordados
sus pámpanos de sal fosforescente,
otros hablan aún como cascadas,
pero no hay uno como tú, vestido
de tierra y soledad, de nieve y trébol. Pág. 99


XXVII
Las palabras abrieron un sendero
que iba y volvía en ellos mismos.
Aquellos dos cuerpos se hablaban,
se rechazaban, se escondían,
se incomunicaban, se huían. Pág. 114

XXXIV
Toda lágrima toca su corriente.
Todo fuego estremece su estructura.
Y así de la yacente fortaleza,
del escondido germen caudaloso
salen los combatientes de la isla. Pág. 123

XXXV
... Mr. North se instala en el Club.
Cien whiskies van para su mesa,
cien comidas para abogados,
para el Parlamento, champaña
para los tradicionalistas.
Corren agentes hacia el Norte,
las hebras van, vienen y vuelven.
Las suaves libras esterlinas
tejen como arañas doradas
una tela inglesa, legítima
par mi pueblo un traje sastre
de sangre, pólvora y miseria. Pág. 125

... Mira a través de la ventana
un trozo postrero de patria,
pensando en todo el largo cuerpo
de Chile, oscurecido
como una página nocturna.
Viaja, y sin ver cruzan sus ojos,
como en los vidrios de un tren,
rápidos campos, caseríos,
torres, riberas anegadas,
pobreza, dolores, harapos.
El soñó un sueño preciso,
quiso cambiar el desgarrado
paisaje, el cuerpo consumido
del pueblo, quiso defenderlo.

Es tarde ya, escucha disparos
aislados, los gritos vencedores,
el salvaje malón, los aullidos
de la "aristocracia", escucha
el último rumor, el gran silencio,
y entra con él, recostado, a la muerte. Pág. 126

XXXVI
... Pedimos patria para el humillado.
... La tierra se reparte con un rifle.
... Déjame galopar en tu destino
y llenarme de pólvora y arados. Pág. 128

XXXVII
Llegó el dólar de dientes agresivos
a morder territorio,
en la garganta pastoril de América. Pág. 129
(...)
Sandino estaba en el silencio,
en la plaza del Pueblo, en todas
partes estaba Sandino,
matando norteamericanos,
ajusticiando invasores.
Y cuando vino la aviación,
la ofensiva de los ejércitos
acorazados, la incisión
de aplastadores poderíos,
Sandino, con sus guerrilleros,
como un espectro de la selva,
era un árbol que se enroscaba
o una tortuga que dormía
o un río que se deslizaba.
Pero árbol, tortuga, corriente
fueron la muerte vengadora,
fueron sistemas de la selva,
mortales síntomas de araña. Pág. 130
(...)
Esta es la historia de Sandino,
capitán de Nicaragua,
encarnación desgarradora
d nuestra arena traicionada,
dividida acometida,
martirizada y saqueada. Pág. 131

XLIII
(...)
Alguien que recibió la paz del héroe
la guardó en su bodega, alguien robó los
frutos
de la cosecha ensangrentada
y dividió la geografía
estableciendo márgenes hostiles,
zonas de desolada sombra ciega. Pág. 151

XV YO SOY

... Lo primero que vi fueron árboles, barrancas
decoradas con flores de salvaje hermosura... Pág. 409

II
Amor, tal vez amor indeciso, inseguro:
sólo un golpe de madreselvas en la boca,
sólo unas trenzas cuyo movimiento subía
hacia mi soledad como una hoguera negra,
y lo demás: el río nocturno, las señales
del cielo, la fugaz primavera mojada,
la enloquecida frente solitaria, el deseo
levantando sus crueles tulipas en la noche,
Yo deshojé las constelaciones, hiriéndome,
afilando los dedos en el tacto de estrellas,
hilando hebra por hebra la contextura helada
de un castillo sin puertas,
o estrellados amores
cuyo jazmín detiene su transparencia en vano,
oh nubes que en el día del amor desembocan
como un sollozo entre las hierbas hostiles,
desnuda soledad amarrada a una sombra,
a una herida adorada, a una luna indomable.

Y entonces dulce rostro, azucena quemada,
tú la que no dormiste con mi sueño, bravía,
medalla perseguida por una sombra, amada
sin nombre, hecha de toda la estructura
del polen,
De todo el viento ardiendo sobre estrellas
Impuras:
... oh amor, desenredado jardín que se consume,
en ti se levantaron mis sueños y crecieron
como una levadura de panes tenebrosos. Pág. 410-411

X
España, envuelta en sueño, despertando
como una cabellera con espigas,
te vi nacer, tal vez entre las breñas y las tinieblas, labradora,
Pero te vi atacada en las esquinas
por los antiguos bandoleros. Iban
enmascarados, con sus cruces hechas
de víboras, con los pies metidos
en el glacial pantano de los muertos.
Entonces vi tu cuerpo desprendido
de matorrales, roto
sobre la arena encarnizada, abierto,
sin mundo, aguijoneado en la agonía.
Hasta hoy corre el agua de tus peñas
entre los calabozos, y sostienes
tu corona de púas en silencio,
a ver quién puede más, si tus dolores
o los rostros que cruzan sin mirarte. Pág. 417

XI
El firme amor, España, me diste con tus
dones.
Vino a mí la ternura que esperaba
y me acompaña la que lleva el beso
más profundo a mi boca.
No pudieron
apartarla de mí las tempestades
ni las distancias agregaron tierra
al espacio de amor que conquistamos.
Cuando antes del incendio, entre las mieses
de España apareció tu vestidura,
yo fui doble noción, luz duplicada,
y la amargura resbaló en tu rostro
hasta caer sobre piedras perdidas.
De un gran dolor, de arpones erizados
desemboque en tus aguas, amor mío,
como un caballo que galopa en medio
de la ira y la muerte, y lo recibe
de pronto una manzana matutina,
una cascada de temblor silvestre.
Desde entonces, amor, te conocieron
los páramos que hicieron mi conducta,
el océano oscuro que me sigue,
y los castaños del Otoño inmenso.

Quién no te vio, amorosa, dulce mía,
en la lucha, a mi lado, como una
aparición, con todas las señales
de la estrella? Quién, si anduvo
entre las multitudes a buscarme,
porque soy grano del granero humano,
no te encontró, apretada a mis raíces,
elevada en el canto de mi sangre? Pág. . 418

No sé, mi amor, si tendré tiempo y sitio
de escribir otra vez tu sombra fina
extendida en mis páginas, esposa:
son duros estos días y radiantes,
y recogemos de ellos la dulzura
amasada con párpados y espinas.
Ya no sé recordar cuándo comienzas:
estabas antes del amor,
venías
con todas las esencias del destino,
y antes de ti, la soledad fue tuya,
fue tal vez tu dormida cabellera.
Hoy, copa de mi amor, te nombro
apenas,
título de mis días, adorada,
y en el espacio ocupas como el día
toda la luz que tiene el universo. Pág. 418-419

XXIII
(...)
He renacido muchas veces, desde el fondo
de estrellas derrotadas, reconstruyendo el hilo
de las eternidades que poblé con mis manos,
y ahora voy a morir, sin nada más, con tierra
sobre mi cuerpo, destinado a ser tierra.

El mundo
tiene un color desnudo de manzana: los ríos
arrastran un caudal de medallas silvestres
y en todas partes vive Rosalía la dulce
y Juan el compañero...
Ásperas piedras hacen
el castillo, y el barro más suave que las uvas
con los restos del trigo hizo mi casa.
Anchas tierras, amor, campanas lentas, Pág. 431

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"El hombre ha creado la muerte". William Yeats


El fin del viaje

Pablo Neruda

ASÍ TE QUIERO
I
Te quiero como quieren la vida
hasta el día en que mueren, los mortales. Pág. 17

II
Ay, cuánto te amo, a ti,
la que hiciste que hablaran a la vez
en las profundas grutas del corazón
el universo entero
y la soledad mentirosa! Pág. 18
(...)
Los sueños nacen de la noche
y el deber del día es nacer
y dar la luz
para que busquemos las llaves
que se escondieron en la noche. Pág. 25

MUJER
(...) mujer sagrada que de la miseria
multiplica su pan con llanto y lucha,
mujer,
(...)
y levadura santa de la vida,
(...)
.la tierra es grande y sufre:
está dando a luz el futuro:
ayudemos al nacimiento
de la igualdad y la alegría. Pág. 42

PALADINO PARA MIGUEL
(...)
Sesenta años se pasó en este extraño negocio
de gastar y no gastarse, de querer y ser querido. Pág. 45

CORONA DE INVIERNO PARA
NAZIM HIKMET
(...) tu corazón herido sólo traía luz.
(...) Gracias por lo que fuiste y por el fuego
que tu canción dejó para siempre encendido. Pág. 49

ROMEO Y JULIETA
(...)
Una lección nos dio la triste historia
no sólo de dos flores de Verona,
no sólo de su muerte y de su gloria.
Sino de tanta sangre derramada
por la inútil crueldad y la demencia
siempre en el mundo abierta y desatada. Pág. 65
(...)
Honor a Shakespeare y a su luz desnuda. Pág. 66

A LA MEMORIA DE RICARDO FONSECA
Nosotros, los chilenos, qué indiferentes somos
al parecer, pero que venga el enemigo!
y encontrará las filas más duras que el diamante
porque la patria está contigo. Pág. 67

EL FIN DEL VIAJE
Sí, de la belleza o de la verdad
enteras o destrozadas porque de las ruinas y de los
fragmentos
sale de nuevo la vida, como de la derrota
se reconstruye con lágrimas y con espadas, la
esperanza. Pág. 79
(...)
Nunca estuvimos tan amenazados, la tierra, y
la familia,
el cristal y la miel, la golondrina y el recién nacido
y las casas inmensas se derriban con una copa de
pólvora. Pág. 82
(...)
Unamos nuestras manos con las manos del mundo
para que así se vea nuestra sangre en la aurora. Pág. 84

PALOMA POR DENTRO
(...) como un naufragio hacia adentro nos morimos. Pág. 109

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"La poesía si quiere mantener una eficacia continua, depende del juego de sonidos no sólo en el oído del lector sino también en el del escritor". Seamus Heaney


Cantos ceremoniales

Pablo Neruda

© Editorial Losada 1961 y Seix Barral 1977

EL SOBRINO DE OCCIDENTE
(...) y la soledad era pura,
era un libro entreabierto, un armario con sol olvidado. Pág. 9

(...) y poco a poco el mundo tiene gusto a gusano
y no hay hierba, no existe rocío en el planeta. Pág. 10

LA INSEPULTA DE PAITA
ELEGÍA DEDICADA A LA MEMORIA
DE MANUELA SÁENZ
AMANTE DE SIMÓN BOLÍVAR


(...) Y no volvió raíz ni primavera,
todo se fue en la ola y en el viento! Pág. 15
(...) y ella está aquí, pero ya nadie
puede reunir su belleza. Pág. 21

VI
Manuela, brasa y agua, columna que sostuvo
no una techumbre vaga sino una loca estrella. Pág. 22

VIII
Así, tal vez desnuda, paseas con el viento
que sigue siendo ahora tu tempestuoso amante.
Así existes ahora como entonces: materia,
verdad, vida imposible de traducir a muerte. Pág. 24

XI
Ésta fue la mujer herida:
en la noche de los caminos
tuvo por sueño una victoria,
tuvo por abrazo el dolor.
Tuvo por amante una espada. Pág. 25

XII
Entregaste dones y dudas,
idolatrada irrespetuosa. Pág. 25

XV
(...) Quiero compartir el olvido. Pág. 27

XVI
Conocí el exilio del canto,
y ése sí tiene medicina,
porque se desangra en el canto,
la sangre sale y se hace canto. Pág. 28

XVIII
(...) niña infernal de los recuerdos,
ángela color de espada. Pág. 30

(...) cómo iba y venía el olvido
y cómo el tiempo no volvía:
sólo soledad sin salida
y estas rocas de alma terrible
manchadas por los alcatraces. Pág. 31

XXI
El Amante en su sueño sentirá que lo llaman:
alguien, por fin aquella, la perdida, se acerca
y en una sola barca viajará la barquera
otra vez, con el sueño y el Amante soñando,
los dos, ahora reunidos en la verdad desnuda:
cruel ceniza de un rayo que no enterró la muerte,
ni devoró la sal, ni consumió la arena. Pág. 32-33

XXII
Y nave y costa y mar
y tierra y canto
navegan al olvido. Pág. 35

EL GRAN VERANO
I
Oh amor de aquellos pobres días, soy
aquel que no tocó la dicha
sino mucho más tarde...
(...)
Oh día, espada espléndida! Oh pez puro
que cortas con tu aguda dirección
las tinieblas, la noche, la desdicha, Pág. 39
(...)
y los decapitados cereales
se duermen en el pan de la cosecha. Pág. 40

III
No tengo ya raíces,
he volado
de oro en oro,
de pluma a polen
sin saber volar,
con alas espaciosas
lentas
sobre
la impaciencia. Pág. 41

(...)
va mi razón nadando en el verano
sin ropa en la frescura
y no termina.
(...) no termina
el verano redondo,
el río puro,
la transparente
sortija del sol
y de la tierra. Pág. 42-43

IV
la copa de la noche se ha llenado
de sal que brilla en el cielo
y vino negro.
(...) y verde es el susurro del verano
que huye de las ciudades
hacia la selva verde
y se detiene
de pronto en la arena:
tiene manos de eclipse,
cola de oro... Pág. 44

TORO

I
España estaba seca,
sedienta, devorada, tensa como un tambor,
seca como la luna estaba España
y había que regar pronto antes de que ardiera,
ya todo era amarillo,
de un amarillo viejo y pisoteado,
ya todo era de tierra Pág. 49

IV
Entonces cayó la primera gota de sangre y floreció,
la tierra recibió sangre y la fue consumiendo
como una terrible bestia escondida que no puede saciarse,
no quiso tomar agua,
cambió de nombre su sed,
y todo se tiñó de rojo... Pág. 50

CORDILLERAS

V
(...) era el color del pan amasado en la luna,
eran los resplandores del cinc y la manzana,
el humo que olvidó llorando la amatista,
el fulgor de la muerte dentro de la esmeralda,
el ataúd morado de la geología.

VI
Era mi patria y estaba desnuda. ... Pág. 59

ELEGÍA DE CÁDIZ

I
(...) los días en que fui más pequeño que un hombre
y más ancho que un niño, lo que llaman pasado... Pág. 63

II
Tal vez la tierra sólo gasta sus sombras.
Sólo gasta la luz que limpia su vestido,
sólo gasta el invierno que lava sus raíces,
y ella se queda intacta, sonora, fresca, pura,
como antigua medalla que canta todavía,
lisa, dorada, en medio del tiempo que envejece. Pág. 64

III
La guerra segregó su vinagre infernal,
su inexplicable cólera contra las callejuelas
y la puerta del mar que nunca conoció
naves que se llamaran "Remordimiento" o "Sangre". Pág. 65

VII
(...) entonces comprendieron que sin ninguna broma
el hambre es sangre y el idioma es hambre. Pág. 68
(...)
Sin embargo, a través de la aspereza
se mueve el hombre del hierro a la rosa,
de la herida a la estrella.
Algo pasa: el silencio dará a luz.
(...)
Cambia el hombre de la rosa al hierro.
Los pueblos iluminan toda la geografía. Pág. 69

CATACLISMO
Hombre soy, por qué nací en la tierra?
Dónde está mi mortaja?
Ésta es la muerte? Pág. 73

III
(...) allí donde yo estuve llegó a mis labios la muerte,
allí donde yo pasé se sacudió la tierra
y se quemó mi corazón con un solo relámpago. Pág. 74

VII
Así, nació de barro,
de barro de volcán
el primer hombre. Pág. 78

X
El miedo envuelve los huesos como una nueva piel,
envuelve la sangre con la piel de la noche,
bajo la planta de los pies mueve la tierra:
no es tu pelo, es el miedo en tu cabeza
como una cabellera de clavos verticales
y lo que ves no son las calles rotas
sino, adentro de ti, tus paredes caídas,
tu infinito frustrado, se desploma
otra vez la ciudad, en tu silencio sólo se oye
la amenaza del agua, y en el agua
los caballos ahogados galopan en tu muerte. Pág. 79

XI
(...) La ternura tiene una mano de ciclón tardío
para recuperar sus miserables tesoros
y luego olvido y lluvia lavan las manchas digitales
del devorado.
(...) Y crecerá más de una flor, más de un pan, más de un hombre
de las mismas raíces olvidadas del miedo. Pág. 80

XIII
(...) pongámonos en la cara la única sonrisa que flotó sobre el agua
recojamos el sombrero quemado y el apellido muerto,
vistámonos de nuevo de hombre y de mujer desnudos: Pág. 81

(...) fundemos otra vez la patria temblorosa. Pág. 82

LAUTRÉAMONT RECONQUISTADO

I
Cuando llegó a París tuvo mucho que hacer.
Éstas eran las verdaderas calles del hombre.
(...)
Las casas eran tan grandes que la sabiduría
se empequeñeció y corrió como rata al granero

(...) fabricó lobos para defender la luz,
acumuló agonía para salvar la vida,
fue más allá del mal para llegar al bien. Pág. 85

II
(...)
Desde la selva el viento militar
llegaba en un confuso olor a hierba ardiendo.
Los fusiles quebrados a la vera del río
entraban en el agua y a plena medianoche
se habían convertido en guitarras, el viento
repartía sollozos y besos de las barcarolas.

III
(...)
Escribiste a caballo, galopando
entre la dura hierba y el olor a camino,
a soledad, a noche y herraduras! Pág. 86

IV
(...) sólo de claridad debe vivir el hombre. Pág. 88

V
El amor desbordando de su copa.
El deber hijo puro de la madera.
El rocío que corre saludando a las hojas.
La bondad con más ojos que una estrella.
El honor sin medalla ni castillo. Pág. 89

OCÉANA

I
(...)
Quiero oír lo invisible, lo que cayó del tiempo
al palio equinoccial de las palmeras. Pág. 93

IV
(...)
Entonces, fui gastando mi sonrisa y cayeron
uno a uno mis dientes en la caja de hierro. Pág. 94

VI
Sirena o palma plena, paloma de la espuma,
sosiego de guitarras en lento y alto vuelo,
repíteme el cantar que en mi sangre circula
sin que tuviera voz hasta que tú llegaste,
llegaste palpitante de espuma peregrina,
de costas que no existen, duramente doradas,
de los cuentos caídos hoja por hoja al agua
y a la tierra poblada por negros regimientos.

VII
(...)
Tengo hambre de no ser sino piedra marina,

X
Yo soy, Océana, sólo alguien que te esperaba
en la torre de un faro que no existe,
y éste es un cuento en donde no sube otra marea
que tus senos marinos bajo la luz nocturna.
Y sólo dos verdades hay en esta sonata:
tus dos ojos oscuros abiertos en el agua.

FIN DE FIESTA

I
... Seguirá siendo, pero yo, invisible,
alguna vez ya no podré volver
con brazos, manos, pies, ojos, entendimiento,
enredados en sombra verdadera. Pág. 101

VI
No gusta a los estetas la moraleja, murió
cuando la poesía enseñaba al hombre a ser hombre
y además le dejaba un fulgor de violeta en el alma.
Por eso digo dónde y cómo
y en todas partes desde el turno al petróleo
se ensangrentaba el mundo preguntando,
cuánto? y el grano de la cólera crecía
con el cuánto en las sílabas de todos los idiomas,
si digo y sigo seré un violín gastado,
un trovador que agobió la duda y la verdad. Pág. 103

VIII
(...) es libre el agua y se sacude sola,
se mueve y lava, lava,
lava piedras, arenas, utensilios, heridos,
no se consume como el fuego sangriento,
no se convierte en polvo ni en ceniza. Pág. 104-105

IX
(...) De agua, de sueño, de verdad desnuda,
de piedra y sombra
somos o seremos,
y los nocturnos no tenemos luz,
bebemos noche pura,
en el reparto nos tocó la piedra
del horno cuando fuimos
a sacar el pan
sacamos sombra
y por la vida
fuimos
divididos:
nos partió la noche, Pág. 105

(...) y anduvimos
sin tregua, traspasados
por estrellas. Pág. 106

XI
(...) los números, los años son infieles,
los meses se reúnen en un túnel tan largo
que Abril y Octubre suenan como dos piedras locas,
y en un solo canasto se juntan las manzanas,
en una sola red la plata del pescado,
mientras la noche corta con una espada fría
el resplandor de un día que de todas maneras
vuelve mañana, vuelve si volvemos. Pág. 107

XIII
Qué podía decir sin tocar tierra?
A quien me dirigía sin la lluvia?
Por eso nunca estuve donde estuve
y no navegué más que de regreso
y de las catedrales no guardé
retrato ni cabellos: he tratado
de fundar piedra mía a plena mano,
con razón, sin razón, con desvarío,
con furia y equilibrio: a toda hora
toqué los territorios del león
y la torre intranquila de la abeja,
por eso cuando vi lo que ya había visto
y toqué tierra y lodo, piedra y espuma mía,
seres que reconocen mis pasos, mi palabra,
plantas ensortijadas que besaban mi boca,
dije: "aquí estoy", me desnudé en la luz,
dejé caer las manos en el mar,
y cuando todo estaba transparente,
bajo la tierra, me quedé tranquilo.

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miércoles, mayo 12, 2004

Aristoteles Onassis

"El pequeño griego hambriento puede hacer cualquier cosa". Juvenal


"La vida de Aristóteles Onassis"

Peter Evans

Editorial Planeta, 1987


Prólogo

-Estilo, quizá, pero dicen que no tengo clase. Afortunadamente, la gente con clase está generalmente dispuesta a pasar por alto este fallo, porque soy muy rico. No se puede comprar la clase, pero sí la tolerancia hacia su carencia. Pág. 13


Capítulo 1

... Sócrates Onassis, tenía veintiocho años, y ya se estaba convirtiendo en uno de los comerciantes de tabaco y negociantes más ricos de Esmirna. Sócrates, el segundo de siete hijos, era un ciudadano turco con alma griega, y cuanto más se enriquecía, más griego se tornaba, aunque el turco siempre sería su primer idioma. Pág. 17
...
* Anatolia fue el nombre que se utilizaba para designar, a comienzos de este siglo, la parte de Asia occidental que, después de 1918, se convirtió en Turquía; incluía una amplia superficie alrededor de la ciudad y el puerto de Esmirna, principalmente poblada por griegos.

... Esmirna, Penélope tuvo su primer hijo, una niña, que bautizaron con el nombre de Artemisa, por la diosa griega de los animales salvajes y de la caza; dos años más tarde –probablemente, pero sin ninguna certeza, pues él cambiaba el día, el mes, y el año, según sus propósitos–, en la mañana del 20 de enero de 1900, nacía Aristóteles Sócrates Onassis. Pág. 19

("no importa el tamaño del perro en la pelea, sino las ganas de pelear por el perro")… Pág.. 24

-Puedes romper un florero –recordaría más tarde–, pero el olor de las flores nunca desaparece. Pág. 25

-Me di cuenta de que, si tienes una manzana dorada, tienes el poder. Puedes permitirte el lujo de actuar impunemente si tienes una sola manzana porque alguien más quiere... Pág. 36

-Para zafarse de una situación, o para entrar en un asunto, el secreto está en moverse a la velocidad adecuada, .. Pág. 38

-A los funcionarios corruptos les gusta saber que el que les paga se desprende fácilmente de su abundante dinero –así definiría Aristo su muy preciso sentido de la corrupción–. Pág. 42

Capítulo 3

-Es difícil mantener la vitalidad cuando se tiene hambre casi siempre. Pág. 45

Su primer momento de intimidad ocurrió a los pocos días de dicha fiesta. Aristo le dijo que se sentía como una crisálida "esperando tener fuerza para romper el capullo", a lo cual ella respondió que no todas las crisálidas se convierten en mariposas... Pág. 48

-A veces, para ganarse al auditorio completo, es mejor cantarle a una sola persona... Pág. 49

Su vida entera consistía en hacer tratos, el resto era sólo espera. Pág. 54

Este último aportó la inspiración, pero fue Gratsos quien, con sus estudios en la London School of Economics y sus conocimientos navieros, aportó la pericia. Y le correspondería ese papel durante el resto de su vida. Formaban un equipo formidable. ("Tenían la capacidad de enfocar un asunto desde dos puntos de referencia totalmente distintos: Costa moviéndose cautelosa, racionalmente, y Onassis utilizando su astucia animal, sus instintos", haría notar un ayudante más tarde.) Pág. 55

Aunque el tabaco proporcionaba todavía lo esencial de la fortuna de Aristo, éste empezaba a interesarse más y más por el transporte marítimo. Pág. 57

Capítulo 4

El tenía una voz algo ronca, de ricos coloridos, que hacía imposible no seguir escuchándola. Hablaba con un fuerte acento en inglés, en francés y en alemán, pero la suya era también la voz de un hombre para quien el idioma sería siempre un instrumento contundente más que un logro a pulir: lo que contaba era la eficacia de las cosas. Pág. 60

Ella diría más tarde que sabía que él era el tipo de hombre que siempre sacrificaría los intereses de los demás a sus objetivos privados; Pág. 61

Tener la voz cantante en su esfera se había convertido en una necesidad existencial par Aristo.
-Como Aquiles, lucho sólo por mi propia gloria -repetía... Pág. 63

No era la nostalgia de los muelles lo que lo atraía hacia estos lugares, sino una fascinación gravitacional como la que las bellezas rapaces sienten hacia los hombres con fortunas secretas. Pág. 64

-Uno no falla si no cesa en sus intentos. Un hombre no vale una mierda si no intenta ir contra la corriente una vez en su vida. Pág. 67

Capítulo 5

Odiaba tratar con los japoneses. Pero ese sentimiento no tenía nada que ver con la firma, por parte de Tokio, con la Alemania nazi, lo que había causado grandes conmociones en Washington y en Whitehall. Lo que le molestaba era la forma de negociar de los japoneses; la astucia cortés que escondía el implacable regateo no iba con su forma de ser. No le gustaba tratar con gente que podían pensar como orientales y actuar con tanta maña como cualquier occidental. Como diría posteriormente Ingeborg, quizá fuera porque él mismo era así. Pág. 76

Aún lo amaba mucho, pero sentía cierta compasión por él. Nunca podría relajarse ni gozar de una vida normal. Su ambición la entristecía, pues era una especie de avaricia. Con todo, su generosidad la desconcertaba, tanto como sus celos. Pág. 80

Sus amores siguieron el patrón de cualquier relación concebida con obsesión, por una arte, y capitulación por la otra. Pág. 83

Según un viejo chiste neoyorquino, cuando un griego conoce a otro, abren un restaurante. Pág. 85

De los 450 barcos griegos que habían participado en la guerra, 360 se habían hundido, junto con miles de vidas; Onassis no había perdido ni un solo barco, ni un solo marinero.

-El dinero no libera al hombre del trabajo duro, sólo de algunos tipos de trabajos duros. Pág. 96

Capítulo 6

Nunca sabía qué creer y qué no. El misterio que Ari guardaba en su fuero interno excitaba su imaginación de adolescente. Pág. 98

El 28 de diciembre de 1946, Ari y Tina se casaron. Pág. 100

Como toda mujer verdaderamente mundana, su fuerza residía en el artificio.

Y cuanto más se enriquecía, más humilde pintaba su pasado. Pág. 105

En términos de sensacionalismo, descubrir cómo ganaba su dinero era menos importante que saber cómo lo gastaba, y con quién. Pág. 106

-Niarchos rezumaba el ennui de los muy ricos; Onassis tenía la joie de vivre de los mendigos... Pág. 106

-Necesitaba adversarios. Se hubiera sentido perdido sin un enemigo a quien odiar... a veces el enemigo tenía que salir del círculo más íntimo de su propia familia. Pág. 106

Un millonario debe vivir siempre un poco más allá de su capacidad económica, para mantener su credibilidad, se jactaba Ari ante sus amigos, con la despreocupación característica del que sabe que ése no es su caso. Pág. 107

Capítulo 7

El príncipe Rainiero de Mónaco acogió con agrado el que Ari tomara posesión del SBM, ya que significaba una promesa de sangre y dinero nuevos. Pág. 112

-Mi vocación consiste en enriquecerme, y ni siquiera una victoria mundial del comunismo me lo impediría -proclamaba.

Potencialmente, las ganancias eran masivas, y las implicaciones globales enormes. Si tenía éxito, Ari sería más rico y poderoso que algunas naciones. Por tanto, era vital que el trato se concluyera rápidamente: ARAMCO, el consorcio dominado por cuatro poderosas compañías petroleras norteamericanas –Standard Oil Company of California, Mobil, Exxon y Texaco–, tenía un tratado con los saudís que incluía el derecho de transporte además de concesiones para la exploración y la explotación del petróleo. Este tratado había sido firmado en 1933 y su vigencia terminaba en el año 2000. Ari no subestimaba el furor que desataría el descubrimiento de lo que intentaba. Pág. 116

Capítulo 8

("El secretario de Justicia parecía tener todas las respuestas, antes de habernos hecho una sola pregunta)"... Pág. 122

-Los parentescos, como los principios, se olvidan cuando amenazan las ganancias -le explicó Ari. Pág. 126

En cuestiones de política, nunca es fácil saber dónde termina el interés nacional y empieza la defensa de las grandes compañías.... Pág. 127

("Si la vida es rica, supongo que no se puede esperar que sea también segura, le comentó a una amiga-)… Pág. 131

Capítulo 9

... por el Olympic Whaling, había pagado, en Lima, una multa de cincuenta y siete millones de soles peruanos, o sea, unos 2,9 millones de dólares, con un talón firmado por Ari, pero con el dinero de Lloyd’s. Ari dejó todo y, con Tina y los niños, se fue en avión al sur de Francia. Pág. 142

-Si se va a ser una mujer de mala reputación, sin ganar dinero, más vale ser una mujer honesta -replicó Ari. Pág. 144

A Ari le gustaba decir que Montecarlo siempre sería próspero mientras existieran tres mil hombres ricos en el mundo.

No era extraño ver en el yate hasta una docena de celebridades internacionales, así como miembros de la realeza. Cuando ya no se pueden calcular los ingresos de los multimillonarios, sus excesos son los que llaman la atención: la avaricia de Sha, la frugalidad de Getty; la enfermiza y excesiva necesidad de esconderse de Howard Hughes. Y el sentido del espectáculo o exhibicionista de Ari. Pág. 145

-Las mujeres hermosas no soportan la moderación –había manifestado Ari en una ocasión–. Necesitan un suministro inacabable de excesos. Pág. 150

-La falta de felicidad en mi vida se esconde detrás de muchísimo placer. Pág. 156

-Si quieres que te aprecien, debes juntarte con gente estimable -le repetía una y otra vez. Pág. 157

Capítulo 10

"Nuestro país es aquel en donde nos va mejor". Aristóteles. Pág. 161

-Las compañías petroleras se propusieron destruir a Ari, y, en el proceso, lo convirtieron en uno de los hombres más ricos del mundo -señaló Costa Konialidis. Pág. 163

La gente estaba hambrienta y cuando María (Callas) cantaba para las tropas alemanas, aceptaba con gratitud los comestibles que le regalaban. Se trataba más de un acto de supervivencia que de colaboración. Pág. 176

Ari siempre se había sentido atraído por el éxito, por aquellos que eran los mejores en su mundo, y cuya amistad podía añadir brillantez a su propio nombre. Pág. 177

-Necesita espacio en el mundo. Cuando le falta espacio, causa estragos en objetos y personas. Pág. 178

¡Estamos flotando en mierda! La respuesta del capitán encantó a Meneghini:
-La verdadera mierda es la que existe a bordo. Pág. 184

Ari, que nunca confiaría en alguien que rechazara un soborno, contestó:
-Uno debe dejar que los seres más cercanos y más queridos se vayan al infierno, cuando ya no le son útiles a uno. Pág. 185

Capítulo 12

-No es difícil enamorar a alguien. Lo difícil es vivir con las consecuencias... Pág. 195

-Cuando has llegado a cierto punto, el dinero no sólo deja de ser un problema, sino que también deja de ser importante. Lo importante es ser feliz y estar tranquilo. Pág. 196

-Cuando existen desprecio tras desprecio, e insulto tras insulto, el amor que queda es a menudo ilógico, pero también es indestructible -respondía-. Es una especie de locura y nadie es loco por elección. Pág. 198

Las provisiones del Christina incluían ocho variedades de caviar, los mejores vinos añejos y frutas exóticas, transportadas por avión de todas partes del mundo (con los cumplidos de Olympic Airways). A los sesenta hombres de la tripulación se añadían dos peluqueros, tres cocineros, una masajista sueca y una pequeña orquesta para poder bailar por las noches. Todos ellos zarparon, a principios de octubre, hacia donde deseara ir la Primera Dama (que ocupaba el camarote principal, Chios). Pág. 199

-Nunca cometí el error de pensar que es un pecado ganar dinero -dijo.

-El pastor, cuando regresa la primavera -le indicó María a Panaghis Vergottis esa noche en París-, ya no piensa en el frío que se fue. Pág. 202

-Mientras los oiga moverse y silbar como serpientes allí, sé que estoy en la cumbre. Si no consiguiera nada de mis enemigos, sabría que estoy empeorando. Sabría que ya no me tienen miedo... Pág. 204

-La única gente libre es la que no ama a nadie -manifestó Ari. Pág. 215

Después del asesinato en Dallas, aunque nunca cedió públicamente a la desesperación, la envolvía un aura de tristeza, derivada de la conciencia de su propia historia. Ahora, en el mundo de Ari, parecía que hubiera redescubierto un terreno conocido bajo sus pies: un regreso a tiempos más seguros y más espléndidos. Pág. 220

"Cuando las cartas están sobre la mesa –había indicado en una ocasión–, el dinero cuenta más que la religión". Pág. 221

“Lo terrible del mercado no reside en ser vendido, sino en ser vendido barato". Pág. 228

Aun así, Ari sentía que había conseguido un buen trato. En esa parte de su cerebro que se encargaba de las sumas, el trato era más importante que la conquista. Pág. 229

Un millonario envejecido y enamorado constituye una fuente normal de preocupación para sus herederos. Pág. 233

“(A mi padre le encantan los nombres y a Jackie le encanta el dinero". Cristina Onassis)

Era una buena idea y a todas luces formaba parte de la vida fantástica que se había imaginado, ahora que había adquirido a Jackie. Pero ése no era su estilo. Él necesitaba hacer tratos. Los tratos siempre habían sido básicos para él; de alguna forma psíquica, los necesitaba. Un trato implicaba un adversario; un adversario implicaba una confrontación, y la fuente de su fuerza residía en las confrontaciones. No podía vivir sin adversarios, como un árbol no puede vivir sin tierra. Y así como los árboles del manglar producen su propia tierra, Ari creaba sus propios enemigos. Pág. 236

Capítulo 14

-Ari no quería un hijo que lo amenazara en ningún aspecto. Sentía celos de su atractivo y su encanto. Sus reacciones ante los éxitos de Alejandro no eran las que normalmente tiene un padre hacia su hijo. Procuraba humillarlo, menospreciarlo tanto como podía... basta con ver cómo contó su educación sacándolo de la escuela con el más mínimo pretexto. Sencillamente, no quería que Alejandro fuera más astuto o juicioso, o mejor educado que él. Pág. 251

-La obediencia no vale nada –gruñó, cuando se le hubo pasado la ira inicial–, si no está en ti el poder escaparte de vez en cuando. Pág. 264

Capítulo 15

"Los acontecimientos por venir proyectan con antelación su sombra". Cicerón. Pág. 270

Capítulo 16

-Dos cosas odiaba Ari en el mundo: los políticos y la gente de la prensa -recuerda Salinger que había tenido ambas ocupaciones.

-Los millones no siempre dan la medida de lo que un hombre necesita en la vida -apuntó. Pág. 288

En verano, regresó a Escorpios por primera vez desde el entierro. Como si de un gesto simbólico se tratara, como si el pasado hubiera sido enterrado junto con Alejandro, invitó a Tina y a Stavros Niarchos a visitar la tumba con él. Sus yates se encontraron a mitad de camino entre sus islas particulares.

-Fue una reunión muy extraña, en medio del mar, esos dos enormes yates… como si dos guerreros se reunieran para firmar un tratado de paz en aguas neutrales, o algo así –recapitula Geraldine Fuller–. Pero, por alguna razón, a Jackie la idea la enfureció. Hubiera preferido que Stavros no fuera, y cuando nos invitaron a bordo del nuevo yate de éste Atlantis, se negó a ir.
-Ari era muy rico y atractivo, pero en el fondo siempre se sintió como el hombrecito griego de Esmirna.
Ari siguió bebiendo su whisky escocés etiqueta negra preferido, y cantando las baladas griegas que le encantaba escuchar de noche. Pero sus amigos observaron que la sensación de energía había desaparecido. Pág. 289

Conscientes de que no sólo los entusiastas de la belleza, sino también los ecologistas universitarios, son particularmente sensibles al desarrollo de refinerías de petróleo, en ciudades que no habían sido estropeadas, como Durham, sede de la Universidad de Nuevo Hampshire, decidieron que era esencial moverse con rapidez. Los ejecutivos de Olympic Oil Refineries (haciéndose pasar por compradores de casas, pretendiendo "estar cansados del exceso de gente en la vida urbana y anhelar el aislamiento"... Pág. 290

-Con el dinero no se fuerza, querida. Se seduce -respondió con un vestigio de su antiguo encanto-. Pág. 292

-Dios me está castigando porque siempre mordí más de lo que podía masticar -añadió. Pág. 312

El sábado, 15 de marzo, llovió durante quince horas y nueve minutos en París. Fue la lluvia más duradera de ese invierno, y, cuando cesó, Ari Onassis estaba muerto. Pág. 314

Ari siempre tenía el dinero en mente, Cristina entendía eso... los Kennedy lo tenían en el corazón, también eso lo entendía. Pág. 316

"No iniciar nunca un negocio, una batalla o un amorío si el temor a perder eclipsa la posibilidad de ganar". Pág. 319

Cristina tiene un alma griega, pero una mente norteamericana, mientras que Peter se crió con el ideal de la sumisión femenina ante el macho. Pág. 322

-Sencillamente, no entendía que la soledad no se alivia con mucha gente y que la compañía de un amigo verdadero es, a veces, la única necesaria... Pág. 335

... parecía como si quisiera castigar al mundo por hacerla tan rica y tan condenadamente desgraciada. Pág. 336

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Octavio Paz

"Una ficción es siempre una recomposición fraudulenta de la realidad; una mentira que si el creador tiene genio, ha sido dotada de un poder de persuasión capaz de imponerla como cierta en el instante mágico de la lectura. Una ficción no expresa el mundo: lo cambia, lo rehace, en función de ambiciones, apetitos, frustraciones poderosamente sentidos por el creador y a partir de los cuales opera su imaginación. Esa mudanza de la experiencia personal en literatura -es decir, en experiencia universal, en un mito en el que otros hombres pueden reconocerse- es siempre misteriosa y las biografías literarias logradas son las que consiguen hacerla inteligible". Mario Vargas Llosa

"Libertad bajo palabra"

Octavio Paz

© 1993, Fondo de Cultura Económica y Ediciones de la Universidad de Alcalá de Henares

Libertad bajo palabra

Allá, donde terminan las fronteras, los caminos se borran.

Invento la víspera, la noche, el día siguiente que se levanta en su lecho de piedra y recorre con ojos límpidos un mundo penosamente soñado. Pág. 9

Contra el silencio y el bullicio invento la Palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día. Pág. 10

Sonetos
I
Tu salto es un segundo congelado
que ni apresura el tiempo ni lo mata:
preso en su movimiento ensimismado
(...) tu cuerpo de sí mismo se desata
y cae y se dispersa tu blancura
y vuelves a ser agua y tierra obscura.

III
Dos barcos de velamen desplegado
tus dos pechos. Tu espalda es un torrente.
Tu vientre es un jardín petrificado.
Bajo tu clara sombra
III
Toca mi piel, de barro, de diamante,
oye mi voz en fuentes subterráneas,
mira mi boca en esa lluvia oscura,
mi sexo en esa brusca sacudida
con que desnuda el aire los jardines.
(...)
Toca tu desnudez en la del agua,
desnúdate de ti, llueve en ti misma,
mira tus piernas como dos arroyos,
mira tu cuerpo como un largo río,
son dos islas gemelas tus dos pechos,
en la noche tu sexo es una estrella,
alba, luz rosa entre dos mundos ciegos,
mar profundo que duerme entre dos mares. Pág. 20-21

Raíz del hombre
II
Nadie sabe tu nombre ya;
en tu secreta fuerza influyen
la madurez dorada de la estrella
y la noche suspensa,
inmóvil océano
(...)
Amante, todo calla
bajo la voz ardiente de tu nombre.
Amante, todo calla. Tú, sin nombre,
en la noche desnuda de palabras. Pág. 23-24

Nota de resurrecciones
III
Blanda invasión de alas es la noche,
viento parado en una apenas rama:
la tierra calla, el agua en sueños habla.
De un costado del hombre nace el día. Pág. 27

Palabra
Palabra, voz exacta
y sin embargo equívoca;
obscura y luminosa;
herida y fuente: espejo;
espejo y resplandor;
resplandor y puñal,
vivo puñal amado,
ya no puñal, sí mano suave: fruto. Pág. 28

Noche de verano
Pulsas, palpas el cuerpo de la noche,
verano que te bañas en los ríos,
soplo en el que se ahogan las estrellas,
aliento de una boca,
de unos labios de tierra.
(...)
Todo respira, vive, fluye:
la luz en su temblor,
el ojo en el espacio,
el corazón en su latido,
la noche en su infinito. Pág. 36-37

Nuestro rostro
La noche borra noches en tu rostro,
derrama aceites en tus secos párpados
quema en tu frente el pensamiento
y atrás del pensamiento la memoria.

Entre las sombras que te anegan
otro rostro amanece.
Y siento que a mi lado
no eres tú la que duerme,
sino la niña aquella que fuiste
y que esperaba sólo que durmieras
para volver y conocerme. Pág. 41-42

Los novios
(...)
Tendidos bajo tierra
una muchacha y un muchacho.
No dicen nada, no se besan,
cambian silencio por silencio. Pág. 42

Dos cuerpos
Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.
(...) Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.
(...) Dos cuerpos frente a rente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.
(...) Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.
(...) Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío. Pág. 42-43

Vida entrevista
Oh mundo, todo es noche
y la vida es relámpago. Pág. 43

Apuntes del insomnio

2
En la cima del instante
me dije: "Ya soy eterno
en la plenitud del tiempo".
Y el instante se caía
en otro, abismo sin tiempo. Pág. 45

Frente al mar
4
Muere de sed el mar.
Se retuerce, sin nadie,
en su lecho de rocas.
Muere de sed de aire. Pág. 47

Misterio
Perdido en las transparencias
voy de reflejo a fulgor,
pero no veo al sol.
(...) Y él en la luz se desnuda
y a cada esplendor pregunta,
pero no ve al sol. Pág. 48

Viento
... todo es del viento
y el viento es aire siempre de viaje. Pág. 49

Epitafio para un poeta
Quiso cantar, cantar
para olvidar
su vida verdadera de mentiras
y recordar
su mentirosa vida de verdades. Pág. 50

Insomnio
Atado a mi vivir
y desasido de la vida. Pág. 54

Pregunta
con uno que me odia porque yo soy él mismo.
(...)
Bajo del cielo puro,
metal de tranquilos, absortos resplandores,
pregunto, ya desnudo:
me voy borrando todo,
me voy haciendo un vago signo sobre el agua,
espejo en un espejo. Pág. 57

Ni el cielo ni la tierra
Atrás, amor encarnizado,
pureza que destruye,
garras de seda, labios de ceniza. Pág. 57
(...)
Hoy duermo a la orilla del llanto.
También el llanto sirve de almohada. Pág. 58

La caída
III
Prófugo de mi ser, que me despuebla
la antigua certidumbre de mí mismo,
busco mi sal, mi nombre, mi bautismo,
las aguas que lavaron mi tiniebla. Pág. 61

Pequeño monumento
Vuelvo el rostro: no soy sino la estela
de mí mismo, la ausencia que deserto,
el eco del silencio de mi grito. Pág. 65

Conversación en un bar
La soledad se puebla y todo quema.
(...)
(Las muchachas del Sur corren desnudas
en la noche. Sus huellas en la arena
son estrellas caídas,
joyas abandonadas por el mar.) Pág. 67
II
3
La libertad es alas,
es el viento entre hojas,
detenido por una simple flor; y el sueño
en el que somos nuestro sueño;
es morder la naranja prohibida,
abrir la vieja puerta condenada
y desatar al prisionero:
esa piedra ya es pan,
esos papeles blancos son gaviotas,
son pájaros las hojas
y pájaros tus dedos: todo vuela. Pág. 70

La calle
... pies ciegos Pág.. 74

Cuartos de hotel
III
No hay antes ni después. ¿Lo que viví
lo estoy viviendo todavía?
¡Lo que viví! ¿Fui acaso? Todo fluye:
lo que viví lo estoy muriendo todavía.
No tiene fin el tiempo: finge labios,
minutos, muerte, cielos, finge infiernos,
puertas que dan a nada y nadie cruza.
No hay fin, ni paraíso, ni domingo.
No nos espera Dios al fin de la semana.
Duerme, no lo despiertan nuestros gritos.
Sólo el silencio lo despierta.
Cuando se calle todo y ya no canten
la sangre, los relojes, las estrellas,
Dios abrirá los ojos
y al reino de su nada volveremos. Pág. 76

Elegía interrumpida
Es un desierto circular el mundo,
el cielo está cerrado y el infierno vacío. Pág. 79

Entre la piedra y la flor
II
... una sed de arena. Pág. 82
IV
El dinero y su rueda,
el dinero y sus números huecos,
el dinero y su rebaño de espectros.
(...)
El dinero es una fastuosa geografía:
montañas de oro y cobre,
ríos de plata y níquel,
árboles de jade
y la hojarasca del papel moneda.
(...)
El planeta se vuelve dinero,
el dinero se vuelve número,
el número se come al tiempo,
el tiempo se come al hombre,
el dinero se come al tiempo.
(...)
Más malo que no tener dinero
es tener mucho dinero.
(...)
El analfabetismo es una sabiduría
ignorada por el dinero.
(...)
El dinero abre las puertas de la casa del rey,
cierra las puertas del perdón.
(...)
El dinero te vuelve ninguno.
(...)
No el trabajo: el dinero es el castigo.
El trabajo nos da de comer y dormir:
el dinero es la araña y el hombre la mosca. Pág. 86-87

Elegía
III
Has muerto, camarada,
en el ardiente amanecer del mundo.
Has muerto cuando apenas
tu mundo, nuestro mundo, amanecía.
(...) Has muerto entre los tuyos, por los tuyos. Pág. 90

La poesía
Llegas, silenciosa, secreta,
y despiertas los furores, los goces,
y esta angustia
que enciende lo que toca
y engendra en cada cosa
una avidez sombría. Pág. 92
(...)
¿Verdad abrasadora,
a qué me empujas?
No quiero tu verdad,
tu insensata pregunta. Pág. 93
(...)
Eres tan sólo un sueño,
pero en ti sueña el mundo
y su mudez habla con tus palabras.
(...)
ávida aún de destruir lo que ama
y revivir lo que destruye,
con el mundo, impasible
y siempre idéntico a sí mismo,
porque no se detiene en ninguna forma
ni se demora sobre lo que engendra.
(...) para que al conocerte me conozca. Pág. 94-95

A un retrato
Los pálidos reflejos de su pelo
son el otoño sobre un río. Pág. 96

El ausente
I
Dios insaciable que mi insomnio alimenta, Pág. 96
III
Dios vacío, Dios sordo, Dios mío,
(...)
forma terrible de la nada,
araña del miedo,
reverso del tiempo… Pág. 99

El desconocido
La noche nace en espejos de luto.
(...) La noche es verde, vasta y silenciosa.
La noche es morada y azul.
Es de fuego y es de agua.

Soliloquio de medianoche
... roedor civilizado… Pág. 101

El prisionero
El hombre está habitado por silencio y vacío. Pág. 109
(...)
La imaginación es la espuela del deseo,
su reino es inagotable e infinito como el fastidio,
su reverso y gemelo.
(...)
... eternidades momentáneas… Pág. 110

Tus ojos
Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima,
(...) tempestades sin viento, mar sin olas, Pág. 113

Agua nocturna
… la noche moja riberas en tu alma. Pág. 115

Escrito con tinta verde
Deja que mis palabras desciendan y te cubran
como una lluvia de hojas a un campo de nieve,
como la yedra a la estatua,
como la tinta a esta página. Pág. 116

Fábula
Espejos rotos donde el mundo se mira destrozado - Pág. 121

Cerro de la estrella
La luz resbala por la piel del día… Pág. 122

Piedra nativaPaíses vastos como el insomnio
Pedregales de hueso
(...)
Como las piedras del Principio
Como el principio de la Piedra
Como al Principio piedra contra piedra
Los fastos de la noche:
El poema todavía sin rostro
El bosque todavía sin árboles
Los cantos todavía sin nombre
Pág. 126-127

Primavera y muchacha
Con su peso de luz con su nombre sin sombra… Pág. 129

Hermosura que vuelve
El telón de este mundo se abre en dos.
Cesa la vieja oposición entre verdad y fábula,
Apariencia y realidad celebran al fin sus bodas,
Sobre las cenizas de las mentirosas evidencias
Se levanta una columna de seda y electricidad,
Un pausado chorro de belleza.
Tú sonríes, arma blanca a medias desenvainada. Pág. 130

Elogio
La Estrella del Nacimiento nos llama a la vida
Es una invitación a renacer porque cada minuto podemos
nacer a la nueva vida
Pero todos preferimos la muerte - Pág. 132
(...)
Aislada en su esplendor
La mujer brilla como una alhaja
Como un arma dormida y temible
Reposa la mujer en la noche
Como agua fresca con los ojos cerrados
A la sombra del árbol
Como una cascada detenida en mitad de su salto
Como el río de rápida cintura helado de pronto
Al pie de la gran roca sin facciones
Al pie de la montaña - Pág. 133
(...)
Con los ojos cerrados cuerpo adentro
Bajo los arcos dobles de tus labios
No había luz no había sombra. Pág. 134

Piedras sueltas

4
Campanas en la noche
Olas de sombra
mojan mi pensamiento
-y no lo apagan. Pág. 142

8
Analfabeto
Alcé la cara al cielo,
inmensa piedra de gastadas letras:
nada me revelaron las estrellas. Pág. 143

Trabajos del poeta

VII
Escribo sobre la mesa crepuscular, apoyando fuerte la pluma sobre su pecho casi vivo, que gime y recuerda al bosque natal. La tinta negra abre sus grandes alas. La lámpara estalla y cubre mis palabras una capa de cristales rotos. Un fragmento afilado de luz me corta la mano derecha. Continúo escribiendo con ese muñón que mana sombra. La noche entra en el cuarto, el muro de enfrente adelanta su jeta de piedra, grandes témpanos de aire se interponen entre la pluma y el papel. Ah, un simple monosílabo bastaría para hacer saltar al mundo. Pero esta noche no hay sitio para una sola palabra más. Pág. 153

X
Un lenguaje que corte el resuello. Rasante, tajante, cortante. Un ejército de sables. Un lenguaje de aceros exactos, de relámpagos afilados, de esdrújulos y agudos, incansables, relucientes, metódicas navajas. Un lenguaje guillotina. Una dentadura trituradora, que haga una masa del yotúélnosotrosvosotrosellos. Un viento de cuchillos que desgarre y desarraigue y descuaje y deshonre las familias, los templos, las bibliotecas, las cárceles, los burdeles, los colegios, los manicomios, las fábricas, las academias, los juzgados, los bancos, las amistades, las tabernas, la esperanza, la revolución, la caridad, la justicia, las creencias, los errores, las verdades, la fe. Pág. 156

XII
... puñados de silencio y monosílabos de desprecio a mis amores; Pág. 157

XIV
... Todas las palabras han muerto de sed.
(...) Pero ya el olvido pronuncia mi nombre: Pág. 159

El ramo azul
Pensé que el universo era un vasto sistema de señales, una conversación entre seres inmensos. Mis actos, el serrucho del grillo, el parpadeo de la estrella, no eran sino pausas y sílabas, frases dispersas de aquél diálogo. Pág. 160-161


Antes de dormir

...muralla circular que defiende dos o tres certidumbres.

Y ahora que tu silencio me prueba que me has perdonado, deja que te haga una pregunta. Pág. 163

…no te conozco, no te he visto nunca, pero jamás me he sentido solo, sin ti. Pág. 165

Nada conmueve tanto a las mujeres como la posibilidad de salvar a un hombre. Pág. 170

Cartas a dos desconocidas

...mientras el mar me amenazaba con el puño, el sol descendió en línea recta contra mi. Pág. 172

Soy para ella ese olvido que tú fuiste para mí.
He gastado mi vida en olvidarte y recordarte, en huirte y perseguirte. Pág. 173

Visión del escribiente
... el mañana a expensas del hoy -el hoy que nunca llega a tiempo, que pierde siempre sus apuestas. No: renuncio a la tarjeta de racionamiento, a la cédula de identidad, al certificado de supervivencia, a la ficha de filiación, al pasaporte, al número clave, a la contraseña, a la credencial, al salvoconducto, a la insignia, al tatuaje y al herraje. Pág. 175

Y por todo lo que no hago, y por todo lo que nos hacen, ni pido perdón ni perdono. Su piedad es tan abyecta como su justicia. Pág. 176

¡Oh fuente de la sangre, inagotable siempre! La vida será un cuchillo, una hoja gris y ágil y tajante y exacta y arbitraria que cae y rasga y separa. ¡Hendir, desgarrar, descuartizar, verbos que vienen ya a grandes pasos contra nosotros! Pág. 177

Un aprendizaje difícil
Vivía entre impulsos y arrepentimientos, entre avanzar y retroceder. ¡Qué combates! Deseos y terrores tiraban hacia adelante y hacia atrás, hacia la izquierda y hacia la derecha, hacia arriba y hacia abajo. Tiraban con tanta fuerza que me inmovilizaron. Pág. 177

No vale la pena recordar lo que siguió, ni cómo una carrera que parecía brillante se apagó de pronto. Mi destino es obscuro, mi vida difícil, pero mis acciones poseen cierto equilibrio moral. Durante años he recordado los incidentes de la noche funesta: mi deslumbramiento, las sonrisas de mi maestro, mis primeros éxitos, mi estúpida borrachera de vanidad y el oprobio último. No se apartan de mí los tiempos febriles y esperanzados de aprendizaje, las noches en vela, el polvillo asfixiante, las carreras y saltos, el sonido del látigo, la voz de mi maestro. Esos recuerdos son lo único que tengo y lo único que alimenta mi tedio. Es cierto que no he triunfado en la vida y que no salgo de mi escondite sino enmascarado e impelido por la dura necesidad. Mas cuando me quedo a solas conmigo y la envidia y el despecho me presentan sus caras horribles, el recuerdo de esas horas me apacigua y me calma. Los beneficios de la educación se prolongan durante toda la vida y, a veces, aún más allá de su término terrestre. Pág. 180

Prisa
Voy y vuelo, me revuelvo y me revuelco, salgo y entro, me asomo, oigo música, me rasco, medito, me digo, maldigo, cambio de traje, digo adiós al que fui, me demoro en el que seré. Nada me detiene. Tengo prisa, me voy. ¿Adónde? No sé, nada sé -excepto que no estoy en mi sitio. Pág. 180

Jardín con niño
... estos cuantos adioses al borde del precipicio. Pág. 188

Salida
... de aquel lado del tiempo. Pág. 190

La higuera
¡Leer mi destino en las líneas de la palma de una hoja de higuera! Te prometo luchas y un gran combate solitario contra un ser sin cuerpo. Te prometo una tarde toros y una cornada y una ovación. Te prometo el coro de los amigos, la caída del tirano y el derrumbe del horizonte. Te prometo el destierro y el desierto, la sed y el rayo que parte en dos la roca: te prometo el chorro de agua. Te prometo la llaga y los labios, un cuerpo y una visión. Te prometo una flotilla navegando por un río turquesa, banderas y un pueblo libre a la orilla. Te prometo unos ojos inmensos, bajo cuya luz has de tenderte, árbol fatigado. Te prometo el hacha y el arado, la espiga y el canto, te prometo grandes nubes, canteras para el ojo, y un mundo por hacer. Pág. 195

Nota arriesgada
... Es hora de estallar en una explosión que no dejará más huella que una larga cicatriz en el cielo. Pág. 196

Viejo poema
... alguien que me ha olvidado escribe una carta a un amigo que todavía no nace.
El hombre empieza donde muere. Voy a mi nacimiento.

Un poeta
-Música y pan, leche y vino, amor y sueño: gratis. Gran abrazo mortal de los adversarios que se aman: cada herida es una fuente. Los amigos afilan bien sus armas, listos para el diálogo final, el diálogo a muerte para toda la vida. Cruzan la noche los amantes enlazados, conjunción de astros y cuerpos. El hombre es el alimento del hombre. El saber no es distinto del soñar, el soñar del hacer. La poesía ha puesto fuego a todos los poemas. Se acabaron las palabras, se acabaron las imágenes. Abolida la distancia entre el nombre y la cosa, nombrar es crear, e imaginar, nacer. Pág. 198

Dama huasteca
Ronda por las orillas, desnuda, saludable, recién salida del baño, recién nacida de la noche. En su pecho arden joyas arrancadas al verano. Cubre su sexo la yerba lacia, la yerba azul, casi negra, que crece en los bordes del volcán. En su vientre un águila despliega sus alas, dos banderas enemigas se enlazan, reposa el agua. Viene de lejos, del país húmedo. Pocos la han visto. Diré su secreto: de día, es una piedra al lado del camino; de noche, un río que fluye al costado del hombre. Pág. 199

Ser natural

I
... Sobre sus hombros descansa la geometría del incendio. Pág. 200
El loco abre los barrotes del espacio y salta hacia dentro de sí. Desaparece al instante, tragado por sí mismo.
II
Entre tanta materia dormida, entre tantas formas que buscan sus alas, su peso, su otra forma, surge la bailarina, la señora de las hormigas rojas, la domadora de la música, la ermitaña que vive en una cueva de vidrio, la hermosa que duerme a la orilla de una lágrima. Se levanta y danza la danza de la inmovilidad.
La gran flor que cada mañana abre lentamente los ojos y contempla sin reproche al jardinero que la corta. Pág. 201

Valle de México
... Sólo soy una pausa entre una vibración y otra: el punto vivo, el afilado, quieto punto fijo de intersección de dos miradas que se ignoran y se encuentran en mí. Pág. 202

Hacia el poema
I
Cortar el cordón umbilical, matar bien a la Madre: crimen que el poeta moderno cometió por todos, en nombre de todos. Toca al nuevo poeta descubrir a la Mujer.
II
El poema prepara un orden amoroso. Preveo un hombre-sol y una mujer-luna, el uno libre de su poder, la otra libre de su esclavitud, y amores implacables rayando el espacio negro. Todo ha de ceder a esas águilas incandescentes.

Merece lo que sueñas. Pág. 206-207

Himno entre los sueños
...
el sol pone su huevo de oro y se derrama sobre el mar. Pág. 211

Máscaras del alba
Sobre el tablero de la plaza
se demoran las últimas estrellas.
Torres de luz y alfiles afilados
cercan las monarquías espectrales.
¡Vano ajedrez, ayer combate de ángeles!
(...)
El prisionero de sus pensamientos
teje y desteje su tejido a ciegas,
escarba sus heridas, deletrea
las letras de su nombre, las dispersa,
y ellas insisten en el mismo estrago:
se engastan en su nombre desgastado. Pág. 214

Soñolienta
¡Júbilos, resplandores que desgarran!
El alba lanza su primer cuchillo.

Fuente
Todo es presente, espejo sin revés: no hay sombra, no hay lado
opaco, todo es ojo,
todo es presencia, estoy presente en todas partes y para ver
mejor, para mejor arder, me apago
y caigo en mí y salgo de mí y subo hasta el cohete y bajo
hasta el hachazo
porque la gran esfera, la gran bola de tiempo incandescente,
el fruto que acumula todos los jugos de la historia, la
presencia, el presente, estalla
como un espejo roto al mediodía, como un mediodía roto
contra el mar y la sal.
(...)
Toco la piedra y no contesta, cojo la llama y no me quema,
¿qué esconde esta presencia?
(...)
¿Y quién asume la grandeza si nadie asume el desamparo? Pág. 217

Repaso nocturno
(…) en cada espejo yace un doble,
un adversario que nos refleja y nos abisma… Pág. 220

Mutra
… las mujeres albañiles que llevan una piedra en la cabeza como
si llevasen un sol apagado,
...
… los músicos que arrancan chispas a la madrugada y hacen
bajar al suelo la tempestad airosa de la danza. Pág. 222

¿No hay salida?
… todo se ha cerrado sobre sí mismo, he vuelto adonde empecé
todo es hoy y para siempre.
(...)
Allá, del otro lado, se extienden las playas inmensas como una
mirada de amor
(...)
el río entra cantando por el llano dormido y moja las raíces de
la palabra libertad… Pág. 227

El río
... la ciudad habla dormida por mi boca
... ser la cascada de sílabas azules
... ser el parpadeo del instante... Pág. 229

... el río, ... larga
palabra que no acaba nunca,
(...) es una explanada desierta el poema, lo dicho no está dicho, lo
no dicho es indecible,
(...) sílabas de tiempo, letras rotas, gotas de tinta, sangre que va y viene y no dice nada y me lleva consigo. Pág. 230

... toda la noche pelea el agua contra la piedra,
las palabras contra la noche, la noche contra la noche, nada
ilumina el opaco combate,
el choque de las armas no arranca un relámpago a la piedra,
una chispa a la noche, nadie da tregua,
es un combate a muerte entre inmortales, Pág. 231

Cántaro roto
Hay que dormir con los ojos abiertos, hay que soñar con las
manos,
(...)
hay que soñar hacia atrás, hacia la fuente, hay que remar siglos
arriba,
más allá de la infancia, más allá del comienzo, más allá de las
aguas del bautismo,
echar abajo las paredes entre el hombre y el hombre, juntar de
nuevo lo que fue separado,
vida y muerte no son mundos contrarios, somos un solo tallo
con dos flores gemelas,
hay que desenterrar la palabra perdida, soñar hacia dentro y
también hacia afuera,
descifrar el tatuaje de la noche y mirar cara a cara al mediodía,
y arrancarle su máscara,
bañarse en luz solar y comer los frutos nocturnos, deletrear la
escritura del astro y la del río,
recordar lo que dicen la sangre y la marea, la tierra y el
cuerpo, volver al punto de partida,
ni adentro ni afuera, ni arriba ni abajo, al cruce de caminos,
adonde empiezan los caminos… Pág. 235
(...)
y el alba está cargada de frutos, el día y la noche reconciliados
fluyen como un río manso,
el día y la noche se acarician largamente como un hombre y
una mujer enamorados,
como un solo río interminable bajo arcos de siglos fluyen las
estaciones y los hombres,
hacia allá, al centro vivo del origen, más allá de fin y comienzo. Pág. 236

Piedra del sol
… cuerpo de luz filtrada por una ágata,
piernas de luz, vientre de luz, bahías,
roca solar, cuerpo color de nube,
color de día rápido que salta,
la ora centellea y tiene cuerpo,
el mundo ya es visible por tu cuerpo,
es transparente por tu transparencia,
(...)
un reflejo me borra, nazco en otro… Pág. 237
(...)
tienes todos los rostros y ninguno,
eres todas las horas y ninguna,
te pareces al árbol y a la nube,
eres todos los pájaros y un astro,
te pareces al filo de la espada
y a la copa de sangre del verdugo,
yedra que avanza, envuelve y desarraiga
al alma y la divide de sí misma,
(...)
… escritura de fuego sobre el jade,
grieta en la roca, reina de serpientes,
columna de vapor, fuente en la peña,
circo lunar, peñasco de las águilas,
grano de anís, espina diminuta
y mortal que da penas inmortales,
pastora de los valles submarinos… Pág. 240
(...)
arde el instante y son un solo rostro
los sucesivos rostros de la llama,
todos los nombres son un solo nombre,
todos los rostros son un solo rostro,
todos los siglos son un solo instante
y por todos los siglos de los siglos
cierra el paso al futuro un par de ojos… Pág. 241
(…)
conciencia traspasada por un ojo
que se mira mirarse hasta anegarse
de claridad… Pág. 243
(...)
el mundo nace cuando dos se besan… Pág. 246
(...)
… las paredes
invisibles, las máscaras podridas
que dividen al hombre de los hombres,
al hombre de sí mismo,
se derrumban
por un instante inmenso y vislumbramos
nuestra unidad perdida, el desamparo
que es ser hombres, la gloria que es ser hombres
y compartir el pan, el sol, la muerte,
el olvidado asombro de estar vivos;
(…) el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen,
amar es desnudarse de los nombres… Pág. 247
(...)
en el lecho de espinas de su insomnio,
(...)
son llamas
los ojos y son llamas lo que miran,
llama la oreja y el sonido llama,
brasa los labios y tizón la lengua,
el tacto y lo que toca, el pensamiento
y lo pensado, llama el que lo piensa,
todo se quema, el universo es llama,
arde la misma nada que no es nada
sino un pensar en llamas, al fin humo:
no hay verdugo ni víctima... Pág. 250
(...)
… nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, todos somos
la vida… Pág. 251
(...)
… llévanos al otro lado de esta noche... Pág. 253
(...) un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre… Pág. 254

Elegía
... No fue nuestro jefe ni tampoco nuestro guía: fue nuestra conciencia. Nos enseñó a desconfiar de la autoridad y del poder; nos hizo ver que la libertad es el eje de la justicia. Su influencia fue perdurable: ahí comenzó la repugnancia que todavía siento por los jefes, las burocracias y las ideologías autoritarias. Desde entonces ni el Uno mismo de Plotino escapa a mi animadversión: siempre estoy con el Otro y los otros. Pág. 258

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Ribeyro-Romualdo-Huidobro-Alexaindre

"Como ocurre a menudo a los protagonistas de sus historias, el azar, la torpeza -y su propio desinterés- han impedido que Julio Ramón Ribeyro tuviera, fuera de su país, el reconocimiento que merecía. Ahora, por fin, los lectores van descubriendo en sus relatos al escritor. Estas Prosas apátridas muestran que, tan fino como el cuentista, es el pensador". Mario Vargas Llosa


"Prosas apátridas aumentadas"

Julio Ramón Ribeyro

Editorial Milla Batres 1978

... Diríase que la gloria literaria es una lotería y la perduración artística un enigma. Y a pesar de ello se sigue escribiendo, publicando, leyendo, glosando. Pág. 3-4

... La duda, que es el signo de mi inteligencia, es también la tara más ominosa de mi carácter. Ella me ha hecho ver y no ver, actuar y no actuar... Pág. 5

... El cuerpo de una mujer, todo cuerpo humano, es por definición infinito. Pág. 8

... La locura en muchos casos no consiste en carecer de razón sino en querer llevar la razón que uno tiene hasta sus últimas consecuencias. Pág. 9

... Muertos los viejos dioses por la razón, renacieron multiplicados en las divinidades mezquinas de las oficinas públicas. En sus ventanillas enrejadas están como en altares de pacotilla, esperando que les rindamos adoración. Pág. 11

... Podemos memorizar muchas cosas, imágenes, melodías, nociones, argumentaciones o poemas, pero hay dos cosas que no podemos memorizar: el dolor y el placer (...) Como somos imperfectos nuestra memoria es imperfecta y sólo nos restituye aquello que no puede destruirnos. Pág. 12

... La historia es un juego cuyas reglas se han extraviado. Filósofos, antropólogos, sociólogos y políticos las buscan, cada cual por su lado, de acuerdo a sus intereses o a su temperamento. Pero sólo encuentran retazos de ellas (...) Lo terrible sería que después de tantas búsquedas se llegue a la conclusión de que la historia es un juego sin reglas o, lo que sería peor, un juego cuyas reglas se inventan a medida que se juega y que al final son impuestas por el vencedor. Pág. 15

... La existencia de un gran escritor es un milagro, el resultado de tantas convergencias fortuitas como las que concurren a la eclosión de una de esas bellezas universales que hacen soñar a toda una generación (...) Y algunos han probablemente reunido todas esas cualidades, pero faltó la circunstancia azarosa, la aparentemente insignificante (la lectura de un libro, la relación con tal amigo) capaz de servir de reactivo al compuesto... Pág. 17

... El ajedrez es como el amor venal, en el cual la pareja se reúne no por afinidad ni simpatía sino porque se necesitan recíprocamente para obtener de su conjunción un disfrute. Pág. 21

... La primera resquebrajadura de su universo coloreado, gráfico, será el signo de la pérdida de su candor y de su ingreso al mundo individual de los adultos... Pág. 22

... Lo fácil que es confundir cultura con erudición. La cultura en realidad no depende de la acumulación de conocimientos, incluso en varias materias, sino del orden que estos conocimientos guardan en nuestra memoria y de la presencia de estos conocimientos en nuestro comportamiento. Los conocimientos de un hombre culto pueden no ser muy numerosos, pero son armónicos, coherentes y, sobre todo, están relacionados entre sí. En el erudito, los conocimientos parecen almacenarse en tabiques separados. En el culto se distribuyen de acuerdo a un orden interior que permite su canje y su fructificación. Sus lecturas, sus experiencias se encuentran en fermentación y engendran continuamente nueva riqueza: es como el hombre que abre una cuenta con interés. El erudito, como el avaro, guarda su patrimonio en una media, en donde solo cabe el enmohecimiento y la repetición. En el primer caso el conocimiento engendra el conocimiento. En el segundo el conocimiento se añade al conocimiento. Pág. 24

... Hay amores horribles que ultrajan en realidad el abolengo de este sentimiento y lo despojan de toda su aureola romántica. Pág. 25

... La madurez es una impostura inventada por los adultos para justificar sus torpezas y procurarle una base legal a su autoridad. Pág. 26

... La cultura no es un almacén de autores leídos sino una forma de razonar. Un hombre culto que cita mucho es un incivilizado. Pág. 28

... Cabe pensar que la Revolución Francesa, toda revolución, no soluciona los problemas sociales sino que los trasfiere de un grupo a otro, mejor dicho, se los endosa a otro grupo no siempre minoritario (...) Es cierto que 1879 produjo la burguesía más inteligente del mundo, pero al mismo tiempo miles de epiceros, de conserjes y de barrenderos de metro. Pág. 29

... ¡Con qué irresponsabilidad vive la gente! (...) ¿Ignoran acaso que no hollan terreno seguro, que vivimos en permanente toque de queda, que a la vuelta de cada esquina los acecha lo invencible? Pág. 31

... Así, ciertas inteligencias medianas ven con mayor precisión y con mayores matices el mundo que las inteligencias luminosas, que ven sólo lo esencial. Pág. 32

... No hay que exigir en las personas más de una cualidad. Si les encontramos una debemos ya sentirnos agradecidos y juzgarlas solamente por ella y no por las que les faltan (...) Tomemos de ella lo que pueda darnos. Que su cualidad sea el pasaje privilegiado a través del cual nos comunicamos y nos enriquecemos. Pág. 34

... La expresión de los ciegos es libre, la más natural que pueda darse. Recuerda un poco la expresión de la gente que duerme. Parece que el rostro se organizara alrededor de la mirada y cuando esta desaparece, se desbarata. Pág. 35

...la soledad de los niños prefigura la de los viejos (...) Así se juega de niño, solo. Así se toma el sol en la vejez, solo. Entre ambas edades, el interregno poblado por el amor o la amistad, el único cálido, soportable, entre dos extremos de abandono. Pág. 37

... Por lo general, todo hijo termina por alcanzar la edad de su padre o por rebasarla y entonces se convierte en el padre de su padre. Solo así entonces podrá juzgarlo con la indulgencia que da el "ser mayor", comprenderlo mejor y perdonarle todos sus defectos. Pág. 39

Cada amigo es dueño de su gaveta escondida de nuestro ser, de la cual solo él tiene la llave e ido el amigo la gaveta queda para siempre cerrada. Alejarse de los amigos es así clausurar parte de nuestro ser (...) Salvo que el nuevo amigo se parezca extremadamente al anterior (...) Pero por más afecto que nazca siempre será el imitador, el falsario, el que no accederá jamás a la cámara más preciada. Pág. 42-43

... Es necesario dotar a todo niño de una casa (...) Pero al niño hay que dársela porque no olvidará nada de ella, nada será desperdicio, su memoria conservará el color de sus muros, el aire de sus ventanas, las manchas del cielo raso y hasta "la figura escondida en las venas del mármol de la chimenea". Todo para él será atesoramiento. Pág. 43

... Nada en el mundo abierto y andarín podrá reemplazar al espacio cerrado de nuestra infancia, donde algo ocurrió que nos hizo diferentes... Pág. 44

... Lo que pierde a los hombres no es tanto sus grandes vicios como sus pequeños defectos. Pág. 45

... el arte llamado moderno no sería otra cosa que un detalle ampliado del antiguo o un "mirar de más cerca" la realidad. Simple cuestión de distancia. Pág. 47

... En la vida, en realidad, no hacemos más que cruzarnos con las personas. Con unas conversamos cinco minutos, con otras andamos una estación, con otras vivimos dos o tres años, con otras cohabitamos diez o veinte. Pero en el fondo no hacemos sino cruzarnos (el tiempo no interesa), cruzarnos y siempre por azar. Y separarnos siempre. Pág. 48-49

... Y a costa del dolor, aprenden. Su condición para progresar es justamente estar en contacto permanente con el mundo adulto, con lo grande, lo pesado, lo desconocido, lo hiriente. Pág. 49

... Desde la Antigüedad hasta nuestros días existe un denominador común en el hombre: la crueldad. Pág. 50

... Mi mirada adquiere en privilegiados momentos una intolerable acuidad y mi inteligencia una penetración que me asusta. Todo se convierte para mí en signo, en presagio. Las cosas dejan de ser lo que parecen para convertirse probablemente en lo que son (...) Cada cosa pierde su candor para trasformarse en lo que esconde, germina o significa. En estos momentos, insoportables, lo único que se desea es cerrar los ojos, taparse los oídos, abolir el pensamiento y hundirse en un sueño sin riberas. Pág. 51

... Diríase que la historia se ha hecho para olvidarse (...) El hombre no puede al mismo tiempo enterarse de la historia y hacerla, pues la vida se edifica sobre la destrucción de la memoria. Pág. 54

... escribir, más que trasmitir un conocimiento, es acceder a un conocimiento. El acto de escribir nos permite aprehender una realidad que hasta el momento se nos presentaba en forma incompleta, velada, fugitiva o caótica. Muchas cosas las conocemos o las comprendemos sólo cuando las escribimos. Porque escribir es escrutar en nosotros mismos y en el mundo con un instrumento mucho más riguroso que el pensamiento invisible: el pensamiento gráfico, visual, reversible, implacable de los signos alfabéticos. Pág. 59

... Todo lo que hemos vivido y que tendemos a considerar como una adquisición definitiva, inmutable, está constantemente amenazada por nuestro presente, por nuestro futuro. Pág. 59

... Pero no todo se deteriora en esta permanente erosión del pasado. También las épocas sombrías se iluminan (...) En suma, nada hemos adquirido, ni paz, ni gloria, ni dolor, ni desdicha. Cada instante nos hace otros, no sólo porque se añade a lo que somos, sino porque determinará lo que seremos. Pág. 60-61

... Dejar la infancia es precisamente reemplazar los objetos por sus signos. Pág. 62

... En cuántas bifurcaciones de los pasillos del metro he perdido para siempre una amor. Pág. 64

... También mueren los lugares donde fuimos felices. Pág. 66

... Con ellas sabemos a qué atenernos, o están con nosotros o están contra nosotros, pero nunca esas medias tintas... Pág. 70

... Vieja y exacta metáfora de identificar a la mujer con la tierra, con lo que se surca, se siembra y se cosecha. El arado y el falo se explican recíprocamente. Ellas son en realidad el humus donde estamos asentados, de donde hemos venido, hacia donde vamos. Hacer el amor es un retorno, un impulso atávico que nos conduce a la caverna original, donde se bebe el agua que nos dio la vida. Pág. 71

... Cada vez más tengo la impresión de que el mundo se va progresivamente despoblando, a pesar del bullicio de los carros y del ajetreo de la muchedumbre. ¡Es tan difícil ahora encontrar una persona! No nos cruzamos en la calle sino con siluetas, con figuras, con símbolos. Pág. 72

... sólo verifico ahora sus efectos. Pero es penoso que tengamos que vivir entre fantasmas, buscar inútilmente una sonrisa, un convite, una apertura, un gesto de generosidad o de desinterés y que nos veamos forzados, en definitiva, caminar, cercados por la multitud, en el desierto. Pág. 73

... El tiempo desaparece conforme se usa (...) El único tiempo posible es el futuro, pues lo que llamamos presente no es sino una permanente desaparición. Pág. 75

... Literatura es afectación. Quien ha escogido para expresarse un medio derivado, la escritura, y no uno natural, la palabra, debe obedecer a las reglas del juego. (...) Lo que debe evitarse no es la afectación congénita a la escritura sino la retórica que se añade a la afectación. Pág. 77

... El dolor lo vamos echando por pequeños paquetes y sólo queda en nosotros el estupor, la indignación. Pág. 80

... ¿Por qué nos aflije tanto la muerte de un niño? ¿No es acaso lo mismo morir a los ocho años que a los treinta o los cincuenta? No, porque con los niños muere un proyecto, una posibilidad, mientras que con los adultos muere algo ya consumado. La muerte de un niño es un despilfarro de la naturaleza, la de un adulto el precio que se paga por un bien que se disfrutó. Pág. 81

... Cenando de madrugada en una fonda con un grupo de obreros me doy cuenta que lo separa lo que se llama las clases sociales, no son tanto las ideas como los modales. Probablemente yo compartía las aspiraciones de mis comensales y más aún estaba mejor preparado que ellos para defenderlas, pero lo que nos alejaba irremediablemente era la manera de coger el tenedor (...) Es que los modales son un legado que se adquiere a través de varias generaciones y cuya presencia perdura por encima de cualquier mutación intelectual. (...) pues la comunicación entre las gentes se da más fácilmente a través de las formas que de los contenidos (...) Son el santo y seña que permite a una clase identificarse, frecuentarse, convivir y sostenerse, más allá de sus pugnas y discordias ocasionales. Lo único que puede llegar a nivelar los modales, inventando otros nuevos más naturales y soportables, son las verdaderas revoluciones. De allí que a las inauténticas se las reconoce, no por la ideología que tratan de propagar, sino por la perpetuación de los modales de una sociedad que creen haber destruido. Pág. 82-83

... En su comportamiento con las mujeres los hombres son por lo general recios, fatuos y francamente detestables. Pág. 84

... Momento de suprema elección, pues se trata de realidad de escoger entre la sabiduría o la estupidez. Pág. 88

... Son los días nefastos, en los cuales nada podemos desentrañar, pues nuestra conciencia está excesivamente embarazada por la razón y nuestros ojos empañados por la rutina. Limpiar ambos de lo que los estorba no es una tarea fácil. Pág. 90

... Lo tardío, lo superfluo, lo antiguamente codiciado, se amontona en torno nuestro, se organiza en lo que podría llamarse una casa, pero cuando ya estamos despidiéndonos de todo, pues esta vida acumulativa termina por edificarse en el umbral de nuestra muerte. Pág. 100

... pero siempre lo olvido, que la información no tiene ningún sentido ni sino está gobernada por la formación. Pág. 105

... Y me digo que no hay nada peor que caer bajo la dominación de los objetos. La única manera de evitarlo es poseyendo lo menos posible. Pág. 107

... Nuestro rostro es la superposición de los rostros de nuestros antepasados. (...) Casi nunca nos parecemos a nosotros mismos. Pág. 108

... Lo importante no es que Leonardo haya producido La Gioconda sino que la especie haya producido a Leonardo. Pág. 121

... La naturaleza es espontáneamente fea. La belleza se la hemos añadido nosotros, es una convención cuyo origen habría que buscar en los bucólicos griegos, en Virgilio, en los clásicos del "paisaje ameno", en los románticos ingleses, en fin, en la literatura. Pág. 125

... El Dorado, responde: "Sólo encontrarás el Paititi cuando logres arrancar de tus ojos el resplandor de la codicia". Pág. 129

... Un vicio se contrae a perpetuidad. La esencia del vicio es ser incorregible. Pág. 134

... "Nadie muere antes de su hora. El tiempo que dejamos (al morir) es tan poco nuestro como el que trascurrió antes de nuestro nacimiento". Pág. 136

... los críticos trabajan con conceptos, mientras que los creadores con formas. Los conceptos pasan, las formas permanecen. Pág. 137

... Nuestra vida depende a veces de detalles insignificantes. Pág. 145

... Construcciones de nuestra imaginación, existen sólo provisionalmente porque son falsas y se retiran para siempre cuando aparece el verdadero modelo. Pág. 149

... Amistad sentimiento solidario, amor solitario. Superioridad de la amistad. Pág. 150

... Son los días acreedores, los que llegan para llevarse algo y no para dejarnos algo. Pág. 152

... Imaginar un libro que sea desde la primera hasta la última página un manual de sabiduría, una fuente de regocijo, una caja de sorpresas, un modelo de elegancia, un tesoro de experiencias, una guía de conducta, un regalo para los estetas, un enigma para los críticos, un consuelo para los desdichados y un arma para los impacientes. ¿Por qué no escribirlo? Sí, pero ¿cómo? y ¿para qué? Pág. 154

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"Un dios, reflexioné, sólo debe decir una palabra y en esa palabra la plenitud. Ninguna voz articulada por él puede ser inferior al universo o menos que la suma del tiempo. Sombras o simulacros de esa voz que equivale a un lenguaje son las ambiciosas y pobres voces humanas, todo, mundo, universo". Jorge Luis Borges


"Poesía íntegra"

Alejandro Romualdo

Editorial Viva Voz 1986

LA TORRE DE LOS ALUCINADOS

Albica


(Hay sobre mi niñez: palomas muertas,
crepúsculos caídos, alas derretidas)
Llego de mi niñez y sigo andando. Pág. 21

Homenaje al rey

El hilo del amor y la burla lo sostiene,
y apenas un broquel de telarañas
lo humilla y lo defiende. Pág. 24-25

El Ángel

... Yo respiro la música
de unas alas que mueven
las nubes o el rocío.
Pág. 25

Letanía

El amor hace al hombre de tierra
y consagra su polvo a la tristeza.
(...) El amor hace del hombre una joya doliente,
una pesada lágrima o un niño poderoso.
(...) El Amor eleva al hombre como un triste,
heroico árbol contra el cielo
o lo diluye, roto y pálido, en su fuente. Pág. 29

Diálogo del cisne y la rosa

(¡Oh la tarde en su capa colorada
un estoque de una luna me perfila
para hundir en mi sueño la estocada!) Pág. 30

EL CUERPO QUE TÚ ILUMINAS

El cuerpo que tú iluminas


¡Oh! Poesía incesante, mi buitre cotidiano,
me tocó servirte en el reparto de sufrimientos:
como un niño exploraba las tierras pálidas del sol. Pág. 47

¡Oh Poesía, mi rayo divino y cruel, clava tu pico,
devora el fuego que me abate, apaga esta zarza inmortal! Pág. 47

He aquí mi cuerpo, roído por las estrellas,
pálido y silencioso como un dios que ha cesado
y que Tú arrastras, borrándolo, como el mar o la muerte. Pág. 48

Reza, cristiano reza
No reces, cristiano, no reces,
que con palabras no se hace nada. Pág. 112

CANTO CORAL A TÚPAC AMARU,
QUE ES LA LIBERTAD

“Yo ya no tengo paciencia para aguantar
todo esto”.
MICAELA BASTIDAS


Lo harán volar
con dinamita. En masa,
lo cargarán, lo arrastrarán. A golpes
le llenarán de pólvora la boca.
Lo volarán:
¡y no podrán matarlo!

Lo pondrán de cabeza. Arrancarán
sus deseos, sus dientes y sus gritos.
Lo patearán a toda furia. Luego
lo sangrarán:
¡y no podrán matarlo!

Coronarán con sangre su cabeza;
sus pómulos, con golpes. Y con clavos
sus costillas. Le harán morder el polvo.
Lo golpearán:
¡y no podrán matarlo!
Le sacarán los sueños y los ojos.
Querrán descuartizarlo grito a grito.
Lo escupirán. Y a golpe de matanza
lo clavarán:
¡y no podrán matarlo!

Lo pondrán en el centro de la plaza,
boca arriba, mirando al infinito.
Le amarrarán los miembros. A la mala
tirarán:
¡y no podrán matarlo!

Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.

... Querrán descuartizarlo, triturarlo,
mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.

Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.

Al tercer día los sufrimientos,
cuando se crea todo consumado,
gritando ¡libertad! sobre la tierra,
ha de volver.

Y no podrán matarlo. Pág. 115-116

La vida no es sueño

La vida no es sueño.
La vida es esta fruta en flor,
es esta llama viva que nos llama,
es esta hoguera en donde ardemos todos
por amor a la libertad.
... La vida no es sueño.
La vida es esta lucha diaria,
es esta lágrima
en donde vemos la imagen cercana de la dicha. Pág. 116

Casi Fábula

Van a venir a buscarnos
con un pájaro negro,
con una fruta dorada,
con un caballo de copas.

Con un caballo de copas,
una fruta dorada,
un pájaro negro,
van a venir a tentarnos.

Si tú, amor mío, te fueras
en el caballo de copas,
y yo en el pájaro negro
una fruta dorada dejaríamos
a los que vienen a tentarnos,
a los que vienen a matarnos,
a los que vienen a quitarnos
la libertad. Pág. 128

Palabras

Palabras suntuosas y vacías
como las catedrales en la noche.

Palabras que yo escuchaba con la misma atención
que pone el médico sobre el pecho de su paciente.

Palabras de amor, de bondad, de justicia,
palabras suntuosas y vacías
como las catedrales en la noche.

Palabras de los caudillos, de los filósofos,
palabras de los siervos del Señor,
palabras del Ministro de Justicia,
palabras de los hombres desesperados.

Palabras como ramos de flores,
palabras como serpientes, palabras de aliento,
palabras de esperanza, de resignación, de locura,
palabras de punta,
palabras cargadas como revólveres,
palabras que yo escuché como un cazador, como un perro,
como una presa,
palabras de los encantadores de feria.
Palabras brillantes y vacías
como las pompas de jabón en el aire.
Palabras, palabras, palabras... Pág. 131-132

Canción para volver a ser

No importa compañera
que yo muera o tú mueras,
lo que importa es que crezca
nuestro grano de arena.

Amor mío, esta lucha
es la lucha del aire
por ser libre, del agua
por ser agua, del día
por ser claro. Esta lucha
es hermosa como tú,
y es ardiente como yo,
y es tan justa.

Amémonos ahora,
que amándonos amamos
al hombre libre y a la tierra en paz.
Y nuestro amor será vasto y profundo
como un espejo frente al mar.

Seguiremos luchando,
mi inolvidable amiga,
con los ojos cerrados,
con las manos tranquilas. Pág. 132-133-134

Saludo al pueblo que amanece
Saluda al mar, que no muere, como los héroes de tu pueblo.

Buenos días, amor,
yo pongo mi boca en tu boca:
yo te beso en el alma". Pág. 136

Aquí estamos

Aquí estamos, hermano de la sierra.
Aquí estamos, sin tierras ni ganados.
Aquí estamos, sin fábricas ni máquinas,
explotados.

Aquí estamos, hermano de la selva.
Aquí estamos, pateados y arrancados.
Aquí estamos, por manos extranjeras,
explotados.

Aquí estamos, hermano de la costa.
Aquí estamos, mordidos y marcados.
Aquí estamos, peruanos de esta hora,
desesperados.

Aquí estamos, comiéndonos las uñas.
Aquí estamos, hambreados y golpeados.
Aquí estamos, sufriendo hasta los dientes,
desesperados.
Pero espérate, hermano de mi pueblo, que aquí estamos nosotros, que aquí estamos
con las razones de la primavera
entre las manos.

Aquí estamos parando en nuestro pueblo.
Aquí estamos ganando su confianza.
Aquí estamos sembrando por la vida
la esperanza.

Aquí estamos los dueños del futuro.
Aquí estamos en tono de energía.
Aquí estamos al borde de la autora
y la alegría.

Aquí estamos sin bombas ni fusiles.
Aquí estamos por obra de la historia.
Para enseñarle al pueblo su camino
¡a la victoria!

Puño y letra

Pon
la letra
en el puño: Escribe, escribe, escribe,
contra viento y marea, a contrasombra,
contra toda esta horrible mascarada
que cruza diariamente nuestros ojos.
... Pon
el puño
en la letra: Y borra, borra, borra
la sangre que nos ciñe, la sombra
derramada sobre el alma y la espantosa
miseria,
que puebla el rostro de la caridad.
... Golpea
con la letra.
... Pon
la boca
en el fondo
de este pozo: Y canta, canta, canta
verdades que te quepan en un puño. Pág. 139

Cara y cruz

Áspera
patria, llena eres
de desgracias,
nuestros mejores años van pasando
inundados de niebla y sangre y lágrimas. Pág. 140

En señal de peligro

(...) vueltas, vueltas, vueltas,
como una tensa, rauda, incansable rueda
atascada
en el cielo, como un reloj que mueve
los brazos
en señal de peligro... Pág. 141

El sol por salir

Si me cierran las puertas, abriré
las ventanas.
Y veré lo que pasa. Pág. 142

Hoy sí, mañana no

Calla.
Aquí el que calla
gana la batalla. Pág. 144


Como Dios manda


Traigo entredientes la palabra violencia (como Dios manda,)
para escribir
con tiza blanca
y roja, la lúgubre pizarra que tenemos por patria,
la inmensa, triste, amarga patria
que cupo en tu pequeño corazón, y que nos falta.
Llévame de la mano, tú, ahora,
hacia otra noche mucho menos ardua. Pág. 152

Parque de diversiones

Entre hombre y tigre, el hambre.
La libertad: Presa
de pánico. Pág. 162

Rimak

Aguas arriba, el río
remonta cielos
cerrados, minas
de sangre hermana.
No dice nada.

Agua abajo, el cielo
cruza infiernillos
abiertos, cañas
amargas.
No dice nada.

Agua corriente
y dulce, agüita
mansa, líbranos
para siempre
del río que habla,
del río que habla sin decir nada
de lo que pasa... Pág. 164

Cuarto mundo

Poesía, fiesta
brava
de la palabra.
Contigo
me despierto
y sueño. Contigo
me levanto
hacia un aire más puro,
y los vientos
del hombre
me cubren con tu canto.
Poesía, agua mansa
y regia, cielo
revuelto
sobre el río
de los hombres.
(De esa agua
he de beber.)
... Fuente clara
de la palabra,
de la palabra de estos tiempos
de fronda. Pág. 166-167

CORAL A PASO DE AGUA MANSA

La merced


"Patrona
de las Armas"
danos la paz

Gracias
a Dios
por la miseria recibida

Camino entre milagros Estoy vivo
entre los muertos
de hambre...

Los pobres hombres piden pan
tierra
o muerte

No les dan sino muerte Por tu culpa
por mi culpa
por nuestra gravísima culpa

CUARTO MUNDO

Alumbramiento de Afrodita


Sólo una lámpara dentro del pecho ilumina nuestra sangre por toda la eternidad: bien puede ser un sueño el que dora nuestros párpados o un rostro el que huye como un viento entre los dedos. Pág. 176

Responso por un payaso negro
... la muerte es una rueda muy traicionera, un jaguar silencioso
que cae desde lo alto –desde cualquier hora–
como un fruto encendido cae desde cualquier estación. Pág. 182

El vigía

Cuida otras maravillas:
el sueño de los trabajadores
el trabajo de los soñadores Pág. 195

EL MOVIMIENTO Y EL SUEÑO

Completamente estéril

Creo que tiene la misma importancia
que aquel momento de la evolución
en que la fauna acuática entró
reptando por la tierra
arrastrándonos
entre la maleza
por la liberación
de los hombres Pág. 210

Parto sobre los montes de Hoac-Ho

What is your sur-viet-name?
CUERPO DE PAZ
What is your bussines?
ALMA DE GUERRA


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"Cuida otras maravillas:
el sueño de los trabajadores
el trabajo de los soñadores".
Alejandro Romualdo

"Altazor"


Vicente Huidobro

Editorial Oveja Negra 1985

PREFACIO
... Amo la noche, sombrero de todos los días. Pág. 7

... Entonces oí hablar al Creador, sin nombre, que es un simple hueco en el vacío, hermoso como un ombligo.
... Podéis creerlo, la tumba tiene más poder que los ojos de la amada. La tumba abierta con todos sus imanes. Y esto te lo digo a ti, a ti que cuando sonríes haces pensar en el comienzo del mundo. Pág. 8

(...) "Un poema es una cosa que será".
"Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser".
"Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser". Pág. 9

... Lo veo todo, tengo mi cerebro forjado en lenguas de profeta. Pág. 10

... La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer.
Vamos cayendo, cayendo de nuestro zenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo.
Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo. Pág. 11

CANTO I
... Una mañana frágil y rompible
A la hora en que las flores se lavan la cara
Y los últimos sueños huyen por las ventanas.
Y la hora huye despavorida por los ojos. Pág. 33

... El día se suicida arrojándose al mar. Pág. 34

CANTO III
... Muere la luna con su noche a cuestas Pág. 48

... El sol se saca del bolsillo el día Pág. 49

APÉNDICE
... Uno es el lenguaje objetivo que sirve para nombrar las cosas del mundo sin sacarlas fuera de su calidad de inventario; el otro rompe esa norma convencional y en él las palabras pierden su representación estricta para adquirir otra más profunda y como rodeada de una aura luminosa que debe elevar al lector del plano habitual y envolverlo en una atmósfera encantada.
La poesía es el vocablo virgen de todo prejuicio; el verbo creado y creador, la palabra recién nacida. Ella se desarrolla en el alba primera del mundo. Su precisión no consiste en denominar las cosas, sino en no alejarse del alba. Pág. 125

El poeta crea fuera del mundo que existe el que debiera existir. Pág. 125

El poeta hace cambiar la vida a las cosas de la Naturaleza, saca con su red todo aquello que se mueve en el caos de lo innombrado, tiende hilos eléctricos entre las palabras y alumbra de repente rincones desconocidos y todo ese mundo estalla en fantasmas inesperados.
El valor del lenguaje de la poesía está en razón directa de su alejamiento del lenguaje que se habla. Pág. 126

La Poesía es un desafío a la Razón, porque ella es la única razón posible. La poesía no puede inducirnos a error porque la poesía es mientras que la razón está siendo. Pág. 126


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"La destrucción o el amor"

Vicente Aleixandre

© Herederos de Vicente Alexaindre 1935, 1945

La selva y el mar
Allá por las remotas
luces o aceros aún no usados,
tigres del tamaño del odio,
leones como un corazón hirsuto,
sangre como la tristeza aplacada,
se baten con la hiena amarilla que toma la forma del po-
niente insaciable. Pág. 9
(…) la cobra que se parece al amor más ardiente… Pág. 10

Mina
Calla, calla. No soy el mar, no soy el cielo,
ni tampoco soy el mundo en que tú vives.
Soy el calor que sin nombre avanza sobre las piedras frías,
sobre las arenas donde quedó la huella de un pesar,
sobre el rostro que duerme como duermen las flores
cuando comprenden, soñando, que nunca fueron hierro. Pág. 24

A la muerta
Vienes y vas como el manto sutil,
como el recuerdo de la noche que escapa,
(...) Tu generoso cuerpo, agua rugiente,
agua que cae como cascada joven,
agua que es tan sencillo beber de madrugada
cuando en las manos vivas se sienten todas las estrellas. Pág. 51

La luz
El mar, la tierra, el cielo, el fuego, el viento,
el mundo permanente en que vivimos,
los astros remotísimos que casi nos suplican,
que casi a veces son una mano que acaricia los ojos. Pág. 53
(...) con todavía el calor de una piel que nos ama. Pág. 54

Humana voz
(...) Duele el día, la noche,
duele el viento gemido,
duele la ira o espada seca,
aquello que se besa cuando es de noche. Pág. 55

La dicha
(...) amorosa presencia de un día que sé existe. Pág. 72

Sobre la misma tierra
(...) La noche sólo es un traje. Pág. 76

El frío
(...) cuando amar es luchar con una forma impura,
un duro acero vivo que nos refleja siempre. Pág. 79

Soy el destino
(...) ¿Por qué besar tus labios, si se sabe que la muerte está
próxima,
si se sabe que amar es sólo olvidar la vida,
cerrar los ojos a lo oscuro presente
para abrirlos a los radiantes límites de un cuerpo? - Pág. 83
(...) Nadie puede ignorar la presencia del que vive,
del que en pie en medio de las flechas gritadas,
muestra su pecho transparente que no impide mirar,
que nunca será cristal a pesar de su claridad,
porque si acercáis vuestras manos, podréis sentir la sangre. Pág. 84

Las Águilas
(...) Se aproxima el momento en que la dicha consista
en desvestir de piel a los cuerpos humanos,
en que el celeste ojo victorioso
vea sólo a la tierra como sangre que gira.
(...) Águilas de metal sonorísimo,
arpas furiosas con su voz casi humana,
cantan la ira de amar los corazones,
amarlos con las garras estrujando su muerte. Pág. 109

El desnudo
(...) Di, qué palabra impasible como la esmeralda
deslumbra unos ojos con su signo durísimo,
mientras sobre los hombros todas, todas las plumas
resbalan tenuemente como sólo memoria. Pág. 117

Cerrada puerta
(...) Una mano del tamaño del odio, Pág. 120

La muerte
(...) como un amor que con la muerte acaba.
(...) Mátame si tú quieres, mar de plomo impiadoso,
gota inmensa que contiene la tierra, Pág. 121

Triunfo del amor
(...) si las almas supieran su destino en la tierra. Pág. 125
(...) Yo sé quien ama y vive, quien muere y gira y vuela.
Sé que lunas se extinguen, renacen, viven, lloran.
Sé que dos cuerpos aman, dos almas se confunden. Pág. 126

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Seamus Heaney

"…nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, todos somos
la vida…".
Octavio Paz


"La linterna del espino"

Seamus Heaney

© Seamos Heaney, 1987
© Ediciones Península, 1992


Alfabetos

I
Comprende
que comprenderá más cuando vaya a clase. Pág. 11

II
Allí, con el vestido hecho a ganchillo y los pies descalzos,
lleno de rizos de asonancia y de notas silvestres,
el sueño del poeta se apoderó de él como la luz del sol
y se adentró en los matorrales tenebrosos.
...
Aprende este otro modo de escritura. Es la escriba
que condujo una bandada de plumas hacia su campo blanco.
Los mirlos asedian y picotean la puerta de su celda.
Después, abnegación, ayuno, el frío puro.
...
La escritura se vuelve desnuda y merovingia. Pág. 13

La linterna del espino
Quema fuera de temporada la invernal baya del espino,
fruto silvestre del arbusto y luz pequeña para la gente pequeña,
sólo les pide que sepan conservar
la mecha de dignidad sin que se apague del todo
para no tenerlos que deslumbrar con iluminación. Pág. 25

El afilador
Como la oscuridad delante de un espejo, no he tenido recompensa.
...
... Para mí era volver al punto de partida
como la ola completa en la quietud. Pág. 27

Isla parábola
I
empezarán a extraer el mineral de la verdad. Pág. 31

Desde la república de la conciencia
II
Allí la niebla es muy mal presagio, pero el rayo
representa el bien universal y los padres, durante las tormentas,
cuelgan de los árboles a los niños en pañales. Pág. 37
...
y tienen que proclamar su fe en que toda vida surgió
de la sal de las lágrimas que derramó el dios del cielo
después de soñar en su eterna soledad. Pág. 39

Dos apuntes rápidos

II
Corsario del viejo país
de las oraciones nocturnas y del desafío a los principios,
...
estrellándote contra las barreras
que creías que todavía tenía que estar allí,
llegando más allá del límite. Pág. 45

Desde la tierra de los callados
...
que una nación lógica y habladora
...
Somos un pueblo disperso cuya historia
es una sensación de fidelidad opaca.
Cuándo o por qué comenzó nuestro exilio
entre los sometidos al habla, no lo podemos decir
pero la solidaridad nos inunda
cuando oímos sus leyendas de niños encontrados
flotando hacia el destino en barquillas de cuero,
o de féretros reales levantados y llevados
hasta las orillas de un río o los caminos de mar adentro.
...
Cuando reconocemos a los nuestros, cogemos el paso
pero nunca llegamos a alcanzarles.
...
Los supuestos que callamos tienen la fuerza
de la revelación. Pág. 49-51

El barco de los muertos
Engalanaron su cuerpo con ofrendas tan abundantes
como las de aquellos que lo abandonaron
cuando era un recién nacido
y lo dejaron solo a merced de las olas.
...
... Nadie puede afirmar,
ningún sabio de la corte o veterano curtido
sabe con certeza quién salvó aquel barco del naufragio. Pág. 53

La cuchara de pescar
Una estrella fugaz sumergiéndose de nuevo en la oscuridad.
Huye de él y a la vez le quema. Pág. 55

In Memorian: Robert Fitzgerald
Cuando la cuerda del arco ha cantado una nota de golondrina,
la flecha cuya migración es su blanco
deja en cada encaje un aliento susurrado.
Después de la gran prueba, mientras aún vibra la cuerda zumbante,
esta vez viaja hacia lo desconocido
apuntando perfectamente hacia el centro vacío. Pág. 57

Antiguo equipo
...
El espíritu de equipo, el parque cercado y la fábrica de hilados
han ido llenando, en tu ausencia, las páginas de la historia,
como aquellos partidos de fútbol con pocos aplausos y goles de torpeza. Pág. 59

Vacíos
1
Un adoquín lanzado hace cien años
no cesa de venir hacia mí, la primera piedra
dirigida contra la frente traidora de una bisabuela. Pág. 63

3
yo recordé su cabeza inclinada hacia mi cabeza,
su aliento en el mío, nuestros cuchillos deslizadizos y mojados...
Nunca volvimos a estar tan cerca durante el resto de nuestras vidas. Pág. 67
4
... Decía naw y aye
y reincidía decorosamente en la mala gramática
que nos mantenía aliados y acorralados. Pág. 69

7
En los últimos minutos él le dijo casi más
que durante toda su vida juntos. Pág. 75

8
Hondamente arraigado y desaparecido hace mucho tiempo, coetáneo mío,
el castaño nacido de un tarro de mermelada en un hoyo
convierte su corpulencia y su silencio en una nada soleada,
un espíritu que se ramifica, callado
para siempre, más allá del silencio que se escucha. Pág. 77

El verano en que perdimos a Raquel
... Dejemos que los aguaceros desborden
el río de nuestra memoria Pág. 83

Pluma de pavo real
Yo vengo del musgo y de campesinos escuálidos,
viejos remiendos que el juego de cara o cruz
de la historia ha acabado deshaciendo.
Pero aquí, en tu honor, he nivelado
mi voz de carretero a tonos de jardín
y he adoquinado la ciénaga con piedra de Cotswold.

El futuro no es nuestro, Tejeremos
un laberinto de parientes, saludaremos y nos despediremos
con confianza pero con poca intimidad. Pág. 89
...
oscurecidos por la sangre de celtas y sajones, Pág. 91

Canción de las balas
Contemplé desde el patio durante mucho tiempo
las estrellas de siempre, los planetas
inmóviles y decorosos que resplandecían como linternas
sobre nuestra colina oscurecida. Pág. 97
...
incendiamos y vidriamos la forma de las cosas
hasta que la forma logramos imponer."

Wolfe tone
...
y la gran flota se dispersaba, Irlanda se debilitaba
y nosotros esquivábamos la tempestad bajo mástiles sin velas. Pág. 101

Guion de rodaje


Aún pedalean en el límite del objetivo,
sin llegar a ningún sitio y sin marcharse del todo.
...
... un palo que no cesa de escribir
palabras de antigua caligrafía en la arena que se borra. Pág. 103

Desde el cantón de la esperanza
III
...
cuyo barco flotará cuando se desencadene la tempestad. Pág. 107

La visión de barro
...
Fue así como olvidamos que la visión había sido nuestra,
nuestra única oportunidad de conocer lo incomparable
y zambullirnos en el futuro. Lo que podría haber sido origen
lo disipamos en noticias. El lugar vacío no nos recobró
ni a nosotros ni a sí mismo –aunque podéis decir
que sobrevivimos. Decidlo, pues, y contemplad a los que
tuvimos la oportunidad de ser hombres de barro, convencidos y distantes, figurad en nuestros propios ojos para los ojos del mundo. Pág. 113

La criba

¿Qué es mejor, lo que queda o lo que cae?
¿O es que el valor lo crea la elección en sí misma?

Con las piernas separadas, y con mano diestra, empieza a imitar
el modo de cribar el sentido de las cosas, separándolo de lo que imaginamos… Pág. 117

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"Estoy entre dos ciudades: una me ignora, la otra ya no me conoce". Jean Paul Sartre


"Norte"

Seamus Heaney

© Seamus Heaney, 1975
Ediciones Hiparión 1995


Mossbawn: dos poemas dedicados
1
Luz de sol
Hubo una ausencia iluminada por el sol. Pág. 13
...
Y es que el amor es esto
como la pala de hojalata
hundida más allá de su destello
en la masa de harina. Pág. 15

Norte
...
eran voces ensordecidas por el mar
que me alertaban, puestas en pie de nuevo,
de guerra y de epifanía. Pág. 35
...
y el agotamiento al que llamaban paz, Pág. 37

Dublín vikingo: pruebas

V
Ven a volar conmigo,
ven a olfatear el viento… Pág. 43


El esqueleto cavador

...
Del rojo lodo que rodea los huesos. Pág. 49

En eterno descanso. Hasta la muerte
Miente. El vacío defrauda. Pág. 51

Sueños de hueso
II
...
y los latines cubiertos de hiedra
de los clérigos
...
hasta el sonido vibrante
del bardo, el destello
de hierro de las consonantes
hendiendo el verso. Pág. 55

III
...
guarida del amor, cubil de la sangre,
bóveda del sueño. Pág. 57

Reina del pantano
...
Y mi cráneo invernaba
en el húmedo nido de mi pelo. Pág. 67

Estirpe
VI
… has un informe ecuánime
de cómo asesinamos
por el bien común. Pág. 81


El amor del océano por Irlanda
III
La perdida doncella se queja en irlandés,
El mar ha dispersado su ensoñación de flotas,
El príncipe español ha derramado su oro.
...
Y le ha fallado a ella. Pág. 95

Acta de unión

I
Acaricio
Esta provincia palpitante donde nuestro pasado se ha hecho adulto. Pág. 99

Bajo tu corazón su corazón es un tambor de guerra
Llamando a la asamblea de la fuerza. Pág. 99


Hércules y Anteo


Alza sus brazos Hércules
con implacable signo de V,
su incuestionable triunfo
por los poderes que ha esgrimido, - Pág. 107

Digas lo que digas, no digas nada
I
La "voz de la cordura" se está quedando ronca. Pág. 115

III
"Un bando es tan malo como el otro", nunca peor.
...
Y digas lo que digas, nada dices. - Pág. 117
...
Oh, tierra de santo y seña, garra, guiño y mueca,
De mentes abiertas, tan abiertas como trampas,
...
Donde las lenguas permanecen enrolladas, Pág. 119
IV
Abrazamos nuestro pequeño destino una vez más. Pág. 119

Liberto
Luego llegó la poesía hasta aquella ciudad-
Yo abjuraba de toda hipocresía y autocompasión-
Y fue la poesía la que enjugó mi frente y la que me impulsó.
Ahora dirán que muerdo la mano que me alimentaba.

1. El ministerio del miedo
... aquella libertad que es el verano… Pág. 127
...
Ulster era británico, mas sin derecho alguno
A la lírica inglesa: y todo a nuestro alrededor,
Aunque no le hayamos dado nombre, el ministerio del miedo. Pág. 129

4. Verano de 1969
... También ese lugar del duelo
En el que dos enloquecidos se apalean a muerte
Por motivos de honor, enfangados hasta la rodilla y hundiéndose. Pág. 139

6. Exposición

Y en los sesos de yunque de algunos que me odian… Pág. 143
...
Mas cada gota nos recuerda.
Las perfecciones del diamante. Pág. 145

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Gibran-Neruda

"Mientras la realidad es simultánea, la lengua es sucesiva". Jorge Luis Borges

"El profeta"

Gibran Jalil Gibran

Editorial Orión, México 1968

Demasiados fragmentos de mi espíritu he esparcido en estas calles; incontables son los niños de mi afecto que desnudos caminan por estas colinas. ¿Cómo alejarme de ellos sin sentir pena y dolor? Pág. 16

Estas cosas fueron dichas en palabras. Pero muchas permanecieron calladas en su corazón, porque él mismo no pudo expresar su más hondo secreto. Pág. 20

Cuando el amor os llame, seguidlo.
Aunque la espada oculta bajo su plumaje pueda heriros,
Cuando el amor os hable, creed ciegamente en él.
Aunque su voz devaste vuestros sueños, como el viento del norte destroza los jardines. Pág. 27

El amor no posee nada, y no quiere que alguien lo posea;
Porque el amor se sacia en el amor. Pág. 29

Y no os creáis capacitados para dirigir el curso del amor; porque el amor, si os cree dignos de sí, dirigirá vuestro curso. Pág. 30

Para ser heridos por lo que de amor conozcáis, y sangrar plena y regocijadamente.
Pág. 30

Para despertar al amanecer con el corazón alado, y dar las gracias por un día más de amor;
Para reposar al mediodía y meditar sobre el éxtasis amoroso;
Para tornar agradecidos al hogar cuando decline el día;
Y luego dormir, con una oración al amado de vuestro corazón y un canto de alabanza en vuestros labios. Pág. 31

Juntos fuisteis concebidos y juntos estaréis eternamente.
Juntos estaréis cuando las blancas alas de la muerte disipen vuestros días.
Juntos también quedaréis en la silente memoria de Dios.
Mas permitid que haya espacios que os separan aunque estéis íntimamente unidos,
Y dejad que los vientos celestiales dancen entre vosotros.
Pág. 35

Cantad y danzad juntos y sed siempre alegres, pero dejad que cada uno esté aislado.
Como lo están las cuerdas de un laúd, a pesar de estremecerse con la misma música. Pág. 36

Porque sus almas moran en la casa del mañana, casa que no podréis visitar ni aún en sueños.
Podréis esforzaros por llegar a ser como ellos, mas no intentéis hacerlos como vosotros.
Porque la vida no retrocede ni se detiene con el ayer. Pág. 40

No dais sino muy poco, cuando dais de vuestras posesiones.
Cuando dais de vosotros mismos es cuando verdaderamente dais. Pág. 43

¿Y qué es el temor a la necesidad, sino la necesidad misma?
¿Cuando vuestro pozo está lleno ¿no es el temor a la sed, una sed insaciable?
Hay algunos que dan poco de lo mucho que poseen, y lo ceden ostentosamente; pero sus ocultos deseos hacen de esas dádivas obsequios sin valor.
Hay algunos que tienen poco y lo dan todo.
Estos son los que creen en la vida y en la bondad de ésta, y su arca jamás se encuentra vacía. Pág. 44

Ellos dan para poder vivir, porque retener es perecer.
Ved primero que vosotros mismos merezcáis ser dadores y un instrumento de la dádiva. Pág. 46

Porque en verdad, es la vida la que da a la vida, mientras vosotros, que os estimáis dadores, no sois sino simples testigos. Pág. 47

Trabajad para marchar en armonía con la tierra y con el espíritu de la tierra.
Porque estar ocioso, es convertirse en desconocido para las estaciones, y desertar de la procesión de la vida, que marcha majestuosa y con orgullo de humilde hacia el infinito.
Cuando trabajáis, sois una flauta en cuyo corazón el murmullo de las olas se hace música. Pág. 57

Y manteniéndoos siempre laboriosos, amaréis realmente la vida;
Y amar la vida merced al trabajo, es intimar con el secreto más oculto de la vida. Pág. 58

Y toda actividad es ciega si no la acompaña el conocimiento.
¿Y qué es trabajar con amor?
Es tejer el vestido con fibras extraídas de vuestro corazón, como si fuera para vestir al ser más amado.
Es construir una morada con cariño, y embellecerla como si fuera para albergar al ser más amado. Pág. 59

Es imprimir a todas las cosas que creáis un soplo de vuestro propio espíritu
Pero yo digo, no en sueños, sino cuando más despierto estoy, que el viento no susurra más dulcemente a los gigantescos robles que a la más insignificante de las hierbas Pág. 60

Y solo es grande aquel que por su propio amor convierte la voz del viento en un canto más dulce.
El trabajo es amor hecho visible.
Y si cantáis con voz angelical sin amar el canto, apartaríais el oído del hombre de los dulces salmos que entona la creación. Pág. 61

Y el mismo bien del cual vuestros mejores fortunios provienen, fue a menudo rociado con vuestras lágrimas. Pág. 65

Algunos decís: "La alegría es superior a la tristeza" y otros: "No, es superior la tristeza".
Empero, yo os digo que ambas son inseparables.
Juntas llegan, y cuando la una os acompaña a la mesa, recordad que la otra duerme en vuestro lecho. Pág. 66

En verdad, el anhelo por la comodidad mata la pasión del alma, y después marcha gesteando en el funeral. Pág. 74

Y, es en los intercambios de los regalos de la tierra, donde hallaréis la abundancia y la satisfacción.
Y a menos que el intercambio se haga con amor y justicia, no os arrastrará sino a la codicia y al hambre. Pág. 83

Y si llegasen a vosotros los cantores, los danzarines y los flautistas, también comprad de sus ofrendas;
Porque ellos también son colectores de fruta e incienso; y aquello que portan, aunque esté hecho de sueños, es veste y alimento para el espíritu.
Otra versión del "No sólo de pan vive el hombre" que no hay que despreciar. Pág. 84

Cuando vuestro espíritu va errabundo sobre el viento,
Es cuando, solos e incautos, cometéis una falta en otros, y por tanto, en vosotros mismos. Pág. 89

Así el malvado no puede hacer mal sin la oculta voluntad de todos vosotros.
Vosotros sois el camino y el romero.
Y cuando cada uno de vosotros cae, cae por aquellos que vienen tras de él.
Pues anuncia la necesidad de precaverse del obstáculo.
¡Ay! Y cae por aquellos que le preceden, que aunque más veloces y de paso más seguro, aún no han despejado el obstáculo. Pág. 91

No podéis separar al justo del injusto y al bueno del malvado;
Pues juntos se yerguen de cara al sol, como juntos se entretejen el hilo negro y el hilo blanco. Pág. 92

Y en verdad, hallará que las raíces del bien y del mal, lo fructuoso y lo infructuoso, están juntamente entrelazados en el sosegado corazón de la tierra. Pág. 93

¿No es remordimiento la justicia administrada conforme a la ley que voluntariamente servís? Pág. 94

Entonces os cercioraríais de que el hombre erguido y el caído, no son sino un solo hombre de pie ante un crepúsculo, entre la noche de su propio pigmeo y el día de su propio dios. Pág. 95

… porque vosotros sólo podéis ser libres en cuanto el afán de buscar la libertad llegue a ser un estorbo para vosotros… Pág. 105

Seréis libres de verdad cuando vuestros días no transcurran sin cuidado alguno, y vuestras noches sin un deseo y un pesar.
Pero será mejor cuando estas cosas ciñan vuestra vida y os elevéis por encima de ellas desnudos y desatados. Pág. 106

¿Y qué es la libertad, sino fragmentos de vuestro propio ser que podríais desechar para llegar a ser libres? Pág. 107

Porque la razón, gobernando sola, es una fuerza que limita; y la pasión, desgobernada, es una flama que arde para su propia destrucción.
Por tanto, dejad que el alma exalte la razón hasta la altura de la pasión, cima donde el alma puede cantar;
Y dejadla dirigir vuestra pasión con la razón, de suerte que aquélla pueda vivir su cotidiana resurrección, y como el fénix, renacer de sus propias pavesas. Pág. 112

Así como la semilla de la fruta debe romperse para que su corazón se descubra al sol, así debéis conocer el dolor. Pág. 117

Muchos de vuestros dolores los escogéis vosotros mismos.
Son la pócima amarga con la cual el médico que lleváis dentro cura vuestras enfermedades. Pág. 118

El músico podrá instruiros en el ritmo que existe en el espacio, mas no podrá daros el oído que capta el ritmo, ni la voz que lo repercute.
Y el versado en la ciencia de los números podrá hablaros de las regiones del peso y la medida mas no llevaros hasta ellas.
Porque la visión de un hombre no presta sus alas a otro hombre. Pág. 126

Cuando os alejéis de vuestro amigo, no os aflijáis.
Porque aquello que en él más amáis, quizá sea más claro en su ausencia, como la montaña lo es desde la llanura para el montañés.
Y no permitáis que exista interés alguno en la amistad, salvo el ahondamiento del espíritu.
Porque el amor que busca más que la revelación de su propio misterio, no es amor, sino red centelleante que únicamente al inútil pesca. Pág. 130

No busquéis al amigo para matar las horas con él.
Buscadlo para vivir las horas.
Porque sus horas son para satisfacer vuestras necesidades, mas no vuestra futilidad. Pág. 131

Porque, ¿qué es el mal sino el bien torturado por su propia hambre y sed? Pág. 145

Sois buenos cuando camináis hacia vuestra meta, firmemente y con pasos intrépidos.
Empero, no sois malos cuando os encamináis hacia ella tambaleando.
Y aun aquellos que tambalean no retroceden. Pág. 147
(...) Pero no dejéis al que mucho anhela, decir a quien poco desea: "¿Por qué motivo eres lento e inválido?" Pág. 148

El placer es una canción de libertad,
Pero no es la libertad.
Es el florecimiento de vuestros deseos, mas no su fruto.
Es un abismo llamando a una altura,
Pero no es el abismo ni la altura.
Es el enjaulado que recobra sus alas,
Mas no el cercado espacio.

¡Ay! En verdad, el placer es una canción de libertad. Pág. 157

Y la belleza no es deseo, sino éxtasis. Pág. 167
(...) Pueblo de Orfalís: La belleza es vida, cuando la vida rasga el velo y descubre su inmaculado rostro.
Pero vosotros sois la vida y sois el velo.
La belleza es la eternidad contemplándose a sí misma en un espejo.
Pero vosotros sois la eternidad y sois el espejo. Pág. 168

Si en verdad queréis conocer el espíritu de la muerte, abrid ampliamente vuestro corazón al cuerpo de la vida.
Porque la vida y la muerte son uno, como lo son el río y el mar. Pág. 177

Confiad en los sueños, porque en ellos está escondida la puerta de la eternidad. Pág. 178

Las necesidades del hombre cambian, pero no su amor, ni el deseo de que su amor pudiera satisfacer sus necesidades. Pág. 185

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"... todo es del viento
y el viento es aire siempre de viaje".
Octavio Paz


"Tercer libro de las odas"

Pablo Neruda

Editorial Losada 1972

Vivimos
en el filo
de la ola,
en el olor del mar,
en su estrellado vino.
... dejadme
llevar en mi cuello, en mi cabeza,
los pámpanos mojados
del océano,
la cabellera muerta
de la ola. Pág. 31


Sólo la sombra
sabe
los secretos
de las casas cerradas,
sólo
el viento rechazado
y en el techo la luna que florece. Pág. 87

ODA A LA PANTERA NEGRA
Hace treinta y un años,
no lo olvido,
en Singapore, la lluvia
caliente como sangre
caía
sobre
antiguos muros blancos
carcomidos
por la humedad que en ellos
dejó besos leprosos. Pág. 188

Moraleja:
no ofendas al poeta distraído
semana por semana, siglo a siglo,
porque de pronto puede
dedicarte un minuto peligroso. Pág. 196


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"Los pálidos reflejos de su pelo
son el otoño sobre un río".
Octavio Paz


"Veinte poemas de amor y una canción desesperada"

Pablo Neruda

“Veinte poemas de amor y una canción desesperada”
© 1924, Pablo Neruda y Fundación Pablo Neruda
“Alturas de Machu Picchu”
© 1950, Pablo Neruda y Fundación Pablo Neruda


1
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
... te pareces al mundo en tu actitud de entrega. Pág. 11

4
Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
... el viento las sacude con sus viajeras manos. Pág. 17

5
Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas. Pág. 19

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas. Pág. 19

8
Soy el desesperado; la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.

Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres la última rosa

El agua anda descalza por las calles mojadas. Pág. 25

12
Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas. Pág. 33

13
He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo. Pág. 35

14
Hasta te creo dueña del universo. Pág. 38
...
Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos. Pág. 38

16
En tus ojos de luto comienza el país del sueño. Pág. 41

18
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Éste es un puerto.
Aquí te amo. Pág. 45

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes. Pág. 46

19
… y tu boca que tiene la sonrisa del agua. Pág. 47

20
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Pág. 50

La canción desesperada

Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos! Pág. 54

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"Alturas de Macchu Picchu"

I
…más abajo, en el oro de la geología,
como una espada envuelta en meteoros,
hundí la mano turbulenta y dulce
en lo más genital de lo terrestre. Pág. 59

VI
Madre de piedra, espuma de los cóndores.
Alto arrecife de la aurora humana. Pág. 69

VII
Cuando la mano de color de arcilla
se convirtió en arcilla, y cuando los pequeños párpados se cerraron
llenos de ásperos muros, poblados de castillos,
y cuando todo el hombre se enredó en su agujero,
quedó la exactitud enarbolada:
el alto sitio de la aurora humana;
la más alta vasija que contuvo el silencio:
una vida de piedra después de tantas vidas. Pág. 72

VIII
… el canal ciego de las cordilleras,
el áspero saludo del rocío Pág. 74

Y en el Reloj la sombra sanguinaria
del cóndor cruza como una nave negra. Pág. 75

XI
... agua secreta y de verdades sumergidas. Pág. 81

Juan Cortapiedras, hijo de Wiracocha,
Juan Comefrío, hijo de estrella verde,
Juan Piesdescalzos, nieto de la turquesa,
sube a nacer conmigo, hermano. Pág. 81

XII
Dame la mano desde la profunda
zona de tu dolor diseminado. Pág. 83

No volverás del tiempo subterráneo. Pág. 83

A través de la tierra juntad todos
los silenciosos labios derramados
y desde el fondo habladme toda esta larga noche
como si yo estuviera con vosotros anclado,
contadme todo, cadena a cadena,
eslabón a eslabón, y paso a paso,
afilad los cuchillos que guardasteis,
ponedlos en mi pecho y en mi mano,
como un río de rayos amarillos,
como un río de tigres enterrados,
y dejadme llorar, horas, días, años,
edades ciegas, siglos estelares.

Dadme el silencio, el agua, la esperanza.

Dame la lucha, el hierro, los volcanes,

Apegadme los cuerpos como imanes.

Acudir a mis venas y a mi boca.

Hablad por mis palabras y mi sangre. Pág. 83-84.

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lunes, mayo 10, 2004

Hemingway

"Señor, creo que la aventura puede definirse así: un acontecimiento que sale de lo ordinario sin ser forzosamente extraordinario". Jean Paul Sartre


"Fiesta"

Ernest Hemingway

© Fundación Ernest Hemingway

-Nadie vive por completo su vida excepto los toreros. Pág. 20

El pernod es una verdosa imitación de la absenta. Si se le añade agua, adquiere un color lechoso. Sabe a regaliz y al principio anima, pero después su efecto decae con la misma rapidez. Pág. 24

Supongo que Brett sólo quiere aquello que no puede tener. Bueno, la gente es así. Pág. 43

Es facilísimo sentirse duro como una piedra ante cualquier circunstancia durante el día, pero por la noche es otra cosa. Pág. 47

Los niños nunca me han gustado demasiado, pero no quiero pensar que jamás llegaré a tenerlos. Siempre he pensado que los tendría y llegaría a quererlos. Pág. 61

Hay personas a las que no se puede insultar. Dan la impresión de que quedarán aniquiladas ante nuestros propios ojos si uno les dice ciertas cosas. Pág. 62

Nunca me burlo de la gente. Es el mejor modo de crearse enemigos. No me canso de repetirlo. Pág. 72

-Escuche, querida. Obtengo más por mi dinero gastándolo en un coñac viejo que en cualquier otra antigüedad. Pág. 76

Tuve la impresión de estar sufriendo una pesadilla en la que algo se repetía una y otra vez, algo que había soportado con anterioridad y que ahora tenía que resistir de nuevo. Pág. 79

-Eres un expatriado –continuó–. Has perdido el contacto con la tierra. Te has vuelto un cursi. El falso estilo de vida europeo te ha llevado a la ruina moral. Te matas bebiendo. Estás obsesionado por el sexo. Te pasas el tiempo hablando y sin dar golpe. Eres un expatriado. ¿Lo ves? Te pasas la vida yendo de un café a otro. Pág. 134

Lincoln liberó a los esclavos solamente para ganar una apuesta. Pág. 135

Nuestra permanencia en la tierra es breve. Disfrutemos de ella, creamos y demos gracias. Pág. 141

Sonrió una vez más. Siempre sonreía como si las corridas de toros constituyeran un secreto especial entre nosotros, un secreto verdaderamente extraño, sorprendente y profundo que compartíamos nosotros dos. Sonreía siempre, como si aquel secreto nuestro tuviera algo de lascivo para los extraños, que nosotros entendíamos perfectamente, pero que no podía explicarse a los demás porque nadie lo entendería. Pág. 151

Afición, en términos taurinos, significa pasión. Un aficionado es alguien que siente pasión por las corridas de toros y todo lo relacionado con la fiesta. Pág. 152

Montoya podía perdonárselo todo a un torero que tuviera afición. No podía perdonarle ataques de nervios, miedo, actuaciones malas e inexplicables. Podía perdonárselo todo a quien tuviera afición. Pág. 153

-¿Cómo te arruinaste? -preguntó Bill.
-De dos formas: primero poco a poco, luego de repente.
-¿Pero, cuál fue la causa?
-Los amigos. Tenía un montón... Falsos amigos. Y tenía también acreedores. Posiblemente tenía más acreedores que cualquiera. Pág. 157

… el toro se arrancó y salió al corral como una bala de cañón, patinando sobre la paja que cubría el suelo. Se detuvo con la cabeza erguida y los músculos de su pesado cuello tensos como si fueran a reventar. Todo su cuerpo parecía palpitar con la furia de su casta cuando miró a la gente que lo contemplaba desde la parte alta de los muros de los corrales. Pág. 160

-Solamente quieren matar cuando están solos, separados de la manada. Pág. 162

Había vino en abundancia y se intentaba olvidar la tensión, pero todos teníamos la sensación de que iban a ocurrir cosas que no podían ser evitadas. Pág. 168

No hay razón para que la oscuridad haga ver las cosas distintas de como se ven cuando la luz está encendida. ¡Caramba si la hay! Pág. 170

Las mujeres pueden llegar a ser excelentes amigas. Sí, realmente excelentes. En primer lugar hay que estar enamorado de una mujer para disponer de una base sobre la que sustentar su amistad. Pág. 171

Yo pensaba que había pagado por todo y de una vez, no como suelen hacer las mujeres, que pagan y pagan y pagan. Sin idea del premio o del castigo. Sólo un intercambio de valores. Uno entregaba algo y recibía algo a cambio. O trabajaba por algo. De un modo u otro siempre hay que pagar por todo aquello que tiene algún valor. Yo he tenido que pagar siempre que he querido pasarlo bien, y por lo tanto lo había conseguido. O bien se paga aprendiendo de las cosas, o con experiencia, o aceptando riesgos, o con dinero. Disfrutar de la vida era aprender a aprovechar el valor de nuestro dinero. El mundo es un buen lugar para ir de compras. Parecía una buena filosofía. Pensé que al cabo de cinco años eso me parecería tan tonto como cualquiera de las filosofías perfectas que había tenido a lo largo de mi vida. Pág. 171

El lenguaje hablado de los ingleses, cuando menos el de las clases altas, debe de tener menos palabras que la lengua esquimal. Pág. 172

En un día como aquél no era posible disgustarse por nada ni con nadie. Era la víspera de la fiesta. Pág. 175

La fiesta había comenzado de verdad, e iba a durar así, día y noche, a lo largo de toda una semana. Se seguiría bebiendo, bailando, haciendo ruido. Ocurrían cosas esos días que sólo podían suceder durante la fiesta. Todo adquiriría un tinte de irrealidad y parecía que nada de lo que pasara en esos días pudiera tener consecuencias. Durante los Sanfermines, incluso en los momentos de relativa calma, se tenía la impresión de que había que gritar para manifestar cualquier comentario, si es que quería ser oído. Se tenía la misma sensación a la hora de realizar cualquier cosa. Era una fiesta y duró siete días. Pág. 178-179

-Verdaderamente es horrible lo que hacen con esos pobres animales -dijo Brett-, y, sin embargo, no podía dejar de mirar. Pág. 191

-Nunca me sirve de nada. Nunca he conseguido nada de lo que he pedido en mis oraciones. ¿Tú, sí? Pág. 240

-Es curioso cómo la sangre puede llegar a sernos indiferente -observó Brett. Pág. 243

En sus mejores días, Belmonte toreaba siempre en el terreno del toro, lo cual creaba la sensación de que la tragedia era inminente. La gente que iba a ver a Belmonte buscaba esa sensación dramática, quizá con la esperanza de presenciar la muerte del torero. Pág. 246

Una botella de vino era una compañía excelente. Pág. 269

Si uno quiere que la gente lo aprecie sólo tiene que gastar un poco de dinero. Pág. 270

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Djuna Barnes-Perfiles

"... pero siempre lo olvido, que la información no tiene ningún sentido si no está gobernada por la formación". Julio Ramón Ribeyro


"Perfiles"

Djuna Barnes

Editorial Anagrama, 1987

Al fin y al cabo, una ciudad no es solamente mortero, piedra y ladrillo. También es inspiración y, en mi opinión, alma. Pág. 26

Gaby es una niña; hasta resulta doloroso verla imitar el paso de la mujer que no puede ser. Pág.30

Esa persona que pretendía cazar una mariposa, se queda profundamente desconcertada al ver que termina sentándose en un tronco, ante los ojos de una mujer que ríe por dinero y que luego regala la mitad de lo que ha ganado para comprar un crespón temperamental. Pág. 33

Los hombres quieren hacer una cosa, me entiende, y al cabo de diez minutos ya son lo que querían ser. Con las mujeres no ocurre lo mismo. De todos modos, no quiero votar. Ya tengo bastantes ocupaciones. Pág. 36

Si nuestra ociosa sociedad fuera capaz de arreglárselas con menos oropeles, seguramente podría dedicar más oro a sus depósitos de sabiduría. Pág. 40

Jamás me sentiría sola sin un marido, pero sin mis chucherías, sin mis dioses dorados, me hundiría en el abismo de la pesadumbre. Pág. 41

Los gritos malogran montones de agradables episodios de nuestra vida. Jamás se oye hablar de matrimonios infelices, a no ser que los vecinos hayan oído antes los gritos. Pág. 42

Cuando estás tan ocupada con el cultivo de las rosas, no tienes tiempo para acordarte de los cactus. Pág. 44

Jamás creí del todo en Diamond Jim Brady, hasta que un verano, paseando una noche junto a una playa, quedé deslumbrada por los faros de su pechera. Los diamantes pectorales pasaron junto a mi como un anuncio de sí mismo, Pág. 49

Me gusta que la gente le sea fiel a la marca de infierno que prefiera cada uno, pero a veces me da risa la languidez de las cosas que algunos eligen. Pág. 50

Tenemos la sensación de que el hecho de que las joyas de Diamond Jim no sean bonitas no es culpa de ese silencioso joyero, sino culpa de ese hombre que, deseando la belleza, creyó encontrarla no tanto en la talla como en el tamaño. Pág. 52

Podría caer en muchos rincones de la vida, pero jamás en el olvido, porque el olvido es un lugar cómodo en donde no hay nadie que alguna vez fuera alguien. Brady desaparecerá, pero seguirá presente. Pág. 56

Una vampiresa es una mujer buena que tiene mala reputación, o, mejor dicho, una mujer buena que ha tenido posibilidades y no ha sabido aprovecharlas. Pág. 64

Un rostro que ha sido forjado y templado por el fuego de la competencia. Pág. 65

Es un capitán sin ejército, un ejército sin armas, un arma sin el más mínimo sentimiento compasivo. Pág. 69

-Aquí es donde probamos a las mujeres –dijo Voetglin–, esas mujercitas, ese ganado que compone luego el coro del Hippodrome. Las hacemos bajar hasta el final, con la cabeza bien tiesa, hasta el frío y la oscuridad, mientras, en la orilla, espera y tiembla, con todo el patetismo original, el Adán que no se atrevió a morder la manzana. Pág. 70

Lo que él dice es ley; cuando camina, el simple lujo ya no es simple lujo, hasta el polvo se organiza y se somete. Pág. 73

Nunca cambia de opinión, aunque se haya equivocado; actúa de acuerdo con sus principios, y todo el mundo le venera y le teme y le ama. Pág. 74

Los hombres que se ganan la vida con los puños no son nunca resentidos; el resentimiento es producto de la decepción de la materia gris. Pág. 106

Es bajita. Con poco más de un metro y medio se alcanza el más elevado de los alfileres de su pelo. Dice que es un secreto; pronto lucirá un peinado nuevo, y le encanta agitar sus rizos). Es imposible que pese más que una galleta de avena, y ocupa menos espacio que un neceser. Pág. 116

Pero cuando ríen los hombres, entonces casi me entran ganas de llorar de alegría. La alegría de los hombres es un potro salvaje; sienten la risa, la sueltan y logran que su diversión llegue hasta ti, y entonces tú puedes agarrarla con las dos manos y te sientes estimulada. ¡Pero las mujeres, Señor! –Se puso a reír, con una risa entrecortada, temblorosa, una risilla cursi haciendo un puchero con los labios–. Así se ríen, fruncidas, con un vacío mental. Pág. 118

"Esta es la diferencia entre Europa y América. En Europa la gente es radical hasta que consigue algo de poder; a partir de ese momento te vendes a las clases privilegiadas y consigues todo lo que quieres. Pág. 140

"América es radical de corazón, y si alguna vez naciera aquí algún Moisés, los americanos le seguirían hasta la tierra prometida. Mientras que un Moisés europeo no tiene probabilidades de convertirse en un líder más que si actúa como un lacayo de las clases altas. Si les dijese que el Mar Rojo es un mar de sangre, todo el mundo se asustaría. Pág. 140

Aunque Stieglitz parecía estar interesado por la pintura, no parecía entender de pintura; aunque daba consejos sobre pintura, parecía estar dando más bien consejos sobre el arte de vivir. Pág. 150

Yo sabía de antemano que para delatar al ser humano no hay ningún medio comparable al arte. La gente se muestra ante el arte tan simple como es, o, de lo contrario, mienten como bellacos. Pág. 150-151

Mi galería no era más que una trampa para la humanidad, y la trampa ha funcionado una temporada sí y otra también. Pág. 151

"Cuando me decían qué era yo, yo me iba enterando de qué eran ellos”. Pág. 151

Al tener siempre las puertas abiertas, todo el mundo pasa por aquí, y yo puedo mirarles y aprender. Pág. 151

-La naturaleza es lo único que puede explicar la naturaleza humana; esperamos más de la cuenta de aquélla, y demasiado poco de ésta. Pág. 152

A veces me gusta Stieglitz cuando habla más de la cuenta, y a menudo me encuentro a mí misma diciéndome que me gusta cuando habla menos de la cuenta, cuando no habla prácticamente nada. Pág. 155

Los libros nuevos son como las jovencitas, no sirven para nada. Los de segunda mano son como personas que han viajado; sólo cuando un libro ha sido tocado por varias personas y se ha ensuciado, llega a estar en condiciones de ser contemplado. Pág. 159

Ahora soy más tranquila; puedo esperar, puedo reflexionar; y ahora soy capaz de ser joven, pero no soy capaz de tener pocos años: eso es lo triste. Pág. 159

No es cierto que, como suele decirse, la historia del mundo sea una historia de conquistas; sino una historia del tedio. Pág. 160

Luchamos contra la palabra, pero no contra el hecho. Pág.160

-A veces pienso –dijo, adelantándose hacia mí– que el mundo no entiende a nadie. El artista, sea de donde sea, tiene que atravesar innumerables horas terribles y dolorosas, y si al final consigue que alguien le preste atención y le dé una oportunidad, sólo es para no entenderle. Pág. 170

...y demostraré que Pierrot es una flor alegre, pero que tiene raíces profundas que se enroscan en torno al cuerpo eterno del mundo de la misma manera que una cinta rodea un regalo encantador. Pág. 172

... Ya es hora de que todos sepamos qué hay en el corazón de los otros. Somos aliados que luchamos en favor de la misma causa y, ya que somos tan buenos camaradas para la muerte, no deberíamos ser extraños para la vida. Pág. 173

-Pero el amor que viene de la fatiga no es un amor duradero. Pág. 176

"No llores, viejo, amigo, aunque sea lo único que puedes hacer." Pág. 177

Las mujeres son, cómo se dice, perversas, ¿entiende? Les gusta ver cómo aporrean la cabeza del boxeador, pero quieren que la cabeza aporreada domine siete idiomas y sepa disfrutar de la poesía. Imagino que lo que en realidad les gusta es la destrucción. Cuanto más vale un chico, más chillan las mujeres. Pág. 181

El lector que conozca sus libros no se sorprenderá al saber que Joyce fue cantante. Pág. 184

Sí, entonces fue cuando comprendí que Joyce tenía por fuerza que haber empezado su carrera como cantante, como un cantante muy tierno. Y, como ninguna voz puede soportar las brutalidades de la vida sin quebrarse, tomó pluma y papel a fin de organizar, en medio del necesario silencio, los abundante desequilibrios de la vida para disponerlos a modo de composición de joyas..., de joyas con voluntad de desmoronamiento. Pág. 185

"Qué forma tan extraña de reconocer a un hombre al que jamás había visto". Pág. 186

Todos los grandes conversadores están ahí –contestó–, ellos y las cosas que se les olvidaron. En el Ulises he registrado, simultáneamente, lo que un hombre dice y ve y piensa, y todo lo que ese ver, pensar y decir hace a lo que ustedes, los freudianos, llaman el subconsciente. En cuanto al psicoanálisis –se interrumpió–, es un chantaje, ni más ni menos. Pág. 186

La gente suele decir que su aspecto es triste y cansado. Tiene aspecto triste, en efecto, y cansado, pero es la tristeza de quien le ha dado a la tristeza cierta autorización medieval cuando no era el tiempo ni el lugar; y es el cansancio de quien se ha sacrificado a sí mismo a la creación de lo sobreabundante en lo limitado. Pág. 187

A veces, Nora, su esposa, y sus dos hijos, le acompañaban. Niños grandes, casi tan altos como él; y Nora camina bajo su bella melena pelirroja, y habla con acento muy irlandés, empapado del miedo a Irlanda; Irlanda como el país en donde la pobreza se ha convertido en el arte de la escasez. Un acento irlandés algo más desafiante que el de Joyce, que está domado por la preocupación. Pág. 188

Si admitimos que Joyce es Stephen, hemos de reconocer que ha cumplido su palabra. "No estaré al servicio de aquello en lo que ya no creo, tanto si se llama mi hogar como si se llama mi patria o mi Iglesia; y trataré de expresarme a través de mi arte tan libre y plenamente como sea capaz, y no utilizaré en mi defensa más armas que aquellas que me permito utilizar: el silencio, el exilio, la astucia". Pág. 189

Pero los tiempos han cambiado. La modelo ya no es monopolio del experto en colores. Los músicos, sí, y también los escritores han caído bajo el dominio del "hechizo personal y vivo" de las modelos. Las usan los músicos, disponiéndolas en octavas y temas. Una chica, dicen, puede cambiar el tiempo de una ópera en el momento menos pensado; un gorjeo puede convertirse en una endecha, una endecha en una canción de guerra, una canción de guerra en una sonata, una tragedia en una comedia, una comedia en una tesis psicológica, y un sermón..., ¡en una confesión! Pág. 193

Representa su edad, pero la representa con arte y abandono. Pág. 203

Personalmente, siento un gran respeto por las mujeres que no ocultan su edad, porque cada nuevo año cumplido trae consigo un nuevo grado de dignidad, y esas cosas son verdad, y la verdad debería ser apreciada por el hombre de la calle, y lo es, aunque sólo sea un poco. Pág. 203

Los hombres pueden enamorarse de una amante que se está marchitando, pero a condición de que la haya visto marchitarse poco a poco; se acaba acostumbrando a ese proceso. Ahora bien, se enamoraría de su esposa si la viese por primera vez a los cincuenta años, ¿por ejemplo? Pág. 204

Ninguna vida dura lo suficiente para alcanzar esa cota de perfección que nos aguarda. Todos morimos demasiado pronto. Pág. 204

-¡La mujer enamorada debe vestir apasionadamente! Pág. 206

El amor es un papel que todo el mundo, en una época u otra de su vida, tiene que representar alguna vez… Pág. 207

Adoro a la mujer que ha peleado con la vida, que ha triunfado, y que lo demuestra en su aspecto. Me gusta el porte ágil, la actitud pronta, eficaz, valiente, la maniobra de la carne, la experiencia que se posa en el cuerpo como un adorno, cada gramo donde tiene que estar. Pág. 208

El noventa y nueve por ciento de los hombres se vuelven a mirar un modelo coquetón, pero se casan con la chica del traje sastre. Pág. 208

… el buen gusto está en la simetría. Pág. 209

Si eres capaz de bajar unas escaleras y ser guapa en ese momento, quiere decir que todo va bien. Pág. 210

"¿Sabe cómo empezó esta desaparición de lo falso en el teatro? Empezó gracias al cinematógrafo.
Una vez más, la vida corriente, la suya y la mía, subirán a las tablas, y el final feliz dejará de ser imprescindible. Se le saca más partido, con menos esfuerzo, en cualquier cine. Ahora seremos nosotros los que tendremos un lugar en la escena. Pág. 227

Sólo nosotros, usted y yo, Don, o Benchley y Dot Parker, sabemos que, ocultándose tras nuestra sonrisa, escondiéndose en lo más profundo de los pliegues de nuestras pullas, se arrastra reptante la plaga gangrenosa del saber. Pág. 228
-¡Joven y sabia! Jamás he notado sobre mis espaldas el peso del conocimiento de mí misma. Y creo que es una carencia grave. ¿No le llaman a esto complejo de inferioridad? -preguntó; y, mientras sus labios seguían expresando el dolor, rió con sus ojos. Pág. 238

No vivimos más que una vez, de modo que lo mejor es divertirse. Y si alguien no se divierte es porque está enfermo, y los enfermos son descorteses con la naturaleza. Pág. 244

Porque Rachel Crothers no cree que haya nadie que pueda pasar desapercibido. Cree que algunas comedias malas han triunfado, pero que ninguna obra buena ha fracasado jamás. Pág. 250

Una persona capaz de escuchar, pero que no cambia de opinión. Pág. 252

Las películas mudas eran un arte delicioso: proporcionaba descanso y solaz a la gente, y les daba a las multitudes una forma de entretenimiento; es más, abría un nuevo mundo, ancho y silencioso, que el teatro no podía emular. Pág. 254

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martes, mayo 04, 2004

Steinbeck-Huxley-Sartre-Valenzuela

"... El Dorado, responde: Sólo encontrarás el Paititi cuando logres arrancar de tus ojos el resplandor de la codicia". Julio Ramón Ribeyro


"La perla"

John Steinbeck

© John Steinbeck, 1945
© De esta edición: 2003, Editorial So 90


… este remedio carecía de autoridad porque era sencillo y no costaba nada. Pág. 23

Pero las perlas eran accidentes, y hallar una era una suerte, una palmada en el hombro dada por Dios, o por los dioses, o por todos ellos. Pág. 24

No es bueno querer tanto una cosa. A veces, ahuyenta a la suerte.- Hay que quererla exactamente lo suficiente, y hay que ser muy discretos con Dios o con los dioses. Pág. 26

En aquel Golfo de luz incierta, había más ilusiones que realidades. Pág. 26

… y allí estaba la gran perla, perfecta como la luna. Atrapaba la luz y la refinaba y la devolvía en una incandescencia de plata. Era tan grande como un huevo de gaviota. Era la perla más grande del mundo. Pág. 27

La noticia removió algo infinitamente negro y maligno en el pueblo; el negro destilado era como el escorpión, o como el hambriento ante el olor a comida o como el solitario al que se revela el amor. Los sacos de veneno del pueblo empezaron a fabricar ponzoña, y el pueblo se hinchó y soltó presión a bocanadas. Pág. 31

Puesto que eran felices y estaban conmovidos, creían que todo el mundo compartía su alegría. Pág. 31

Pero ahora al decir cómo iba a ser su futuro, lo había creado. Un plan es algo real, y las cosas proyectadas se experimentaban. Un plan, una vez hecho y visualizado, se convertía en una realidad como otras, indestructibles, pero fáciles de atacar. Pág. 36

La noticia de la enfermedad del niño recorrió rápidamente las cabañas, porque la enfermedad sólo ocupa el segundo puesto en la lista de enemigos de los pobres cuando se la compara con el hambre. Pág. 41

La suerte, ya se ve, trae malos enemigos. Pág. 41
… Pero Kino había perdido su propio mundo y debía trepar hasta alcanzar uno nuevo. Pág. 59

Las pequeñas charcas eran lugares de vida a causa del agua, y lugares de muerte a causa del agua, también. Pág. 83

Los labios de Kino estaban apretados y su mandíbula rígida y la gente dice que llevaba el miedo con él, que era tan peligroso como una tormenta naciente. La gente dice que los dos parecían apartados de la experiencia humana; que habían pasado a través del dolor, y salido al otro lado; que había casi una protección mágica a su alrededor. Y la gente que se había precipitado para verles, retrocedió en grupo y les dejó pasar y nos les habló. Pág. 91


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"... Qué alas más pequeñas las mías en este aletazo tremendo! Qué grande es el mundo frente a mi garganta abatida!". Pablo Neruda



"Contrapunto"

Aldous Huxley

© Mrs. Laura Huxley 1928
© Editorial Sudamericana 1977


La civilización es la armonía y la totalidad. La razón, el sentimiento, el instinto, la vida corporal... Blake consiguió englobarlo y armonizarlo todo. La barbarie es inclinarse de un solo lado. Se puede ser un bárbaro del intelecto así como de cuerpo; un bárbaro del alma y de los sentimientos así como de la sensualidad. El cristianismo nos ha hecho bárbaros del alma, y Blake fue el último hombre civilizado. Pág. 108-109

Es hora de que inicie una revolución en favor de la vida y de la plenitud. Pág. 124

-Pero es evidente -decía Rampion- que las revoluciones se producen lo mismo en el interior que en el exterior. En el Estado, son los pobres contra los ricos. En el individuo, son el cuerpo y los instintos oprimidos contra el intelecto. El intelecto ha sido exaltado como las clases superiores en los demonios del espíritu. Las clases inferiores del mismo dominio se rebelan. Pág. 134

Los dos se amaron frenéticamente, con una pasión de tigres. Y se pelearon también: al principio, de un modo bastante divertido, cuando las querellas podían ser compensadas por efusiones de sensualidad tan violentas como las furias que mitigaban. Pág. 145

Nuestra vanidad nos hace exagerar la importancia de la vida humana; el individuo no es nada; la naturaleza se ocupa sólo de la especie. Pág. 158

Hay quien –continuó meditativamente, tratando de formular las vagas oscuridades de sus propios sentimientos–, hay quien no puede concebir el bien sino pecando contra él. –Pero cuando los viejos pecados han dejado de ser sentidos como tales, ¿qué ocurre? El argumento se desarrolla en su interior. La única solución parecía consistir en cometer nuevas faltas y cada vez más graves, a fin de experimentarlo todo, como decía Lucy en su jerga. Uno de los modos de conocer a Dios –concluyó él lentamente– es negarlo. Pág. 160

Cuesta tanto trabajo escribir un libro malo como uno bueno; sale con la misma sinceridad del alma del autor. Pero siendo el alma del autor, al menos artísticamente, de calidad inferior, sus sinceridades serán, si no siempre intrínsecamente interesantes, cuando menos expresadas de un modo falto de interés, y el trabajo empleado en esta expresión será malgastado. La naturaleza es monstruosamente injusta. No existe sustitutivo para el talento. La industria y todas las virtudes no sirven para nada. Pág. 167-168

Apenas disfrutado, se desprecia;
Locamente buscado; y obtenido
Apenas, se detesta. Pág. 202

Como siempre, la literatura lo había extraviado. Lejos de hacerle odiar y despreciar, la realización y el disfrute sólo le habían hecho desear más realización y más disfrute. Pág. 203

Yo dudo mucho que haya habido jamás nada accidental. Todo lo que ocurre es intrínsecamente semejante al hombre a quien le ocurre. Pág. 287

De este modo doy al instante una nota extraña y fantástica. Si se arranca la costra de trivialidad evidente que nuestros hábitos han depositado en las cosas, todo se hace increíble. Cada objeto y cada acontecimiento contiene en sí una infinidad de profundidades dentro de otras profundidades. Nada es, en lo más mínimo, según su apariencia, o más bien se parece a millones de otras cosas a la vez. Pág. 300

"El gran defecto de la novela de ideas está en que es una cosa arreglada, artificial. Necesariamente; pues las gentes capaces de desarrollar tesis propiamente formuladas no son del todo reales, son ligeramente monstruosas. A la larga, el vivir con monstruos resulta un tanto fastidioso". Pág. 302

"El instinto de adquirir comporta, a mi ver, más perversiones que el instinto sexual. Al menos, las gentes me parecen todavía más extrañas en lo referente al dinero que en lo referente a sus amores. ¡Qué pasmosa tacañería no se encuentra uno a cada paso, sobre todo entre los ricos! ¡Y qué fantásticas prodigalidades también! Con frecuencia las dos cualidades en la misma persona. Y luego, los atesoradores, los afanados, los que se hallan enteramente y casi incesantemente preocupados por el dinero. Nadie se halla de igual modo incesantemente preocupado por el sexo; me figuro que porque en las cuestiones sexuales es posible la satisfacción fisiológica, mientras que no existe en lo referente al dinero. Cuando el cuerpo se halla saciado, el espíritu cesa de pensar en el alimento o en la mujer. Pero el hambre de dinero y de posesión es casi puramente una cosa mental. No hay satisfacción física posible. Pág. 302

Pero cuando uno halla fastidioso un asunto, corre el riesgo de hacerse fastidioso él mismo al tratarlo. Pág. 303

Pero no hay que hacer cálculos sobre guerras ni revoluciones. Porque si contamos con ellas, es seguro que vienen. Pág. 306

Cuando la Humanidad sea destruida, evidentemente que no habrá más problemas. Pero esta parece una solución bastante pobre. Yo creo que puede haber otra, aun dentro del marco del sistema actual. Una solución temporal mientras el sistema se modifica en la dirección de una solución permanente. La raíz del mal está en la psicología individual; de modo que es por ahí, por la psicología individual, por donde hay que comenzar. El primer paso sería hacer vivir a las gentes de un modo doble, en dos compartimientos. En un compartimiento, como trabajadores industrializados; en el otro, como seres humanos. Como idiotas y máquinas durante ocho horas diarias, y como verdaderos seres humanos el resto del tiempo. Pág. 307

Viven como idiotas y como máquinas durante todo el tiempo, tanto durante su trabajo como durante sus horas de ocio. Como idiotas y como máquinas; pero imaginándose que viven como seres civilizados, hasta como dioses. Pág. 307

Si creéis en los negocios como servicio y en la santidad del trabajo, os transformaréis simplemente en idiotas mecánicos durante veinticuatro horas diarias. Reconoced que es un trabajo innoble; tapaos la nariz y hacedlo durante ocho horas, y luego concentraos en vosotros mismos para ser, durante las horas de ocio, verdaderos seres humanos. Un verdadero y completo ser humano. Pág. 308

Es preciso persuadir a todo el mundo de que toda esta gran civilización industrial no es más que un mal olor, y que la verdadera vida, sólo puede vivirse fuera de ella. Habrá de pasar mucho tiempo antes de que puedan conciliarse el vivir con decencia y el olor industrial. Puede que sean inconciliables. Habrá que ver. Entretanto, tenemos que palear la basura y soportar estoicamente la peste y, en los intervalos, tratar de llevar una vida verdaderamente humana. Pág. 308

"Una de las cosas más difíciles de recordar es que el mérito de un hombre en una esfera no constituye una garantía de su mérito en otra”. Pág. 323

El espectáculo de seres humanos reducidos al automatismo satisface el deseo de poder. Contemplando esclavos mecanizados se imagina uno a sí mismo en carácter de amo. Pág. 346

Es fácil creer que se debe modificar el propio modo de vida. La dificultad consistirá en actuar conforme a la creencia. Pág. 347

… y puede que los hábitos no sean sino la expresión de una indiferencia y una frialdad innatas, que sería casi imposible vencer. Y para él, de todos modos, la vida simplemente intelectual es más fácil… Pág. 348

Rachel Quarles no simpatizaba con esos filántropos sentimentales que se empeñan en borrar la distinción entre el bien y el mal, entre los malhechores y los virtuosos. Para ella, eran los criminales, y no la sociedad en que vivían, los responsables de sus crímenes. Los pecadores cometían efectivamente, sus pecados; no era su medio el que lo hacía por ellos. Existían excusas, por supuesto, circunstancias atenuantes. Pero el bien era siempre bien; el mal seguía siendo mal.
Había circunstancias en que la elección del bien era difícil; pero era siempre el individuo el que elegía y el que, habiéndolo hecho, debía ser responsable. Mrs. Quarles, en una palabra, era una cristiana y no una humanitaria. Pág. 352-353

–¡Exactamente! –exclamó triunfante–. Lo mismo ocurre con los filósofos. Sus alas les impiden caminar. Durante treinta años traté yo de ser un caminante: en la política, en los negocios. No me daba cuenta de que mi reino estaba en el aire y no en la tierra. ¡En el aire! –repitió, levantando el brazo–. Yo tenía alas –y agitó la mano en un trémolo rápido–. Alas, y yo sin saberlo.

Sólo al cabo de treinta años llegué a descubrir que había nacido para volar. Y ahora tengo que abandonar el vuelo, casi antes de iniciarlo. Pág. 382

El hombre no puede abolir completamente sus sensaciones y sus sentimientos sin aniquilarse físicamente a sí mismo. Pero puede despreciarlos después del hecho. Y, de hecho, eso es lo que hace un gran número de personas inteligentes y cultivadas: despreciar lo humano en interés de lo no humano. Su móvil difiere del de los cristianos; pero el resultado es el mismo. Una especie de autodestrucción. Siempre lo mismo –continuó con una súbita explosión de cólera en la voz–. A cada tentativa de ser algo mejor que humano, el resultado es siempre el mismo. Muerte, una forma u otra de muerte. Trata uno de ser más de lo que es por naturaleza, y lo que hace es matar algo en sí mismo y convertirse en mucho menos. Estoy hasta la médula de todas esas necedades acerca de la vida superior, el progreso moral e intelectual, el vivir para el ideal y demás cosas por el estilo. Todo eso conduce a la muerte. Tan infaliblemente como el vivir para el dinero. Los cristianos y los moralistas, y los estetas cultivados, y los jóvenes y brillantes científicos, y los negociantes de la escuela de Samuel Smiles, todas las pobres ranas humanas que tratan de inflarse en bueyes de pura espiritualidad, de puro idealismo, de pura eficacia práctica, de pura inteligencia consciente, y que, ¡paf!, revientan simplemente para convertirse en meros fragmentos de rana, y lo que es más, fragmentos en descomposición. Todo eso es una vasta estupidez, una enorme y repugnante mentira. Su pobrecillo San Francisco, esa hediondez, por ejemplo –se volvió hacia Burlap, que protestó–. Sí, nada más que hediondez –insistió Rampion–. Un hombrecillo tonto y vanidoso, que trata de inflarse hasta llegar a ser un Jesús y que no consigue sino matar la poca virtud o buen sentido que pudiera quedarle, que no consigue sino transformarse en hediondos y repugnantes fragmentos de un verdadero ser humano. ¡Un hombre que busca excitaciones y escalofríos lamiendo a los leprosos! ¡Puf! ¡Pequeño y asqueroso pervertido! Se cree demasiado bueno para besar a una mujer; quiere estar por encima de una cosa tan vulgar como es el placer natural y saludable, y el único resultado es que mata el menor grano de virtud humana que pudiese tener en sí y se convierte en un pequeño y asqueroso pervertido que no puede excitarse sino lamiendo las úlceras de los leprosos. Pero sin curarlas, nótelo bien. Lamentándolas nada más. Para su propio placer. No para el de ellos. ¡Es inmundo! Pág. 405-406

Han admitido ustedes la fornicación promiscua, eso es todo. Pero no el amor, no el contacto y la corriente naturales, no la renunciación al orgullo mental, no el hecho de abandonarse al instinto. No, no. Ustedes siguen fieles a su voluntad consciente. Todo debe ser expressément voulu, en todo tiempo. Y las relaciones han de ser puramente mentales. Y la vida ha de ser vivida, no como si fuera la vida de un mundo de seres vivientes, sino como si estuviera compuesta de recuerdos, de imaginaciones y de meditaciones solitarias. Un interminable masturbación, como el grande y horrible libro de Proust. Esa es la vida superior. Que es el nombre, expresado con eufemismo, de la muerte incipiente. Es significativo, es simbólico el que esa Lenéru fuese sorda y semiciega. Es el signo exterior visible de una verdad interior espiritual. ¡Pobre criatura! Ella tenía, al menos, alguna excusa para su espiritualidad. Pero los otros sacerdotes de la vida superior, los que no tienen ningún defecto físico, éstos son imperdonables. Éstos se han mutilado deliberadamente, por diversión. ¡Lástima que no les salgan jorobas, o manchas blancas en los ojos! Así podríamos identificarlos mejor. Pág. 407

Abandónense los instintos a sí mismos y se verá que hacen muy poco daño. Si los hombres no hicieran el amor sino cuando los arrastra la pasión, si se batieran únicamente cuando los embarga la cólera o el terror, si se apropiaran de las cosas tan sólo cuando tuviesen necesidad de ellas o los arrebatara un irresistible deseo de poseer, entonces, yo se lo aseguro, este mundo se parecería mucho más al reino de los cielos de los que se parece bajo nuestro régimen cristiano-intelectual-científico actual. Pág. 410

El decirles que obedezcan a Jesús es decirles que sean más que humanos. Y en la práctica, cuando trata uno de ser más que humano, lo que consigue es hacerse menos que humano. El decirles que obedezcan a Jesús literalmente es decirles, indirectamente, que se porten como imbéciles y, finalmente, como demonios. Pág. 411

El mundo es un asilo de pervertidos. Pág. 412

La mejor broma de Dios, en lo que le concernía, era que no existía. Simplemente, que no existía. Ni Dios ni el diablo. Porque si existiera el diablo, existiría también Dios. Todo lo que existía era el recuerdo de una estupidez sólida y repugnante, y ahora un formidable pugilato. Primero un asunto para la lata de basura y luego una farsa. Pero, en el fondo, acaso fuese eso el diablo: el espíritu de las latas de basura. ¿Y Dios? Dios, en este caso, sería la ausencia de latas de basura. Pág. 429


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"... Lo importante no es que Leonardo haya producido La Gioconda sino que la especie haya producido a Leonardo". Julio Ramón Ribeyro


"La náusea"

Jean Paul Sartre

Colección Premios Nobel
© Colección Gallimard, París, 1946
© Editorial Losada, Buenos Aires, 1947


Hoja sin fecha

Pienso que éste es el peligro de llevar un diario: se exagera todo, uno está al acecho, forzando continuamente la verdad. Pág. 13

Diario

El que vive solo ni siquiera sabe qué es contar; lo verosímil desaparece al mismo tiempo que los amigos. Pág. 21

Me admira cómo se puede mentir poniendo a la razón de parte de uno. Pág. 23

No tengo costumbre de contar lo que me sucede, por eso me resulta difícil encontrar la sucesión de los acontecimientos, no distingo lo que es importante. Pág. 23

Los objetos no deberían tocar, puesto que no viven. Uno los usa, los pone en su sitio, vive entre ellos; son útiles, nada más. Y a mí me tocan; es insoportable. Tengo miedo de entrar en contacto con ellos como si fueran animales vivos. Pág. 25

Ahora veo; recuerdo mejor lo que sentí el otro día, a la orilla del mar, cuando tenía el guijarro. Era una especie de repugnancia dulzona. ¡Qué desagradable era! Y procedía del guijarro, estoy seguro; pasaba del guijarro a mis manos. Sí, es eso, es eso; una especie de náusea en las manos.

Jueves por la tarde

Lentos, perezosos, fastidiados, los hechos se acomodan en rigor al orden que yo quiero darles; pero éste sigue siendo exterior a ellos. Tengo la impresión de hacer un trabajo puramente imaginativo. Además, estoy seguro de que los personajes de una novela parecerían más verdaderos; en todo caso, serían más agradables. Pág. 28

…me ilumina por dentro una luz empobrecedora. Pág. 29

Tal vez sea imposible comprender el propio rostro. ¿O acaso es porque soy un hombre solo? Los que viven en sociedad han aprendido a mirarse en los espejos, tal como los ven sus amigos. ¿Yo no tengo amigos; ¿por eso es mi carne tan desnuda? Sí, es como la naturaleza sin los hombres. Pág. 33

Las cinco y media

Otra vez la suciedad, la Náusea. Pág. 33

- ¿Qué toma usted, señor Antoine?
Entonces me dio la Náusea: me dejé caer en el asiento, ni siquiera sabía dónde estaba; veía girar lentamente los colores a mi alrededor; tenía ganas de vomitar. Y desde entonces la Náusea no me ha abandonado, me posee. Pág. 34

La Náusea no está en mí; la siento allí en la pared, en los tirantes, en todas partes a mi alrededor. Es una sola cosa con el café, soy yo quien está en ella. Pág. 35

… sobre todo la manera brusca de arrojarse hacia adelante, como un acantilado contra el mar. Pág. 37

Comienzo a calentarme, a sentirme feliz. Todavía no es nada extraordinario, es una pequeña dicha de Náusea: se despliega en el fondo del charco viscoso, en el fondo de nuestro tiempo. Pág. 37

…la música horada esas formas vagas y las traspasa. Pág. 38

Qué extraño, qué conmovedor que esta duración sea tan frágil. Nada puede interrumpirla y todo puede quebrantarla. Pág. 38
Cuando la voz se elevó en silencio, sentí que mi cuerpo se endurecía; y la Náusea se desvaneció. Pág. 38

… todas las masas blandas que se mueven espontáneamente. Pág. 41

La Náusea, se ha quedado allá, en la luz amarilla. Soy feliz; este frío es tan puro, tan pura la noche; ¿no soy yo mismo una onda de aire helado? No tener ni sangre, ni linfa, ni carne. Deslizarse por este largo canal hacia aquella palidez. Ser sólo frío. Pág. 43

Yo no puedo recibir de estas soledades trágicas nada más que un poco de pureza vacía. Pág. 44

Me iluminé; comprendo el método del Autodidacto; se instruye por orden alfabético. Pág. 45

Veo el porvenir. Está allí en la calle, apenas más pálido que el presente. ¿Qué necesidad tiene de realizarse? ¿Qué ganará con ello? Pág. 49

A veces acierto a pronunciar en mi relato esos hermosos nombres que se leen en los atlas: Aranjuez o Canterbury. Provocan en mi imágenes nuevas, como las que conciben, según sus lecturas, las personas que nunca han viajado; sueño basándome en palabras, eso es todo. Pág. 51

Señor, creo que la aventura puede definirse así: un acontecimiento que sale de lo ordinario sin ser forzosamente extraordinario. Pág. 54

… qué cimas alcanzaría si mi propia vida constituyera la materia de la melodía. Pág. 57

Sábado, mediodía

… para que el suceso más trivial se convierta en aventura, es necesario y suficiente contarlo. Esto es lo que engaña a la gente; el hombre es siempre un narrador de historias; vive rodeado de sus historias y de las ajenas, ve a través de ellas todo lo que le sucede, y trata de vivir su vida como si la contara. Pero hay que escoger: o vivir o contar. Cuando uno vive, no sucede nada. Los decorados cambian, la gente entra y sale, eso es todo. Nunca hay comienzos. Pág. 58

Esto es vivir. Pero al contar la vida, todo cambia; sólo que es un cambio que nadie nota; la prueba es que se habla de historias verdaderas. Como si pudiera haber historias verdaderas; los acontecimientos se producen en un sentido, y nosotros los contamos en sentido inverso. Pág. 59

He querido que los momentos de mi vida se sucedieran y ordenaran como los de una vida recordada. Tanto valdría querer agarrar el tiempo por la cola. Pág. 60

Las verdaderas señores no conocen el precio de las cosas; gustan de las hermosas locuras; sus ojos son bellas flores, cándidas flores de invernáculo. Pág. 66

Usted es de los que contestan antes de que les pregunten. Pág. 67

… tenían un solo día para borrar las arrugas, las patas de gallo, los pliegues amargos que deja el trabajo de la semana. Pág. 74

Me pregunté un instante si no iba yo a amar a los hombres. Pero, después de todo, era el domingo de ellos, no el mío. Pág. 75

El domingo declinante les ha dejado un gusto a ceniza, y piensan ya en el lunes. Pero para mí no hay ni lunes ni domingo; hay días que se empujan en desorden, y de pronto, relámpagos como éste. Pág. 76

Estoy solo, pero camino como un ejército que irrumpiera en una ciudad. Pág. 77

Lunes

No necesito hacer frases. Escribo para poner en claro ciertas circunstancias. Desconfiar de la literatura. Hay que escribirlo todo al correr de la pluma, sin buscar las palabras. Pág. 78-79

En suma, se habla mucho del famoso transcurso del tiempo, pero nadie lo ve. Pág. 79

El sentimiento de la aventura sería, simplemente, el de la irreversibilidad del tiempo. Pág. 79

No estimo bastante las investigaciones históricas para perder el tiempo con un muerto cuya mano no me dignaría tocar si estuviera vivo. Pág. 81

El pasado es un lujo de propietario. Pág. 89

Mi cuerpo es lo único que poseo; un hombre solo, con su cuerpo, no puede detener los recuerdos; le pasan a través. No debería quejarme; sólo quise ser libre. Pág. 89

El doctor tiene experiencia; los médicos, los sacerdotes, los magistrados y los oficiales conocen a los hombres como si los hubieran hecho. Pág. 92

Y a los cuarenta años bautizan sus pequeñas obstinaciones y algunos proverbios con el nombre de experiencia;

Cuando queremos comprender una cosa, nos situamos frente a ella. Solos, sin ayuda; de nada podría servir todo el pasado del mundo. Y después la cosa desaparece y lo que hemos comprendido desaparece con ella. Pág. 94

Jueves

No reflexionar demasiado en el valor de la Historia. Uno corre el riesgo de hastiarse con ella. Pág. 95

Ese hombre había vivido para sí. Como castigo severo y merecido, nadie había ido a cerrarle los ojos en su lecho de muerte. Pág. 110

Pues habían tenido derecho a todo: a la vida, al trabajo, a la riqueza, al mando, al respeto y, para terminar, a la inmortalidad. Pág. 110

¡Qué magníficos ojos grises! Jamás había pasado por ellos la sombra de una duda. Pág. 112

… al pasar al rango de derecho, el placer perdía su agresiva futilidad. Pág. 112

... la Experiencia es mucho más que una defensa contra la muerte; es un derecho: el derecho de los ancianos. Pág. 114

"El país -dijo en un discurso célebre- padece la enfermedad más grave; la clase dirigente ya no quiere mandar”. Pág. 120

“Lo he dicho muchas veces: mandar no es un derecho de la élite sino su principal deber. Señores, os conjuro: ¡restauremos el principio de autoridad!". Pág. 120-121

Para mí el pasado sólo era un retiro, otra manera de existir, un estado de vacaciones y de inactividad… Pág. 125

Ahora sabía: las cosas son en su totalidad lo que parecen, y detrás de ellas... no hay nada. Pág. 125

M. de Rollebon era mi socio: él me necesitaba para ser, y yo lo necesitaba para no sentir mi ser. Yo proporcionaba la materia bruta, esa materia bruta que tenía para la reventa, con la cual no sabía qué hacer: la existencia, mi existencia. Su arte era representar. Permanecía frente a mí y se había apoderado de mi vida para representarme la suya. Pág. 128

Yo soy mi pensamiento, por eso no puedo detenerme. Existo porque pienso... y no puedo dejar de pensar. Pág. 130

… ahora mi edad me permite enternecerme por la juventud de los demás. Pág. 139

Pronto constituirán entre los dos una sola vida, una vida lenta y tibia que ya no tendrá ningún sentido, pero no se darán cuenta. Pág. 139

El humanista llamado "de izquierda" considera su principal cuidado velar por los valores humanos; no pertenece a ningún partido, porque no quiere traicionar lo humano, pero sus simpatías se inclinan a los humildes; a los humildes consagra su bella cultura clásica. Pág. 150

El escritor comunista ama a los hombres después del segundo plan quinquenal; castiga porque ama. Pág. 150

El humanista católico, el rezagado, el benjamín, habla de los hombres con aire maravillado. Pág. 150

… el filósofo humanista, que se inclina hacia sus camaradas como un hermano mayor, y que conoce sus responsabilidades; el humanista que ama a los hombres tal como son, el que los ama tal como deberían ser, el que quiere salvarlos con su consentimiento y el que los salvará a pesar de ellos... Pág. 150

El misántropo es hombre; por lo tanto, el humanista ha de ser en cierta medida misántropo. Pero es un misántropo científico, que ha sabido dosificar su odio, que odia primero a los hombres para poder amarlos después. Pág. 152

Es extraño que todo me dé lo mismo; me espanta. Pág. 157

Un sacerdote avanza a pasos lentos, leyendo su breviario. Por momentos levanta la cabeza y mira el mar con aire aprobador: también el mar es un breviario, habla de Dios. Pág. 159

El verdadero mar es frío y negro, lleno de animales; se arrastra bajo esta delgada película verde hecha para engañar a las gentes. Pág. 159

Desearía tanto abandonarme, olvidarme, dormir. Pero no puedo, me sofoco: la existencia me penetra por todas partes, por los ojos, por la nariz, por la boca... Pág. 161

… yo estaba de más para toda la eternidad. Pág. 164

… pensaba sin palabras en las cosas, con las cosas. Pág. 164

En realidad, todo lo que pude comprender después se reduce a este absurdo fundamental. Pág. 165

Lo esencial es la contingencia. Quiero decir que, por definición, la existencia no es la necesidad. Existir es estar ahí, simplemente; los existentes aparecen, se dejan encontrar, pero nunca es posible deducirlos. Pág. 167

No me disgustaba ver algo en movimiento; me desviaba de todas aquellas existencias inmóviles que me miraban como ojos fijos. Me decía, siguiendo el balanceo de las armas: los movimientos nunca existen del todo, son pasos intermediarios entre dos existencias, tiempos débiles. Pág. 168

… la existencia no tiene memoria, no conserva nada de los desaparecidos ni siquiera un recuerdo. Pág. 169

Todo lo que existe nace sin razón, se prolonga por debilidad y muere por casualidad. Pág. 170

… la existencia es un lleno que el hombre no puede abandonar. Pág. 170

-Lo sé. Sé que nunca más encontraré nada ni nadie que me inspire pasión. Tú sabes que ponerme a querer a alguien es una hazaña. Se necesita una energía, una generosidad, una ceguera... Hasta hay un momento, al principio mismo, en que es preciso saltar un precipicio; si uno reflexiona, no lo hace. Sé que nunca más saltaré. Pág. 183-184

Cuando representábamos el aventurero y la aventurera, tú eras aquel a quien suceden aventuras, yo la que las hace suceder. Pág. 190

-Vivo el pasado. Vuelvo a tomar todo lo que me ha sucedido y lo arreglo. De lejos, así, no está mal, uno casi se dejaría posesionar. Toda nuestra historia es bastante buena. Le doy unos toques y sale una serie de momentos perfectos. Entonces cierro los ojos y trato de imaginarme que vivo todavía dentro. Pág. 192

No estoy simplemente abrumado porque la dejo; tengo un miedo horrible de volver a mi soledad. Pág. 194

Martes, en Bouville
Solo y libre. Pero esta libertad se parece un poco a la muerte. Pág. 197

Cien veces por día tienen la prueba de que todo se hace mecánicamente, que el mundo obedece a leyes fijas e inmutables. Pág. 199

… piensan en Mañana, es decir, simplemente en un nuevo hoy... Pág. 199

Estoy entre dos ciudades: una me ignora, la otra ya no me conoce. Pág. 212

La conciencia existe como un árbol, como una brizna de hierba. Dormita, se aburre. La pueblan pequeñas existencias fugitivas, como pájaros en las ramas. Pág. 212-213

… hacer algo es crear existencia, y ya hay bastante existencia. Pág. 217
Para mí son un poco como muertos, un poco como héroes de novela; se han lavado del pecado de existir. Pág. 222

Otra clase de libro. No sé muy bien cuál, pero habría que adivinar, detrás de las palabras impresas, detrás de las páginas, algo que no existiera, que estuviera por encima de la existencia. Por ejemplo, una historia que no pueda suceder, una aventura. Tendría que ser bella y dura como el acero, y que avergonzara a la gente de su existencia. Pág. 223


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"Oh mundo, todo es noche
y la vida es relámpago".
Octavio Paz


"La tierra, funeral compartido"

Héctor Valenzuela

Editorial Bances

© Héctor Valenzuela 2003

Prólogo de Octavio Paz (1994)

El poeta al preguntarse a sí mismo interroga también a los demás. Pág. 15

Un poeta es el ser que tiene conciencia de su fatalidad: es aquél que escribe porque no tiene más remedio que hacerlo, y lo sabe. Pág. 16

Héctor Valenzuela, cálido amigo, asevera que el espíritu es comprensible y es un permanente buscador de todo esfuerzo interior conducente a la realización y responderá siempre a esa cosmogonía llena de tristeza de los fenecidos sueños; pero el recuerdo permanecerá ahí inscrito en la memoria del inconsciente así sea que ya no exista el día de hoy. Pág. 18

Nadie quedará
Ah, fenecieron envidiables civilizaciones envolviendo en sus alforjas,
su arte,
sus poemas, sus libros increíbles,
fuimos arrasados por la mitología cibernética,
nadie quedará, oh pena, salvo el infinito,
ese Dios sin rostro que es el tiempo
Pág. 21

… ha cesado todo vestigio humano.
El futuro ya no sirve.
Pág. 22

*Londres, 1963.
Antología de la Poesía
Española. 1990

Madrigal
... he caminado sobre los escombros del sol
en cuyas cavernas modelé mi ser,
Santiago de Chile, 1958
Roma, 1968
Londres, 1988
Pág. 24

Alucinación de mar adentro
a Sérvulo Gutiérrez

Las obras del amor vienen del mar
México DF, 1958
Pág. 25

Mis sueños y tú
... y la experiencia nunca es un fracaso,
siempre viene a demostrarnos algo.
*Bogotá, 1955
Pág. 26

Carta a tu corazón
... ahora bendigo a los dioses
que te dieron sus latidos
y a la muerte que no te ha tocado.

*México, 1953
Pág. 29

Canción
No es posible, repito, la canción íntegra, universal,
todas las canciones son una sola melodía
y de pronto nos damos cuenta que no controlamos sus
vibraciones.

*Buenos Aires, 1958
Pág. 30

Hablo de la minoría
Ah, minoría, no basta decir sólo la verdad,
es conveniente mostrar la causa de la falsedad.

*Bogotá, 1958
Pág. 32

No somos eternos
a Julia Elena Dávalos

Amamos la vida porque no somos eternos
si fuéramos permanentes la amaríamos en otro sentido,
en la destrucción de los seres se pierden siglos,
fantasmas, mitos,
*Buenos Aires, 1959
Pág. 33

Nadie es nada
a Jorge Luis Borges

Sólo en el deceso de un individuo hay miles de siglos,
morir es quemar la eternidad en un solo latido,
Pág. 35

Luz de luna
... el amor es la memoria del corazón...

*Bogotá, 1957
Pág. 41

Historia antes del comienzo
La historia es una señora mentirosa
se parece a una excelente novela
y aunque a todos nos está permitido pensar
ella se lo ahorra
suelta de huesos invitando a mentir:
así entre vivir la propia vida o inventarla no hay diferencia.

*La Paz, 1961
Pág. 43

Mea culpa
... es cruel la vida sin la razón del sueño...

*Roma, 1985
Pág. 45

El perro capitán
(el tiempo trabaja de sepulturero inventando diccionarios)

*México, 1960
Pág. 46

Por el regusto
… las urbes se construyeron para que le tocáramos el timbre.
Pág. 49

Necesidad paternal
… el premio será otra batalla... y otra más, y otra,
para el hombre ocupado no hay día largo, repetía, ahora entiendo que todo hombre es un combatiente a quien le han minado los sueños
Pág. 50

Sueños hoscos
No hay mayores distinciones entre lo real e irreal,
pueden perfectamente ser ambas al mismo tiempo.
Pág. 52

El fuego presentido
a Yorgos Seferis

Por eso, seas político, religioso, científico o poeta
no debes andar voceándote a los vientos
es feo estar en boca de los demás
cuando no se vale nada,

*México D.F., 1960
Pág. 55


Marilyn Monroe
... has muerto para este mundo donde mentira y verdad
se dan la mano a diario.

Marilyn Monroe, no deberías tornar a estos siglos siniestros de costumbres
protervas como las películas de Hollywood,
el primer jardín lo hizo Dios, la primera ciudad el hombre y tú
elaboraste el primer gran amor...

*Nueva York, 1967
Pág. 57-58

Aforismo
... interrógate y sentirás
el inevitable asombro de parecer vivo.

*México, D.F., 1957
Pág. 62

Cotilleos
a Constantinos Cavafis

Toda vida, aún larga, es un insípido relámpago,
el corazón lee su testamento
en cada pulsación,
toda idea de la eternidad es una alucinación del hombre.

*Madrid, 1968
Pág. 67

Siglo de las luces
a Odiseo Elytis

Ah, la vida es un dolor,
es idéntica a sí misma.

*Río de Janeiro, 1969
Pág. 71

Cygnus X-1
... el agujero negro es una energía
cuya masa genera un campo poderoso,
no sólo absorbe la materia,
tampoco deja escapar su propia luz...
Pág. 72

Demencia
… es difícil amar el odio,
pero se aprende.

*Buenos Aires, 1959
Pág. 73

Gavilán
… el trabajo bello sale de las manos de un ser contento

*México D.F., 1965
Pág. 75

Oh mi planeta
… adónde no hemos de ir se debe retornar
qué cosa somos sino abortadas palabras?

*Caracas, 1962
Pág. 76

Homo politicus
… nadie puede quitarte lo que nunca fue tuyo,

*San José de Costa Rica, 1959
Pág. 78

Agujero negro
El cerebro es el ser que crea mitos,
sé una lámpara por encender
y no un vaso por llenar.
Pág. 79

Sueño y soledad
Soledad, posees el arma letal jamás inventada:
el silencio,
sueles ser muda sinfonía
siempre te vas tras la quietud...

*Londres, 1975
Pág. 85

Bondad de Matusalén
Lo que vivimos no lo aprendimos con inocencia.
Pág. 95

El ángel azul
… y amor es cuanto queda de la relación si se ha prescindido del egoísmo.

*Berlín, 1992
Pág. 97

Poeta del Averno
… fue ignorado como si nunca hubiera existido.
Pág. 98

El sapo
Nadie debería andar por la vida con una sola esperanza,
hay derrotas con más dignidad que una victoria.

*Río de Janeiro, 1960
Pág. 99

Fidel
… nadie cambie las preguntas cuando tenemos las respuestas,
sal de tu escondrijo y respira el cielo que cambia,
en la tierra hay dos formas de irradiar luz:
ser la vela o el espejo que la revela en medio del huracán.

*Puerto Rico, 1965
Pág. 100

El tiempo, cazador del sol
… luego vendría la perfección del olvido.

*Estocolmo, 1987
Pág. 101

Ahora Horacio
Y Horacio Hora
silabeó: "grandes sacerdotes, creer es diferente a pensar,
nosotros aquí, en el Cusco, modestamente, proponemos a Sol,
Javeth es sólo una idea, es inexistente en el cosmos",

La propia utopía pierde a quien busca a leyenda.

*Caracas, 1972
Pág. 104

Aire boyante
Ayúdame a empujar el sol
para que ruede lejos
y se lleve el sistema solar
a un extremo de la Vía Láctea
donde no haya guerras
y nadie odie a morir a su prójimo
aunque a dúo con Dios
alguien inventara el infinito
sería una irrealidad vana
ayúdame con la lluvia y las crisálidas
reunidas de noche para conspirar
a atentar contra solitarios fantasmas
y todas sus epifanías,
ayúdame en esta noche a totalizar las noches
a ver el misterio...

*Buenos Aires, 1971
Pág. 113

Vademécum
… en cada hombre hay muchos navegantes
muchos rostros con ganas de nacer, bucear o morir
y extraños de nosotros mismos.
Pág. 114

Necesidad
… traza tu felicidad a lo largo de la ruta,
no la hallarás en la meta...
Pág. 115

Significado
… la envidia es confesión secreta
de nuestra personal derrota...
Pág. 121

Imitación del tiempo
a José Luis Cuevas

El tiempo es imagen móvil de la eternidad.

*México, 1976
Pág. 123

Lo esotérico
a V.S. Naipaul

Las mejores historias
les suceden a quienes saben contarlas
hasta la claridad de las profundidades.

*Londres, 1978
Pág. 125

El mundo donde habito
a Ezra Pound

Lo más difícil no es el primer paso, sino el último.
*Boston, 1960
Pág. 129

La elegía
… el mundo es ancho
e infinito
cuando los hombres se reúnen,
es angosto y deprime
porque vivimos en ciudades enormes.
Cada cerebro en paz ve fiestas en todas las comarcas.
Inventemos un arma cargada de futuro.
Pág. 130

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lunes, marzo 15, 2004

Caparros-Bowles

"El mundo y el arte dan tantas vueltas, que a veces nos dejan en el mismo sitio". Víctor Hurtado


"Amor y anarquía:
La vida urgente de Soledad Rosas 1974-1998"

Martín Caparrós

© 2003 Editorial Planeta

Morir por una idea o por una pasión son dos anacronismos diferentes, pero participan de la misma esperanza; que más allá de aquí y ahora existe algo mejor, sin lo cual todo esto es muy poquita cosa. Pág. 9

Toda muerte es una certeza que despierta infinidad de dudas –y algunas muchas más. Pág. 9

Quería conocer sus historias; quería saber cómo se crece en la Argentina contemporánea, cómo el futuro que nuestro país no ofrece puede ser reemplazado por otros. Pág. 9

Yo también lloro, sabés, sirve para descargar las tensiones. Pero reír sería mucho mejor. Pág. 12

Hay preguntas que sólo se pueden hacer a los que ya no saben contestarlas. Pág. 16

No hay lugares para enterarse de la muerte de un amor, pensó, pero la cárcel es el peor de tantos imposibles. Pág. 17

La memoria es certezas; las preguntas le destruían cualquier intento de recuerdo. Y sabía que no sabía respuestas; intuía, incluso, sin decírselo, que prefería no saberlas. Que no le gustarían. Preguntas como una bola negra en la cabeza. Otra vez empezó con los gritos. Pág. 19

Se sabe que las fotos son recuerdos, que los recuerdos no se organizan para ser veraces. Pág. 29

La vida es, antes de ser relato, una avalancha. Pág. 34

La política, es cierto, había dejado de ser una opción: los políticos la habían convertido en un espacio turbio, en el escenario de sus negocios y claudicaciones, y los chicos crecían con esta desconfianza. Pág. 35

Ella no era la hija que él había querido tener, ni él el padre que ella habría querido. Se amaban, mi papá la adoraba y ella lo quería. Pero ninguno de los dos respondía a lo que el otro hubiera querido que fueran. Pág. 58

… días más tarde había vuelto con él: lo amaba demasiado –o eso creía, que no es lo mismo pero es igual. Pág. 59

… la muerte es un aprendizaje complicado. Pág. 64

Debe ser espantoso, imagino, caer en manos de un biógrafo aprendiz. Pág. 66

Florencia les duró cuatro días de caminar y caminar, comprarse pan y algún fiambre para comer en una plaza, seguir caminando, admirarse con las novedades, caminar, admirarse con las antigüedades, tomarse una gaseosa, buscar más posibilidades de admiración: el duro oficio del turista. Pág. 96

La idea del aquí y ahora es como una versión en positivo del no future punk: no es que no haya futuro, es que no hay que esperarlo. Pág. 104

"La anarquía no es una ideología", dirá Mario Skizzo. "Ideología es el marxismo, el leninismo, que cuando se juntan se convierten en una trampa moral. La anarquía, al no ser una ideología, se basa en la búsqueda de la libertad, a la cual nosotros le agregamos la búsqueda del placer, que es algo que rompe con las tradiciones católicas o marxistas, acostumbradas a una idea del dolor, del sufrimiento. Una de las prácticas muy difundidas en nuestras casas son las acciones clamorosas, provocadoras, aun cuando las haga poca gente. Que pueden consistir en insertar ciertas prácticas digamos dadaístas en la práctica política habitual: las manifestaciones, el grupo que discute, la pegatina de manifiestos. Esto entra en esa lógica de placer y de libertad: la provocación, la irrisión, la ironía son cosas que derivan de una visión positiva -y no solamente destructiva- del mundo.
"Es una práctica del placer: te divertís haciendo lo que hacés, no es aquello de que lo que debés hacer es un tormento pero lo hacés en nombre de algo superior a vos. Yo no admito nada superior a mí. Los anarquistas que han leído a Stirner no admiten ninguna autoridad superior al individuo. El único juicio que puedo tolerar es el mío; el juicio de los demás me chupa un huevo. Si estoy de acuerdo conmigo me alcanza. Por supuesto que quiero ponerme de acuerdo con los que considero cercanos, pero no reconozco a nadie por encima de mí. Como decía Malatesta: no todos los individualistas son anarquistas, pero los anarquistas son todos individualistas. Nos importa el desarrollo máximo del individuo, ningún reconocimiento de ninguna forma de autoridad, la coherencia entre el pensamiento y la acción, la ruptura de la separación entre trabajo manual y el trabajo intelectual: eso ya lo decían los anarquistas en el siglo pasado; los situacionistas, que son comunistas retardados, lo descubrieron en 1950. Acá tenemos cierto gusto por dejar que el aspecto teórico se desarrolle como consecuencia de la práctica, y que la práctica sirva también como propaganda. En las casas ocupadas la gente hace todo: pueden hacer trabajos de albañilería y también discutir o escribir o salir a la calle, y eso te produce un desarrollo mucho más rico que el que te ofrece la vida de separación, de especialización que tratan de imponernos". Pág. 108-109

… la propiedad es una forma de la permanencia… Pág. 119

(Adultez suele ser el nombre de la resignación). Pág. 124

La Argentina cada vez más estrecha impone, entre tantas otras cosas, la adultez inmediata para todos: la noción de que el único tiempo es el presente. Antes la Argentina estaba llena de futuros: estaba, incluso, plagada de futuros. Pero cuando María Soledad Rosas los empezó a buscar ya no quedaban. En esa Argentina no había caminos que llevaran a ninguna parte.
No hay nada más excitante, más cómodo e incómodo que tener una causa: un paquete que justifica, ordena todo, un paquete que impone reglas sin excepción posible. Soledad había dado, de golpe, con esa causa que la explicaría. Pág. 125

La diferencia con la Argentina era central: probablemente no porque Soledad haya tenido, en su país, esas ideas y no haya sabido cómo ponerlas en práctica; parece, más bien, que lo poco que intentaba poner en práctica no encontraba las ideas que lo organizaran. La gran novedad de Turín fue, más que el encuentro de una práctica, el descubrimiento de que todo eso podía corresponder a unas ideas. Y que podía inscribirse en un marco que superara lo estrecho de la búsqueda individual: que le diera un sentido general a su insatisfacción, una compañía a su aislamiento. Pág. 128

Quien escribe una historia la tiene a su merced… Pág. 132

La práctica de la autogestión parte de la necesidad real de abrirse espacios y es compartida por todos los que no quieren ver aniquilada la propia dignidad, la propia libertad por la corrupción del Estado y el dinero. Pág. 146

Mi problema es que soy incompatible con cualquier orden social propuesto por estas democracias. Pág. 161

Si hasta dan ganas de no reconocer que la vida es a menudo así, tontita, tan menor, aunque la literatura necesite presentarla de otro modo. Pág. 174

De qué libertad hablo si no soy capaz de hacer respetar mi propia libertad. Pág. 175

Todos lo saben: el trabajo de los jueces y los diarios consiste en proclamar la verdad. Pág. 194

Esto es Italia y no hay, creo, en el mundo, ningún país donde la naturaleza esté tan llena de civilización como en Italia. Pág. 198

"Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia, la verdadera historia, quien quiera oír que oiga". Pág. 206

En algún sentido, pensó, la cárcel era una especie de medalla: al tenerme acá adentro me están diciendo que los molesto, que no pueden dejarme en libertad. Pág. 207

Pero uno es tan grande como el enemigo que elige para combatir. Pág. 208

"Yo pienso que cuando una bella persona como él se va es porque acá ya no tiene nada que hacer". Pág. 239

… los periodistas creen que tienen que contar sobre todo lo que otros no quieren que cuenten y eso, que es respetable cuando los otros son los que suelen imponer sus normas, se vuelve discutible cuando los otros son de abajo. Pág. 241

Es cierto que los poderosos no necesitan pegarle a un periodista: para eso tienen policías alrededor. Pág. 245

-¿Oye, te acuerdas de aquella pintada que hicimos una vez, hace la ostia de tiempo? Aquella que ponía: Burgués, tu pesadilla es mi sueño Pág. 249

-Nosotros somos anarquistas, cada uno es dueño de tomar sus propias decisiones, para eso hacemos todo lo que hacemos. Yo no voy a influir en lo más mínimo en la decisión de otro. Pág. 265

"Para el que cree, no es necesaria ninguna explicación. Para el que no cree, toda explicación sobra". Pág. 271

Es difícil, para madres y padres, resignarse a los cambios de sus hijos, los pasos que los van alejando de sus órbitas. Pero si esos pasos los llevan hacia territorios tan dramáticos, la aceptación se hace casi imposible. Pág. 279

El cortejo estaba encabezado por el Papa Gallo -"el único papa que nunca mató a nadie, que nunca pidió ni una lira y que quiere que todos sean libres"-… Pág. 288

… pasado olvidado y futuro que no está. Pág. 290

En la revolución si te equivocás te dan perpetua o te morís. Pág. 291

… si querés ser feliz un instante cortá una flor, si querés ser feliz toda tu vida cuidá un jardín. Pág. 294

Un preso está tan privado de poder y de elecciones que sólo puede actuar contra sí mismo. Pág. 301

Tengo más de un motivo para sentir odio, pero este odio sólo me destruye y destruye todo lo que hay a mi alrededor. Por eso intento y logro convertirlo en amor. Pág. 302

La muerte convirtió estos hechos casi nimios en una historia trágica. Y lo anacrónico es una muerte –elegida o no– que tuvo como causa causas viejas: el amor, la militancia. Ya nadie muere de amor o de política o, mejor: ya nadie decide morir de amor o de política. Supongo –todavía supongo– que fue esa diferencia la que me llevó a revolver tanto recuerdo polvoriento, tanto archivo, tanta herida cerrando. Y a apropiarme de ellos: a hacerlos mis recuerdos, mis heridas. Pág. 326

El suicidio es conservador: el suicida supone que el presente dura y permanece, que su desesperación presente va a seguir siendo así por tanto tiempo que ya no le queda nada que esperar. Y es, al mismo tiempo, un canto a la vida: el suicida es un optimista, alguien que admira demasiado la vida como para aceptar que pueda ser sólo eso que le está tocando. No hay nadie, suelo suponer, más optimista –en cuanto a las posibilidades de la vida– que un anarquista, alguien que cree que el hombre puede ser lo suficientemente inteligente y bueno como para no necesitar que lo gobiernen. Pág. 326

En esa lectura el suicidio sería el último refugio de la libertad; la posibilidad de elegir cuando ya no se puede elegir casi nada. Pág. 327

"Amor se fue. Cuando llegó / de todo hizo placer. / Cuando se fue, / nada dejó que no doliera", escribió Macedonio.

–Quizás ustedes eligieron la incertidumbre frente a lo horrible de la certeza. Pág. 331

Alguien que tiene la fuerza de suicidarse tiene mucha fuerza para vivir, el suicidio es algo que requiere tanta fuerza. Matarse así significa que uno realmente lo quiere, que tiene mucha fuerza, mucha voluntad. No todos pueden hacer algo así. La forma en que se mató requiere tanta fuerza de voluntad. No es el suicidio clásico, rápido. Tanto tiempo: parece que se necesita por lo menos un cuarto de hora para morir... Pág. 334

Esa caja es una forma del recuerdo, una manera del olvido. Pág. 337

… para mostrar que los habían matado tenía que morirse. Pág. 346


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"La idea de que el amor pervive a la muerte es tan antigua como el amor y la muerte". Víctor Hurtado


"El cielo protector"

Paul Bowles

Altea, Taurus, Alfaguara 1988
© 1949, 1977


Mientras el turista se apresura por lo general a regresar a su casa al cabo de algunos meses o semanas, el viajero, que no pertenece más a un lugar que al siguiente, se desplaza con lentitud durante años de un punto a otro de la tierra. Pág. 13

… otra importante diferencia entre el turista y el viajero es que el primero acepta su propia civilización sin cuestionarla; no así el viajero, que la compara con otras y rechaza los aspectos que no le gustan. Pág. 13

La humanidad es todos salvo uno mismo. Pág. 83

Tú no eres nunca la humanidad; tú solo eres tu propio yo desesperadamente aislado. Pág. 84

No estoy segura de que no sea un error escapar a la noche y al invierno y de que si lo haces no tengas que pagarlo de alguna manera. Pág. 87

…el cielo aquí es muy extraño. A veces, cuando lo miro, tengo la sensación de que es algo sólido, allá arriba, que nos protege de lo que hay detrás. Pág. 89

“Ya que él no tiene vergüenza –pensó Port–, yo no tendré piedad”, dijo. Pág. 94

Tuvo un estremecimiento súbito de autocompasión casi agradable, tan bien expresaba su estado de ánimo. Era un estremecimiento físico; estaba solo, abandonado, perdido, sin esperanza, con frío. Especialmente con frío, un frío interior, profundo, que nada podía cambiar. Aunque esa glacial ausencia de vida era la base de su infelicidad, se aferraría siempre a ella porque era también el centro mismo de su ser, en torno al cual se había construido. Pág. 124

Había rocas y cielo por todas partes, dispuestos a absolverlo, pero, como siempre, llevaba el obstáculo consigo mismo. Pág. 149

Allí, en el desierto, aún más que en el mar, tenía la impresión de que estaba sobre una gran mesa, de que el horizonte era el borde del espacio. Pág. 160

Hay que ser realista, señora. Cuando uno deja de serlo, todos salen perdiendo. Pág. 179

El silencio del lugar, aun junto a la ventana, la sorprendió. Se hubiera dicho que no había alma viviente en varias leguas a la redonda. El famoso silencio del Sahara. Pág. 179

Entonces oyó el ruido del viento, era como el bramido del mar. Pág. 183

… el tiempo por venir tenía siempre más de una dirección posible. No se podía ni siquiera renunciar a la esperanza. El viento soplaría, la arena se depositaría y de alguna manera aún imprevisible el tiempo produciría un cambio que no podía ser aterrador, porque no sería una continuación del presente. Pág. 184

Su error es tener miedo. Ese es el gran error. Los signos nos son dados para nuestro bien, no para nuestro mal. Pero si tiene miedo los interpreta mal y convierte en malas cosas que hubieran debido ser buenas. Pág. 189

Dondequiera que mirara, el paisaje nocturno le sugería una sola cosa: la negación del movimiento, la suspensión de la continuidad. Pág. 202

… el ereg los rodeaba con su mar de olas inmóviles. Pág. 208

En la claridad del cielo nocturno aparece una estrella negra, un punto de sombra. Punto de sombra y puerta de reposo. Ve más lejos, traspasa la fina trama del cielo protector, descansa. Pág. 210

Eran los primeros momentos de una nueva vida, una vida extraña dominada, lo adivinaba, por la intemporalidad. Pág. 211

Y Port había dicho: “La muerte está siempre en camino, pero el hecho de que no sepamos cuándo llega parece suprimir la finitud de la vida. Lo que tanto odiamos es esa precisión terrible (…) todas las cosas ocurren solo un cierto número de veces, en realidad muy pocas (...) y sin embargo todo parece tan ilimitado. Pág. 212

La luz de la luna era violenta; recorrer la calle blanca era como andar al sol. Pág. 219

De pronto la vida estaba allí; ella no lo miraba a través de la ventana, estaba dentro. La dignidad que nacía de sentirse parte de su poder y de su grandeza le era familiar, pero hacía años que no la sentía. Pág. 220

Le había hecho la corte por compasión (porque ella era mujer), y por vanidad (porque él era hombre) y la mezcla de los dos sentimientos había despertado el deseo adquisitivo del coleccionista de trofeos, nada más. Pág. 227

La violencia de los demás los perturbaba, la suya mucho más. Pág. 235

“A partir de cierto punto no hay retorno posible. Ese es el punto al que hay que llegar”. Kafka
Pág. 237

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"Hay que cambiar. El gran arte cambia; la gran artesanía repite. Los genios del arte son padres terribles que abandonan sus obras a los orfanatos de los museos y a las nanas de los críticos mientras aquellos emprenden otro arte, el de la fuga. El cambio es su continuidad". Víctor Hurtado


"El guardián entre el centeno"

(The Catcher in the Rhye)

Jerome David Salinger
Alianza Editorial 2000
© 1945

Cuanto más caro el colegio más te roban, palabra. Pág. 10

“Encantadores”. Esa es una palabra que no aguanto. Suena tan falsa que me dan ganas de vomitar cada vez que la oigo. Pág. 16

Eso sí que me pone negro. Que alguien te diga una cosa dos veces cuando tú ya la has admitido a la primera. Pág. 17

Odio al cine con verdadera pasión, pero me encanta imitar a los artistas. Pág. 36

Le ponía negro que le llamara “tarado”. No sé por qué, pero a todos los tarados les revienta que se lo digan. Pág. 52

… yo me paso todo el día imponiéndome límites que luego cruzo todo el tiempo. Pág. 72

Eso es lo que tienen las chicas. En cuanto hace algo gracioso, por feas o estúpidas que sean, uno se enamora de ellas y ya no se sabe ni por dónde se anda. Las mujeres. ¡Dios mío! Le vuelven a uno loco. De verdad. Pág. 83

Una de las cosas malas que tengo es que nunca me ha importado perder nada. Pág. 100

Eso es lo malo de estar deprimido. Que uno no puede ni pensar. Pág. 102

Tenía ganas de rezar o algo así, pero no pude hacerlo. Nunca puedo rezar cuando quiero. En primer lugar porque soy un poco ateo. Jesucristo me cae bien, pero con el resto de la Biblia no puedo. Pág. 110-111

Si quieren que les diga la verdad, el tío que mejor me cae de todo el Evangelio, además de Jesucristo, es ese lunático que vivía entre las tumbas y se hacía heridas con las piedras. Me cae mil veces mejor que los discípulos. Pág. 112

No actuaban como actores ni como gente normal. Es difícil de explicar. Actuaban como si supieran que eran muy famosos. Pág. 138

Creo que odiaba el ejército más que la guerra. Pág. 152

A esos tipos tan intelectuales no les gusta mantener una conversación a menos que sean ellos los que lleven la batuta. Pág. 159

Ya sé que lo que está en el cementerio es solo su cuerpo y que su espíritu está en el cielo y todo eso, pero no puedo aguantarlo. Daría cualquier cosa porque no estuviera allí. Claro, ustedes no lo conocían. Si le hubieran conocido entenderían lo que quiero decir. Cuando hace sol puede pasar, pero el sol no sale más que cuando le da la gana. Pág. 168

La verdad es que no hay nada como decir algo que nadie entienda para que todos hagan lo que te dé la gana. Pág. 171

Ya lo sé que está muerto ¿Te crees que no lo sé? Pero puede quererle, ¿no? No sé por qué hay que dejar de querer a una persona solo porque se haya muerto. Sobre todo si era cien veces mejor que los que siguen viviendo. Pág. 184

Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Solo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Pág. 185

La gente se empeña en hablar cuando el otro no tiene la menor gana. Pág. 200

Lo que distingue al hombre insensato del sensato es que el primero ansía morir orgullosamente por una causa, mientras que el segundo aspira a vivir humildemente por ella. Pág. 201

Entre otras cosas, verás que no eres la primera persona a quien la conducta humana a confundido, asustado, y hasta asqueado. Te alegrará y te animará saber que no estás solo en ese sentido. Son muchos los hombres que han sufrido moral y espiritualmente del mismo modo que tú. Felizmente, algunos de ellos han dejado constancia de su sufrimiento. Y de ellos aprenderás si lo deseas. Del mismo modo que alguien aprenderá algún día de ti si sabes dejar una huella. Se trata de un hermoso intercambio que no tiene nada que ver con la educación. Es historia, es poesía. Pág. 202

Lo que sí afirmo, es que si esos hombres cultos tienen además genio creador, lo que desgraciadamente se da en muy pocos casos, dejan una huella más profunda que los que poseen simplemente un talento innato. Pág. 203

Eso es lo malo. Que no hay forma de dar con un sitio tranquilo porque no existe. Pág. 216

No cuenten nunca nada a nadie. En el momento en que uno cuenta cualquier cosa, empieza a echar de menos a todo el mundo. Pág. 226

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